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La (mal llamada) ciencia de los grandes datos

Big Data

José Antonio Quesada Palacios


Desde otro ángulo


miércoles 4 de abril de 2018

La selección del más apto y la ciencia en el manejo de los grandes datos (el Big Data)

Estamos en el nacimiento de la (mal llamada) ciencia de los grandes datos o el big data, y que no es otra cosa que aquellas técnicas para aprender a manejar e interpretar los datos a través de la información que nos brindan con el objetivo de predecir y obtener conocimiento útil. En esta tarea, las fases del proceso de ciencia de datos se pueden enlistar como sigue: obtención de los datos, limpieza, muestreo, administración de los mismos de manera eficiente y efectiva, análisis exploratorio para generar hipótesis a partir de la intuición ganada, predicción basada en modelos estadísticos, probabilísticos y de aprendizaje de máquina, y la comunicación de los resultados a los distintos usuarios de esta información.

En ese sentido, imagínese que el CISEN (Centro de Investigación y Seguridad Nacional), o alguna autoridad “competente” pudiera hacer un filtrado de todos los 120 ciudadanos; en ese ejercicio podríamos diseñar un perfil de ciudadano ejemplar y definirlo tan básico y primitivo o tan exigente y desarrollado como quisiéramos; en ese ejercicio, podríamos mantener una serie de parámetros como: inteligencia emocional; perfil psicométrico; prueba del polígrafo, etcétera.

De hecho, hay varios temas que ya se han desarrollado por algunas empresas que les interesa saber detalles muy particulares de sus empleados para conocer sus inclinaciones en momentos de riesgo o de estrés, y sus límites en momentos donde su confiabilidad pudiera ser puesta a prueba.

Con este desarrollo, podríamos saber cuántas veces han estado en burós de crédito, o sujetos a alguna auditoría, si han reportado y pagado sus impuestos de manera adecuada, si han ido a votar, o si han estado involucrados en algún proceso administrativo o penal, etcétera, ya que con las bases de datos del SAT, de la PGR, de las autoridades americanas (por el tema también del IRS y de la doble tributación con la ley FATCA) podrían aportar. Quizá nos interesaría saber si han estado en temas de “listas” como los Panama Papers, o las listas en Suiza o Luxemburgo; también nos interesaría saber si han tenido algún conflicto de interés y cómo lo han resuelto;  podríamos cruzar los datos para saber cómo lo percibe su comunidad, su Estado, sus compañeros de escuela, sus profesores, si ha sido un buen ciudadano, si ha estado involucrado y comprometido con la comunidad, si está afiliado a algún partido o iglesia.

Con los datos que hoy existen de nosotros en las redes, en los sistemas de las autoridades, en los distintos medios de comunicación, podría ser relativamente fácil que en un país de 120 millones de habitantes, pudiéramos seleccionar a los más aptos para dirigir a una sociedad, y a esos “notables”, quizás el 1% o menos, sujetarlos a postulación por alguna plataforma ciudadana y evitar la elección de ciudadanos que no pagan impuestos, que no han tenido una carrera ejemplar o han tenido desacatos, sin opción a acceder a puestos de elección popular.

Big Data

Sé que suena extremo y contrario a lo que es un espíritu democrático incluyente y abierto a todas las minorías, pero con el poder desmedido de nuestros políticos, tendríamos que hacer algo para “controlarlos”. En este sistema de pesos y contrapesos, no hemos encontrado que México tenga una selección mejor de sus gobernantes. El hecho de tener una democracia dirigida para que no sólo lleguen los más aptos, sino también los más éticos, aquellos que tengan una mejor conciencia social y más desarrollada, quienes tengan el trabajo social como una alternativa de vida y no como una forma de escalar para llegar al poder, nos permitiría un filtro para evitar a los menos aptos, los más corruptos, lo más dañado de nuestra sociedad, y que además ante el desánimo y la apatía social, lleguen con tan poco apoyo popular.

En un país de iletrados, el rey es el despotismo y el populismo, estamos muy expuestos a una decisión desafortunada porque no hemos podido conocer propuestas a fondo de los candidatos, ni conocemos sus propuestas. Nuestra democracia es muy incipiente y, lo peor también, es que sea una democracia controlada por los partidos políticos, por las esferas del poder político; allí es donde un consejo ciudadano podría dictar quiénes podrían son elegibles, y eliminar a varios personajes del mundo del deporte, del espectáculo, de la farándula, y del hampa que, gracias a sus recursos, tiene gente más que capacitada entre sus públicos, y porque no ha estado expuesto a la popularización de sus actividades.

Estamos en un momento en la historia como nunca lo habíamos visto, ya que la inteligencia artificial y la ciencia de los datos nos pueden aportar muchos beneficios. Es lamentable que no aprovechemos dichas herramientas para sacar un puñado de hombres en este país que nos saque de tal marasmo y que, por el contrario, los mejores hombres prefieran alejarse de la política porque saben que el que se mete se enloda en un sistema muy desafortunado de selección de nuestras élites políticas.

Es momento de reflexionar por qué Latinoamérica está decepcionada de la democracia, y cómo podríamos apoyar para tener una conducción de gente honesta y comprometida con nuestro pueblo para alcanzar el destino que se merece este noble país.

Mientras, la máxima de que “el pueblo tiene el gobierno que se merece”, seguirá prevaleciendo por la carencia enorme de educación de nuestro pueblo, y por el desentendimiento de la mayoría de la gente acerca de los temas políticos y el futuro del país.

¡Hasta la próxima!

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

Un comentario

  1. Alejandro Jimenez Cruz

    Estoy muy de acuerdo con el comentario de Jose Antonio Quezada y se me hace muy atinada su frase en relación que no hemos podido diseñar una buena herramienta de selección.

    Sería un gran proyecto la administración del big data que pudiera utilizarse como un reporte del buró de crédito pero que arrojara la información completa de una persona y nos indicara la calificación ética y moral que tiene ante la sociedad combinada con su actuar financieramente hablando y de su comportamiento de transacciones inusuales o indebidas.

    ¿deberia existir un buró de etica y moral de cada persona? ¿que calificación tendrias?. Les dejo para su análisis.

    Saludos

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Sobre José Antonio Quesada Palacios

José Antonio Quesada Palacios
Director de la EGADE Business School México del ITESM. Maestro en Administración y Contaduría y ha estudiado en la Universidad Iberoamericana, el ITAM y la Florida International University. Es Contador Público Certificado por el Colegio de Contadores Públicos de México. Cuenta con más de 27 años de experiencia profesional en proyectos dirigidos a instituciones financieras, principalmente. Participa activamente en el IMEF, AMCHAM, Coparmex, CCE y en programas de vinculación universitaria con alumnos de varias universidades por medio del programa Betta, Gamma Sigma. Colabora como especialista en Servicios Financieros en PricewaterhouseCoopers (PwC) desde 1986 y es Socio Líder de Clientes y Mercados, coordinando las prácticas de 14 industrias y de la estrategia de enfoque al mercado de la misma firma. Es asesor de múltiples Consejos de Administración y especialista en procesos de colocación en el SEC de compañías extranjeras. Participó en JP Morgan Chase, con GBM International, Euromex, asesorando campañas de derivados. Asimismo, participó en la colocación de empresas extranjeras en el Mercado de Capitales de Estados Unidos.