¿El sexenio del empleo?

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Ésa es la propaganda que nos acompañará de aquí a que acabe el sexenio… perdón, “el sexenio del empleo”. Me encantaría que el eslogan dijera, “el sexenio de la educación”, el de las becas, el de la investigación y desarrollo (I+D), el de la salud, abatiendo la cifra escandalosa de obesidad y diabetes. Pero no, es el del empleo; pero no del empleo bien pagado, eso es lo que le falta aclarar al eslogan.

Para ser el sexenio del empleo, necesita de una reforma que le fuera atractiva a la inversión extranjera directa, la reforma laboral; además de dar todas las facilidades (concediendo en ocasiones hasta los terrenos a las empresas) para que puedan establecerse en tal o cual estado.

Los logros en materia de empleo, va en contra de lo que se dicta en la propia Constitución, tal es el caso de lo que se plantea en el segundo párrafo, de la fracción VI, del Artículo 123; donde se menciona que: (…) Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos. (…).

Con el salario mínimo que entró en vigor el día de hoy, que es de $88.36, resulta impensable que se cubra con lo referido en el párrafo anterior; no se trata de hacer publicidad a modo, si fuera el caso, sería más honesto decir que es el sexenio de la corrupción, de la violencia y el fomento institucional de la misma.

No, el empleo o el fomentarlo no es que crezca su número relativo, porque se deja de lado el crecimiento de la población y entonces en términos reales esas tasas que ahora exaltan podrían ser mucho menores y no servirían para lo que las están utilizando, usarlas mediáticamente.

Suena bonito (seamos honestos), es un buen eslogan, “El sexenio del empleo”, es más, hasta más bonito se ve si le agregamos lo que dijo el titular del Ejecutivo Federal: Estas cifras son relevantes porque, más que cualquier otro indicador económico, el empleo se ver reflejado directamente en el bienestar de las familias.

Desafortunadamente, no. No es más relevante que cualquier otro indicador económico. Tampoco es más relevante que la inflación, simplemente porque esta última determina el poder adquisitivo de lo que adquiere con el salario que se generó con ese nuevo empleo; tampoco es más que el consumo; sin consumo no hay producción y, por ende, sin producción no hay empleo. Macroeconómicamente no es más importante, y lo dice la política económica que predomina actualmente.

No lo es, y no será lo más importante del sexenio, por más eslogan y bonito que sea. La realidad nos dice lo contrario, el que se creen empleos es una obligación constitucional, y si se están generando empleos, no son bien pagados, lo cual es una pequeña nota aclaratoria que valdría la pena tener en cuenta.

Otro posible indicador que pareciera menos importante que la generación de empleo, bajo la lógica del Poder Ejecutivo, sería el PIB, y por el lado que se le vea no es así. El PIB= (C) + (I) + (G) + (X-M). Donde la (C) es el consumo, (I) la inversión, la (G) el gasto del gobierno, y (X-M) el saldo de la balanza comercial (X) exportaciones, menos (M) importaciones. En donde el mercado laboral (aumento de la oferta), no es garantía de aumento de la productividad, debido al nivel salarial (que es bajo). Por lo que fomentas a la vez el mercado informal, al no existir un mecanismo de atracción al mercado laboral, y también generas inseguridad y violencia.

Es ahí donde se ve realmente el reflejo de la política laboral, si se crean trabajos (mal pagados), fomenta otras opciones: informalidad y/o delincuencia; y no olvidemos que otra obligación del Estado es fomentar la seguridad pública; y vaya que este sexenio es uno de los débiles en ese sentido. Todos los tipos de delito (modalidades) han aumentado exponencialmente, de manera que algo no se está haciendo bien.

El uso de un eslogan debe de ir más allá de impactar en lo mediático; aunque, quizás, se refería a “otros indicadores” y no a estos. Eso puede ser, pero por si las dudas, al menos para el PIB, la inflación, no es más relevante al aumento de la oferta de trabajo. Ojo, que la oferta de trabajo la generan las empresas, las pequeñas y medianas, principalmente, y éstas han externado su preocupación por la creciente violencia.

Sí, que sea el “Sexenio del empleo”, pero falta agregarle que es un empleo bien pagado y con garantías (mínimas) de seguridad pública; y entonces sí, hagámoslo público y disfrutémoslo; mientras no sea de este modo, seguirá la óptica de una realidad muy distinta a la nuestra, al menos no de la gran mayoría de los mexicanos.

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Monica

Excelente….

Alejandro Hernandez

Es puro truco y atole con el dedo, a esos 3 millones de empleos hay que descontar los estudiantes que incorporaron al IMSS para abultar esa cifra, cuantos empleos serán en realidad?

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