construcción

¿El tamaño importa?

Lectura: 9 minutos

Parece que para los desarrolladores inmobiliarios sí, sí que importa y mucho, seguramente como resultado de desorientaciones psicocapitalistas exacerbadas o de secuelas infantiles irresolutas de presumibles complejos de Edipo… Freud estaría encantado con esta ansiedad inmobiliaria desarrollista por contar, en su corta vida, con el miembro edilicio más alto, el más grande, aún siquiera si lo es sólo a la escala de su mentado pueblo originario; las más de las veces, dichos miembros edilicios verticales, se convierten en símbolo de poder y, por añadidura, de sometimiento, al menos simbólica y psicológicamente para los ciudadanos de a pie. Pero, esta ansia de altura y poder es entendible porque la pequeñez humana quiere trascender –y ascender– y ante la intraimpotencia siempre está la extraconstrucción o la construcción de extras.

Con Lo pequeño es hermoso, Schumacher despliega una poderosa crítica sobre las orientaciones –o desorientaciones– de la visión económica capitalista que se erigió como culto al crecimiento económico y que la edilicia concretó en magnánimas obras arquitectónicas, materializando paisajes, a vista de pájaro –curiosamente– que evocan a Chucuito, el templo de la fertilidad. Paisajes urbanos que asemejan nuevos reinos fungi urbanos, en los que siempre va destacando el miembro edilicio más grande, dejando un rastro inmortal de sombra, degradando la materia y transformando vitaliciamente el suelo que les da sustento y la superficie que sustenta la vida comunitaria de las ciudades… seguramente, Schumacher se siente desolado y olvidado.

A diferencia de los supuestos normativos y regulatorios de la edificación y del uso y destino del suelo urbano en la gran chichimeca, en donde la construcción de estas edificaciones edípicas presupone, en más de las veces, lamentables muros en sus colindancias –que, nunca son visitados por quienes les profesan su fe–, en otras ciudades, como Nueva York, Londres o Tokio, dichos especímenes cuentan con una orientación clara: deben estar separados, sin esperar el contacto posterior de otro que quiera esconder el muro de los lamentos preexistente y, por tanto, siempre cuentan con cuatro fachadas… a los arquitectos les encanta decir que son cinco fachadas, por el chip del síndrome de Homo Deus que nos implantan en las escuelas de arquitectura.

rascacielos en londres
Imagen: Real State.

Esta visión psicocapitalista edípica edilicia, como sucede con los reinos fungi, se nutre de la materia o materialidad urbana original y preexistente cuya característica fundamental es precisamente su antagonismo morfológico y se constituye o toma forma en los relatos urbanísticos contemporáneos que, con semblante bíblico y mirando a lo alto, se diseminan a diestra y siniestra entre sus más fervientes fanáticos seguidores, en busca de la hiperverticalidad y la homogeneidad de los ámbitos urbanos; negando, sin base analítica integral, el valor que se esconde –para ellos– en lo variado, diverso, distinto y lo múltiple, en franca ignorancia organicista de que los ecosistemas que soportan la vida –y los ecosistemas humanos, ahora más que nunca, tienen gran relevancia–, basan su riqueza y equilibrio, precisamente, en ello: ¡en su biodiversidad!

La epidemia del SARS-CoV-2 puso en evidencia que los modelos urbanísticos homogéneos u homogeneizados, poco diversos, uniformes e indiferenciados, diseñados –o designados– y construidos desde una visión orientada exclusivamente al crecimiento económico –asumo, desde el relato keynesiano–, basado en los efectos multiplicadores que la edificación genera en la economía –exclusivamente de quienes participan en ese nicho, obviamente–, y sin el menor examen o atisbo al control biológico natural que supondría la conformación de una mayor biodiversidad urbano-ambiental, ha derivado en cifras alarmantes de propagación y contagio de habitantes urbanos. Los datos más alarmantes suceden en ámbitos socio-espaciales urbanos densos y homogéneos. En relación con contagios y defunciones por Covid, la Ciudad de los Palacios o la Gran Chichimeca, al 5 de enero cuenta con: 343 mil casos y 17,345 muertes; Sao Paulo con: 1.49 millones de casos y 47,222 muertes; Delhi con: 628 mil casos y 10,609 muertes; esto demuestra que, al menos ante una nueva epidemia, la concentración poblacional territorial es un mecanismo de propagación muy relevante pero también que la concentración poblacional edilicia y/o en los vehículos de transporte público es todavía más relevante, particularmente cuando el modelo urbanístico se ha orientado incansablemente a la transformación metamorfosea del ecosistema original, privando la lógica inversa miesiana: más es más… sí, ¡más nacimientos, más edificación, más pisos –o, lo que es lo mismo para los desarrolladores: pisos de más–, ¡más crecimiento económico, compadre!… es clarísimo, ¿no lo ves? ¡Dos más dos!

