Venezuela

Cuba aún sin claridad en la política de Biden

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El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, desde que asumió su cargo, no se ha pronunciado de cómo será la relación que emprenderá su administración con el gobierno de Cuba.

Durante la campaña presidencial y días después de haber ganado los comicios, Biden señaló su inclinación hacia una política similar a la implementada por la administración de Barack Obama

¨Han infligido daño al pueblo cubano y no han hecho nada para promover la democracia y los derechos humanos¨, decía Joe Biden durante la campaña presidencial. 

Es importante recordar que, en 2016, Barack Obama se convirtió en el primer presidente de Estados Unidos desde 1928 en visitar Cuba, como una medida de ´deshielo´ en la relación entre ambas naciones.

Biden, como vicepresidente durante de la administración de Obama, quiere replicar esa relación con Cuba ahora como presidente, alejándose de las severas medidas que aplicó el gobierno de Trump

¿Cómo fue la relación con Cuba durante Trump?

Biden buscaría una política basada en la comunicación con Cuba
Fotografía: Al Diaz/Miami Herald/Tribune News Service via Getty Images

Bajo la presidencia de Donald Trump, se limitaron los viajes turísticos entre ambas naciones, se redujo el monto de las remesas que se enviaban de Estados Unidos a Cuba y el bloqueo total de transacciones financieras.

Todas estas restricciones fueron eliminadas en el gobierno de Obama, pero Trump las retomó con más fuerza como parte de su política exterior contra gobiernos autoritarios de la región.

De acuerdo con John Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, una organización privada con sede en Nueva York apuntó que el enfoque en la relación con Cuba y Venezuela será ¨basado en la comunicación en lugar del aislamiento¨

¨El gobierno de Biden no rescatará a Cuba de problemas que él mismo creó … No anticipamos decisiones para mejorar el papel del gobierno cubano en el apoyo a su sector turístico¨, afirmó Kavulich para la cadena BBC.

Por su parte, el principal diplomático encargado de las relaciones Cuba – Estados Unidos, Carlos Fernández de Cossio, sugirió que la nueva administración estadounidense comience las relaciones donde las dejó Obama y Biden.

¨Todo podría revertirse en el corto plazo si esa fuera la voluntad del gobierno¨, expresó Fernández de Cossio en una entrevista con Reuters, a su vez, sostuvo que no dará concesiones políticas a cambio de flexibilizaciones en las sanciones

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El proceso de deterioración de un país democrático, hacia la tiranía y el autoritarismo

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El 6 de diciembre de 1998 para la política en Venezuela, desde 1959 llegaba a la presidencia un nuevo actor político que no pertenecía ni formó parte de los partidos políticos más relevantes en el país – Acción Democrática y COPEI – durante la segunda mitad del Siglo XX, ese nuevo líder llevaba por nombre, Hugo Chávez.

Chávez había entrado al escenario político años atrás, para ser precisos, el 27 de noviembre de 1992 liderando el Golpe de Estado contra el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez, insurrección que fue contenida por el Ejército venezolano y puso en arresto a Chávez y a sus cómplices.

Pero, quien diría, dos años más tarde, durante la presidencia de Rafael Caldera y en medio de una crisis política y económica, Chávez es indultado y puesto en libertad, una imagen que pasará a la historia del país sudamericano.

Desde ese momento, Chávez se dedicó a recorrer el país explicando el proyecto de país, cómo quería transformar política, social y económicamente a Venezuela en beneficio de los más desprotegidos.

Una de las principales acciones que tomó Chávez estando en el poder fue impulsar la Reforma Constitucional de 1999 la cual se llevó acabo 9 días después de la elección presidencial, momento en el que sabía que iba a tener un resultado positivo derivado de la reciente contienda electoral.

