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La revolución cognitiva y la representación mental

procesos cognitivos
Imagen: www.uam.es

sábado 14 de julio de 2018

La ciencia cognitiva es un área trandisciplinaria de investigación sobre la mente, la inteligencia y el cerebro que surgió a mediados del siglo pasado como una analogía entre la mente y los programas de computadora. Su relevancia se incrementó en la segunda mitad del siglo al atraer a varias disciplinas y conjuntarlas en proyectos cada vez más rigurosos, de allí que se hable de una “revolución cognitiva.” El planteamiento inicial de la ciencia cognitiva, su desarrollo e impacto en las ciencias del cerebro y del comportamiento, sus implicaciones filosóficas y la discusión de sus problemas y obstáculos, son tópicos que han constituido una nueva era del problema mente-cuerpo. A partir del presente escrito estaré haciendo alusiones e interrogantes a estos planteamientos, sus desarrollos y dificultades. Pero, para poder emprender el trayecto, será necesario rememorar los inicios de la ciencia cognitiva.

Desde su impacto inicial y hasta mediados de los años cincuenta, el conductismo y el psicoanálisis, doctrinas antitéticas de la psicología, se disputaban el predominio en instituciones académicas, en particular las facultades y escuelas de psicología. Adelantada por Alan Turing, surgió una indagación sobre la mente promovida por el desarrollo de computadoras cada vez más potentes y la teorización sobre sus fundamentos, posibilidades e implicaciones. La significativa expresión de “inteligencia artificial” se usó por primera vez en 1955 en un proyecto encabezado por John McCarthy (Darmouth College), Marvin Minski (Harvard), Nathaniel Rochester (IBM) y Claude Shannon (Bell Telephone). El primer programa de cómputo de inteligencia artificial fue realizado ese mismo año por Herbert Simon y Allen Newell para probar 38 teoremas de Principia Mathematica de Whitehead y Russell. En una reseña del libro Verbal Behavior de B.F. Skinner, el lingüista y pensador libertario Noam Chomsky (nacido en 1928 y aún activo en el MIT) rebatió la noción conductista del lenguaje como una habilidad aprendida, para argüir que las lenguas naturales se basan en formaciones gramaticales universales heredadas en la evolución humana. Por su parte, el psicólogo George Miller analizó las capacidades de la memoria de trabajo y fundó el Centro de Estudios Cognitivos en la Universidad de Harvard en 1961.

símbolos cognitivos

El hexágono de las ciencias cognitivas según George Miller en su trabajo “The cognitive revolution: a historical perspective.” Los símbolos usados son: las letras griegas phi y psi para la filosofía y la psicología respectivamente, un ícono de robot para la inteligencia artificial, el lóbulo izquierdo del cerebro para la neurociencia, las figuras de varón y mujer para la antropología y un árbol sintáctico de Chomsky para la lingüística.

De esta manera, aunque precedida por Jean Piaget y varios neuropsicólogos en Europa, la ciencia cognitiva nació con ese nombre en el ámbito de importantes universidades del noreste de Estados Unidos, como una convergencia entre las ciencias del cómputo, la lingüística y la psicología cognitiva. La tendencia se fue cohesionando con la idea clave de que la mente, en particular el pensamiento, consiste en representaciones operadas como procesos de cómputo. La noción de representación mental adquirió un sitio central y se concibió a la mente como un sistema funcional capaz de representar objetos, formas, procesos, reglas o imágenes que opera mediante sus transformaciones. De esto se desprende que la representación mental es una estructura por la cual un organismo instaura una suplencia de su mundo o de sus sectores mediante conceptos verbales, imágenes mentales, gestos, modelos o símbolos. Como la representación actúa en el mundo físico, sea en cerebros biológicos o electrónicos, requiere de una materia prima o sustrato que la permita. En este sentido, el concepto más básico que aportaron las ciencias del cómputo y la inteligencia artificial a la ciencia cognitiva es el de información, una noción desarrollada matemáticamente hacia 1950, como lo hemos visto recientemente.

Para comprender mejor a la mente y las actividades mentales en términos de información, podemos indicar que los mecanismos de su procesamiento corresponden con operaciones mentales definidas en textos clásicos de psicología. Es así como la adquisición de información por el organismo corresponde a la sensación y la percepción, la valoración de la información a la emoción, su representación sintáctica y semántica al pensamiento o la representación figurativa a la imaginación; el almacén de información atañe a la memoria, su recuperación al recuerdo, la comparación a la decisión y la conducta a la salida o expresión de información.

lingüista

El famoso lingüista y pensador libertario Noam Chomsky del MIT (Massachusetts Institute of Technology), hacia 1970 es considerado uno de los fundadores de la ciencia cognitiva.