Como producto de este relato psicocapitalista edípico, anda circulando, desde el 5 de noviembre de 2018, es decir, desde la época en la que se pensaba que el urbanismo era de bolsillo… bueno, no de bolsillo, sino de bolsas… sí, a través de polígonos de actuación y sistemas de actuación –ambos, instrumentos de interés público establecidos en la Ley de Desarrollo Urbano vigente en nuestra ciudad–, en una suerte de bypass administrativo, el director de instrumentos… brincando, por autocensura, al director general… enviaba al secretario sendos dictámenes que iban llenos de bolsas… y, no sea usted mal pensado… eran bolsas de viviendas y de potencial constructivo, que agarraban de aquí –digamos, de la colonia patito feo para llevarlo allá –a la colonia mucha plusvalía, como si estuvieran en la era dorada de la preplanificación urbana, como chamaco en mera etapa edípica que las quiere todas para él… el todas mías, le apodaban, con sonrisa de complicidad comunitaria.

Pues de esas finísimas personalidades y de esa dorada administración, se engendró una propuesta para actualizar el programa parcial de la colonia Lomas de Chapultepec –territorio de alto valor urbano para el desarrollo inmobiliario– que, sin ser sorprendente sino sólo para algunos, propone la redensificación de la colonia… sí, escuchó requete bien… una vez más y como lo han venido haciendo para todas las colonias de la ciudad, REDENSIFICACIÓN; como si de un mantra urbanístico del Dalai Lama se tratase: ¡Just do it, redensifica!

trazo lomas de chapultepec
Imagen: Wikimedia.

La propuesta, que de manera irregular –por decir lo menos– fue acogida o recogida por la actual Alcaldía, ya ha vulnerado tanto una diversidad de derechos humanos y de certezas constitucionales, en un sinfín de ocasiones y situaciones, como también varias de las disposiciones legales del procedimiento establecido en la Ley chilanga vigente en la materia específica de planeación participativa; pues… ¡ahí como la ve!… la propuesta se basa en un diagnóstico socio-territorial deficiente y trasnochado; sí, el dichoso documento –trae hartos dichos, ¡en verdad!– imposta la idea –errónea, ¡por supuesto!– de que ¡la colonia Lomas de Chapultepec ha perdido población! Hasta ahí y con los datos presentados, ha despistado y confundido hasta a los más interesados y preocupados.

Bueno, pues hasta a las autoridades que la han estado peloteando y, por tanto, vulnerando infinitamente el procedimiento, llegando al absurdo de declarar, con gesto de satisfacción autoinflingida, que la propuesta no tiene ningún problema legal ni procedimental y, por lo tanto, ¡está en posibilidad certera de enviarse al Congreso para su aprobación!… ¡válgame Dios!… usted no preguntaría: “oye compa, ¿sí estamos en la reunión de Seduvi del programa parcial de Lomas de Chapultepec?”, “pos, eso dicen”… pero, como siempre y más viniendo de donde viene y, sobre todo, en la era de la sociedad huérfana de la verdad y creyente de las fake news, la dichosa propuesta de actualización del programa parcial de Lomas de Chapultepec esconde una realidad imposible de encubrir, una realidad obscena –es decir, ¡puesta en escena!–, una realidad que hasta el más asilvestrado en planeación urbana es sensible a ella y la reconoce, aún sin saber describirla con frases engalanadas como lo hicieron en la dichosa propuesta.

