Las “fallas” institucionales en el mercado de hidrocarburos

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Teóricamente cuando un mercado (el que sea) no asigna de forma eficiente sus recursos, se dice que se está frente a una falla de mercado; y, ante una falla de mercado, se justifica la intervención gubernamental para atacarla, ya sea de un bien y/o servicio público.

En ese sentido, la llamada reforma energética, traería consigo por fin la “competencia”, el sector energético conocería las mieles del libre mercado, y con ello se beneficiaría el costo al consumidor; es decir, bajaría. Al día de hoy no se necesita un gran estudio para saber que eso no pasó, sino, por el contrario, hasta estamos en el límite (de arriba) en cuanto al costo de la misma; indudablemente algo no se hizo bien.

Hablemos de lo que ha pasado en los últimos años para situarnos en el día de hoy y ser un poco más reflexivos y menos impulsivos en el análisis de la coyuntura actual. Corría el mes de febrero de 2017 y por decreto la gasolina aumentaría. ¿Recuerdan que cada fin de mes, veíamos mucha fila en las gasolineras? Eran centavos que redituaban en el ingreso de las familias; noviembre de 2018 trajo consigo la “liberación” del precio y desde entonces el aumento ha sido constante; irónicamente, aunque ya hay más empresas, eso no quiere decir que el mercado es competitivo.

El Precio Máximo se calcularía (a través del mercado) de la siguiente manera: Pmax = P referencia + Margen + IEPS + Otros Conceptos. En donde PMax = Precio máximo; P referencia = Promedio del precio de la gasolina; Margen = Valor del margen de comercialización, flete, merma, transporte, ajustes de Calidad y costo de manejo, se actualizará mensualmente conforme a la inflación esperada; IEPS; y Otros Conceptos = Conceptos aplicables a los combustibles + IVA.

Quiero detenerme en el concepto “Margen”, que incluye la comercialización, flete, merma, transporte, ajustes de calidad y costo de manejo. Acá entra todo lo que no tiene cabida en los otros rubros: que le van a poner algún aditivo a la gasolina; que se aumentó el costo de transporte; y, el más importante, hubo mermas por el robo de combustible, acá va todo eso.

Son las mermas, el componente de la fórmula de precio máximo, lo que encarece el costo de la gasolina. La Real Academia Española de la lengua, conceptualiza”merma” como: Hacer que algo disminuya o quitar a alguien parte de cierta cantidad que le corresponde.

hidrocarburos
Pipas distribuyen combustible a diferentes puntos de la Ciudad de México, enero 2019 (Foto: Jessica Espinosa/Notimex).

Hoy salen a la luz muchos datos sobre la situación alertamente del crecimiento de las mermas. La diversificación de empresas permeó en la venta; es decir, sí hay muchas empresas que venden, pero la reforma no alcanzó a llegar a la distribución, para que las pérdidas fueran públicas y no privadas. “Si el mercado no es tonto”.

Corría el año de 2001, y el número de tomas clandestinas (ni tan clandestinas, porque se sabe el número exacto) era de 131; para 2006 el gobierno saliente dejó un total de 220 tomas, lo que representó un crecimiento del 67.9%, y el promedio anual en dicho sexenio fue de 10.1%.

El 2006 acabó con 220 tomas, y ya para 2012 eran 1,635; el crecimiento fue de 643.2%. Anualmente, en promedio, crecieron 42.1%, representando un saldo real de 1,415 tomas nuevas.

Con 1,635 tomas inició el siguiente sexenio, para octubre de 2018 la cifra era de 12,581, representado un crecimiento del 669.5%, con la diferencia de que ahora hay 10,946 nuevas tomas clandestinas. El tema es alarmante, si comparamos las 131 tomas de 2001, a las 12,581, de octubre de 2018. Un crecimiento del 9,503.8%.

De esas 12,581 tomas casi el 80% se centra en 7 estados de la república, siendo Puebla el que ocupa el primer lugar, con el 14.4% y un total de 1,815 tomas, seguido de Hidalgo, con 1,726 tomas y un 13.7%.

Le siguen en orden: Guanajuato (12.3%), Veracruz (10.6%), Estado de México (10.1%), Jalisco (10%) y Tamaulipas (8.6%), con un total de 6,500 tomas de gasolina.

Por eso la distribución no se privatizo, perdón, más bien no entró a la libre competencia. El mercado no falló, los agentes económicos “bien informados” de esta situación se fueron a la venta de gasolina y su proveedor (Pemex) asumió los costos de la distribución.

Ante esta falla de mercado, son los consumidores los más castigados, tanto por la calidad del producto final, como por el costo. La estrategia podrá ser buena o mala desde la perspectiva de cada uno de nosotros, pero lo que es innegable es que salen a la luz datos que no se conocían y que explican la magnitud. El siguiente paso, indudablemente, debe ser el tipificar como delito grave el robo de combustible, ése es un gran paso en aras del consumidor final.

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Uriel Velázquez

Claro, con ideas puntuales y una conclusión que invita a la reflexión sobre lo que sucede en el mercado de hidrocarburos.

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