esquizofrenia

Diferentes aplicaciones de la Voluntad Anticipada

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La voluntad anticipada se desarrolló para respaldar la autonomía de los individuos. Es un instrumento mediante el cual una persona establece por escrito, cuando está competente, su voluntad sobre los tratamientos que querría y no querría recibir en caso de llegar a encontrarse en una situación en que ya no pueda dar a conocer directamente sus deseos y otras personas tengan que tomar decisiones sobre su tratamiento. Con este documento la persona que lo suscribe obtiene la tranquilidad de confiar en que no la someterán a condiciones en las que no querría vivir. Por otra parte, es de gran ayuda para quienes que tengan que tomar decisiones médicas sobre ella, las cuales son muy difíciles, ya que suelen referirse a si se debe o no prolongar su vida; al haber escrito por anticipado su voluntad, pueden apoyarse en lo que la persona ahora incompetente expresaría si pudiera. De hecho, tienen la responsabilidad de defender la autonomía de la persona que ya no lo puede hacer por sí misma.

La importancia de utilizar la voluntad anticipada (también llamada directriz anticipada) se hizo evidente cuando hubo que resolver casos muy difíciles de personas que quedaron en estado vegetativo permanente. Eso significaba que ya nunca podría recuperar la conciencia, pero podrían mantenerse vivas mientras se les siguieran aplicando ciertos tratamientos; sobre todo, alimentación e hidratación artificiales, pues sí podían respirar por sí mismas. Un caso emblemático fue el de Nancy Cruzan, una joven americana que en 1983 tuvo un accidente que la dejó en este estado de inconsciencia irreversible. Al darse cuenta los padres que no había posibilidad de que se recuperara, pidieron que se dejara de tratar para que pudiera morir, petición que fue rechazada por los médicos, por lo que el caso fue llevado a juicio, primero a la Suprema Corte de Misuri, que también rechazó la petición de los padres, y luego a la Suprema Corte de Estados Unidos que respaldó la decisión de la corte de Misuri. Se argumentaba que era responsabilidad del Estado proteger la vida de sus ciudadanos, de manera que no se podían retirar los tratamientos, causando su muerte, si no se conocía lo que Nancy hubiera querido. Finalmente, el Estado de Misuri concedió a Nancy el derecho a morir ya que aceptó como evidencia el testimonio que dieron algunos de sus amigos que dijeron que ella les había expresado que no querría vivir así. Nancy vivió siete años en estado vegetativo permanente, mientras los padres trataban de defender su derecho a no vivir así. La voluntad anticipada permite evitar situaciones que no representan un beneficio para nadie.

acta de voluntad anticipada
Imagen: Página Central.

Así está pensado el uso de la voluntad anticipada en nuestro país y en muchos otros: para que las personas expresen lo que querrían en caso de encontrarse en una situación en que los médicos y familiares deban tomar decisiones tremendamente difíciles por ellas. Se recomienda que la voluntad anticipada se realice con el asesoramiento de un médico para que una persona pueda ser lo más específica posible y plantee su petición en términos que los médicos puedan entender y se evite, en lo posible la ambigüedad. El documento puede firmarse ante notario, como establece la Ley de Voluntad Anticipada del Distrito Federal y otras leyes similares que existen en otras entidades federativas, o respaldarse con la firma de dos testigos, como lo establece la Ley General de salud; lo verdaderamente determinante es que quien suscriba su voluntad anticipada, lo comunique a todas los familiares que se verían involucrados si hay que tomar decisiones sobre ella si llega a perder la capacidad para expresar su voluntad; también debe asegurarse que sus familiares estén dispuestos a defender lo que pide.

La voluntad anticipada tiene una utilidad especial en la difícil época que estamos viviendo, siempre y cuando pensemos, hablemos y decidamos cómo querríamos ser tratadas en caso de enfermar gravemente de Covid-19. Se trata, por un lado, de reconocer que podemos elegir y, por otro, que tenemos la responsabilidad sobre el final de nuestra vida. Si pensamos y conversamos oportunamente, podemos evitar que suceda lo que a muchos familiares les ha pasado. No saben qué hubiera querido su paciente y ya no hay forma de preguntarle. Esto puede evitarse si reflexionamos en cómo nos parecería indigno vivir y morir.

