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México: supuesto país bisagra entre el TLCAN y el TPP


martes 24 de abril de 2018

Los funcionarios encargados de diseñar la política y estrategia de comercio exterior de México justificaron e insistieron en que se había decidido que nuestro país participara en las negociaciones del TPP (por sus siglas en inglés, Trans-Pacific Partnership / Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) porque Estados Unidos ya lo estaba haciendo y, siendo nuestro principal socio comercial, no había duda de que debíamos participar en dichas negociaciones para cuidar los intereses de nuestro país.

Ahora nos dicen que el que Estados Unidos no esté en el TPP es una acción de ventaja estratégica para México porque, a diferencia de Vietnam, Japón, Australia y Nueva Zelanda, México sí tiene un Acuerdo de Libre Comercio en América del Norte y nuestros funcionarios señalan que se ha insistido en la importancia de este acuerdo, pues los términos del TPP no cambiaron, a pesar de la salida de Estados Unidos, con lo cual México se convierte en la bisagra entre las dos regiones o mercados, Asia Pacífico y Norteamérica, con grandes ventajas comerciales para nuestro país.

Esto nos muestra el gran desconocimiento que hay por parte de nuestros altísimos funcionarios de la operación real del comercio internacional y, lo que es peor, de nuestro comercio exterior, además de que nos muestra que la imaginación de nuestros funcionarios no tiene límites ni lógica.

Al respecto, hay que señalar que en la realidad, la palabra bisagra, utilizada por el Secretario de Comercio, quiere decir país maquilador con funciones básicas de ensamble y con reducido valor agregado en la reexportación, pues eso es en lo que han convertido a nuestro pobre país, situación que quieren ratificar, continuar y profundizar con el TPP.

El problema en sí, no es que seamos maquiladores, sobre todo porque de este modo fue el inicio de “nuestro proceso de industrialización” hace más de 50 años; el problema reside en que seguimos siendo un país maquilador, pues no aprovechamos nuestras ventajas comparativas y no desarrollamos ventajas competitivas, ni siquiera en relación con nuestros muy cercanos vecinos del TLCAN para integrarnos comercialmente con Canadá y Estados Unidos, pero mucho menos productivamente, debido a la carencia de una política de comercio exterior y una estrategia realistas, con políticas públicas, programas y proyectos que nos permitieran aprovechar la ventaja de tener acceso preferencial al mercado más grande del mundo.

En su lugar, nuestros funcionarios se pusieron a firmar compulsiva e irresponsablemente TLC’s al por mayor, hasta llegar a 48 países, con 35 de los cuales, en el periodo 1993/2017 acumulamos un déficit comercial de -653,577 millones US. Con la incorporación de los 6 países de TPP, también añadiremos un déficit de -131,030 millones US, para totalizar -784,607 millones US.

Por eso, nuestro papel como maquiladores se ha acentuado y, mucho más grave, se ha caracterizado por el muy reducido y decreciente valor agregado en un proceso de producción compartida que, por ejemplo, fue verdaderamente exitoso en Asia.

En Asia, se presentaba una situación similar a la de México en relación con el TLCAN, en la que  había dotación de factores complementarios y donde Japón era el principal abastecedor de componentes e inversión para los Nuevos Países Industrializados (NIC’s) que, inicialmente, con abundancia de mano de obra, se convirtieron en grandes productores y exportadores de productos manufacturados con componentes y capital japonés, pero que desarrollaron una estrategia para capacitar intensivamente a la mano de obra.

Por esta circunstancia, posteriormente, los NIC’s pudieron incorporar de manera creciente tecnología de origen nacional y, consecuentemente, mayor valor, mayor número de empleos y generar más riqueza.

Por eso, los países de Asia, así como los de Oceanía del TTP, son verdaderamente competitivos, debiendo señalar especialmente lo referente a la alta calidad de las instituciones públicas, a la confianza en los políticos y a la reducida tramitología, contrariamente a lo que ha sucedido en México, en que la pésima calidad de las instituciones públicas se ha incrementado, y eso no permite definir estrategias y políticas públicas que incidan positivamente en el desarrollo del país.

El resultado de este dispar e ilógico proceso de desarrollo exportador se manifiesta de una manera muy clara en el creciente déficit de nuestra balanza comercial con esos países que, entre 1993 y 2017, ascendió a -131,030 millones US, lo que representa el 80% del déficit total de México en dicho periodo. Incluyendo a Japón, nuestro déficit ascendió a -370,244 millones US.