Y es que, si bien es cierto, la colonia Lomas de Chapultepec ha perdido población residente –¡he aquí el quit del asunto!–, también es cierto que su población no residente o la población, mal llamada flotante, ha aumentado desproporcionadamente, gracias a la desenfrenada construcción y puesta en operación de oficinas en edificaciones nuevas y en casas originales, transformando a la colonia Lomas de Chapultepec, por la proporcionalidad de dicha población no residente, en un ámbito preponderantemente terciario –dedicado a los servicios; ¡a las oficinas, pues!–; ya que, de conformidad con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE), que también elabora el INEGI y que los promotores de la dichosa propuesta debieron contrastar, se infiere que, por cada habitante residente habitan 3.5 no residentes. Lo que supone que, aquellos que pensaron que no era necesario considerar a los habitantes no residentes en las cuentas para planear el uso y aprovechamiento de un territorio, ¡es tanto como formar parte del elenco del mito de la caverna de Platón y permanecer sin enterarse que lo observado son sólo sombras del relato desarrollista!

Diría Lord Kelvin, ¡Lo que no se mide, no se puede mejorar!, y justo fue lo que pasó, midieron con varas –sí, con varas de árboles– en vez de medir con un “Microscopio electrónico de barrido de emisión de campo urbanístico”; es decir, se requerían medidas e instrumentos que les permitieran ver –si hubiera sido el caso que hubiesen querido ver–, observar y medir hasta lo más pequeño y recóndito que, a la vez, resulta sustantivo. Por ejemplo, hubiera sido necesario saber que, en la colonia Lomas de Chapultepec, por cada metro cuadrado de superficie de oficinas, hay un metro cuadrado de superficie para estacionamiento de vehículos; también, que la colonia Lomas de Chapultepec cuenta con un poco más de dos millones de metros cuadrados de superficie dedicada única y exclusivamente a oficinas, lo que corresponde a un poco más de la cuarta parte de la totalidad de su superficie edilicia y, por último –y no por falta de datos, sino por falta de tiempo y espacio de escritura–, que la colonia Lomas de Chapultepec cuenta con ocho cajones de estacionamiento por cada habitante residente; es decir, en la totalidad de su territorio se han construido, en casas, oficinas y comercios, un poco más de ciento sesenta mil cajones de estacionamiento… y, ¡luego nos quejamos del tráfico!… pero, ¡si hay más autos que personas!

Los vecinos preocupados por el devenir de su colonia y ocupados en preservar y mejorar sus características originales, especialmente aquellas que hacen de Lomas de Chapultepec un ámbito urbano-ambiental singular que le proporciona no sólo un carácter ambiental y urbanístico diverso a la CDMX, mejorando su biodiversidad urbano-ambiental, sino también porque tutela ámbitos naturales y urbano-ambientales esenciales para el correcto funcionamiento biosistémico e hídrico chilango; en múltiples escritos han mostrado y demostrado que la dichosa propuesta no sólo no refleja los anhelos y aspiraciones –constitucionales y convencionales– de sus residentes, sino que adicionalmente contiene un designio –un diseño– contrario a los retos, objetivos y metas urbano-ambientales contemporáneos y locales; encubriendo una visión del desarrollismo liberal que ya ha mostrado sus capacidades y resultados en lugares como la zona de la colonia Granadas, en donde, con la misma visión desarrollista, se liberó la norma y se implantó una visión de modelo reino fungi urbano, vertical e hiperdensificado, dando como resultado un ámbito socio-espacial en el que, al día de hoy, ni sus habitantes se enorgullecen de su residencia.

Adicionalmente y ante los oídos sordos de la autoridad, los vecinos han mostrado y demostrado a dicha autoridad, que la dichosa propuesta y su procedimiento muestran violaciones por falta de competencia; por violación de las garantías de certeza, seguridad y legalidad, así como por falta de fundamentación y motivación de dicho acto administrativo. Y, asimismo, por la franca violación al procedimiento, en tanto que, en ninguna de las disposiciones legales específicas para la actualización de los programas de desarrollo urbano de la Ciudad de México se establece que la autoridad en la materia, después de la Consulta Pública de la propuesta de actualización del programa parcial, envíe a la autoridad del Órgano Político Administrativo correspondiente dicha propuesta y, mucho menos, que tal órgano la invisibilice durante casi dos años, para después de “sabrá Dios qué cosa le hicieron”, la reenvíe –sin fundamento legal alguno– de regreso a la autoridad responsable.

