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De la pelota, 2ª Parte

¡Bolita por favor!

Ian Reider


Ayer, Hoy y Mañana

Fotografía: Blog Sitio Educativo Especializado En Deportes.

miércoles 3 de abril de 2019

El grito de “¡bolita por favor!” se asocia, en un país como el nuestro, necesariamente, al fútbol soccer. Muchas manifestaciones deportivas utilizan pelotas o balones, sin embargo, en México –independientemente de la latitud– es el balón pie el deporte que une, separa y reúne familias, amigos y comunidades. De hecho, lo primero que se debe puntualizar es que en este deporte se utiliza un balón, no una pelota. ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro?

Dicen los entendidos que la diferencia estriba en que los balones se inflan mientras que las pelotas son sólidas, por ejemplo, las de golf o tenis. Es entonces que en el básquetbol, voleibol, fútbol americano y soccer se usan balones. Cada uno tiene su propio diseño de acuerdo con las reglas, necesidades y evolución de su deporte específico. En todos los casos el tamaño, el peso y hasta los materiales han ido variando, se han adaptado a las mejoras del progreso, y siempre, su presencia despierta pasiones que entretienen, hacen reír, llorar o sufrir a millones de personas. En una cancha escolar, un campo llanero o en el estadio o la cancha más grande y famosa del mundo, se comparte la pasión y la emoción de los jugadores, de sus porras y de un público que puede ser masivo.

Balón más antiguo.

Balón más antiguo (Fotografía: El Despertar de Colombia).

Aparentemente el primer balón fue ideado por los griegos en el siglo VIII, utilizando una vejiga de cerdo inflada con aire a través de un tubo de madera parecido a una caña de azúcar. A este artefacto se le daba una forma redondeada y se recubría con cuero cocido de cebú.

El balón más antiguo existente en la actualidad se encontró en las habitaciones de María Estuardo en el castillo de Stirling. Se dice que para dar inicio a unos partidos (más cercanos al rugby que al fútbol) la reina salía a su balcón y lanzaba el esférico para que el equipo del personal de la Casa Real jugara un match vs. los soldados. Ese balón está manufacturado con la vejiga de un cerdo y tiene un recubrimiento de cuero cocido. El principio fue el mismo por siglos y, dado que cumplía con la función, se llevo prácticamente 100 años para que evolucionara.

Es hasta 1835 que Charles Goodyear inventó, en pleno siglo XIX, el primer balón de caucho vulcanizado, mientras que H. Lindon creó una de las innovaciones más importantes para la masificación y estandarización de los balones, la vejiga de goma inflable. De esta manera, la Asociación de Fútbol Inglés introduce en 1872 especificaciones relativas al tamaño y peso de los balones oficiales para jugar su deporte. Estas primeras características eran de una circunferencia de alrededor de 70 cm. y de 350 a 400 gramos de peso. Además, a mediados del mismo siglo se creó un cierre hermético para contener el aire en el interior y mantener el balón en forma durante más tiempo, brindando así la posibilidad de inflarlo a pulmón en caso necesario.

Uruguay 1930.

Póster del ‘Primer Campeonato Mundial de Football’ en Urugay, 1930 (Imagen: Pinterest).

En el siglo XX se forran los balones con cuero poniendo un cordón para cerrar las costuras. Los balones se fabricaban ya en gajos evitando así su principal defecto que era la deformación. Cualquiera que haya jugado con una pelota o un balón sabe que si ésta pierde la forma esférica bota mal, vuela mal, lo que provoca muchos desatinos y falta de precisión en el juego. Con estos ajustes se consiguió un mejor dominio del balón, sin embargo, jugar en campos húmedos o que el balón se mojara bajo la lluvia se volvía un gran riesgo de descalabro si se tenía que entrar con una cabecita. El peso adquirido por la absorción del líquido en el cuero y en el cordón podía, efectivamente, abrirle la cabeza al más aguerrido y audaz de los jugadores. Incluso en la primer Copa Mundial de Fútbol (Uruguay, 1930) se lesionó un jugador al golpear con la frente el balón.

Son tres amigos argentinos quienes entre 1929 y 1931 desarrollan la válvula con cámara que impide la salida del aire, además una costura invisible y sin borde para cerrar el cuero que forraba el balón. Después de utilizarse en el torneo local de Córdoba, Argentina, y en el torneo nacional de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), en 1934 la FIFA lo incorpora en la Copa Mundial de Italia.

Mundial 1950.

Moacir Barbosa Nascimento, ex futbolista brasileño que jugó como guardameta en el Campeonato Mundial en Brasil, 1950 (Fotografía: Télam).