Esta constituyente trajo diversos cambios a la vida pública de Venezuela, pero es importante resaltar los siguientes:

  • La creación de dos nuevos poderes, el Electoral y Moral, que se sumaban al Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
  • El antes Senado, que contaba con senadores vitalicios en ciertas situaciones, pasaba a llamarse Asamblea Nacional y sus legisladores debían ser elegidos por votación popular.
  • Aumentó el período presidencial de 5 a 6 años.
  • Estableció la posibilidad de que, en un futuro, poder realizar referéndums, revocaciones de mandato a partir de la iniciativa de la población, el Ejecutivo en Mesa de ministros o por mayoría de la Asamblea, pero debe ser aprobada por mayoría electoral.

Esta última fue la que abrió la ventana a que Chávez se pudiese incrustar en el poder ejecutivo y que esto se replicará hacia los demás poderes que hoy controla el chavismo.

Pero esta consecución no fue de forma democrática. El gobierno aprovechó la bonanza económica que generó las ventas de petróleo para hacer programas clientelares en fechas de elecciones para conseguir resultados positivos y así fue, el gobierno ganó las elecciones venideras a excepción de una, la Constituyente de 2007.

Esta nueva Constituyente, también impulsada por Chávez, buscaba reformar más de 20 artículos constitucionales, donde se buscaba ampliar el mandato presidencial de 6 a 7 años y sin limitantes para la reelección, el Banco Central de Venezuela dejaba de ser autónomo y pasaba a ser supeditado por el Ejecutivo, al presidente se le otorgaba facultades de poder designar y remover en todos los niveles a excepción del poder legislativo, entre otras modificaciones que atacaban directamente a la propiedad y el sector privado para que pudiesen formar parte del Estado.

Lo anterior significaba una muestra del autoritarismo y presidencialismo que Chávez quiso e implementó en el país. Afortunadamente esa Reforma no fue aprobada por el voto popular de los venezolanos, al darse a conocer los resultados, Chávez salió en cadena nacional a decir lo siguiente: ¨Dejen quieto al que está quieto, sepan administrar su victoria, pero ya la están llenando de mierda, es una victoria de mierda¨.

Chávez, que había ganado las elecciones presidenciales en 2006 el cual significaría su último mandato como presidente, buscaba de alguna manera poder seguir en el poder y encontró la solución utilizando la mayoría de su partido PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) en la Asamblea para poder conseguir sus pretensiones.

En 2008, Chávez envió la propuesta a la Asamblea de poder eliminar las limitantes de reelección no sólo del presidente, sino de todos los cargos públicos que se someten a elección popular. La iniciativa fue aprobada por mayoría y Chávez tenía el aval legal para presentarse a otra elección presidencial más.

La vida no le permitió a Chávez seguir gobernando en Venezuela, cinco meses después de haber ganado las elecciones presidenciales de 2012, murió en marzo de 2013 y aprovechando el ¨duelo nacional¨ llamaron a elecciones un mes después para aprovechar, de la misma forma que lo hizo Chávez en 1999, de la base electoral de la contienda más inmediata y les resultó, Nicolás Maduro fue elegido presidente de Venezuela en abril de ese año.

Así el chavismo se fue apoderando de todos los poderes públicos de Venezuela y lo siguieron haciendo después de la muerte de Chávez. De hecho, para deslegitimar la Asamblea de mayoría opositora, impugnaron la elección de los tres diputados de oposición elegidos por votación popular en el estado de Amazonas.

La oposición al ver que no se realizaban nuevamente las elecciones de ese estado, decidieron seguir legislando porque así lo ordena la ley (no se puede llevar a cabo sesiones de Asamblea sin la proclamación de los diputados) y por ello fue nombrada en desacato y disuelta por el Tribuna Superior de Justicia, cargos que ocupan funcionarios designados por Maduro a partir de la Enmienda que propuso Chávez en 2008.

A partir de lo anterior, Maduro llevó a cabo un proceso Constituyente en julio de 2017 donde sólo dejó participación de diputados inscritos en su partido y se la impidió a cualquier opositor.

A pesar de que a esa contienda electoral sólo se presentó un partido, el Poder Electoral la terminó avalando para que se llevara acabo, lo mismo hizo un año después en las elecciones presidenciales de 2018 donde los candidatos a elegir era Maduro y Henri Falcón un ex miembro del PSUV, quien, en ese mismo año, declaró ser opositor al régimen en plena contienda electoral.

