Libertad para hacer más ciencia

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Para hacer ciencia actual se requiere de libertad y recursos. La nueva ley de ciencia y tecnología que se está revisando en las Cámaras parece olvidar que la ciencia básica es la base de la ciencia aplicada, y en su pretensión de generar más conocimiento, su no es ofrecer soluciones prácticas. Sin embargo, las grandes naciones invierten en las ciencias “inútiles” porque saben que generan tecnología y ésta se traduce en innovación. Si no fuera por disciplinas como la astronomía o la física de materiales, no existirían los celulares con Apps tan extraordinarios como los posicionadores globales.

El hecho de pensar que sólo apoyando a las ciencias aplicadas resolverá los problemas nacionales, es no entender de qué trata la investigación. Primero hay que comprender cómo funciona la naturaleza para poderla transformar y utilizar para el bien común.

Libertad para la ciencia e investigacion

Para llevar a cabo la ciencia se requiere de libertad. Poder tomarse un tiempo para hacerle una buena pregunta a la naturaleza, posteriormente pensar cómo realizarla, construir instrumentos para obtener los datos necesarios y, posteriormente, analizarlos. Cualquiera de estas etapas puede tomar años, por lo tanto, el financiamiento para la ciencia debe ser de largo plazo. No se puede comenzar a equipar un laboratorio y no concluirlo, todo lo contrario, debe ampliarse y modernizar; un grupo de personas que cuente con equipo de frontera puede compartirlo con otros investigadores.

El asunto de la libertad es fundamental. Las ideas nuevas suelen ser revolucionarias, difíciles de aceptar, la historia está repleta de personas que fueron encarceladas o ejecutadas por pensar de manera distinta, o por ser distintas. Los avances tecnológicos modernos están surgiendo de grupos de personas de disciplinas diversas que se reúnen para resolver problemas de su comunidad. En general, incorporan a administradores, sociólogos, ingenieros, físicos y matemáticos. Dejar de apoyar los proyectos de científicos porque no hacen ciencia aplicada sería un error gravísimo. En ocasiones, la ciencia básica surge justamente a partir de estos grupos multidisciplinarios y las nuevas matemáticas se inventan a modo para resolver problemas complejos.

En materia de biología es importante seguir avanzando en ingeniería genética. Daré un solo ejemplo de ciencia aplicada: el Dr. Makio Murayama descubrió que pueden modificar genéticamente las células de páncreas de ratón para que produzcan insulina. En México hay una epidemia de diabetes, con todo lo que implica, desde enorme sufrimiento humano, desgaste familiar y un costo inmenso que gravita sobre el sistema de salud. Si nos sumáramos al esfuerzo del Dr. Murayama, con el tiempo podríamos alterar las células del páncreas humano de personas con diabetes de manera segura para que volvieran a generar insulina.

científico japonés
Dr. Makio Murayama (Fuente: National Institutes of Health, NIH).

Es un error limitar la libertad de investigación, favorecer las ciencias aplicadas y dejar de financiar las ciencias biológicas en toda su magnitud, particularmente en la genómica y los transgénicos.

Y si para la ciencia es importante la libertad, para las humanidades lo es más. La mente y el pensamiento no deben tener fronteras, todo lo contrario, debe fomentarse la diversidad.

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