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Hace 30 años

Alberto Galindo El Geno
Alberto Galindo "El Geno".

lunes 23 de octubre de 2017

Los aficionados que asistimos a la novillada que se celebró el 8 de noviembre de 1987, con las reses potosinas de Jorge Hernández Andrés con la actuación de Alberto Galindo El Geno, Eduardo Reyes y Héctor de Granada, no nos imaginábamos que la lidia del cuarto de la tarde, de nombre Don Coyo, sería la última faena de orejas y rabo hasta estos días.

Alberto Galindo El Geno es hasta la fecha, el último en lograr los máximos trofeos, pues las faenas posteriores como la de Adrián Flores a Jordi de la Gloria en 1993, la de Feligrés de El Juli en 1997 o la siguiente a la de El Geno de Monterrey, la de Mayito en 1989 a un novillo de Tequisquiapan, fueron de indulto y por lo tanto sin concesiones de trofeos por un cambio en el reglamento taurino.

Tal vez alguna faena de indulto antes del cambio reglamentario, no fue de rabo como pasó con la de El Pana con Cariñoso de Begoña el 10 de diciembre de 1978, a quién le otorgaron dos orejas simbólicas.

La faena más reciente de indulto, fue la de Bandolero de Xajay lidiado por el ahora matador de toros moreliano Antonio Mendoza, el 20 de julio de 2014 y en conjunto han sido (desde el rabo de Don Coyo) 8 los indultos y cero los rabos, lo cual es un dato duro y que demuestra el porqué es cuesta arriba la formación de novilleros para llegar a ser punteros.

A punto de cerrar la temporada no dejamos de reconocer la clase, por ejemplo, de José María Pastor, que el domingo 22 de octubre de 2017, en su segundo astado de El Junco, pegó unos pases con la derecha de rechupete, pero entre pitos y flautas, no hay novillero de dónde sea que venga a La México y de un campanazo que despierte la atención de los aficionados.

El anuncio en los carteles de La México para la Temporada Grande, conllevó el mensaje de aumentar el número de festejos novilleriles en las plazas de Espectáculos Taurinos de México y sea bienvenido, pues es notoria la carencia de punch de muchos de los novilleros actuales y desde luego no sólo en México.

Pero sí nos debe de preocupar el presente del futuro mexicano, pues es la fórmula añeja que mantiene la luminosidad de la competencia en el ruedo, es de unos que llegan y otros que sienten el empuje de los que van cuesta arriba y tratan de competir con ellos.

Los esfuerzos de preparar mejores camadas de prospectos, ha incluido la formación en España de la mayoría de los novilleros actuales y tal vez ello, con todo lo útil que sea también acarrea cierto cartabón, en el que el estilo mexicano se va diluyendo en favor de la forma de hacer de muchas espadas españoles y, que me perdonen, no necesariamente es bueno.

Se va perdiendo el estilo y entonces se compite con otra forma de interpretar el toreo con menos arrebato, largura y sentimiento; eso sí con más técnica, pero se olvida que, si por ejemplo El Capea se ungió figura artística, fue porque aquí en nuestro país se encontró con el temple lento, para ser considerado uno de los toreros españoles más consentidos de México y a partir de Manchadito de Garfias, lo juzgaron de manera distinta en España.

Curiosamente, El Geno pretende regresar de su retiro ahora que celebra el obtener el más reciente rabo otorgado a un novillero en La México, no le será nada fácil, pero mire lo que vale la hazaña de quién al conjuro de la fecha, pretende darse una oportunidad para acometer de nuevo su carrera en los ruedos.

Sirvan estas líneas para aupar a los novilleros que semana a semana se presentan en nuestro coso máximo, para que quienes dan coba califiquen que sus actuaciones fueron interesantes, pero subrayo, no apasionantes. Esto último es lo que los llevaría a ser figuras, como fue el caso reciente en España de Andrés Roca Rey, convertido en el rey de la taquilla en Europa en el escalafón de matadores de toros, como lo fue en el de novilleros, por su manera de demostrar querer trascender en el toreo.

Vamos a ver si ahora que nos visita el peruano, algo de ese celo se les impregna a nuestros novilleros y ya deciden a pasar a ser bien preparados, a ser capaces de despertar pasión en los tendidos, bien que nos hace falta.

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Luis Ramón Carazo

Luis Ramón Carazo
Hijo del inolvidable cronista taurino José Luis Carazo “Arenero”, de quien heredó su pasión por la tauromaquia, convirtiéndose en cronista de toros y periodista de diversos medios impresos, radiofónicos y electrónicos como TDN (Televisa Deportes Network) y el Diario Reforma (Sección Negocios). Además de ser experto en Negocios Deportivos, es consultor y Consejero de Empresas. Actualmente también se desempeña como profesor de asignatura del ITAM en sus programas de Maestría de Negocios y Sistemas.