tráfico de armas

La oportunidad de Biden para detener el tráfico de armas entre USA y México

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Uno de los principales puntos pendientes que sigue sin resolverse en la relación bilateral de México con Estados Unidos es el tráfico de armas que llegan a nuestro país.

Este problema, lógicamente, viene acompañado con el de la lucha contra las drogas y el crimen organizado, ya que estos grupos son quienes adquieren estas armas y acumulan armamento militar que llega a superar al del ejército mexicano.

No estamos descubriendo un secreto escondido a voces, el tráfico de armas lleva años sin resolverse en México y mucho tiene que ver las políticas dentro de los Estados Unidos que permite esto.

De hecho, en la unión americana no existe ninguna ley que prohíba el tráfico de armasante ese vacío legal se da toda esta red de tráfico que afecta principalmente a nuestro país en términos de seguridad. 

Estados Unidos es una de las pocas naciones que queda en el mundo que tiene pocos impedimentos para que sus ciudadanos puedan adquirir y portar armas de fuego. 

Pero, a pesar de ello, no han tenido ningún avance en al menos poner ciertas restricciones para dificultar el acceso a armas o portarlas. Desde el establecimiento de la Segunda Enmienda de los Estados Unidos, hace más de 200 años, no se ha hecho ninguna restricción al respecto.

En 2010, por ejemplo, la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional con 5 votos a favor y 4 en contra la prohibición del estado de Illinois de la portación de revólveres, poniendo como pretexto la Segunda Enmienda.

Esta Enmienda propone que la portación de armas ¨ como defensa personal ¨, que el ciudadano que posea un arma en casa podrá defenderse y a su familia ante cualquier ataque, pero esto es un mito ya que tener un arma aumenta las posibilidades de riesgos.

Un problema que escapa del entendimiento estadounidense 

La oportunidad de Biden para detener el tráfico de armas entre USA y México
Fotografía: Reuters

La violencia que se vive en el país es un problema que escapa del entendimiento de los políticos estadounidenses, muchos dicen que se debe de resolver, pero piensan que se debe de resolver desde México, cuando es, al contrario. 

Un estudio demuestra que el 70% de los asesinatos que se cometieron en México fueron realizados con un arma de fuego proveniente de Estados Unidos, es evidente que existe un mercado económico de adquisición de armas de fuego que beneficia a los vendedores y a los compradores que, en este caso, es el crimen organizado.

En la última década cerca de tres millones de armas provenientes de Estados Unidos entraron a México de forma ilegal según un estudio presentado por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Todas las consecuencias de una libertad total de acceso a armas las paga nuestro país, eso es lo que todavía no ha entendido la burocracia norteamericana. 

El cabildeo es algo que afecta profundamente la aplicación de una restricción de compra y portación de armas, principalmente el que proviene de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés).

La NRA ha tenido una larga historia de cabildeo con el partido republicano, en la campaña presidencial en 2016 aportó cerca de 30 millones de dólares al candidato Donald Trump, de acuerdo con investigaciones de OpenSecrets.

A diferencia de la política electoral de nuestro país, en Estados Unidos las campañas se financian por parte del sector privado como una muestra de ¨ libertad de expresión ¨, esto afecta a la toma de decisiones en las instancias importantes por un evidente conflicto de intereses

Una oportunidad para cambiar la vida de millones 

La oportunidad de Biden para detener el tráfico de armas entre USA y México
Fotografía: Getty Images

La administración Biden ha mostrado, en apariencia, el interés de generar cambios sustanciales y erradicar prácticas del gobierno de Trump que afectaron a otras naciones.

Si quiere que esa visión escape de la apariencia, pueden generar cambios que lo demuestren, allí la oportunidad de Biden, una oportunidad de oro, que cambiaría y salvaría la vida de millones. 

Hoy, los demócratas cuentan con la mayoría en ambas cámaras del Congreso y tienen en sus manos poder restringir el acceso de armas en beneficencia de su pueblo y de evitarle un problema a los mexicanos.

Solicitarles antecedentes a los compradores de armas, al impedir que existan compradores fantasmas generarían un control necesario y que no afecta, en teoría, la Segunda Enmienda.

Con restricciones se disminuirán los riesgos de tiroteos en las escuelas norteamericanas, un problema que afecta directamente a los Estados Unidos y se disminuirá el tráfico de armas que deriva en violencia inhumana con nuestros connacionales.

Me gustaría que la burocracia norteamericana deje de lado los intereses detrás del cabildeo y antepongan la vida de millones de personas, mi interés es específicamente con México, quienes nunca han sabido lo que es vivir en paz.

El crimen organizado nos ha quitado la vida de cientos de miles, madres todavía lloran la muerte de hijas e hijos, si tanto les interesa a los políticos estadounidense ¨ ayudar en la guerra contra el crimen organizado y las drogas ¨, empiecen restringiendo el acceso a armas y a partir de allí podemos trabajar. 

