Fifí

México Alacrán

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Rayuela, de Cortázar, tiene dos capítulos más largos en promedio, el 23 dedicado a Madame Berthe Trépat, y el 28, en cuya página 208 de la edición especial del Congreso Internacional de la lengua española (CILE, Córdoba, Argentina 2018) puede leerse el siguiente anatema: el alacrán clavándose el aguijón, harto de ser un alacrán, pero necesitado de alacranidad para acabar con el alacrán […]. Encuentro allí la motivación para esta nota.

Imposible evitar pensar en México al que tras la lectura de esa idea vi figura de alacrán peinado, con sus dos penínsulas del norte caídas, la del golfo, en Florida, y la mexicana de Baja California; no como la yucateca, erguida y mirando hacia arriba. La forma alacrán se evidencia tan sólo con pensarla y extenderla a las cortazarianas consecuencias.

mapa mexico alacran

El capítulo 28 contiene una disertación, irrigada de mate, caña y café, entre un grupo de amigos, artistas, escritores, pintores, diletantes, filósofos, salpicada por la más profunda elocuencia de Lucía, Maga, que con base en puntualizaciones preclaras lleva a todos hacia un territorio de realidad ineludible.

En México, detrás de las nutridas disertaciones de médicos, politólogos, de los economistas, frailes, pastores, periodistas, influenciadores de las redes, filósofos, intelectuales, líderes empresariales y sindicales, se resiente la falta de contundencia de Maga para entender, a la luz de una realidad compartida, la complejidad sugerida por la comentocracia.

Debe reconocerse en conciencia, que las intervenciones presidenciales han dejado a dieciocho meses de gobierno un retrogusto de divisionismo cada vez más patético. La emergencia COVID-19 no ha hecho sino acentuar rupturas que lo son cada vez más de lenguaje, forma y estilo. 

En la reciente obra de Thomas PikettyCapital e ideología, Editorial Seuil, sept, 2019 se recuerda los trabajos del especialista del siglo XVII y profundo conocedor de la mexicanidad en ese período, Serge Gruzinski, quien señala la fácil victoria de los españoles en aquellas tierras premexicanas diezmadas por enfermedades traídas de Europa y por el establecimiento de un régimen de desigualdades cuyas consecuencias se viven aún.

Thomas Piketty
Thomas Piketty, economista francés.

La primera década del siglo XVII hizo de México –señala el autor de Les Quatre Parties du Monde, Éditions de La Martinière, 2004– el corazón multicultural del imperio español: monedas acuñadas en este territorio y de uso común tanto en Asia como en Europa y África, productos y personas de cuatro continentes contribuyendo al primer ejercicio de mestizaje global en el planeta, perfectamente ilustrado por la pintura de castas y sus saltapatraces, cambujos, coyotes, indios, chinos y chamizos, entre otros. Fue hasta antes de la Independencia, relativamente fácil para el aficionado, describir con soltura los tipos humanos, producto de la actividad de reproducción animada por variados grupos de africanos, aborígenes americanos, europeos judíos, mozárabes o caucásicos, chinos y orientales de todas latitudes y que dieron lugar a una hibridación hasta ahora sin par.

Sigue siendo hoy, esta mezcla absoluta, sujeto de finas formas de discriminación que este país ha sabido perversamente acentuar bajo diversas circunstancias y que llevan hoy de manera simplista a la división bien mexicana entre fifiato y chairismo. Por esta razón nuestra nota se inspira de la idea expresada por Cortázar, a propósito del alacrán. México se está clavando de nuevo un aguijón; lo hace por estar harto de ser el alacrán que ha sido. Los fifís hablarían de un país relativamente ignorante y retrasado, y los chairos apuntarían, abusado y lleno de marginaciones. México, sin embargo, está necesitado de esa alacranidad, si no de la división, sí del diálogo a que mueve, para acabar con el alacrán que lo fustiga.

Por esa razón proponemos una reflexión sobre cierta mexicanidad posible. Lo hacemos porque la mexicanidad es dinámica y las ideas que hoy inspiran a México están animadas de nuevos factores.

1. Necesitamos un México razonado, pensar México para hacer un mejor país; la crisis es una oportunidad para repensar la nación, sus metas, sus compromisos, su integridad también.

