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Proteccionismo negativo

Proteccionismo negativo económico

jueves 16 de noviembre de 2017

La elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos despertó los más bajos instintos de algunos sectores del país más poderoso del mundo. El racismo, el encono contra quienes piensan diferente, la falta de tolerancia y el proteccionismo económico son algunos ejemplos que caracterizan a la administración Trump.

Particularmente, la posición proteccionista del mandatario estadounidense a través de la imposición de barreras comerciales y aranceles a las importaciones encuentra una falsa justificación en los beneficios de corto plazo que se pueden lograr en términos de evitar la exportación de empleos y beneficiar el desarrollo de la industria nacional.

El giro proteccionista de la política comercial de Estados Unidos y la consecuente renegociación de acuerdos como el TLC, y otros más a nivel internacional, ha ocasionado incertidumbre tanto en los países como en los sectores e industrias afectadas, así como volatilidad en los mercados financieros internacionales por la falta de claridad en cuanto al verdadero costo de la instrumentación de este tipo de medidas.

Hasta ahora, el impacto sobre la economía de México se ha concentrado más en los mercados financieros, principalmente el tipo de cambio por el resultado de las negociones del TLC entre México, Canadá y Estados Unidos, que en la parte real de la economía.

Es decir, las constantes amenazas del presidente Trump lograron que Ford cancelara un proyecto de inversión en San Luis Potosí por 1,600 md que habría generado alrededor de 2,400 empleos y que Carrier, productor estadounidense de aires acondicionados, cancelara un proyecto por 200 md que hubiera ofrecido 2,000 empleos, y en el camino ha amagado a otras empresas como Toyota y BMW.

Lo que llama poderosamente la atención es que, entendiendo que el señor Trump no tiene la capacidad de percibir los efectos negativos que este tipo de medidas proteccionistas tendrían sobre los propios estadounidense, no tenga un cuerpo de asesores que le hagan ver que esta defensa artificial de la economía le restará eficiencia y dinamismo a la producción de Estados Unidos.

La Organización Mundial de Comercio ha señalado en repetidas ocasiones, que el cierre de las fronteras al libre intercambio comercial ocasionará que todo el mundo pierda. Y es que el diagnóstico de la administración Trump en relación a los efectos del libre comercio se basa en premisas totalmente equivocadas, principalmente al suponer que la pérdida de empleos en Estados Unidos es consecuencia directa y única del comercio internacional.

Frente al embate en el sentido de que la globalización comercial es responsable de la destrucción de empleo, la OMC ha destacado que 80% de los puestos de trabajo que desaparecen es resultado de los avances tecnológicos y señala que 50% de los empleos en Estados Unidos corren el riesgo de ser sustituidos por robots, lo que significa que ahora uno de los grandes desafíos en ese país es la formación y readaptación de las competencias laborales.

Pero no sólo el diagnóstico es incorrecto, sino que no se han valorado los efectos negativos de las medidas que pretenden darle sustento a la filosofía de America First. Estas medidas tendrían efectos francamente negativos para las empresas, los consumidores y los trabajadores estadounidenses. ¿Qué le hace pensar al señor Trump que los países a los que pretende imponer aranceles no responderán de la misma manera, es decir, imponiendo impuestos a los productos estadounidense o incluso limitando las operaciones de empresas provenientes de Estados Unidos en sus países?

Trump ha señalado que podría establecer un arancel de hasta 35% a los autos que sean fabricados fuera de las fronteras de Estados Unidos, a lo que México podría responder con un arancel similar a productos estadounidenses como el Whiskey y otros países podrían responder limitando la operación de grandes franquicias como McDonalds en su territorio.

Se ignora que las empresas estadounidenses que producen fuera su país lo hacen por una cuestión estrictamente de negocios, es decir, porque encuentran mejores condiciones en términos de costos al producir en países como China, India o México. De esta forma, trasladar la producción a Estados Unidos supone que se realizarán con costos más elevados que tendrán que ser pagados por los consumidores estadounidenses.

Los consumidores en Estados Unidos deberían de ser los más preocupados ya que la conservación de empleos improductivos implicará un costo muy alto, ya sea vía incremento en aranceles o por el incremento en precios finales ante una mayor base de costos de producción interna.

Pero hay quizá un mayor costo de las políticas proteccionistas de Estados Unidos. La Reserva Federal de ese país ha venido normalizando su política monetaria a fin de que las tasas de interés sean consistentes con el desempeño de una economía que ha consolidado su proceso de recuperación.

El proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos se ha dado a través de incrementos sucesivos en las tasas de interés, mismas que podrían enfrentar presiones extraordinarias si la inflación registrara una tendencia de alza. Una política monetaria restrictiva no sólo impactaría la disponibilidad de crédito, sino a la Demanda Agregada en su conjunto, limitando el consumo privado, el gasto del gobierno y las inversiones, afectando de manera negativa a la actividad económica.

Ante la caída en el consumo, se podría presentar el caso de que diversas empresas cerraran o disminuyeran su producción, con lo cual se tendría un efecto negativo en el nivel de empleo, que es lo que se buscaba proteger inicialmente con la instrumentación de medidas proteccionistas.

El precio que podría pagar Estados Unidos por proteger su industria y el empleo será muy elevado en el largo plazo; desafortunadamente, ignorar las consecuencias negativas del proteccionismo por parte de una economía tan poderosa como Estados Unidos impactará el comercio internacional y, por ende, el desempeño económico de todo el mundo.

Manuel Guzmán es CEO de Novastonecapital de México: mg@novastonecapital.com

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Manuel Guzmán Moreno

Manuel Guzmán Moreno
Es un financiero con más de 30 años de experiencia en el sector bancario y bursátil de México. Durante 10 años se desempeñó como Director General de Inversiones y Chief Economist en Grupo Financiero Banorte-Ixe, teniendo a su cargo las áreas de Fondos de Inversión, Afore Ixe, Administración de Activos y Análisis y Estrategia Económica. Ha ocupado posiciones importantes en Intercam Grupo Financiero y Monex Grupo Financiero, en donde tuvo bajo su responsabilidad el diseño de las estrategias de inversión, operación de inversionistas institucionales y fondos de inversión. Actualmente se desempeña como Director General de Novastone Capital de México. Es Licenciado en Economía por la UAM y cuenta con una Maestría en Economía por el ITESM. En el plano académico, ha impartido clases de Economía y Finanzas en varias universidades. Es comentarista del noticiero “En los tiempos de la radio”, columnista y miembro del Comité Editorial del periódico El Economista, con más de 500 artículos publicados, y colaborador en diversas revistas especializadas. Es autor del libro “México Frente a la Crisis” y conferencista exclusivo de LID Conferenciantes, miembro de la International Association of Speakers Bureaus. Fue miembro del Consejo de Administración de Bansud en Buenos Aires, Argentina. En 2001 fue elegido como miembro del “Leadership Club” de SEI Investments en Filadelfia, EEUU. En 2010, LID Editorial lo nombró “Rookie of the Year” por las altas ventas de su libro “México Frente a la Crisis”. En 2013 fue reconocido por la Revista Forbes como uno de los 10 economistas más influyentes de México. En 2017, la Rectoría General de la UAM le otorgó el Reconocimiento Honorífico “Egresado Distinguido UAM” por sus méritos en los ámbitos académico, cultural y humanístico, así como por su contribución al desarrollo de la Universidad y del país.