La ciencia cognitiva constituye una aportación naturalista a la psicología en el sentido de que las representaciones mentales se conciben como estructuras o procesos que se encuentran en relaciones naturales con los objetos que representan y porque surgen en un sistema natural de alto grado de evolución, desarrollo, complejidad y plasticidad. Ese sistema está constituido por la operación conjunta de procesos mentales, cerebrales y conductuales desplegada por un organismo sobre la información que intercambia con su medio ambiente. En desarrollos ulteriores de la ciencia cognitiva se ha agregado que la actividad cognitiva está en relación estrecha con el cuerpo a través de los sistemas sensitivo-motores de percepción enlazada a la conducta y de esa manera en relación adaptativa con el mundo.

El cognitivismo proveyó de una plataforma para plantear cómo ciertas representaciones mentales, por ejemplo, los conceptos o los recuerdos, se constituyen por la actividad de poblaciones de neuronas concebidas como módulos, y cómo la activación se transmite y transforma entre los módulos por medios semejantes a la computación. Del enlace funcional en una amplia red neuronal surge la representación cognitiva y estos procesos neuropsicológicos podrían explicar el pensamiento y otras actividades mentales. En la filosofía de la mente se activó el debate sobre si estos procesos son la misma cosa, como lo defiende la teoría de la identidad que acabamos de ver, si la mente emerge del proceso neurológico, o si es realizada por el cerebro, como un programa es instanciado por la computadora, una tesis funcionalista que requerirá un capítulo venidero.

libros sobre neurociencias

Dos textos generales sobre la ciencia cognitiva. “La nueva ciencia de la mente”, una revisión histórica de Howard Gardner, y “El ordenador y la mente” de Philip Johnson-Laird, uno de los principales investigadores iniciales del área, autor de un célebre modelo de tres niveles de operación de la experiencia visual.

La ciencia cognitiva se expandió en interdisciplinas, como la filosofía cognitiva, la neurociencia cognitiva, la etología cognitiva, la psicología cognitiva o la antropología cognitiva, el conjunto de las ciencias cognitivas en plural. El adjetivo “cognitiva” vino a calificar una aproximación empírica en la cual los procesos mentales en estudio deberían ser descritos y medidos para llegar a ser modelados, un requisito metodológico según el cual los trabajos realizados sobre percepción, memoria, pensamiento o imaginación deberían incluir técnicas para medir variables y someterlas a investigación experimental.

La ciencia cognitiva no sólo ha impactado a varias disciplinas biológicas, sociales y humanas, sino prohijado teorías y modelos que van desde la cognición como símbolo, el programa conexionista de los años ochenta y la cognición situada a finales del siglo que veremos en su momento. Durante ese desarrollo se ha debatido y revalorado la noción del conocimiento como la relación que se establece entre un sujeto y un objeto por la cual el primero obtiene una representación adecuada o veraz del segundo. Desde este ángulo, conocer implica tener algo en mente, específicamente tener la representación de ese algo en la mente, temas de una semántica cognitiva profusamente discutidos.

Las ciencias cognitivas permitieron hacia finales del siglo el abordaje de procesos mentales, como la emoción y la conciencia, que se habían marginado del análisis científico por considerarse irremediablemente subjetivos. Todas estas novedades trajeron al problema mente-cuerpo a un terreno fértil de análisis y discusión en el que convergen los enfoques de múltiples disciplinas, doctrinas y postulados necesarios para su adelanto.

Los contenidos de la columna Mente y Cuerpo forman parte del próximo libro del autor. Copyright © (Todos los Derechos Reservados).

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Sobre José Luis Díaz Gómez

José Luis Díaz Gómez
Se graduó de médico cirujano en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en 1967 con una tesis dirigida por el Prof. Dionisio Nieto quien fue su principal maestro. En esta misma universidad y año emprendió una carrera académica como investigador de tiempo completo que continúa. A principios de los años 70 amplió su entrenamiento como investigador asociado en los Laboratorios de Investigación Psiquiátrica de la Universidad de Harvard y del Hospital General de Massachusetts en Boston, E.U.A a cargo del Prof. Seymour S. Kety. Se ha dedicado a la psicobiología y la neurociencia cognitiva. Sus estudios han incluido la interdisciplinariedad: la neuroquímica, la psicofarmacología, el problema mente-cuerpo, la naturaleza de la conciencia, las emociones y la epistemología. Es investigador titular “C” en el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina de la Facultad de Medicina de la UNAM. Pertenece a la Academia Mexicana de la Lengua, electo desde el 2013, para ocupar la silla VI.