libre comercio

Comercio México-China en 2020

Lectura: 3 minutos

Hemos recientemente examinado en esta columna con detalle las tensiones en el comercio entre Estados Unidos y China desde 2017 y uno de sus principales resultados: México se ha convertido desde 2019 en el primer socio comercial de Estados Unidos, proceso que se ha consolidado durante 2020, particularmente ante el desplome del comercio entre Estados Unidos y China. En este contexto, ¿se ha modificado el comercio entre México y China recientemente y en 2020?

Un par de aspectos son significativos. Primero. Existen diferencias significativas en el registro de las estadísticas del comercio bilateral según las fuentes oficiales de China o de México, como se ha analizado con detalle en los últimos 15 años por parte del Centro de Estudios China-México de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México: para 2019 las fuentes mexicanas registraron exportaciones e importaciones con China por 6,854 y 83,052 millones de dólares, mientras que fueron de 14,337 y 45,875 millones de dólares por parte de las fuentes chinas (o casi un 110% de diferencia en el caso de las exportaciones mexicanas a China). Segundo, históricamente, el déficit comercial de México con su segundo socio comercial desde 2003 se ha incrementado en forma significativa en los últimos años y ha sido el mayor de México, representando casi 76,000 millones de dólares en 2019 (o una relación de 12:1 en su relación de exportaciones-importaciones). Tercero, China se ha convertido recientemente en el cuarto destino de las exportaciones mexicanas en 2019 (con apenas un 1.45% del total) y después de Estados Unidos, Canadá y Alemania); la participación de las importaciones chinas ha sido mucho más significativa y representó el 17.77% de las importaciones totales en 2019. Cuarto, la información del Cechimex refleja que las importaciones mexicanas provenientes de China se concentraron en 2019 en electrónica y autopartes, con un 61% del total; las exportaciones mexicanas, por el contrario, se concentraron en petróleo y diversos minerales (43% del total), así como autopartes y productos electrónicos (28%). Por último, y no obstante las masivas importaciones y el déficit comercial, históricamente más del 91% de las importaciones chinas fueron de bienes intermedios y de capital, es decir, insumos y capital relevante para el aparato productivo y su manufactura, ya sea para su consumo interno o para las exportaciones.

Mexico y relaciones entre EU y China
Imagen: Expansión.

En este contexto, el INEGI presenta la información comercial por países, por el momento hasta agosto de 2020. Los resultados son significativos desde múltiples perspectivas. En primer lugar, el comercio exterior de México en 2020 (siempre acumulado hasta agosto y en comparación con agosto de 2019) –y también como resultado de la pandemia del Covid-19– ha caído abruptamente, con un -18.7% para el total y del -18.9% y -13.7% para Estados Unidos y China, respectivamente. Desde una perspectiva mexicana los principales cambios hasta agosto de 2020 se presentaron en el crecimiento de sus exportaciones (8.1%, y sobresaliente ante masivas caídas entre sus principales destinos) y las caídas de las importaciones de Estados Unidos con un -24.3% y China con -15.5%. Como resultado de estas tendencias las participaciones de Estados Unidos y China representaron su mínimo y máximo histórico en el comercio exterior de México hasta agosto de 2020, respectivamente, con un 62.89% y 10.21%.

El tema es de la mayor relevancia ya que incluso en 2020 China continua profundizando su presencia comercial en México, y a diferencia del desempeño del comercio entre Estados Unidos y China desde 2017. De confirmarse estas tendencias para 2020 y en el corto plazo, generarán con certeza, “suspicacias” y debates en Estados Unidos. Lo anterior considerando que en México, como estrategia general, desde 1994 –e incluyendo la actual administración– se ha priorizar la relación con Estados Unidos, apenas en 2020 con la firma del T-MEC y su capítulo 32.10 que excluye negociaciones de libre comercio con economías que no fueran de mercado, léase la República Popular China. Al menos tan importante será evaluar cómo las empresas mexicanas y particularmente las de la cadena autopartes-automotriz, sobrellevarán las reglas de origen (que aumentaron con respecto al TLCAN) ante el aumento de las importaciones (no-regionales) de China.

comercio, China, Mexico
Imagen: puertasautomaticasediciones.mx.

