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En el formato que quieras, el chiste es que leas

libros digitales

Ian Reider


Ayer, Hoy y Mañana


miércoles 14 de noviembre de 2018

El 12 de noviembre es el Día Internacional del Libro. En este mes se realizan ferias del libro muy importantes, particularmente en México, la Feria del Libro del Zócalo y la Feria del Libro de Guadalajara. Tomando esta celebración en consideración es que hoy hago referencia a la historia del libro.

El concepto de libro tiene como base la idea de un objeto en el que se registran imágenes impresas. Por imágenes no nos referimos exclusivamente a ilustraciones o fotografías sino a las letras en sí mismas, las cuales son una imagen que representa fonemas que integran palabras y éstas un discurso. Ahora bien, este concepto surge y se desarrolla a partir de la necesidad de los seres humanos de comunicarnos.

El primer antecedente de la expresión de esta necesidad se encuentra en el año 4,000 a.C. en el que se tienen registros de pintura rupestre en distintos lugares del mundo. Las Cuevas de Altamira son emblemáticas en cuanto a este tipo de arte/graffiti/cartel realizado por el hombre y, la interpretación que se le ha dado a lo largo de la historia es que, por algún motivo, un ser humano en aquel momento y situación de su vida decidió que era importante que otro ser humano como él pudiera saber qué animales habitaban la región, algunas anécdotas o técnicas de caza, y lo que pudiera compartir con sus primitivos dibujos. Claro que la pintura rupestre tenía un par de inconvenientes importantes, primero, no era posible transportar el conocimiento compartido porque estaba dibujado en el muro de una cueva. Segundo, era un conocimiento que, para preservarse de la erosión del viento, la lluvia y el sol, se dibujaba en un espacio interior cuando no había iluminación que permitiera un acceso sencillo. Se requería de antorchas para ver los gráficos, y esto también limitaba el acceso.

arte rupestre

Cueva de Altamira (Fuente: Wikipedia).

Es así como, en el devenir de las culturas, los seres humanos buscaron formas portátiles de comunicación de conocimiento que se consideraba relevante para la buena convivencia y para la adquisición de aprendizaje en temas como economía, administración, costumbres, hechizos y ritos. Los caminos que se utilizan para desarrollar los medios “impresos” inician antes de Cristo y son variados. El primer soporte de escritura conocido es la piedra, posteriormente se utilizó la arcilla, la madera, el hueso, escamas, hojas, palma y bronce hasta el desarrollo del libro en papel y el electrónico. El desarrollo de distintas tecnologías fue posibilitando la evolución de los medios para dibujar o escribir, en una primera instancia, criptogramas o jeroglíficos.

Es en Egipto, por ahí del año 3,000 a.C. que se desarrolla el papiro a partir de una planta acuática del Río Nilo y en China el papel de seda. Sin embargo, en Occidente, hacia el año 800 a.C se hacían pergaminos de piel de bovinos y caprinos, medio que se siguió utilizando hasta la Edad Media.

papiro

La integración de las piezas de pergamino en un objeto se presenta en el 400 a.C. Los códices tenían ya formato de libro que podía tener sus páginas cocidas para pasarse en sucesión (en el formato que conocemos hoy día) o para hacer un pliego continuo que permitiera tener la superficie suficiente para contar una historia.

Cuando en 105 d.C. Cai Lun le presenta al emperador de China su invento realizado con almidones de arroz y fibra de bambú, es decir, el papel, éste se empieza a producir en todo el Imperio. Por fin se tiene un material más ligero, y más fácil de almacenar y transportar. Se expande su producción a Japón y Corea, posteriormente Samarkanda. En una guerra de conquista, obliga a los productores chinos de papel a compartir el secreto para su fabricación a cambio de conservar la vida. Así se va expandiendo la producción de papel hacia el oeste. Son los árabes los que introducen una serie de innovaciones como el color o la estandarización del tamaño. Son también los árabes los que, en la conquista de España llevan el papel al continente europeo. Fueron menos de mil años los que llevó al papel llegar a la cultura occidental y la primera fábrica se fundó en Córdoba.

china y el uso del papel

A partir de ahí mejora la calidad, incrementándose la producción, sin embargo, el formato del libro se mantiene por varios siglos. Además, es importante mencionar que el acceso estaba limitado a ciertos grupos sociales. No todos tenían la posibilidad de aprender a leer y escribir, mucho menos de aproximarse a los libros. Para ser precisos, durante la Edad Media, el acceso a los libros era exclusivo de los religiosos y sólo para temas vinculados a la religión. Los libros seguían siendo obras de arte manuscritas y copiadas por escribanos en los monasterios y los ejemplares de una obra eran contados.