2. México es generoso porque nos da existencia, porque desde su territorio ofrece alteridades que obligan a dialogar y comprender, a empatías y emociones conjugadas. México ofrece una gran cantidad de referentes fuertes que si los hacemos comunes definirian la Nación de todos.

3. México es abundante porque no se agota, más lo conocemos y más crece, abunda en él una humanidad plural. Si bien la historia ha hecho insensibles sus extremos (fifís vs. Amlovers), asumirlos implica la expresión productiva, comprometida, de la voluntad de ser mejores.

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Ilustración: El Universal.

4. México es distinto y distinguido porque hay diferencias, porque internamente somos diversos y al mismo tiempo nos reconocemos, y si nos atendemos llegaremos quizá a sentirnos distinguidos con esas diferencias. México en este sentido necesita un esfuerzo para  entender el Ser de lo que es y avanzar a lo que ha sido en su versión mejor.

5. México tiene orgullo, debemos reaprender a mirarnos. Del casi olvido de los valores al que ha orillado el malestar extendido y de los referentes comunes que parecen hoy secuestrados, puede renacer el orgullo de una identidad plural en que podemos reconocernos.

6. México es caliente porque está atento, porque sabe reaccionar, porque es bravío y porque puede dialogar cuando se le otorgan las condiciones. México sabe trabajar con el calor y trabajar en él, creando su propia sombra para protegerse. Mira su pueblo al sol y está chapeado como sus personas de la montaña y sus pescadores que vuelven por la mañana. Como los estudiantes a quienes emociona el conocimiento y un día, un día se chapearan también –no perdamos la resperanza– sus políticos, con la emoción de lo logrado.

7. México es húmedo también, le  mojan sus costas, sus ríos y sus lagos. Sus arroyos y cenotes humedecen la piel que mojan también las presas que sus personas de ingenio han construido. México es húmedo porque ama y endiosa a la lluvia, es húmedo porque joven aún, aunque se haya echado unos años a cuestas. Nacemos humedos todos y los viejos se secan, México tiene la oportunidad de su juventud.

8. México es fuerte porque resiste, pero aún no se ha probado en su persistencia. Ya ha aguantado todas las ideologías, todo el espectro político. Ahora México debe ser fuerte para creer en sí y porque puede crear una idea del ser, del ser mejor, del ser mexicano. México será fuerte cuando asuma una energía compartida que habrá de construir. Aún no se ha probado en su persistencia, ha tenido que aguantar y resistir. Ahora toca crecer como sociedad, para salir y mostrar… México quiere mostrar. Porque hay cosas que le duelen y a las que se ha sobrepuesto. Empeñar una generación es el reto, una bastará.

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Ilustración: Milenio.

9. México está solo, solo, nadie hoy le acompaña, por eso debemos apapacharlo, cuidarlo, quererlo y ser con él. Los mexicanos debemos mexicanizarnos. México es moreno, es indio, es negro y es blanco también. Aquí, sin embargo, nos exponemos todos al mismo sol. Durante muchos años México ha estado secuestrado por sus propios males, su mal industria y su mal gobierno, su mala sociedad que distancia y que divide. Hay mucho daño hecho, hay mucho que perdonar para sobreponerse. Si queremos país, tengámoslo. México dejará de estar solo cuando comencemos a generar fratrías, solidaridades, curiosidades y comprensiones que hasta hoy han sido improbables.

10. México es añoso, porque no nos cocinamos al primer hervor, en México el arroz ya se coció: porque como decía Nezahualcóyotl, como pintura nos fuimos borrando porque no para siempre aquí, sólo un poco aquí… porque las piedras son viejas, y los cerros también. Las miradas los han envejecido y les han dado nombre. México tiene los años del olvido que nos cuesta trabajo ver porque está lleno de sombras. Han pasado hartos años y hartos cambios, y hartas historias se han contado y allí, desde el hartazgo, se están haciendo las madejas con las que ahora hay que tejer. México está harto de estar harto y por eso los mexicanos lo tenemos que levantar. México es, desde luego, más que sus gobiernos que siguen debatiéndose entre fascismos y populismos, todos igualmente autócratas.