Pero, por si fuera poco y para que no vaya usted a creer que esto es un relato de una historia más de la participación política ciudadana en algún lugar recóndito de algún país autoritario del África central, en reunión remota vía Zoom –administrada por la autoridad competente–, el director de planeación, en flagrante ilegalidad, seguramente por ignorancia y no por conspiración, con gesto dichoso, manifiesta, sin siquiera mostrar en pantalla el documento, que la dichosa propuesta no ha incurrido en ilegalidad alguna y que está lista para ser enviada al Congreso para su aprobación… considere, querido lector, que la Ley mandata a dicha autoridad que todas las documentales, incluida la dichosa propuesta, que deriven de un proceso de actualización de un programa de desarrollo urbano de la Gran Chichimeca… ¡agarre lugar, que se va a poner bueno!… insisto, todas las documentales, ¡deben ser públicas!, tal y como lo señala claramente la fracción décimo sexta del artículo 41 de la Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal vigente:

Artículo 41. La elaboración de una iniciativa de decreto que verse sobre el texto íntegro de un Programa, se sujetará al siguiente procedimiento:
(…)
XVI. Toda la información que se produzca en el curso del procedimiento previsto en el presente artículo, será pública, por lo cual la Secretaría la difundirá en su página electrónica, sin perjuicio de expedir, a quien las solicite, copias simples o certificadas de los documentos que obren en sus archivos, y (…)

Más de uno pasamos las de Caín ante la atrocidad de ¡tal deidad público-administrativa!, y dejándonos, como paciente recuperado de Covid, con harta desazón, harto desconcierto y sin más fuerzas que para imaginar la refundación y preservación de la nueva colonia “Lomas de Enoc”.


También te puede interesar: El derecho a una vivienda digna y decorosa.

Avanza agenda para la construcción de la paz en Ciudad Juárez

Lectura: < 1 minuto

En el marco de la reunión número 500 de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, el Presidente Municipal Armando Cabada Alvídrez, instó a las corporaciones que integran el organismo a continuar mejorando los canales de comunicación, en vías de mantener una coordinación eficiente entre los tres niveles de gobierno.

La reunión se llevó a cabo a través de una videoconferencia encabezada por Cabada Alvídrez, quien agradeció el trabajo que vienen realizando las diversas corporaciones de seguridad y les deseó éxito en sus labores de combate a la delincuencia.

Para comenzar la reunión se llevó a cabo la presentación del informe de actividades de las últimas 24 horas correspondientes al 12 de octubre por parte de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, Coordinación General de Seguridad Vial, Dirección General de Protección Civil, Fiscalía General del Estado, Agencia Estatal de Investigaciones, Secretaría de Seguridad Pública Estatal, Comisión Estatal de los Derechos Humanos, Secretaría de la Defensa Nacional, Guardia Nacional y Comisión Nacional de Inteligencia.

Los participantes también abordaron el Análisis Semanal de Incidencia Delictiva en el Municipio de Juárez correspondiente al periodo del 2 al 8 de octubre, en el que se presentaron los índices de delitos como homicidio, lesiones, robo, contra la salud y violencia contra la mujer, así como las zonas de mayor conflicto en la mancha urbana.

En la reunión participó Luis Ángel Aguirre, director general de Policía Municipal; el coordinador general de Seguridad Vial, Sergio Almaraz Ortiz y el director general de Protección Civil, Efrén Matamoros Barraza, entre otros.

Chihuahua inaugura la gaza “Héroes de la Salud”

Lectura: 2 minutos

La obra infraestructural que conecta el bulevar Francisco Villarreal Torres en Ciudad Juárez, fue edificada con una inversión de 51 millones 984 mil pesos.

