Marcial M. Cruz

Los Legionarios de Cristo y el padre Marcial Maciel

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La designación de John Lane Connor, nacido el 15 de febrero de 1968, en Severna Park, Maryland, Estados Unidos, designado para ocupar el cargo de director de la Congregación de los Legionarios de Cristo, por el Capítulo General –órgano general de gobierno interno– sustituye a Eduardo Robles-Gil, quien ocupó el cargo desde 2014; vuelve a poner en el tapete de los debates la mayor crisis de la organización que desató la actuación de su fundador, el sacerdote Marcial Maciel Degollado, cuya tormentosa y viciada vida manchó por siempre su prestigio a nivel nacional e internacional, por el flagelo de la pederastia que azota hoy al Vaticano.

La pederastia –definida genéricamente como abuso sexual a niños y adolescentes por mayores de edad– constituye una de las principales preocupaciones del Papa Francisco, quien ha derogado de la Ley canónica el secreto pontificio, el escudo protector para no enjuiciar a aquellos sacerdotes responsables de esta transgresión. Dentro de este conflicto, la figura del padre Connor, primer extranjero que ocupa el puesto direccional –es decisiva para enfrentar miles de acusaciones en diversos países por actos de pederastia–.

Marcial Maciel
Marcial Maciel Degollado, sacerdote mexicano fundador de los Legionarios de Cristo (Fotografía: Grandin Media).

En México, país donde predomina el catolicismo, el caso más embarazoso es el de los Legionarios de Cristo, iniciado por su propio fundador Marcial Maciel Degollado, que desde 1940 fue acusado ante el Vaticano por una larga serie de crímenes, según testimonios de víctimas y sacerdotes mexicanos, entre estos últimos, Monseñor Sergio Méndez Arceo, Obispo de Cuernavaca, quien dirigió una carta al Vaticano en 1956, en la que denunciaba los abusos sexuales contra seminaristas y niños. La misiva nunca tuvo respuesta debido a que tanto el alto clero, así como el gobierno de México, hicieron oídos sordos a los reclamos de los agraviados, principalmente durante el papado de Juan Pablo II, quien tuvo muchas deferencias hacia el malévolo sacerdote Maciel, acusado por ocho sacerdotes en 1977, de haber sido abusados sexualmente cuando eran seminaristas, por el célebre pederasta, amparado por la fuerza económica y política de su poderosa organización.

No obstante que el padre Maciel recibió su ordenación sacerdotal el 26 de noviembre de 1944, ya como estudiante, tanto en el seminario Montezuma, Nuevo México, Estados Unidos, y posteriormente en la Universidad de Comillas en España (de ambos fue expulsado), con gran visión ya había fundado las formaciones de Misioneros del Sagrado Corazón y la Virgen de los Dolores e iniciado el Movimiento Regnum Christi en 1941, que fue la base para instituir los llamados Legionarios de Cristo; décadas después tenía presencia en cuatro continentes, 22 centros religiosos en igual número de países, 43 institutos de superiores y 175 colegios con 122,000 alumnos, así como universidades en Italia, España, Estados Unidos y México. Maciel tenía una enorme habilidad y maestría para relacionarse con la clase aristocrática, hacerse de cuantiosos recursos económicos y llegó a manejar más de 650 millones de dólares anualmente, de donde surgían donaciones para altos funcionarios del Vaticano.

legionarios de cristo de maciel
Fotografía: Legionarios de Cristo.org.

Su reinado se precipitó bajo el papado de Benedicto XVI, y tuvo que renunciar a su cargo en 2005, que había ostentado desde su fundación. Su eclipse total sobrevino al ser “castigado” mediante la suspensión de su ministerio y a pasar “una vida de penitencia y oración”. Tras una breve temporada en su natal Cotija de la Paz, Guanajuato (donde vivió con su amante y su hija, ambas españolas), se mudó a Naples, Florida (Estados Unidos), donde murió a los 84 años.

Ésta es la pesada losa sobre la espalda del nuevo dirigente de los Legionarios de Cristo, quienes, junto con la curia vaticana, actualmente tratan de limpiar la cara de la cofradía; además tendrán que atender en México la iniciativa aprobada por la Cámara de Diputados, sobre la no prescripción de todas las demandas de pederastia, para que las víctimas decidan denunciar este delito en el momento que puedan y quieran hacerlo, así como inhabilitar y destituir a los funcionarios que lo encubran.


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