Nos hace falta en México absorber el veneno que seguimos generado y avanzar hacia el país mejor de un nuevo sol. Bad times are good times to develop new attitudes…


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Promesas incumplidas, engaños y mentiras: México ¡Despierta!

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Considero que así como yo habrá muchos compatriotas que estamos hartos de la conducta, el doble discurso, el mal manejo del país, el engaño, y las mentiras de las que somos objetos todos los días por parte del gobierno y quienes forman parte (porque no creo que trabajen) del mismo. Es increíble cómo aún con todo eso, hay gente que sigue creyendo como dogma de fe, en los otros datos. Revisemos algunos puntos.

El tema del aeropuerto de Santa Lucía es más un capricho que un buen proyecto, ya que la misma International Air Transport Association (IATA) le ha demostrado con estudios “profesionales” que no es la mejor zona para su construcción y que la operación de tres aeropuertos será un tema súper complicado, con altos riesgos de posibles accidentes y embotellamientos aéreos, pero hay demasiada soberbia para aceptar que hay error en la decisión.

El Tren Maya, proyecto carente de las afectaciones al ecosistema y que sería inoperante, no logra resolver nada y sólo es, como decimos coloquialmente, “un sueño guajiro”.

Para la construcción de la nueva refinería en Dos Bocas (en Paraíso, Tabasco), el terreno se inunda, así que cuando se logre echar en marcha, el mercado tanto nacional como internacional, estará enfocado ya sea a los autos híbridos o eléctricos, por lo que tendremos un elefante blanco, pero eso sí, “de primer mundo” (bueno, eso se comenta, yo tengo mis serias dudas).

AMLO ilustracion
Ilustración: Cronistas Latinoamericanos.

Respecto a la escasez de medicinas en los hospitales, de ninguna manera es aceptable jugar con la salud del pueblo, sobre todo con los tratamientos de cáncer para niños y adultos, hay mucha gente molesta por esto y por lo que significa retroceder en cualquier tratamiento por la falta del medicamento. Ahora se hará centralizado, sin corrupción, así que sinceramente espero suceda, ya que la salud ante todo es primero.

El avión presidencial es “todo” un tema, con el discurso del despilfarro de administraciones anteriores, se mandó a vender a California, eso tiene más de un año, a nadie le interesó, pero mientras, se estuvo pagando la estadía en otro país con nuestros impuestos. El presidente se queja constantemente de que ya basta de gastos infructuosos, y que él viaja en aviones comerciales, por eso no habrá dispendio. Pero la verdad, la realidad, el presidente viaja en avionetas alquiladas y es de dominio público, ya que aparece en las redes sociales como prueba del hecho; ahí tenemos una mentira más.

El Seguro Popular, un sistema realizado por una persona de sumo preparada y experimentada, el Dr. Julio Frenk Mora, garantizaba el financiamiento para muchas personas vulnerables y con costos para los enfermos sumamente baratos, accesibles y con una atención adecuada, si bien comparable con la que se recibe en el IMSS o en el ISSTE, el Ejecutivo toma la decisión de cambiarlo por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), un sistema que aún no saben cómo funcionará, encabezado por el tabasqueño Juan Antonio Ferrer, quien fue director de zonas arqueológicas en Chiapas y Veracruz, también fue delegado del Centro INAH en su estado natal y asesor en el ayuntamiento de Palenque, Chiapas, sin ningún conocimiento de medicina ni idea de cómo funciona un hospital, por ende, con precios totalmente disparados al que sustituye y que la gente de escasos recursos no puede pagar.

Primero “los pobres”, claro, el presidente lo demuestra con su familia política, como en la presentación del primer informe vimos por todos los medios y “memes” a su nuera con zapatos y bolsa de una marca muy costosa, que seguramente sería la envidia de la “profesora”.

fifis y chairos
Ilustración: Jayme SiFuentes (Los Políticos de Veracruz).

En cuanto al término “fifís”, ya he comentado de que un líder une, no crea división, aunque, por otro lado, está el famoso “divide y vencerás”, ése es el tema. Los que hemos trabajado toda la vida, pagado impuestos, con dificultad para hacernos de un patrimonio, fruto del trabajo familiar, nos catalogan como “fifís”. Pero algo que creo sacó de onda a casi todo México, es ver al presidente aparecer con un abrigo “ferragamo” que si bien ciertamente no cuesta lo que dicen (7,000 USD), sí es bastante caro.