Además del uso de la voluntad anticipada con el que estamos más familiarizados, hay otros que se están discutiendo y utilizando en diferentes países que es interesante conocer: 1) en pacientes con enfermedades psiquiátricas y 2) en personas que desean evitar vivir en una condición de discapacidad que les parece indigna, por lo que quieren morir antes de encontrarse en esa situación o a partir del momento en que llegan a ella. La diferencia con el uso de la voluntad anticipada más conocido es que, en éste (el antes descrito), las personas sólo pueden rechazar tratamiento que les están dando o se está considerando darles, pero nada más. Con este otro uso que voy a exponer, las personas quieren asegurarse de que van a morir, aunque no tengan tratamientos que puedan retirarse o no darse (tras lo cual morirían). En estos casos la voluntad anticipada se refiere a la decisión de dejar de vivir, mediante eutanasia o mediante la decisión de dejar de comer y beber.

autonomia de voluntad
Imagen: Katherine Lam.

1. La voluntad anticipada para pacientes con enfermedades psiquiátricas.

Desde hace años se ha discutido esta aplicación. Partiendo del hecho de que los pacientes son capaces de tomar decisiones cuando su condición es estable, la voluntad anticipada permite que pacientes con trastorno bipolar, con esquizofrenia, depresión mayor o con un trastorno por uso de sustancias, por mencionar algunos ejemplos, puedan establecer qué aceptarían y rechazarían en futuras situaciones en que se encuentren en crisis. Son decisiones relacionadas con el internamiento, el lugar de atención, las personas que los cuidarían, así como el tipo de tratamientos y de medicamentos. De esta manera se puede respetar la autonomía de los pacientes, se reduce el empleo de medidas coercitivas y se mantiene la confianza entre el equipo de salud y el enfermo.

La voluntad anticipada psiquiátrica requiere ser regulada y actualmente en Estados Unidos varios estados cuentan con una regulación, pero desconozco cómo ha funcionado. En Francia se ha desarrollado investigación para implementar su uso, el cual se contempla como muy prometedor. En nuestro país, el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz ha estado trabajando en este tema; si bien entiendo que no se ha implementado en la práctica, es deseable que pueda hacerse en un futro cercano y funcione eficazmente. 

demencia y eutanasia
Imagen: Jun Cen.
2) Voluntad anticipada para dejar de vivir.

 De los pocos países que han legalizado la eutanasia (Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Canadá y Colombia), Países Bajos, Bélgica y Colombia reconocen el uso de la voluntad anticipada para que se pueda aplicar la eutanasia si el paciente pierde la capacidad para pedirla, pero cumple con el resto de los criterios legales (tener un sufrimiento intolerable causado por una enfermedad y que se hayan agotado los medios para aliviarlo; en Colombia es también un criterio que la muerte del paciente se prevea en un tiempo cercano). Únicamente en Países Bajos, la ley también contempla que una persona pida, mediante una voluntad anticipada la eutanasia, para que se le aplique en caso de padecer demencia y esto se haga cuando se encuentre en la etapa avanzada de esta enfermedad, cuando haya perdido la capacidad para tomar decisiones por sí misma. Sin embargo, aunque esta opción se considere legal, es muy problemática de respaldar en la práctica. Los médicos tienen la última palabra para decidir si aplican la eutanasia en cada caso, tras evaluar si se cumplen los criterios legales y si desde su particular punto de vista les parece ético hacerlo (son médicos que en principio están a favor de la eutanasia y dispuestos a aplicarla).

La mayoría de los médicos neerlandeses no están de acuerdo con aplicar la eutanasia basándose en una voluntad anticipada, porque no pueden comprobar con el paciente si realmente es eso lo que quieren; esto a pesar de que se entiende que la función de la voluntad anticipada es que se pueda prescindir de esta comprobación, pues la persona la suscribió cuando era capaz. Y, sobre todo, cuando la persona que se encuentra en un estado avanzado de demencia (que había pensado que no querría vivir así) no muestra señales de estar sufriendo por su situación e incluso parezca disfrutar algunos momentos. Es decir, que se da una tensión entre los valores e intereses de la persona “anterior” y los intereses de la persona “actual”, aunque éstos no se basen en valores, sino en la pura experiencia.