En 1440, gracias a la imprenta inventada por Johannes Gutenberg, se da el gran salto tecnológico del libro y su difusión. Ahora podían imprimirse más libros, el proceso era mecánico y manual, lo que implicaba que las ediciones seguían siendo limitadas y los poseedores del conocimiento por este medio difundidos, era una élite integrada por religiosos, aristócratas y algunos burgueses pudientes.

Johannes Gutenberg

Primera imprenta (Fuente: National Geographic).

Así se mantienen las cosas hasta que en 1820 se lleva a cabo un verdadero salto cualitativo en la posibilidad de masificación del libro. La Revolución Industrial inicia la producción de libros en un volumen mucho mayor, lo que permite disminuir costos y hacer la lectura más accesible para otros públicos.

El libro permanece y la industria editorial queda formalmente establecida hasta 1945. Es entonces que inicia el auge de las publicaciones científicas y de divulgación. El formato de libro físico en papel con el que muchos de nosotros seguimos familiarizados, está aún vigente en pleno s. XXI.

Las innovaciones en el formato se asociaron, como toda la evolución de nuestra especie, al desarrollo tecnológico. Es así como en los años 70 se lanza al mercado el concepto del audiolibro que también prevalece y tiene su audiencia no sólo entre débiles visuales o ciegos, sino en personas que aprovechan la capacidad de tener movilidad mientras escuchan la grabación del contenido de algún texto de su interés. Así realizan traslados en su vehículo o escuchan con sus audífonos el título de su preferencia mientras realizan algún viaje en avión. Los formatos de grabación han sido todos los que estuvieron disponibles en cada época, en particular los de fácil acceso para la mayoría como casetes, CD roms, hasta los medios digitales más actuales.

audiolibros y desarrollo tecnológico

Esto medios actuales implican que, independientemente de si tú deseas leer o escuchar un libro, no requieres ya del libro como objeto físico, ahora necesitas algún tipo de dispositivo como un teléfono celular o una tablet. Puedes comprar y descargar (en algunos casos de manera gratuita), desde Internet, una muy buena cantidad de libros. Lo esperado en estos tiempos es que los libros tengan su versión electrónica, incluso sin tener una edición física en papel. En este campo es importante mencionar que en 1981 se publica el primer libro digital de consulta, un diccionario, y su editor fue Random House.

Otra iniciativa sumamente interesante y atractiva para los ávidos lectores de textos en su dispositivo electrónico es la que toma Michael Stern Hart al fundar el Proyecto Gutenberg, que consiste en la publicación de libros de dominio público en archivos electrónicos para su publicación gratuita.

proyecto Gutenberg

Michael Stern Hart.

En el año 2000 Stephen King lanza a mercado la primera novela digital. Su oferta sale en 2.5 USD y, en tan sólo 48 horas, consiguió vender 500 mil ejemplares. Esta acción fue la inauguración de un mercado en crecimiento y expansión.

Esta situación también plantea un dilema que sigue siendo tema de polémica. Los estudiosos de la conducta humana y su relación con los libros indican que la experiencia sensorial que genera la lectura, es decir, el aroma del papel, la tinta, el pasar las hojas, el recorrido de los ojos por los renglones en cada página favorecen una mejor comprensión de la lectura y, en consecuencia, un aprendizaje y comprensión más significativo y duradero.

En contraparte, los lectores de libros digitales señalan que en un sólo dispositivo pueden llevar una biblioteca, terminar un libro en un vuelo e inmediatamente comenzar otro porque pueden elegir entre cientos, incluso miles de títulos que llevan disponibles. Además, en cualquier lugar donde tengan una adecuada conexión a Internet les permite buscar, comprar o descargar los ejemplares que deseen.