El Insabi, la maravilla de servicio de salud, pero ¿para quién?, porque obviamente no está a la altura de su familia. Acabamos de saber que su nieto nació en Estados Unidos, híper fifí, en uno de los mejores hospitales de Houston, Texas. ¿Cuál es la congruencia con lo que se dices y lo que se hace?, ¿qué tan malo será ese servicio que mandó a la familia a Estados Unidos?

Después de este pequeño recuento, de ver que el 2019 fue el año con más homicidios dolosos, violencia con un incremento brutal, decrecimiento económico, con cierres de negocios, despidos, balaceras en todo el país, errores garrafales de falta de sentido común, de contar con otros datos, de ver que la pobreza sigue igual o peor que antes, no entiendo cómo presumen el reconocimiento de la labor presidencial, y que su popularidad ha subido 4 puntos, me pregunto ¿esa encuesta se la hicieron al que perdió su trabajo, negocio, familiar asesinado, raptado, extorsionado, desaparecido?, creo que no.

Los fifís lamentamos esta mala administración, lo estamos viviendo, lo que no entiendo es por qué el grupo empresarial no se ha manifestado con fuerza y, sobre todo, que avale que nos irá bien. ¿Seguirán los arreglos en lo “oscurito”?

Como siempre ustedes tienen la última palabra.

Si gustan, nos seguimos leyendo.

México restado y dividido

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Las deformaciones de la comunicación son producto de una mediación sin interlocución, sin fuente ni receptor. No hay comunicación que no pase primero por lo interpersonal. Hablábamos mucho de teléfono descompuesto, sin embargo, hoy las redes sociales y los comentaristas a modo han exponenciado las distorsiones y las han convertido en una posverdad. Una verdad en que lo dicho tiene mayor validez que el hecho.

El problema nace de una democracia fallida donde el “Kratos” (del poder, del gobierno, de las oligarquías mediáticas, las instituciones débiles y los liderazgos efímeros) cegados por su propia manutención, por su afán de anquilosarse, desatiende un “Demos”, que en su desorientación y abandono cuestiona constantemente al kratos a través de microquerellas circunstanciales, movimientos y manifestaciones de grupos cada vez más pequeños, más representativos, cierto, pero más divisivos que, aunque efímeros, se hacen temporalmente populares y fracturan.

Estamos sin reservas ante una crisis de la democracia que trae como consecuencia un déficit de expresión donde la sociedad no reconoce y tampoco produce señales claras.  Los temas se multiplican y se convierten en un múltiple nada inaprehensible que confunde y hace perder la identidad, restando unidad y constituyendo fracciones en la sociedad; fragmentos recompuestos conforme el dictado de la circunstancia.

Desde tiempos perfectamente recuperables por la memoria y su instrumento de trabajo que es la historia, podemos observar que en este territorio mexicano (ojo, no país) vemos cómo, el instrumento más recurrido para ejercer la dominación es la división.

Mexico dividido
Ilustración: El Universal.

El jesuita Clavijero describe con claridad el cierre del Colegio de Tlatelolco, “para que los indios no aprendan tanto”. Tanto como los colonizadores que, más aptos para la guerra y la aventura que para las letras que sedentarizan, fueron en aquellos tiempos rápidamente sobrepasados por los indios que se hicieron pronto del lenguaje teológico, filosófico, legislativo y científico, que allí se prodigaba generalmente a través de la enseñanza de sacerdotes. El miedo a la igualdad de conocimiento es una división primera.

Más recientemente, las reflexiones de Thomas Piketty en Capital e ideología (Ediciones Seuil, septiembre 2019) al otro extremo y en otro contexto, reiteran y hacen vigente la vieja fórmula: divide y dominarás.

La politización de la inmigración señala cómo es que las nuevas generaciones de migrantes votan claramente en un sentido progresista versus el social nativismo (los neo-nacionalistas) como trampa identitaria poscolonial, que lo hace en favor del mantenimiento de un conservadurismo. Clavijero y Piketty parecen apuntar con seis siglos de diferencia el mismo problema.