De igual forma ocurrió recientemente con las elecciones de la Asamblea que se celebraron en diciembre de 2020, sólo se presentaron a la contienda candidatos oficialistas y, por consiguiente, ganaron todos los escaños.

Lastimosamente, de esta forma, todas las instituciones de un país, que era un ejemplo en democracia en la región, pasaron a ser partidistas y cumplidoras al pie de la letra las exigencias de una sola persona, en lugar del pueblo venezolano, el cual se ahoga en la mayor crisis económica en la historia del país.

La visita de Pompeo a Sudamérica en la hora electoral

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El sábado pasado el Secretario de Estado estadounidense Michael Pompeo concluyó una gira por cuatro países de América del Sur: tres de ellos vecinos de Venezuela. Su viaje relámpago de tres días ocurrió a unas semanas de las elecciones presidenciales en nuestro vecino del norte, en las que Florida y su diáspora del exilio venezolana–cubana está constituyendo un campo de batalla crucial.

La búsqueda de respaldo a la política de Trump hacia Venezuela en un momento en que Guaidó pierde fuerza frente a Maduro, es clave para entender la visita que se inició en Surinam, continuó en Brasil y dio importancia a Guyana antes de terminar en Colombia.

Los países de la región caribeña han estado divididos respecto al conflicto. Muchos de ellos han mantenido relaciones con Venezuela a pesar de las tensiones derivadas del éxodo masivo de venezolanos a las islas en una región que ha conservado tradicionalmente estrechas relaciones económicas y energéticas.

El presidente Chan Santokhi, de Surinam –la otrora Guayana holandesa–, en su encuentro con Pompeo, reiteró que el diálogo continúa siendo su fórmula preferida para la solución del conflicto interno de Venezuela. “Contribuiremos al diálogo y trabajaremos con todos los participantes con ideas afines para asegurar que todos los venezolanos disfruten de sus derechos democráticos”.

pompeo y santokhi
Mike Pompeo, político estadounidense junto con Chandrikapersad Santokhi, político de Surinam (Imagen: Malay Mail).

Pompeo destacó la necesidad de apoyar a Guaidó, argumentó la superioridad de la cooperación estadounidense, sobre la China “no confiable y predatoria” y ofreció apoyo económico a Paramaribo.

El tema es también muy delicado para Guyana, país en que el presidente Granger se quejó de presiones de Estados Unidos para que la Voz de América establezca en su territorio una estación de radio para emitir mensajes propagandísticos hacia Venezuela. Poco antes de la visita de Pompeo, la Asociación de Derechos Humanos de Guyana expresó su preocupación de que esta nación de 740 mil habitantes pudiera verse involucrada en la disputa entre Venezuela y Estados Unidos. “Alinear a Guyana con los países que piden cambio de régimen en Venezuela”, expresó la Asociación, “amenazaría las negociaciones que mantenemos sobre nuestra frontera con ese país y sería políticamente absurda”.

Un interesante artículo de Bert Wilkinson en AP News (19-09-20) nos recuerda que por décadas Venezuela ha argumentado que dos terceras partes del territorio de Guyana le pertenecen y que le fue robado, a través de un acuerdo de 1899 de Gran Bretaña con su ex-colonia. Este país pobre tiene en ese territorio gran riqueza de oro y descubrió recientemente en su franja costera un enorme yacimiento de petróleo, que la Shell estará comenzando a exportar este mismo año. Las reservas estimadas en más de 8 mil millones de barriles son hoy de las más grandes del mundo. El ingreso podría generar a Guyana 168 mil millones USD: 120 veces su actual presupuesto anual.

Sobra decir que la nueva riqueza ha despertado el apetito de las petroleras y la rivalidad entre China y Estados Unidos. China, que apoya a Maduro, ve a Guyana como un aliado geopolíticamente estratégico.