Además, aun cuando la persona haya intentado establecer con precisión el momento en que querría que le apliquen la eutanasia, es muy difícil definir cuándo ha llegado el momento y a quién le toca decidirlo. Puede haber dicho que se haga cuando ya no reconozca a sus hijos, pero puede haber momentos en que no sepa quién son y otros en que sí. Por todas estas dificultades, en Países Bajos los médicos están mucho más dispuestos a aplicar la eutanasia a una persona que tiene un diagnóstico temprano de demencia; en esa etapa de la enfermedad aún puede hacer un pedido voluntario que el médico puede comprobar y en que el paciente cumple el resto de los criterios legales: 1) sufre un sufrimiento intolerable, el cual es emocional y proviene de saber que avanza hacia la desintegración de su persona, y 2) no hay forma de aliviar ese sufrimiento. En el año 2017 se aplicó la eutanasia a 169 personas con demencia: 166 en la etapa temprana y 3 en la etapa avanzada en pacientes que la solicitaron mediante voluntad anticipada.

terapia intensiva
Imagen: Celia Jacobs.

En algunos países europeos, como Suiza y los Países Bajos, lo mismo que en Canadá y en Estados Unidos, algunas personas desean poner fin a su vida para no vivir en una situación que les resulta indigna o para evitar llegar a ella, para lo cual recurren a la decisión de dejar de alimentarse e hidratarse sabiendo que morirán en un periodo no mayor a catorce días. Se trata de personas que pueden comer y beber por sí solas (no de personas que reciben alimentación e hidratación artificiales) y que se valen de este recurso para morir, o porque la muerte asistida no es una opción en el lugar en que viven o porque no cumplen los criterios legales para recibirla o porque no quieren depender de la ayuda médica de la muerte asistida. En estos países esta decisión se conoce como Voluntarily Stopping Eating and Drinking o simplemente por sus siglas VSED, y es tomada por una persona competente que requiere apoyo paliativo y emocional a lo largo del proceso. Se ha recomendado que la persona realice una voluntad anticipada especificando que, si declina su capacidad cognitiva y pide alimento o agua, no se le proporcione. Sin duda, un escenario difícil en el que no debe de perderse de vista que la persona recién competente tenía la clara voluntad de morir.

En diversos lugares del mundo se puede reconocer la preocupación de muchas personas que quieren tomar medidas para evitar vivir en un estado de demencia avanzado. Puede ser que se encuentren sanas en la actualidad, que ya tengan un diagnóstico de demencia en etapa temprana o que simplemente sean conscientes de que van acumulando años y aumentan sus probabilidades de padecer demencia. Para la mayoría de estas personas la muerte asistida no es una opción, pues sólo en Países Bajos, Bélgica y Suiza se permite la eutanasia o el suicidio asistido a una persona que pide esta ayuda en la etapa inicial de la demencia. La alternativa que encuentran para evitar vivir con la demencia que tanto temen está en la decisión de dejar de comer y beber que se considera legal en algunos países de Europa, Estados Unidos y en Canadá (en México no se ha discutido esta decisión). Como no quieren morir antes de tiempo, utilizan la voluntad anticipada para pedir que cuando presenten síntomas que indiquen que se encuentran en la etapa avanzada de demencia, se les deje de alimentar oralmente. Algunas organizaciones de las conocidas como Right to die societies de Estados Unidos, Final Exit Network y End of Life Choices New York, ofrecen documentos de voluntad anticipada muy específicos para expresar esta decisión.

Sin embargo, este uso de la voluntad anticipada tampoco está libre de problemas, los cuales son similares a los que se presentan con la solicitud de la eutanasia mediante voluntad anticipada en Países Bajos. También aquí puede haber una tensión entre lo que la persona pidió (que no se le de dé comer) y lo que ahora parece querer; hay un conflicto entre los valores que llevaron a la persona sana a tomar la decisión de dejar de comer y beber para morir y los intereses experienciales de la persona con una demencia avanzada que quiere comer y disfruta algo de su vida. Igualmente puede suceder que no se pueda distinguir qué significa que la persona abra la boca cuando se le acerca una cuchara con comida, ¿quiere comer o es sólo un reflejo? Finalmente, las mismas preguntas antes mencionadas: ¿Cuándo es el momento de dejar de alimentar e hidratar a la persona? ¿Quién lo decide?

dejar de comer y beber
Imagen: Kind PNG.

Una recomendación para solucionar estos obstáculos es que las personas hagan la voluntad anticipada de la manera más específica posible. Se sugiere, por ejemplo, indicar una de las siguientes opciones: 1) “Aun si parezco dispuesta a aceptar alimentos, mis instrucciones son que NO me alimenten”, o 2) “Mientras parezca receptiva, mostrando signos de que disfruto comer, quiero que se me alimente, sólo con alimentos que parezco disfrutar y que se me deje de alimentar cuando deje de mostrar interés”.2 Por otra parte, se aconseja acompañar el documento de voluntad anticipada con una videograbación en que la persona exprese y explique su petición de que se le deje de alimentar e hidratar. Verla y escucharla decir lo que quiere puede resultar más claro y convincente.