Mercaderes de la muerte

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Los más letales instrumentos de exterminio no están en los arsenales nucleares de las grandes potencias sino en las calles de las ciudades, en las zonas de conflicto de “baja intensidad” y en los feudos de los señores de la guerra: 550 millones de armas “ligeras”, una por cada 12 habitantes del planeta.

Medio millón de seres humanos mueren cada año a causa de balas de calibre de pequeño a moderado. La inmensa mayoría de estas víctimas son civiles. En algunas regiones del mundo quienes disparan esos proyectiles son niños de entre 10 y 15 años.

México ya forma parte de esas “regiones del mundo”: hace unos días en Torreón, un niño de once años asesinó a una maestra, hirió a compañeros y se suicidó; en enero de 2017, un adolescente regiomontano balaceó a profesores y alumnos antes de quitarse la vida. Además de las razones que convirtieron en asesinos a estos chamacos, queda al descubierto la creciente facilidad para obtener artefactos letales.

El tráfico de armas es una industria que rivaliza con el comercio internacional de drogas. Así como los cárteles no escatiman energía e imaginación para ampliar su base de consumidores, los proveedores de armamentos tienen como meta pertrechar a tantos seres humanos como sea posible.

armas
Ilustración: David Perón.

El movimiento de los arsenales es muy complejo. Comienza bajo la forma de exportaciones legales en los países productores (Estados Unidos, China, Israel, Rusia y otras naciones del ex bloque soviético y de Europa) y se inserta en una red cuasi legal de comercio que desemboca en los mercados “legales” y “negros” del planeta. El mecanismo que abastece a los talibanes en Asia, a los tutsis y hutus en África y a los cárteles en México, Centro y Sudamérica, es el mismo que facilita un AK47 “cuerno de chivo” en Tepito a quien pueda entregar 1,500 dólares en efectivo.

El mercado de armas representa ingresos de cientos de millones de dólares para los fabricantes y de miles de millones para los traficantes. ¿Cómo creer los encendidos discursos de los representantes del primer mundo a favor de los derechos humanos en los foros internacionales, cuando son los países que representan los principales fabricantes de pistolas, ametralladoras, rifles, escopetas y otros instrumentos de muerte?

Hay estados que con una mano entregan ayuda a la Cruz Roja Internacional y al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, y con la otra, tecnología y licencias de fabricación de armas a pujantes industrias del tercer mundo. “Mientras escribo, seres humanos altamente civilizados vuelan sobre mí con la intención de matarme”, apuntó George Orwell en El león y el unicornio.

En el mercado doméstico de Estados Unidos, casi cualquier persona puede adquirir un arma en tiendas o por Internet. Y hasta hace poco, las balas se vendían en los supermercados a poca distancia de las jaleas, la leche y las verduras.

Psicópatas gringos que masacraron a compradores en centros comerciales, a comensales en locales de venta de hamburguesas, a estudiantes en escuelas o a creyentes de sectas religiosas, probablemente compraron “legalmente” las armas y las municiones.

Algunos las adquirieron a crédito y no las terminaron de pagar. Y mientras la sociedad yanqui llora a sus muertos, los asesinos son defendidos por otros psicópatas agrupados en una llamada “Asociación Nacional del Rifle”, muy temida en Washington por su capacidad de cabildeo y cortejada por una pléyade de políticos crónicamente necesitados de fondos electorales. Apunto que entre los militantes de tal asociación, también se encuentran los mejores amigos de Mr. Trump, de funcionarios del gobierno y de representantes populares.

armamento y ninos
Ilustración: Luis Quiles

El mercado de las armas obedece a las mismas leyes económicas que, digamos, el mercado internacional de chatarra. Los fabricantes venden su mercancía a exportadores “legales” (me resisto a utilizar el término “legítimos”). Estos los entregan a la red de mayoristas, medio mayoristas y minoristas que surte tanto a los clientes “naturales” –a quienes se expedirá factura (ejércitos, corporaciones de seguridad pública)–, como a los “pardos” –que recibirán los cargamentos con guías de aduana falsificadas en recónditos puertos–.

Pero llega un momento en que los clientes “naturales” se encuentran con un exceso de mercancía en las manos, como sucedió después de la guerra en los Balcanes y a la caída de la cortina de hierro, y entonces esa mercancía reingresa al circuito económico de la misma manera que los autos robados y presiona los precios a la baja. Eso explica que en África oriental los ejércitos de niños estén dotados con rifles de asalto Kalashnikov nuevecitos; y también explica el surgimiento de una red de comercio especializada en abastecer a las pandillas criminales en todo el mundo. Entiéndase, no a terroristas o a traficantes de droga o a movimientos de liberación, que tienen sus propios marchantes, sino a los asaltabancos, a los secuestradores, a los piratas y a los papás de niños asesinos.