También hay que señalar que, debido a la reducida competitividad del marco sistémico mexicano, la estructura de nuestra planta productiva y de la oferta exportable presenta enorme debilidad, misma que se manifiesta en la reducida diversidad de productos que exportamos en general y especialmente a esos países. En el año 2012, a esos países exportamos 6,242 productos, de los cuales 3,882 fueron bienes para los que tuvimos que importar insumos temporalmente bajo el esquema IMMEX (Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación) y solamente 2,360 fueron productos netamente mexicanos.

Por lo que se refiere a las importaciones procedentes de esos países, el total fue de 19,624 productos, de los cuales 8,851 fueron de Importación Temporal, en tanto que 10,773 fueron de Importación Definitiva.

Debido a las enormes deficiencias señaladas, con el TPP nuestra característica de país maquilador de ensamble básico se consolidará, y continuaremos importando crecientemente para reexportar con reducido y decreciente valor agregado, por lo que impulsar la ratificación del TPP es una enorme irresponsabilidad que los senadores deben evitar, pues México no cuenta con elementos mínimos para ser ganador en este proceso que, más bien, parece una loca aventura.

Me sigue sorprendiendo que, a pesar de los enormes retrocesos que México ha registrado a partir de 1994, en que prácticamente, han estado en vigor los TLC’s firmados con 48 países y los 33 APPRIS, se insista en ratificar el TPP. Sin duda, el TPP es un tratado en el que nada vamos a ganar.

Conviene señalar que, a partir de 1994, México ha registrado enormes retrocesos en todas sus variables económicas, mismas que consigno a continuación:

  • Retrocedimos como economía mundial de la 9ª a la 15ª posición;
  • Nuestro PIB per cápita cayó del 43º al 73º lugar;
  • Como destino de la IED (Inversión Extranjera Directa) mundial pasamos de la 4ª a la 18ª posición;
  • En materia de competitividad descendimos del 34º al 51º escalón; y
  • Nuestro valor agregado en la exportación mexicana se redujo del 59% al 38%. Lo que realmente nos ubica en el 30º lugar como exportador, en lugar del 13º, que tanto cacarean nuestros altísimos funcionarios.

Finalmente, debo mencionar que las estadísticas de importación y exportación mexicana, con sus diversos agregados, sólo las presento en este análisis hasta el año 2012 debido a que, a partir del año 2013, tanto la Secretaría de Economía, así como el INEGI, se han negado a proporcionarlas actualizadas como tradicionalmente lo hicieron; primero, desglosándolas por rubros de Importación y Exportación Definitiva, PITEX (Programa de Importación Temporal para Producir Artículos de Exportación) y Maquila y, a partir del año 2007, como Importación y Exportación Definitiva, así como Importación y Exportación Temporal, con y sin programas IMMEX.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. Por eso Mexiko necesita un ECONOMISTA y se llama MEADE

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Sobre Arnulfo R. Gómez

Arnulfo R. Gómez

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM. En 1975 elaboró su tesis profesional sobre China y Japón. Cuenta con estudios de especialización en comercio internacional y promoción de inversiones en la Agencia de Cooperación Técnica del Gobierno Francés, en París; en el Centro de Comercio Internacional UNCTAD–GATT, en Ginebra; en la Comisión de la Comunidad Económica Europea, en Bruselas; y en el Warwick Research Institute, en Reino Unido.

Fue Coordinador de Consejerías Comerciales para Asia, África y Oceanía; Coordinador de Consejerías para Europa Occidental y, con motivo de la reanudación de Relaciones Diplomáticas con España en 1977, fue designado Consejero Comercial Adjunto de la Embajada de México en Madrid; también fue Jefe de la Oficina Comercial para Cataluña y Valencia; Consejero Comercial en Costa Rica, Nicaragua y Panamá; Cónsul en el Puerto de Rotterdam y Consejero Comercial para el BENELUX y Países Escandinavos así como Consejero Comercial para Quebec y las Provincias Marítimas de Canadá, con sede en Montreal 1990/1994, periodo durante el cual se realizaron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. También fue Gerente para los Tratados de Libre Comercio de BANCOMEXT, y Gerente para Europa Occidental de BANCOMEXT y el IMCE.

En 1977 creó el Primer Programa de Desarrollo de Proveedores a la Exportación a Europa y, en 1984, fue el creador y conductor del Programa de Promoción y Exportación de Aguacate que, en el año de 2017, llegó a ser en el principal producto agrícola de exportación mexicana con 3,201 millones US.

Actualmente es Asesor de diversos organismos empresariales, consultor en comercio exterior e inversión extranjera, y Catedrático de Comercio Internacional en la Universidad Anáhuac.