Quedan muchos aspectos por discutir y perfeccionar para superar los problemas que se enfrentan en las diferentes aplicaciones de la voluntad anticipada y quizá haya que reconocer que no todos sean superables. También quedan obstáculos por resolver al utilizar el uso más convencional de la voluntad anticipada; sobre todo la dificultad para pensar en nuestra fragilidad y reconocer la importancia de pensar y hablar de cómo querríamos vivir el final de la vida y en qué circunstancias nos parecería indigno. Éste es el primer paso que debe culminar en la elaboración del documento de voluntad anticipada.

Y felicidades a los neozelandeses para quienes se acaba de aprobar la End of Life Choice Act 2019, la cual entrará en vigor dentro de un año para que las personas que así lo deseen y cumplan con los criterios legales, puedan recibir ayuda para morir.


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El yo perturbado: Despersonalización y esquizofrenia

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Cuando la Oruga de aquel insólito País de las Maravillas urdido por Lewis Carroll pregunta con voz lánguida y soñolienta a una Alicia miniaturizada: “¿Quién eres tú?”, ella le contesta: “Apenas sé, señora, lo que soy en este momento… Sí sé quién era al levantarme esta mañana”. Y cuando la Oruga la apremia, “¿Qué quieres decir con eso? ¡explícate!”, ella responde: “No puedo explicarme, señora… porque yo no soy la misma, ya lo ve”. Como la despersonalización de Alicia surgió por haber experimentado mutaciones en su tamaño al beber de una pequeña botella, el fantástico episodio confirma una realidad cotidiana y patente: el auto-reconocimiento y la conciencia de uno mismo dependen, en buena medida, de la corporalidad.

alicia y la oruga
Ilustración del encuentro de Alicia con la Oruga que fuma una pipa de agua en “El País de las Maravillas” de Lewis Carroll, donde ella no puede responder quién es porque se ha encogido y padece una despersonalización (Tomada de: Society6).

En esta ocasión revisaremos brevemente algunos trastornos que cursan con alteraciones del yo. El síndrome de despersonalización es un desorden muy peculiar de la autoconciencia. Se caracteriza por extrañeza del propio cuerpo, distorsiones somato-sensoriales, des-realización y separación de la persona respecto a sus propias sensaciones, emociones o acciones. El síndrome puede sobrevenir en varios padecimientos mentales, usualmente detonado por un estrés severo, episodios de pánico, de depresión profunda o por el efecto de alucinógenos. Al parecer en este síndrome están involucrados sistemas de neurotransmisores que operan a base de serotonina, de opioides y de glutamato, en tanto que las imágenes cerebrales han mostrado alteraciones en la corteza de asociación, la corteza prefrontal e inhibición del sistema límbico. También ocurre una reducción en la actividad en el cíngulo anterior y la corteza de la ínsula, áreas del cerebro involucradas en las sensaciones cardiacas o viscerales y en la conciencia interoceptiva sobre el propio estado fisiológico y de salud.

Dado que los pacientes con despersonalización mantienen una percepción interoceptiva normal, el problema debe ocurrir en la integración de las percepciones viscerales y propioceptivas a la imagen corporal en la que participan estas áreas del cerebro. Es importante distinguir la despersonalización, el sentirse separado del propio cuerpo con pérdida del control sobre las acciones o los pensamientos, de la des-realización en la que se percibe a uno mismo o al mundo externo como irreal. En un estudio con enfermos de epilepsia, se reportó que la despersonalización se asocia a una disfunción del lóbulo frontal y la des-realización al lóbulo temporal del cerebro.

despersonalizacion
Ilustración de Ron Kurniawan de un artículo sobre estados alterados por Oliver Sacks pulicado en la revista The New Yorker en 2012.