La única modificación registrada para estos niveles profesionales de juego en los siguientes veinte años se presentó en 1950 cuando se fabrican los balones blancos. A pesar de que pudiera parecer que ésta era una modificación estética que ponía de moda el color para generar más venta de balones, ese color cumplía con una función de visibilidad para el espectador del juego.

Luego, a pesar de que desde 1960 se introdujeron las pelotas de materiales sintéticos, éstas no reemplazaron a las de cuero animal para los equipos profesionales y los torneos oficiales hasta 1980. La última vez que se utilizó uno fue en España 1982, en plena Copa Mundial.

Balón Telstar.

Copa del Mundo México 1970 (Fotografía: ciudad.com.ar).

El balón poligonal se estrena en la Copa del Mundo México 70 y se bautiza al balón como el Telstar igual que el satélite que hacía la transmisión desde América hasta Europa. Además las piezas que integraban este balón eran 20 hexágonos blancos y 6 pentágonos negros. El siguiente cambio notable al diseño del balón se realiza hasta el Mundial de Francia 1998, desde la apariencia con los tres colores de la bandera francesa hasta la inclusión de una capa de “espuma sintética” (microburbujas rellenas de gas) que extiende la resistencia y durabilidad del balón.

Los mundiales son puntos de inflexión para la presentación de los balones nuevos y su evolución. En 2006 en Alemania se presentó el Teamgeist que utilizó soldadura térmica para producir una forma casi totalmente esférica. En Sudáfrica 2010 se presentó el Jabulani, que es el balón más rápido conocido, comprobado por la NASA.

A partir de entonces las modificaciones de los balones son tecnológicas, desde el CTRUS que tiene, además de iluminación que cambia de color, un GPS que no tiene ninguna aplicación para el juego, sino que se utilizó para poder localizarlo entre los espectadores; incluso podía indicar la velocidad y aceleración mediante una cámara POV (point of view) con estabilización. Ninguna de las inclusiones tenía un valor durante el juego, eran puro marketing.

Balón inteligente.

Balón Adidas Smartball (Fotografía: techsportdj.wordpress.com).

Ahora sabemos de balones de entrenamiento personal que interactúan con el iPhone para que con el sistema miCoach puedas realizar tu entrenamiento personal utilizando el Smart Ball (balón inteligente). Éste parece un balón normal, sin embargo, en su interior están instalados una serie de sensores que permiten comprender cómo ha sido golpeado en cada ocasión el balón. ¿Así o más fino el modelo para mejorar tu toque?

¿Qué sigue? Lo que más se me antoja en este momento es poder ver en acción una pelota de Quidditch, aunque no sé si lo que será necesario es desarrollar la pelota o las escobas voladoras para poder jugarlo. De hecho, parece que el desarrollo debe ser conjunto para que se pueda participar en el juego. ¿Cómo juegas con una pelota voladora si no tienes la manera de seguirla volando tú también? Lo único que ante este escenario me genera un poco de nostalgia es que, en estos partidos, no exista ya la necesidad de gritar: ¡Bolita por favor!

El contenido presentado en este artículo es responsabilidad exclusiva del autor y no necesariamente representa la opinión del grupo editorial de El Semanario Sin Límites.

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Sobre Ian Reider

Ian Reider
Ian M. Reider realizó sus estudios en la UNAM y en la Universidad de Cincinnati, Ohio. Desde 1969 se ha dedicado a la mercadotecnia y a la investigación de mercados. Define su actividad como “metiche de nacimiento”. En 1969 y 1970 trabajó en Burke Marketing Research en Cincinnati, Ohio y México, D.F. En 1970 funda la empresa IMOP. En 1976 dicha empresa pasa a ser parte de la red de empresas Gallup y hasta 2001 la empresa es conocida como Gallup México. En 2005 Reider deja la presidencia de TNS Gallup y funda Impetus, una empresa dedicada a la consultoría en estrategias de mercadotecnia y de sistemas de información aplicada a la mercadotecnia. Ian Reider ha dado un sinnúmero de pláticas y talleres. También cuenta con diversos artículos sobre temas relacionados a la mercadotecnia y la investigación de mercados, así como el capítulo “Investigación aplicada. La opinión pública en México” del libro comunicación política editado por la UNAM y ser coautor del libro 100 autores en 500 palabras publicado en 2013. Ha recibido diversos reconocimientos y premios como, por ejemplo, Neocrata otorgado por la revista Neo, y World Achievement Award otorgado por The Gallup Organization. En 2012 recibió por parte de la CICOM, un reconocimiento por su trayectoria profesional. Desde 1996 es asesor del presidente del consejo de la comunicación, así como consejero en diversas empresas privadas y asociaciones civiles. Reider ha aprendido que cuando se sabe la pregunta le cambian la respuesta.