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México, ¿primer socio comercial de Estados Unidos?

México socio comercial.

Enrique Dussel Peters


Desde la Socioeconomía

Ilustración: Raquel Moreno.

miércoles 18 de septiembre de 2019

Desde hace años se viene analizando con detalle la “nueva relación triangular” entre Estados Unidos, China y México, específicamente en el ámbito comercial. Uno de los principales aspectos de esta nueva relación comercial es la rápida y profunda irrupción de China en América del Norte y específicamente en su relación con Estados Unidos: si en 1990 menos del 3% del comercio de Estados Unidos se realizaba con China, desde 2006 se convirtió en el tercer socio comercial de Estados Unidos (y por encima de México desde entonces) y a partir del 2015 se convirtió en el primer socio comercial de Estados Unidos (y por encima de Canadá). Como resultado, en 2018 China, Canadá y México representaron 15.69%, 14.67% y 14.54% del comercio total de Estados Unidos; en el caso de China, en 2017 había representado 16.34%, y ya habiendo iniciado las tensiones comerciales entre las dos principales economías globales (véase: Cechimex).

Socios comerciales.

Paralelo a este proceso de creciente integración comercial de China con Estados Unidos, se ha examinado un creciente proceso de “desintegración” comercial entre los tres países del Tratado de Libre Comercio entre América del Norte (TLCAN): si antes del inicio del TLCAN el grado de comercio intra-TLCAN estuvo por debajo del 40%, hasta 2000 aumentó al 46.74% y desde ese momento disminuyó continuamente hasta alcanzar niveles inferiores al 40% desde 2016. Es decir, el grado de comercio intra-TLCAN –después de 25 años– regresó a los niveles antes de la implementación del TLCAN el primero de enero de 1994 y particularmente en capítulos del comercio como la electrónica, autopartes y automotriz. ¿Cuál fue la principal causa de este profundo proceso de desintegración comercial del TLCAN desde 2000? Particularmente la integración de China a los tres países del TLCAN y su creciente competitividad en segmentos de cadenas de valor específicas, como las arriba mencionadas en los tres países. Probablemente, el más simbólico reflejo del cambio en el contenido del comercio de la región del TLCAN con China –y además de su crecimiento en volumen– es que hasta 1990 menos del 1% de las importaciones de bienes de capital de los tres países del TLCAN provenían de China, mientras que desde 2010 más del 30% lo hicieron, y muy por encima incluso de las importaciones del TLCAN provenientes de Estados Unidos (véase: “The Renegotiation of NAFTA. And China?”).

Como resultado de las profundas tensiones entre Estados Unidos y China desde 2018 –y mucho más allá de la “guerra comercial”–, éstas han repercutido en el comercio de Estados Unidos en forma significativa: el reciente análisis del United States Census Bureau refleja que hasta julio de 2019 se han generado profundos cambios en la estructura comercial de Estados Unidos. Para el período acumulado de enero-julio 2019, y con respecto al mismo período de 2018, ahora México, Canadá y China reportan el 14.91%, 14.66% y 13.88% del comercio de Estados Unidos, respectivamente, es decir, México se ha convertido en el primer socio comercial de Estados Unidos por primera vez desde que Estados Unidos publica sus estadísticas comerciales.

Tratado USA-China.

Ilustración: Revista Semana.

¿A qué se deben estos significativos cambios? Por un lado, el comercio total de Estados Unidos se mantuvo relativamente constante (cayó en -0.2%) y, sorprendentemente, el comercio con Canadá continuó a la baja (representando el 14.90% para enero-julio de 2018 y el 14.66% para el mismo período de 2019). El más importante cambio, sin embargo, es resultado de la drástica caída del comercio de Estados Unidos proveniente de China –con una tasa de crecimiento del -13.4%, del 2.7% para México y de -19.1% para Hong Kong–, mientras que las exportaciones e importaciones de Estados Unidos provenientes de China cayeron en -17.3% y -12.4%; y las de México lo hicieron en -2.0% y 6.4%, respectivamente. Llama la atención el dispar desempeño de las importaciones estadounidenses de Hong Kong y Taiwán, con un -33.4% y 20.2%, respectivamente.

México es entonces el primer socio comercial de Estados Unidos, resultado de las tensiones comerciales con China y del pobre desempeño de Canadá; es muy probable que en los siguientes meses y hasta noviembre de 2020, cuando culmine el proceso electoral en Estados Unidos, todavía seamos testigos de cambios profundos en los flujos comerciales del país vecino y resultado de la generalizada incertidumbre global. Desde una perspectiva mexicana, estos cambios en los flujos comerciales representan una gran oportunidad para México, tanto en el incremento del valor agregado de sus exportaciones, y particularmente hacia Estados Unidos, así como por flujos paralelos de inversión extranjera directa. Las instituciones responsables del tema –particularmente la Secretaría de Economía, así como la Secretaría de Hacienda y Crédito Público– tienen la palabra para implementar respectivos instrumentos y programas concretos, ¿será?

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Enrique Dussel Peters

Enrique Dussel Peters
Realizó sus estudios de licenciatura y maestría en la Facultad de Ciencias Políticas en la Universidad Libre de Berlín (1989) y es Doctor en Economía por la Universidad de Notre Dame (1996). Desde 1993 trabaja como Profesor de Tiempo Completo y Titular en la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), nivel 3. Sus actividades de docencia (desde 1993 incluyen más de 90 cursos a nivel de Licenciatura, Maestría y Doctorado en instituciones nacionales e internacionales y más de 260 participaciones en seminarios nacionales e internacionales). La investigación se ha concentrado en teoría de organización industrial, del desarrollo económico, economía política, así como en torno al desarrollo del sector manufacturero, comercial y regional en América Latina y México. Ha colaborado y coordinado investigaciones y consultorías para la UNAM, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Fundación Ford y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), entre otras instituciones. Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en el área de Investigación (2000) y Docencia (2004) en Ciencias Económico-Administrativas otorgado por la UNAM. Premio de Investigación (2004) otorgado por la Academia Mexicana de Ciencias.