Varias drogas psicoactivas con estructuras químicas diferentes pueden evocar un quebranto del sentido del sí mismo y la pérdida de fronteras entre la persona y su mundo circundante. Esta despersonalización farmacológica puede ocurrir ocasionalmente con alucinógenos como la mescalina, la psilocibina y el LSD, pero surge típicamente bajo los efectos de las llamadas drogas disociativas, como el anestésico fenciclidina (PCP o “polvo de ángel), su derivado la ketamina, y la salvinorina A, un diterpeno psicoactivo de la Salvia divinorum, planta sagrada de los mazatecos. Estas tres sustancias producen distorsiones somato-sensoriales, sentimientos de irrealidad y enajenación de uno mismo que se han considerado similares a las que ocurren en la esquizofrenia. Dado que las dos primeras drogas afectan los receptores NMDA al glutamato y la última es un agonista de los receptores kappa a los opioides endógenos, es posible que todas ellas alteren el sistema de integración multimodal del cerebro que subyace en las experiencias de identidad personal.

En la tradición europea de la psiquiatría fenomenológica que floreció en la primera mitad del siglo XX se puso una atención especial a los trastornos del yo, particularmente la esquizofrenia. Varios autores de esta corriente denominaron a estas alteraciones Ich-Störungen (de Ich = yo, störungen = interferencia, perturbación). La noción señala una falla en el enlace coordinado de elementos que conforman el yo, es decir, una debilidad en la integración o una segregación funcional entre los aspectos cognitivos y afectivos de la mente. Esta divergencia ha prevalecido como el concepto clínico de “disociación ideo-afectiva” que el psiquiatra aplica cuando detecta una falta de correspondencia o coherencia entre lo que el sujeto piensa y siente. Los síntomas disociativos fueron la razón principal para que, en su trascendental libro La demencia precoz o el grupo de las esquizofrenias de 1911, el profesor suizo Eugen Bleuler, figura clave de la psiquiatría del siglo XX, propusiera sustituir el nombre de demenciaprecoz utilizado por Emil Kraepelin, por el de esquizofrenia que significa “mente dividida,” acuñado para enfatizar la escisión o disociación de la personalidad.

Kurt Schneider
Kurt Schneider hacia 1945 y la portada de su Psicopatología clínica traducido al español.
Psicopatología clínica

El concepto alemán Ich-Störungen corresponde a una fisura en la integración de funciones sensoriales, cognitivas, afectivas, volitivas y motrices que le dan a la persona la sensación de ser una unidad personal: un yo. Quizás el término más justo para designar a la capacidad alterada sea ipsiedad, el sentido temporal de ser uno mismo, definido, como hemos visto, por Paul Ricoeur y otros filósofos. A mediados del siglo pasado algunas manifestaciones de Ich-Störungen fueron analizadas y descritas por el psiquiatra alemán Kurt Schneider como síntomas de primer orden del padecimiento o síndrome esquizofrénico. Estos síntomas típicos incluyeron alucinaciones de varias voces conversando, discutiendo o comentando las acciones del sujeto, el experimentar que las ideas o acciones propias están ordenadas o robadas y que el pensamiento es difundido y escuchado. Schneider consideró que estos síntomas característicos revelan una alteración fundamental en la integración del yo:

“Ciertas alteraciones en la experiencia del self son altamente específicas de la esquizofrenia (…) son alteraciones en el sentido de “Yo”, “mí” y “mío” consisten en el sentir que aquello que uno es y hace está bajo la influencia directa de otros (…) en la sensación de robo del pensamiento, y de tener pensamientos, sentimientos, impulsos y voluntades influidos por otros”.

Schneider subrayó también que el paciente esquizofrénico escucha internamente voces que no atribuye a sí mismo y las siente implantadas en su mente. Este extrañamiento del pensamiento, junto con un sentido perturbado del propio cuerpo y de la agencia se han refrendado como indicativos de un trastorno fundamental de la autoconciencia en la esquizofrenia. En un meta-análisis realizado en Corea del Sur por un grupo de neurocientíficos cognitivos y de psiquiatras en 2014 se compararon 690 pacientes diagnosticados como esquizofrénicos con cerca de 1000 controles y en los enfermos se encontraron alteraciones en el sentido de posesión del propio cuerpo, en el esquema o la imagen corporal y una disminución en la autoestima o en el afecto hacia sí mismos.

self despersonalizacion
Portada de “El self en neurociencia y psiquiatría” editado por Tilo Kircher y Anthony David en 2002.

La partición del yo más profunda y categórica se manifiesta en la denominada personalidad múltiple, una patología mental infrecuente y poco comprendida que ha sido extensamente representada (¡y tantas veces deformada!) por la literatura y el cine, como veremos a continuación.


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