Las editoriales trabajan ahora en áreas complementarias que se dedican a la generación de la vinculación de sus procesos habituales de producción con las formas digitales. Tienen departamentos ocupados en hacer las versiones digitales de los libros de texto, literarios nuevos y viejos para que su lector tenga acceso a todas sus publicaciones.

editoriales y formatos digitales

Hemos revisado hasta aquí el ayer y el hoy de los libros. ¿Cuál será su mañana? ¿Podemos esperar, como tanto han dicho los detractores del libro físico, que éste desaparezca? Yo quisiera ponerlo en duda, me gusta la posibilidad de elegir la forma en que prefiero leer un libro. Quizá algunos de libros de consulta pueden ser parte de mi biblioteca digital, sin embargo, la vivencia de tomar asiento en un cómodo sillón, con un cafecito o un vinito y disfrutar de la lectura de una buena novela pasando hoja por hoja es inigualable.

Quizá el futuro de los libros sea una cápsula que, al consumirla, nos hace experienciar la trama en nuestro cerebro. O será como la habitación que describe magistralmente Bradbury en uno de sus cuentos, en el que unos niños están vivenciando una escena con leones entre la sabana y los pastizales. Cuando los padres de los niños entran a la habitación, las encantadoras criaturas ordenan a los leones que devoren a sus progenitores.

Las alternativas de realidad virtual estarán seguramente abiertas a crear experiencias 3D o 4D para la literatura. Los libros de texto tendrán una conexión a la red de manera que puedas visualizar una fórmula matemática y su aplicación en la ingeniería o la arquitectura. Un libro de química puede ser reforzado con la experiencia de cocinar y la física puede ser ejemplificada con casos de la vida real que el sujeto podrá sentir, vivir, ejecutar en esta “lectura virtual”.

¿Cómo será que conmemoremos el día del libro en el futuro? ¿Con un libro físico en la mano o con un visor 4D? Con toda honestidad yo prefiero leer sobre las historias de los personajes literarios sin necesidad de revivir el horror de la Segunda Guerra Mundial o de las hambrunas en África. No quisiera tener que enamorarme en una relación tóxica si leo Cumbres Borrascosas, ni deseo sentir la tristeza, dolor y angustia que vivió Ana Frank en carne propia. Ya veremos cuál es la evolución de esta industria. ¿Cómo se lo imaginan ustedes? ¿Cuál es su apuesta?

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Ian Reider

Ian Reider
Ian M. Reider realizó sus estudios en la UNAM y en la Universidad de Cincinnati, Ohio. Desde 1969 se ha dedicado a la mercadotecnia y a la investigación de mercados. Define su actividad como “metiche de nacimiento”. En 1969 y 1970 trabajó en Burke Marketing Research en Cincinnati, Ohio y México, D.F. En 1970 funda la empresa IMOP. En 1976 dicha empresa pasa a ser parte de la red de empresas Gallup y hasta 2001 la empresa es conocida como Gallup México. En 2005 Reider deja la presidencia de TNS Gallup y funda Impetus, una empresa dedicada a la consultoría en estrategias de mercadotecnia y de sistemas de información aplicada a la mercadotecnia. Ian Reider ha dado un sinnúmero de pláticas y talleres. También cuenta con diversos artículos sobre temas relacionados a la mercadotecnia y la investigación de mercados, así como el capítulo “Investigación aplicada. La opinión pública en México” del libro comunicación política editado por la UNAM y ser coautor del libro 100 autores en 500 palabras publicado en 2013. Ha recibido diversos reconocimientos y premios como, por ejemplo, Neocrata otorgado por la revista Neo, y World Achievement Award otorgado por The Gallup Organization. En 2012 recibió por parte de la CICOM, un reconocimiento por su trayectoria profesional. Desde 1996 es asesor del presidente del consejo de la comunicación, así como consejero en diversas empresas privadas y asociaciones civiles. Reider ha aprendido que cuando se sabe la pregunta le cambian la respuesta.