La visita de Pompeo a Georgetown, la primera de una autoridad de Estados Unidos de tan alto rango, ocurrió tras una polémica elección en marzo –y cinco meses de controversia legal– que fue resuelta por un recuento ordenado por la Suprema Corte –y fuertes presiones internacionales–. El presidente, David Granger, aceptó finalmente su derrota; se declaró ganador a su competidor, Irfaan Ali.

Xi Jinping y maduro
Xi Jinping, presidente de la República Popular China junto con Nicolás Maduro, político venezonalo (Imagen: El País).

Durante la visita Pompeo alabó el apoyo de Ali al Grupo de Lima y firmó con él un acuerdo para fortalecer las inversiones de Estados Unidos y la cooperación en energía y en infraestructura –rubro en el que China ha venido realizando proyectos durante los últimos años en Guyana–. También celebraron acuerdos de cooperación en materia de seguridad marítima y lucha contra el narcotráfico.

El nuevo presidente Ali declaró su “apoyo a las elecciones libres en nuestro hemisferio y agregó que “con urgencia, creemos que esos valores y principios deberían ser respetados también en Venezuela”.

Horas más tarde, durante una breve visita a un campamento de refugiados venezolanos en Boa Vista en Brasil, Pompeo reiteró la importancia de apoyar a Guaidó e informó al Canciller brasileño, Araujo, estar proporcionando un monto adicional de 348 millones USD a los refugiados venezolanos, incluyendo 30 millones a los ubicados en Brasil, elevándose su contribución total a 1,200 millones USD.

Pompeo felicitó a Brasil por haber recibido a 250 mil venezolanos y celebró la decisión del gobierno de declarar a los diplomáticos venezolanos en Brasil, personae non gratae, aunque no se les expulsó del país.

En la última etapa en Colombia, según Los Angeles Times (19-9-20), el presidente Iván Duque destacó en su discurso un informe de Naciones Unidas en materia de derechos humanos que acusa a Maduro de crímenes de lesa humanidad, incluyendo tortura y muertes por parte de las fuerzas de seguridad.

Colombia reclama haber sido inundada por refugiados venezolanos huyendo de la crisis económica y de que Maduro apoya a grupos armados en su territorio.

Mike Pompeo y Ernesto Araujo
Mike Pompeo y Ernesto Araujo, diplomático brasileño (Imagen: Infobae).

Ante los estragos económicos y la ola de desempleo provocados por la pandemia que azota fuertemente al país, expresó sus deseos de mayor inversión de Estados Unidos y celebró la iniciativa de Trump de estimular la inversión privada en infraestructura.

Pompeo prometió inversiones y dijo que el respaldo de Colombia al líder opositor, Juan Guaidó, y “la transición democrática hacia una Venezuela soberana, libre de las influencias malignas de Cuba, Rusia e Irán, es increíblemente valorada”.

En conclusión, la visita de Pompeo a la región petrolera sudamericana, constituyó una evidencia clara de cómo busca entretejer Trump los intereses políticos, económicos y energéticos estadounidenses en una importante región latinoamericana. Seguramente el Senador, Ted Cruz, de Florida, estará satisfecho con la gira y esperanzado de que rinda frutos políticos en un Estado clave de las próximas elecciones y en la disputa económica con China. Habrá que ver la reacción de Xi Jinping.

¿Y México cómo ve estos sucesos? ¿Seguirá callado para no provocar una reacción de Estados Unidos? De por sí, salvo raras ocasiones, hemos olvidado el mundo caribeño. Ahora despiertan algunos países económicamente, más allá del turismo. ¿No habrá llegado la hora de precisar una estrategia mexicana geopolítica y económica para la región?

La pregunta es particularmente relevante después de la tragicomedia de equivocaciones que constituyó la pérdida latinoamericana de la Presidencia del BID –por no hablar de la inevitable de México en la OMC–. Es urgente delinear y emprender una nueva estrategia mexicana hacia Estados Unidos, Latinoamérica y el resto del mundo.


*Este artículo fue publicado por primera vez en el periódico El Financiero el 21 de septiembre de 2020.


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