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Ciudad Juárez se ilumina

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Encienden 297 luminarias nuevas en el bulevar Juan Pablo II.

Esta noche el bulevar Juan Pablo II (Cuatro Siglos) recupera su brillo gracias a las 297 luminarias de 160 watts que colocó el Gobierno Independiente para rehabilitar el sistema de alumbrado público en la vialidad. Brindando a los guiadores una mejor visión durante la noche y mayor seguridad al transitar por la zona.

El Presidente Municipal de Ciudad Juárez, Armando Cabada Alvídrez, precisó que se reparó un tramo de 7.3 kilómetros en su mayor parte con infraestructura subterránea, se colocaron 11 bases de arbotante, 23 arbotantes de doble brazo, se rehabilitaron siete de gabinetes de control, se instalaron 380 metros de ducto subterráneo y 3 mil 120 metros de cable de aluminio.

Informó que en esta etapa del Programa se han instalado casi 13 mil luminarias y se ha avanzado conforme al programa, estimando que concluya en noviembre y dar paso a la licitación de otras 17 mil luminarias para cerrar el 2020 con la colocación de casi el 50 por ciento de las que se encuentran en la ciudad.

Lo anterior permitirá atender este año alrededor de 200 colonias, sin generar deuda y con recursos públicos propios del Municipio.

Así se garantiza una mejor calidad de vida para los habitantes de Ciudad Juárez, quienes ahora pueden salir de sus casas durante la noche gracias a la seguridad que brindan las luminarias que han sido instaladas para alumbrar el frente de sus casas, así como las calles y parques de sus colonias.

Al finalizar el encendido, el Alcalde realizó un recorrido por el bulevar Cuatro Siglos desde la calle Antonio J. Bermúdez hasta la avenida Francisco Villarreal Torres, a fin de supervisar la eficiencia y funcionalidad de los trabajos.

Bienestar público para el beneficio privado

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A los empresarios elegidos para participar en la rifa del avión.

Es posible erradicar la miseria y la inequidad universal porque no faltan recursos, sino que sobra la avaricia. Según informó Novedades Fluvium, la semana pasada el Papa Francisco participó en un encuentro llevado a cabo en el Vaticano con la directora del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, y ministros de economía de diversos países del mundo, incluyendo nuestro Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, ante quienes dijo que no hay que resignarse a un mundo con cada vez más personas sumidas en la miseria, cuando la riqueza de unos pocos sigue creciendo.

El Papa les dijo: El principal mensaje de esperanza que quiero compartir con ustedes es precisamente éste: se trata de problemas solucionables y no de ausencia de recursos. No existe un determinismo que nos condene a la inequidad universal. Permítanme repetirlo, no estamos condenados a la inequidad universal. Por eso apeló a la responsabilidad colectiva para que cada uno haga su parte y puso el dedo en la llaga con una afirmación muy concreta: Si existe la pobreza extrema en medio de la riqueza, también riqueza extrema, es porque hemos permitido que la brecha se amplíe hasta convertirse en la mayor de la historia.

El Papa criticó que el bienestar se haya convertido en algo para unos pocos elegidos. Pidió a organismos financieros y gobiernos que trabajen por el bien común, la justicia social y el desarrollo integral para no convertirse en estructuras de pecado. Las estructuras de pecado hoy incluyen repetidos recortes de impuestos para las personas más ricas, justificado muchas veces en nombre de la inversión y el desarrollo. Paraísos fiscales para las ganancias privadas y corporativas y, por supuesto, las posibilidades de corrupción por parte de algunas de las empresas más grandes del mundo, no pocas veces en sintonía con algún sector político dominante.

Por último, el Papa invitó a una renovación de la economía y de las finanzas para que colaboren en la búsqueda de soluciones más humanas a los problemas de toda la gente del mundo.