También te puede interesar: ¿Quién es más antichino: Trump o Biden?

México sigue empeorando con el TPP-11

Lectura: 4 minutos

Ellos se ríen de mí porque soy diferente,
yo me río de ellos porque todos son igualitos
.
Anónimo.

El 03 de mayo de 2018 publiqué un artículo en El Semanario con el título de TPP la cereza de un pastel muy amargo e indigesto, en el cual hacía referencia a la ilógica estrategia que nuestros altísimos funcionarios habían adoptado en materia de comercio exterior y que, por su importancia, a continuación reproduzco algunos de sus párrafos:

El TLCAN era el proyecto más importante para el desarrollo de México, sin embargo, la pésima calificación que el WEF le otorga a las instituciones públicas mexicanas y a sus funcionarios tiene su manifestación más clara en que ninguno de los objetivos de México en el TLCAN se logró porque no se aprovechó el marco creado por este instrumento, ni se utilizaron adecuadamente las ventajas comparativas; consecuentemente, no se logró la deseada integración comercial, y mucho menos productiva, dado que por las deficiencias señaladas por el WEF, nuestros funcionarios fueron incapaces de definir estrategia alguna, con políticas públicas, programas y proyectos realistas que permitieran ser un país competitivo y aprovechar el acceso preferencial al mercado más grande del mundo, convertirnos en un verdadero socio estratégico para Canadá y Estados Unidos, y así lograr el objetivo final de crear empleos y mejorar nivel de vida de todos los mexicanos.

En su lugar, la política y estrategia de comercio exterior se basó en la firma compulsiva de TLC’s y una incoherente desgravación unilateral, en tanto que la política de fomento se basó en el axioma de la mejor política industrial es la que no existe, de tal manera que convirtieron a nuestro país en un maquilador básico de ensamble, que crecientemente importa insumos para reexportar a Estados Unidos con reducido y decreciente valor agregado en nuestro territorio.

[…] Para México, la cereza de este amargo pastel y culminación del ilógico y aberrante proceso de regresión ha sido la ratificación del TPP, un instrumento que nuestros teóricos y funcionarios promovieron, y nuestros senadores ratificaron, a pesar de todas las contradicciones que tuvo desde su origen y de las enormes deficiencias que presenta nuestro país frente a sus “nuevos socios”, y que se resumen en la nula competitividad del marco sistémico que tenemos, debido a la pésima calidad de las instituciones públicas, a la poca confianza en sus políticos y a la pesada tramitología.

Sin duda alguna, nada podremos ganar en esta loca aventura y mucho vamos a perder.

Hoy, que se publicaron las cifras estadísticas del comercio exterior de México del mes de abril de 2020, me permito comentar que todo aquello que señalé –que sería el negativo desarrollo de nuestra relación con los seis nuevos socios del TPP– se confirma que el déficit con esos países continuó aumentando.

Es importante señalar que este resultado negativo es consecuencia del decremento registrado en la exportación mexicana hacia esos países de -391 millones USD en relación con el mismo periodo de 2018, así como por el incremento de la importación de 2,463 millones USD, situación que arroja como resultado que, sumando el déficit de los cuatro primeros meses del periodo 2018-2020, tengamos acumulado un saldo negativo de -14,765 millones USD; incluyendo a Japón, pues el déficit alcanza la elevada cifra de -28,118 millones USD.

deficit

Conviene señalar que en el periodo 2001/2019 –en que prácticamente han estado en vigor los TLC’s que nuestros funcionarios negociaron con 54 países y los APPRIS con 33 países que supuestamente iban a generar empleos, riqueza y bienestar para todos los mexicanos– los retrocesos de México han sido enormes, pues en estos 18 años hemos caído como economía mundial pasando de la 8ª a la 15ª posición. En este período fuimos superados por India, Brasil, Canadá, Rusia, Corea, España y Australia, según se puede ver en el cuadro que presento a continuación.

