Beatriz Gutiérrez Müller

AMLO; marca registrada

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AMLO y Gutiérrez Müller buscan tener marcas registradas de sus nombres ante el IMPI

Fue en 1995 cuando las siglas AMLO se comenzaron a utilizar como marca propia y se desarrollaron productos que encabezaron la Caravana por la Democracia desde el estado de Tabasco hasta la Ciudad de México.

De 2008 a la fecha, cuatro han sido los intentos de terceros por registrar ‘AMLO’ como marca exclusiva y ser utilizada en actividades deportivas, educativas e, incluso, para ser comercializado en bebidas alcohólicas. Sin embargo, las solicitudes han sido rechazadas por lo delineado en la ley mexicana.

De acuerdo con la Ley de Propiedad Industrial, en su artículo 90, fracción 13, se prohíbe el registro de nombres, apellidos, apelativos o seudónimos de personas que al usarse puedan crear un riesgo para la asociación, inducir al error, confusión o al engaño público del consumidor, a menos que exista un consentimiento de dicha persona o sea ella misma quién lo solicite.

En un documento del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), un trámite con el número de expediente 235224, corresponde a la solicitud de registro de marca para el registro del nombre ‘Andrés Manuel López Obrador’.

López Obrador y Gutiérrez Muller AMLO marca registrada
Documento del Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI), un trámite con el número de expediente 235224, corresponde a la solicitud de registro de marca para el registro del nombre ‘Andrés Manuel López Obrador’.

La solicitud fue recibida el 27 de abril de 2020 bajo el rubro Clase 41: “Productos o Servicios, en el caso de Marca o Aviso Comercial / Giro preponderante, en el caso de Nombre Comercial: Educación, Formación, Servicios de Entretenimiento, Actividades deportivas y Culturales” y tuvo un costo de 2 mil 813 pesos por el concepto de “estudio de una solicitud nacional para el registro de una marca, aviso comercial o nombre comercial hasta la conclusión del trámite o, en su caso, la expedición del título”.

De acuerdo a información referida por el periódico El Universal, la solicitud también abarca las siglas del nombre del primer mandatario (AMLO) y el de su esposa, la Dra. Beatriz Gutiérrez Müller, y se detalla que fue por medio del secretario particular del presidente, Alejandro Esquer Verdugo, se iniciaron los trámites.

Marca AMLO ¿un riesgo para la libertad de expresión?

El uso de las marcas en es un tema sumamente cuidado en los contenidos periodísticos ya que se puede caer en la violación a los derechos de autor o interpretarse como uso mercantil a favor del medio.

Si bien no es raro que una figura pública solicite ante el IMPI el registro de su nombre como marca exclusiva, el hecho de que este caso involucre a una figura presidencial, el abogado Sergio Ampudia considera que debería ser revisada la pertinencia del derecho o la protección que recibiría, ya que se podría poner en riesgo el uso que se le dé en contenidos noticiosos.

“En el caso de las personalidades públicas que por su actividad están sujetas a que su nombre se utilice de varias maneras, me parece que si hay que tener mucho cuidado. No me refiero al aspecto de legalidad, donde insisto es procedente y me parece que sería registrable, particularmente a lo que se refiere a sus iniciales ‘AMLO’, pero si ese derecho o esa protección que adquirirían, me parece que si pueden poner en riesgo, digamos el uso que se dé cuando sea una nota respecto a la cual un periodista en ejercicio de su trabajo deban referirse a ellos. habría que tener mucho cuidado.” dijo el especialista en conversación con El Semanario.

La restricción a la figura presidencial

Las restricciones que el presidente podría poner a la utilización de sus iniciales o su nombre, sólo aplicarían, según la Ley la Propiedad Industrial, en cuanto al uso comercial de la marca.

“Tendría que tener una naturaleza comercial. A mi me parece que, desde otro punto de vista, una marca nunca ha sido diseñada con el propósito de oponerla para que se use en determinadas condiciones, sino más bien que una vez registrada se use en la comercialización de determinado producto,” señaló Sergio Ampudia.

“Va a depender mucho de lo que el presidente piense de su propia marca, pero la razón inicial como el signo distintivo de una marca es darle un uso que lo difunda se aproveche, no para que sea un impedimento para que se utilice para ciertos propósitos,” añadió.

Para el especialista, la razón por la que López Obrador y su esposa busquen tener sus nombres como marca registrada es más un tema de permanencia.

“En este momento la permanencia de la marca AMLO como tal no le agregaría valor registrarla o no. Es algo normal o común que en el mundo político así (AMLO) se refieran a él todos los días, todo el tiempo, en todos lados, como nombre propio, ya sea en su acronimia con sus iniciales; entonces no requeriría registrarla pare tener el derecho legal para difundirla o utilizarla, me parece que es un tema de permanencia.”

De ser otorgado el derecho por el IMPI, se le permitiría a actúa pareja presidencial gozar de sus nombres como marcas exclusivas en el territorio nacional por un periodo de diez años.

“Es una iniciativa muy novedosa que no estamos acostumbrados, si en una figura digamos reconocida públicamente en el medio artístico suele hacerlo, pero en el medio político es inusual. habría que esperar en todo caso cuál es la manera en la que se hace valer el derecho a este tipo de signos distintivos.”