Con el objetivo de mejorar la infraestructura vial de la ciudad, este 1 de septiembre se llevó a acabo el corte de listón inaugural de la gaza de “Héroes de la Salud”, bautizado de esa manera en reconocimiento al personal del sector de salud que trabajó y perdió la vida atendiendo la contingencia por Covid-19; a lo que la doctora Natalia Vega, agradeció en nombre de todas las personas que estuvieron en la línea de defensa enfrentando la pandemia.

gaza heroes de la salud
En el evento estuvo presente Gustavo Elizondo Aguilar, secretario de Comunicaciones y Obras Públicas; Francisco Barrio Terrazas, ex gobernador; Jesús Mesta Fitzmaurice, coordinador ejecutivo de Gabinete; el diputado Benjamín Carrera, en representación del Congreso del Estado, entre otros invitados especiales.

Por otra parte, el Gobernador Constitucional, Javier Corral Jurado, informó que la gaza “Héroes de la Salud” es la segunda obra inaugurada del conjunto de puentes superiores y a desnivel que conforman el Corredor Multimodal Francisco Villarreal Torres, el cual tiene una inversión total de 638.9 millones de pesos.

Además, señaló que con las obras del Corredor Multimodal, los ciudadanos podrán circular desde la avenida Bernardo Norzagaray hasta el último alto del bulevar Francisco Villareal, ahorrando un tiempo de 55 minutos.

El Alcalde Armando Cabada Alvídrez, comentó que la infraestructura urbana es decisiva en el desarrollo económico y social de cualquier ciudad, por ello, la administración que él encabeza se ha interesado por atender el tema en conjunto con otras instancias de gobierno y llevar el beneficio a la ciudadanía.

Desconcerto grosso, Opera prima

Lectura: 6 minutos
Primer movimiento: Allegro maestoso!

Nunca antes se había visto, en la historia democrática de la Ciudad de México, que un candidato a jefe de gobierno ganara con tal ventaja de votos. Claro, hay que considerar que dicha historia, sí, la de la vida democrática y electoral de la jefatura de gobierno en la Ciudad de México, es muy breve, tan sólo lleva 23 años y cuatro administraciones completas, y la quinta en curso; digamos que está en su mera juventud y que, el logro alcanzado, todavía puede –y seguramente podrá ser–superado.

Segundo movimiento: Scherzo!

Días felices para el gobierno recién electo, todo era felicidad y goce, los pasillos del antiguo palacio del ayuntamiento rebosaban de voces que sugerían ideas, proyectos, programas sociales y económicos, infinidad de imágenes, ilusiones y utopías que, a la fecha, se convertirían, en voz de dicho séquito, en confesiones de un pasado turbulento. En este ámbito bullicioso y juguetón, en este cúmulo de ideas brillantes… –bueno, no todas–, se distingue una que, desde una visión simplista, conceptual y jurídicamente hablando, y en un lapsus de delirio de superioridad interpretativa y de negación de la norma urbana como sistema jurídico –en negación autoinfligida del criterio de completitud de los sistemas jurídicos, en este caso, el del derecho urbano citadino–, su líder, en materia urbana, se embarcó en la falsa premisa de dar cauce a la inversión inmobiliaria en la ciudad. Y no económicamente, sino en sentido jurídico, inverso, a través de una innoble –irregular, por decir lo menos– constitución de polígonos de actuación. Aquellos instrumentos de la Ley de Desarrollo Urbano de nuestra ciudad tan desconocidos pero, por su uso incorrecto, definitiva y trágicamente satanizados.

Tercer movimiento: Adagio!

El Polígono de Actuación es un instrumento establecido en la Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal, al menos desde la publicada en 1996 (TÍTULO V. De la ejecución de los programas. CAPÍTULO I. De la ejecución, GODF, 7 de febrero de 1996). Su origen conceptual, muy probablemente data de la Ley de Zonificación de 1916 (1916 Zoning Resolution) de Manhattan, cuyo ejemplo material más acabado –al menos para orgullo del gremio de los arquitectos– es el proyecto que realizó para el edificio Seagram el arquitecto alemán considerado el padre del estilo internacional, Ludwig Mies van der Rohe, y cuyos principios generales se fundaban en la necesidad de lograr mayores alturas y menores áreas de desplante; con lo que se lograban dos cosas, primero, más superficie de espacio no construido y, por supuesto, de espacio público –el espacio dedicado a mejorar la habitabilidad urbana, a la habitabilidad de la ciudad– y, segundo, garantizar la entrada de luz solar a las plantas bajas de las edificaciones, en una ciudad que tenía por designio lo que actualmente es nombrado como manhattanismo, un espíritu de verticalidad e intensidad en el uso de su territorio y maximización de la densidad de su suelo urbano y de su limitado territorio isleño.