En el mismo lapso, nuestro PIB per cápita cayó de la 42ª a la 72ª posición debido a que el crecimiento de la economía mexicana fue el segundo más bajo de este universo de 20 países con 68%, sólo superado por Japón con 20%, en tanto que el crecimiento de la economía mundial fue de 158%, más del doble de la tasa que presentó México.

Lo peor es que esta negativa tendencia continuará porque venimos encarrerados con un impulso dañino que ha perdurado 26 años, mismo en el que ha privado la improvisación y la simulación y, mientras no se defina una estrategia integral que incluya los temas de competitividad, fomento y comercio exterior, con programas, proyectos y políticas públicas realistas que incidan positivamente en el desarrollo de nuestro país, no podremos revertir los enormes retrocesos que han convertido a México en una de las más grandes fábricas de pobreza del mundo.

pib total

También te puede interesar: México y la Alianza del Pacífico, también fallida.

México y el TPP-11: mucho peor con Malasia

Lectura: 2 minutos

Las cifras históricas del comercio exterior con los seis nuevos socios del TPP-11 hacían prever un desarrollo nada promisorio y un futuro negro para nuestro país, ya que el periodo 1993/2018, el crecimiento del déficit con esos países fue de -12,504 millones US, acumulando un total de -144,082 millones US en esos 5 lustros.

A pesar de esas deplorables cifras, los teóricos y funcionarios del comercio exterior mexicano insistieron en la firma y ratificación de este aberrante instrumento argumentando la necesidad de impulsar el libre comercio, sin que realmente consideraran lo que serían las consecuencias negativas de la aplicación de su liberalismo dogmático.

En ocasiones anteriores he señalado los pésimos resultados que se habían registrado para México en la relación con ese bloque, haciendo referencia específica al caso de Vietnam, con quien en el periodo 1993/2018 acumulamos un déficit de -23,371 millones US, y en los primeros diez meses de 2019, es decir, desde la entrada en vigor del TPP-11, de 4,785 millones US mismo que resulta superior en -1,284 millones US al mismo periodo del año 2018.

También hice referencia al enorme daño que esa situación ha generado para un sector prioritario de México, la industria del calzado, a pesar de la supuesta feroz defensa que los funcionarios mexicanos hicieron de la misma en las “negociaciones”.

Hoy también podemos ver que la situación con Malasia es aún mucho peor que con Vietnam, pues el déficit entre 1993 y 2018 se incrementó en -8,913 millones US, de tal manera que en ese periodo se acumuló un déficit total de -94,496 millones US con ese país.

Para los primeros 10 meses de 2019, la situación es aún más negativa que con Vietnam, ya que en este breve periodo el saldo negativo con Malasia fue de -9,355 millones US, superior en -1,869 millones al de 2018, a pesar de la enorme delicadeza e inteligencia que desplegaron nuestros altísimos funcionarios en la negociación de dicho instrumento.

En este reducido periodo nuestras exportaciones a ese país crecieron la friolera de 12 millones US, en tanto que las importaciones procedentes de Malasia lo hicieron en 1,701 millones US.

Esta desfavorable situación es resultado de la pésima calidad del marco sistémico con el que tiene que trabajar la planta productiva nacional, mismo que ha sido generado por el enorme desconocimiento que nuestros altísimos funcionarios han mostrado, especialmente en los 25 años más recientes, de la nula competitividad de México frente a esos países, generando una enorme debilidad en la estructura de nuestra planta productiva nacional y de su oferta exportable.

Además, dentro de este rubro es necesario hacer especial referencia a la pésima calidad de las instituciones y sus funcionarios, pues esta situación les impide diseñar una estrategia integral con programas, proyectos y políticas públicas realistas que tengan resultados favorables en el desarrollo económico de México y en el bienestar de sus habitantes.