Y si a usted le parece que esto es diabólico, permítame decirle que hay otras ramificaciones de este comercio execrable: la producción y distribución del “gran” armamento: aviones, barcos, submarinos, cañones y misiles, así como la fabricación de las “minas antipersonal” que han desfigurado a cientos de miles de seres humanos, principalmente niños y niñas, en muchas partes del mundo.

Juego de ojos.

Freno al tráfico de armas, el otro acuerdo

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México y Estados Unidos acuerdo para frenar tráfico de armas.

“La visita del fiscal estadounidense William Barr a México concluyó con gran éxito”, dijo la Secretaría de Relaciones Exteriores en un comunicado el jueves 16 de enero.

En su segunda visita a México durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, Barr se reunió con el gabinete de seguridad y el canciller mexicano, Marcelo Ebrard para discutir medidas que logren frenar el tráfico de armas y drogas en la frontera sur de Estados Unidos con México.

El encuentro encabezado por el comité mexicano conformado por los secretarios de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo Montaño; de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon; de Gobernación, Olga Sánchez Cordero; de Defensa Nacional, general Luis Crescencio Sandoval; de Marina, almirante José Rafael Ojeda Durán; el consejero jurídico del Ejecutivo Federal, Julio Scherer Ibarra; el subsecretario de Seguridad Pública, Ricardo Mejía Berdeja; el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto Castillo; el jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional, general Homero Mendoza Ruiz; el jefe del Estado Mayor de la Armada, almirante Rosendo Escalante Ilizaliturri; el procurador fiscal de la federación, Carlos Romero Aranda y el secretario general del Centro Nacional de Inteligencia, Francisco Acuña Méndez; planteó la implementación de operativos empleando medios tecnológicos no intrusivos, en puntos clave de la frontera común, para detener el trasiego de municiones y armamento hacia territorio mexicano.

La delegación de Estados Unidos fue encabezada por el fiscal general, William Barr; el embajador, Christopher Landau; el subprocurador general asistente, Bruce Swartz; el ministro consejero de la embajada, John Creamer; el coordinador de asesores del fiscal general, Brian Rabbitt y el agregado jurídico de la embajada, John Capinen.

“En la reunión, que se llevó a cabo de manera cordial y respetuosa, se abordaron distintos avances en materia de tráfico de armas, a fin de analizar la implementación de operativos empleando medios tecnológicos no intrusivos en puntos clave de la frontera para detener el trasiego de municiones y armamento a nuestro país. Asimismo, se acordó un programa común binacional para reducir el tráfico de armas, drogas y recursos financieros de las redes de delincuencia transnacional, en tierra, mar, puertos y aeropuertos, entendiendo al crimen organizado como entes económicos cuyas finanzas deben ser atacadas y tratar al fentanilo como un problema común. De igual manera, se abordó la cooperación binacional en materia de reducción del consumo de drogas y combate a las adicciones.” Indicó la cancillería mexicana en su comunicado.

“Sellar la frontera” contra la delincuencia

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Sellar la frontera entre México y Estados Unidos resulta ser la estrategia para desarmar a la delincuencia organizada.

La tragedia en Culiacán y el ataque armado a la familia LeBarón en Chihuahua se ejecutaron con armas de alto calibra fabricadas en Estados Unidos que llegaron a manos del crimen organizado.

De acuerdo con datos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), el 70 por ciento de las armas decomisadas en México provienen de los Estados Unidos y la capacidad de ataque de los grupos criminales en México se debe al tráfico ilegal de armas.

En busca de atacar el problema de raíz, funcionarios de alto nivel de ambos gobiernos han conformado un grupo que busca conformar la estrategia correcta que permita “sellar la frontera” al paso ilegal de armamento.

“Ya está constituido un grupo de alto nivel integrado por representantes de al menos 15 dependencias del gobierno federal con sus contrapartes norteamericanas para empezar a operar de inmediato el programa de sellado de la frontera para controlar el tráfico de armas de Estados Unidos a México”, señaló Alfonso Durazo, secretario de Seguridad Pública.

“La colaboración del gobierno norteamericano será fundamental en esta tarea para lograr buenos resultados” – Alfonso Durazo.

En octubre de 2019, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, señaló que del total de las armas involucradas en crímenes en México, 41 por ciento vienen de Texas, 19 por ciento de California, 15 por ciento de Arizona y 25 por ciento de otros lugares de Estados Unidos. Mientras que las principales rutas de trasiego son San Diego-Tijuana, El Paso-Ciudad Juárez, Laredo-Nuevo Laredo, McAllen-Reynosa y Brownsville-Matamoros.