El estudio es considerado una importante contribución a la medición de la salud mental y la calidad de vida en México a partir de escalas psicométricas. En este caso, se utilizó la denominada GAD (General Anxiety Disorder, por sus siglas en inglés). Escala utilizada para medir los niveles de ansiedad contemplando siete variables.
La tarea fue realizada por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo con Equidad (EQUIDE), centro de investigación aplicada de La IBERO orientado al diseño y evaluación de las políticas públicas en México en las áreas de pobreza y salud, actualmente dirigido por la Dra. Graciela Teruel Belismelis.
El estudio ha sido recuperado por organizaciones como Parametría, la Sociedad Mexicana de Estudios de Calidad de Vida y el Colegio de Ciencias Políticas y Administración Pública de la Universidad Iberoamericana, mismas organizaciones que consideran que los resultados reflejan la preocupante situación de la salud mental y explican, al menos parcialmente, el incremento de la violencia en el país.
Destaquemos algunos hallazgos de la investigación:
Ansiedad
1. El 32.42% reportó síntomas severos de ansiedad.
2. La ansiedad afectó más a mujeres (19.6%) que a varones (12.8%).
3. La ansiedad aumenta con la edad; los adultos mayores (65-81 años) presentan los niveles más altos (47.4%).
4. Se identificó una importante diferencia en síntomas de ansiedad por nivel educativo. En hogares donde el jefe(a) de familia tiene un máximo nivel de estudios de primaria o menos la prevalencia fue de 40.5%; en cambio, en los hogares donde el máximo nivel de estudios del jefe(a) de familia es licenciatura o superior, la prevalencia fue de 28%.


Depresión
1. El 27.26% reportó síntomas de depresión.
2. Más mujeres (34.1%) que varones (21.9%) reportaron síntomas de depresión.
3. Los adultos mayores (65-81 años) son el grupo etario con mayor prevalencia de síntomas de depresión (39.3%).
4. Las diferencias por nivel educativo del jefe(a) de familia se repitieron con síntomas de depresión. En los hogares donde el nivel fue de primaria o menos, la prevalencia fue de 39.7%; en hogares donde el nivel fue de licenciatura o más, la prevalencia fue de 18.2%.
El estudio de La IBERO evidencia el deterioro de la salud mental de nuestra población, lo que impactará necesariamente en el bienestar y la calidad de vida de los mexicanos.
La salud mental es una faceta esencial en la calidad de vida y ya estamos viendo las repercusiones en el incremento exponencial de la violencia intrafamiliar, el abandono de bebés recién nacidos y niños de corta edad, y, en general, en nuestro ánimo social crecientemente deteriorado.
Pongamos como muestra el incremento en los homicidios dolosos en los primeros meses de las recientes administraciones federales y dejemos que los datos hablen, dando buen uso a la información que TResearch genera respecto a este fenómeno.


EN PERSPECTIVA, queda claro que algo no va bien con la “política pública” de “besos y abrazos” para frenar la violencia en el país. Por eso hacemos un llamado a las autoridades a atender e invertir en políticas públicas serias dirigidas a mejorar la calidad de vida de la población tomando en cuenta su salud mental.
¿O usted qué piensa estimado lector? ¿Ha percibido un deterioro de la salud mental en su casa o en su ambiente laboral?
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