Libro Cristianismo

Muy en consonancia con estas duras palabras del Papa, mi padre Antonio Prida Barrios, Q.E.P.D., publicó en 1982 el libro Cristianismo Compromiso Social con motivo de la primera visita del Papa Juan Pablo II a México, llevada a cabo en 1979, en el que sistematizó parte de la rica doctrina social de la Iglesia Católica, la cual se ha enriquecido enormemente de entonces a la fecha, pero se puede sintetizar en la misma urgencia de humanizar la solución de los graves problemas sociales que enfrentamos en nuestro mundo cada vez más unido, lo que desde luego brinda la esperanza de que la experiencia y la creatividad de unos, alcance y beneficie a los otros.

Es por ello que resulta oportuno traer a colación el informe “¿Bienestar Público o Beneficio Privado?” publicado hace un año por OXFAM, una confederación internacional de 19 organizaciones que trabajan juntas en más de 90 países, incluido México, como parte de un movimiento global a favor del cambio, para construir un futuro libre de la injusticia que supone la pobreza. La tesis principal del informe afirma que la provisión universal de servicios públicos como la salud y la educación es indispensable para reducir la brecha tanto entre ricos y pobres, como entre mujeres y hombres; y que una tributación más justa de los ingresos más altos puede contribuir a financiar estos servicios.  

En el informe se recogen testimonios de personas de muy distinto origen, posición social y profesional en los que se pone de relieve la crisis de igualdad que vive la humanidad, a consecuencia del fracaso moral derivado de la avaricia y la injusticia, que debe ser resuelta con base en una economía humana que incluya a todos en el progreso social.

desigualdad en servicios publicos
Imagen: TEC.

Las principales recomendaciones de OXFAM a los gobiernos del mundo para reducir la desigualdad son: 1) universalizar la provisión gratuita de servicios públicos como la salud y la educación, ofreciendo prestaciones sociales básicas a todas las personas; 2) liberar tiempo a las mujeres de los quehaceres del hogar y la familia; y 3) gravar la riqueza y el capital de las personas y empresas más ricas de manera más justa, evitando la evasión fiscal. Según señala el informe, el dilema que enfrentan los gobiernos es: trabajar para que todos tengamos una vida digna, o mantener la riqueza extrema de unos pocos.

Se asegura que la desigualdad es resultado de decisiones y acciones políticas que excluyen de las oportunidades de desarrollo a millones de personas cuyo potencial es desperdiciado, pero se coincide con el reciente llamado del Papa Bergoglio en el sentido de que se trata de problemas solucionables, para lo cual se tendrían que ofrecer servicios públicos universales y sistemas de protección social, financiados a través de una fiscalización más justa que incluya el impuesto a las sucesiones.

El documento señala que este tipo de servicios públicos y prestaciones sociales pueden convertirse en el motor de la igualdad que libere a las personas sumidas en la miseria, permitiéndoles llevar una vida digna, de todo lo cual la sociedad en su conjunto se beneficiaría, “ya que menos desigualdad implica también menos delincuencia, más confianza, mejor salud y vidas más longevas y felices”.

desigualdad
Imagen: iStock.

El informe de OXFAM claramente se opone a la prestación de los servicios públicos por particulares, así como a las alianzas público-privadas, y más bien alienta la participación ciudadana en la exigencia a los gobiernos de rendición de cuentas y seguimiento del gasto público para que su uso sea eficaz y ausente de corrupción. Desafortunadamente, la institución omite en su informe la importante labor que la sociedad civil organizada ha brindado y debiera seguir brindando para paliar las insuficiencias de los gobiernos en la presentación de los servicios públicos a los que están obligados a proveer de manera universal.

A pesar de indiscutibles avances que en materia social hemos logrado en México y en el mundo, desde hace casi 40 años de que mi padre publicara su libro, escandaliza el hecho de que en pleno siglo XXI subsistan amplios sectores de la población mundial excluidos de servicios públicos tan básicos como los servicios médicos o educativos de calidad, orillándolos a la muerte prematura y a la ignorancia, indignas del ser humano.

En nuestras manos está acudir al llamado del Papa Francisco para hacer cada uno lo que nos toca en esta grave responsabilidad colectiva que tenemos de erradicar la pobreza en el mundo.


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