La plaza pública, expresión que acuerpa mucho del efervescente conversatorio nacional y que se expresa en las sobremesas en coloquios e intercambios de mensajes sobre todas las plataformas sociales, es una buena referencia para observar el abanico de todas las divisiones.

Ya no se trata sólo de la división entre fifís y chairos nacionales, sino entre pronorteamericanos y antigringos, proglobales y mundialifóbicos, proamericanos en favor y en contra del presidente Trump, antigringos en favor y en contra del T-MEC. Fifís light y encumbrados, chairos leves o carburados, chairos fifí y fifíchairos, por un lado, y bandas ultra, carteles y pandillas, por el otro.  Y si agregamos el enfoque de género Lords y Ladies, feminismos de todo color e ideología, movimientos LGBT+, las divisiones se amplifican hasta el infinito partitivo donde priva la ingeniería social subatómica, molecular y cuántica.

La idea de México sobre la que durante décadas se ha volcado el analista cultural Emilio Cárdenas, existe hoy un poco menos, se desdibuja para favorecer la concepción de un país de unos y no de otros, posicionándose como premisa mayor ante la idea del ser o una idea del ser, mexicana, con la que me siento mas cómodo.

Las nociones de traspatio, de hermano mayor o de potencia cultural, se diluyen rápidamente frente a realidades más concretas y vinculadas al devenir cotidiano como la guerra de los cárteles, el desempleo, la inseguridad, el huachicol y la corrupción.  Todas aparecen como las luchas de los buenos frente al mal ampliamente extendido.

Mexico dividido
Ilustración: Rius.

Ante estas realidades, cómo generar una narrativa de país que sea común a los 130 millones de ciudadanos y en la que se reconozcan todos, una que no caiga en el simplismo folclorista y siempre sectario y regional, una en que no se hable con ligereza de las aportaciones desiguales de un Estado u otro a la Federación (que es la idea política de país), como lo vienen haciendo algunos políticos del norte, bien apoyados por las industrias locales, una en fin, que combine la compasión, es decir, la capacidad de mirarse en la mirada del otro, el gusto por lo distinto, la sensualidad, y la coquetería también de etnicidades plurales y distinguidas, la solvencia moral, ésa que sabe responder sí o no, y en consecuencia hace ganar tiempo, ésa que genera confianza en un sistema que obliga a simple consideración de las alteridades, una en que los lugares de salida al desarrollo sean lo más parejo posible para que las diferencias en el camino se establezcan meritocráticamente y con el reconocimiento natural de los individuos que conforman el aparto social.

Ese relato de país no existe, pero tiene sentido por las condiciones geopolíticas e históricas. México es el de las equis poderosas que sugieren cruces de caminos, de culturas, de hibridaciones humanas. México es naturalmente su mexicanidad que es mayor a su territorio, una propuesta de humanidad que está en las antípodas de los supremacismos. Trabajar intensamente en la descolonización es el mayor reto.

Entender las motivaciones atávicas del narco y atenderlas, el afán de Kratos dominante y mitigarlo, vacunarse contra la inocuidad de un Demos entumecido y agilizar su inteligencia y capacidad transformadora. Con estos hilos de urdimbre, tejer una trama de elocuencia nueva, comprometida y animada de un potencial que conmueva, ésa es la narrativa deseada.

Me parece que se puede lograr pensando prospectivamente a partir de nuestros vectores definitorios. Qué nos trajo hasta aquí y qué nos puede llevar a ese lugar que deseamos. Pensar como hermano mayor no es pensar en ser mayor, más grande, mejor que el otro, sino demostrativamente ser con los demás en una solidaridad constructora del nosotros que rete y convide, que enseñe y promueva, que sepa aprender y desaprender también.