¿Correcto o incorrecto? ¿Prudente o imprudente?

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Mucho ha sucedido en estos últimos días pero les voy a comentar sobre dos eventos recientemente acontecidos.

Uno fue la visita de Mario Vargas Llosa a México, lo que seguramente aconteció como parte de la promoción de su obra Tiempos recios. Cuando una gran figura literaria realiza una nueva publicación, las editoriales organizan giras internacionales para incentivar las ventas. Eso y la realización de la Feria Internacional del Libro en Guadalajara probablemente hayan motivado la visita del Premio Nobel.

En el Museo Memoria y Tolerancia se llevó a cabo una presentación de su libro y al terminar, probablemente a instancias de la prensa, emitió comentarios acerca de nuestro actual gobierno a lo que en su respuesta, lo etiquetó de nacionalista, y por tanto, retrogrado y antidemocrático. Creo que sí tenía libertad para hacer esos comentarios, y más él siendo un hombre que tiene una larga experiencia política, tanto en la teórica como la práctica –además que existe una regla no escrita en la que los extranjeros tienen la libertad de hacer todo tipo de comentarios–, por lo tanto parece correcto lo que hizo, sin embargo, creo que es imprudente, porque siendo su visita con motivos literarios, sus comentarios no fueron los más adecuados.

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Fotografía: RPP.

Al parecer su partición en la FIL versó sobre Conversaciones en la catedral, su gran novela, que cumple 50 años de haber sido publicada. Por cierto, de ahí viajó a Guatemala, escenario donde se desarrolla Tiempos recios, y su presencia causó controversia, siendo que se esperaba que fuera unánimemente bien recibida, hay grupos que siguen considerando que Arvenz sí era comunista y su derrocamiento fue adecuado así como se consideró conveniente el asesinato de Castillo Armas, cosas veremos; lo que hizo que las opiniones sobre su estancia guatemalteca fueran muy diversas y lo mismo aplaudidas que abucheadas.

Respecto a los comentarios que dio Vargas Llosa sobre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no fueron oficialmente contestadas, muchos de sus corifeos lo hicieron, además que su esposa, la Sra. Beatriz Gutiérrez Müller, emitió una respuesta en sus redes sociales, en los que desacredita al escritor y sus comentarios, llamándole entre otras cosas “panfletario”; creo que es correcto que exprese su opinión, porque todo mundo es libre de escribir en las redes sociales, sin embargo, cuando se tiene como cónyuge a una personalidad importante, no considero que se deba defenderlo públicamente en redes sociales, porque en realidad debilita la figura de su pareja en lugar de fortalecerla.

También hay que puntualizar que se equivoca al llamarlo “panfletario”, porque Vargas Llosa no escribe panfletos, sus obras de ficción tienen un gran reconocimiento, tal vez sus memorias pueden ser discutibles, pero son posiciones sólidas, bien explicadas y sostenidas; sus escritos semanarios en muchos periódicos son muy leídos y con ellos se conforman periódicamente libros. Se puede estar o no de acuerdo con él pero escritor de panfletos no es. Es más, dos de sus grades obras La fiesta del chivo y Tiempos recios tienen como argumento los crímenes de gobiernos latinoamericanos de derecha y su caída. Por cierto, yo espero que el alquiler de la sala del Museo Memoria y Tolerancia haya corrido a cargo de la Editorial.

El otro suceso que me llamó poderosamente la atención, fue el mitin que se llevó a cabo en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, alrededor de Evo Morales, y por lo que pude ver, se desarrolló de igual forma que todas las reuniones de ese tipo de la izquierda –yo asistí a varios mítines de ese tipo a fines de los años 60 y durante los 70 del siglo pasado–, de manera clásica, suceden con una serie de oradores que hacen alabanzas y halagos del personaje homenajeado y que terminan con los autohalagos y autoalabanzas que el personaje se hace a sí mismo; debo decir que un cambio que refresca este tipo de reuniones es que el presídium no es ya una mesa, ahora unos sillones aligeran el escenario.

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Piedra Ibarra, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

En esta reunión que comento, participaron algunos universitarios y pienso que su participación fue correcta, lo hicieron a título personal y la institución a la que pertenecen se caracteriza por su diversidad y libertad. Por otro lado, la participación que me pareció incorrecta, imprudente y quizá impropia fue la de la presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, su nombramiento, muy reciente, sucedió en medio del escándalo y la polémica, pues utilizó el atril para elogiar a Evo Morales, sin percatarse que ya no es sólo una luchadora social, si no que ahora ocupa el cargo presidencial de un organismo fundamental del Estado Mexicano; la Sra. Piedra Ibarra no tomó en cuenta que el pueblo de Bolivia acusa a Evo Morales de faltas a los derechos humanos, y que ella debió mantenerse apartada, aunque fuera en contra de sus principios y sensaciones íntimas.


Lecturas recomendadas:
Mario Vargas Llosa, Tiempos Recios. Alfaguara. México, 2019.
Mario Vargas Llosa, La fiesta del chivo. Alfaguara México,  2000.
Mario Vargas Llosa, El pez en el agua. Seix barral. México, 1993.
Mario Vargas Llosa,  Contra viento y marea. Seix Barral. México, 1992.