La otra marcha…

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En mis muchos años como periodista he visto pasar cantidad de marchas, pero ninguna como la del domingo 1º de diciembre de este 2019 que está por terminar. “Fifís, Conservadores, Neoliberales” o como los quiera llamar lo que hoy se ostenta como la Cuarta Transformación, es innegable que quienes tomaron la avenida Reforma en sus dos sentidos era un mundo de ciudadanos de carne y hueso, que en perfecto orden marcharon con propuestas claras. Pegó el mismo rayo pelón de sol que en el Zócalo, pero aquí no hubo sillas, despensas, tortas, refrescos, ni la necesidad amenizarlos con la Sonora Santanera o la dulce flauta de Horacio Franco. Tampoco se regalaron sombrillas, agua, ni vimos llegar gente acarreada en autobuses, ni se vendieron libros de economía o muñequitos de tela como en el Zócalo en lo que algunos han catalogado como el AMLOFEST. Aquí, no.

Organizados en parte por la Asociación Chalecos México (que se definen como apartidistas, incluyentes, pacíficos y plurales), convocó a la protesta sin distingo de colores ni de razas y sin diferencias para exigir respeto a la ley y a los derechos, y acudir a la marcha sin banderas políticas. Muchos manifestantes dejaron clara su molestia y el hartazgo, por sentirse etiquetados y por lo que está sucediendo en el país. Miles de personas salieron desde el Ángel de la Independencia a la principal avenida de la CDMX en perfecto orden. Fue una masa humana que dijo lo que tenía que decir, que señaló en mantas y arengas el cero crecimiento de la economía, que señaló la inseguridad, la falta de medicinas, la violencia hacia la mujer y el desmantelamiento de albergues y centros educativos, el totalitarismo, el asilo político a Evo Morales, las matanzas imparables por el crimen organizado, la suspensión del NAIM y la construcción de Santa Lucía. Una cantaleta comenzó a recorrer los rincones, las calles, pasó por el Ángel, siguió por Reforma y se coló por las estructuras del Monumento a la Revolución: “fuera López”.

marcha fifi
Fotografía: Revista Etcétera.
¿Cuántos fueron?

 Lo primero que sucedió fue lo de siempre, la marcha fue desacreditada como ciudadana por el gobierno de Morena y minimizada en todos los sentidos, calificándola como “una marcha fifí y de algunos partidos”. Hace unos días se dio a conocer un interesante estudio de la empresa Tecnología I.A.  (ver el siguiente video) en donde con mediciones muy claras sostiene que fueron 97,290 personas las que protestaron contra la realidad que vive México y la mayoría se retiró al llegar al Monumento a la Revolución. Se llenó por completo la avenida Reforma desde el Ángel de la Independencia hasta el Monumento a Colón, cubriendo una superficie de 70,500 metros cuadrados –más del doble del área ocupada por los seguidores de AMLO en el Zócalo–, sostiene el estudio.  Mediante Inteligencia Artificial se midió la distancia entre personas y esto arrojó una densidad promedio de 1.38 personas por metro cuadrado calculándose de esta manera 97,290 personas sobre 70,500 metros cuadrados de la avenida Paseo de la Reforma. Como muestran los videos de Tecnología I.A., la mayoría de los manifestantes se fueron retirando al llegar al Monumento a la Revolución, quedando sobre la Plaza de la República una minoría que se calculó en unas 25 mil personas.  En un mapa a escala sencilla se aprecia que esta minoría no se ve superada en mucho por los asistentes al AMLOFEST.

El estudio sostiene que el impacto de la marcha fue tal, que periodistas y redes sociales pro-AMLO sostuvieron con información falsa que las imágenes presentadas eran de marchas del año 2008, lo cual se descarta porque el Ángel de la Independencia no estuvo en remodelación durante las marchas por la Paz que se realizaron en ese año. Sostiene el estudio que para justificar su versión de una asistencia de 500 a 8 mil personas, se mostraron imágenes del principio de la marcha sin tener en cuenta que se llegó a la cifra de 97,000.00 en CDMX y 40 mil más, sumando las manifestaciones similares en 18 estados de la República.

Concluye el estudio de Tecnología I.A. que en los 30 mil metros cuadrados del Zócalo capitalino no caben más de 100,000.00 personas, número muy distinto que al publicitaron los medios oficiales: 250 mil y que la atención en las imágenes de la marcha ciudadana se centró en su mayoría en los mensajes conservadores y no en los cientos de carteles que protestaban por la inseguridad, economía, los proyectos inviables y la demanda de la renuncia de Andrés Manuel López Obrador.