Mies van der Rohe
Mies van der Rohe (ABC.es).

Regresando a nuestra historia –a la fiesta chilanga del chivo–, la de la constitución de los polígonos de actuación en la Ciudad de México, y revisando las machincuepas urbano-normativas que fueron expedidas, en un gesto de desvelamiento y claridad, los principios generales y el espíritu de los polígonos de actuación, negados y desconocidos por la autoridad, se pervirtieron tergiversando su uso al transferir superficies de construcción entre predios con realidades urbanas, económicas y sociales muy diversas y, en más de los casos, contrastantes. Dichas transferencias –para las que existe un instrumento específico en la Ley de Desarrollo Urbano del Distrito Federal desde 1996, y que también desconocieron–, entre predios ubicados en colonias diferentes con distintas características sociales, económicas, ambientales, territoriales, urbanas, físicas, espaciales y normativas –características que precisamente se cristalizan en su zonificación y, por tanto, en sus condiciones de desarrollo urbano e inmobiliario y regulan la superficie de construcción y el número de viviendas disponibles y, por supuesto, su valor inmobiliario–, no han constituido otra cosa que la demolición de los supuestos originales y básicos de la planeación urbana: la delimitación –en nuestro caso, vía la zonificación– de la capacidad de carga de cada territorio, colonia, manzana, calle, predio.

En resumen, en una suerte de prestidigitación de cambio de la unidad monetaria –como transformar pesos en dólares–, compraron superficie de construcción en suelo barato y lo transfirieron a suelos caros y mejor ubicados, aumentado así el valor de dichas superficies de construcción transferidas… presto, ma non troppo!

zonificacion chilanga
Fotografía: Ángel Metropolitano.
Cuarto movimiento: Scherzando!

Esta ensoñación delirante urbana, fundada, por un lado, en la cristalización de ámbitos de oscuridad administrativa y, por el otro, en el menosprecio explícito de la autoridad por –lo que Jung llamó– el inconsciente colectivo, y que resulta ser un organismo consciente construido por la comunidad chilanga participativa que, por su amplia experiencia de sinsabores y desaciertos administrativos, en una suerte de inmediatismo burocrático, la autoridad no logra comprender ni prever los nefastos e incontrolables impactos negativos que dichas actuaciones tendrán sobre la delicada y ya de por sí impactada trama del valor del suelo y de la función social de dicho suelo en la Ciudad de México.

Quinto movimiento: Crescendo!

Ese inconsciente colectivo compartido por todos –como organismo consciente comunitario– reconoce que el valor de cualquier predio en la ciudad depende directamente de su ubicación y, por supuesto, en gran medida, de su zonificación. Es decir, de los derechos de desarrollo que tiene asignados –superficie de construcción permitida, número de niveles, área libre de construcción, densidad de vivienda, usos y destinos del suelo permitidos–, y la autorización irregular de polígonos de actuación con predios de alcaldías y/o colonias distintas –y valores distintos–, no hizo sino promover una burbuja especulativa del valor de los predios en la Ciudad de México que prácticamente será irreversible… bueno, a menos que llegase un virus tan contagioso que lograse echar abajo el modelo económico inmobiliario de la Ciudad (¡!).

zonificacion chilanga
Fotografía: Tinsa México.

En esta suerte de quimera urbana-administrativa se prevé que los propietarios del suelo impondrán –y ya lo están haciendo– un mayor valor a sus predios, precisamente por la modificación al valor de cambio que ya presuponen por la transferencia interna o externa de superficies de construcción de sus predios, por la expectativa de relocalización o desterritorialización de dichos potenciales constructivos, entre territorios con diferenciados valores de renta urbana en razón de la reglamentación urbana aplicable en los programas de desarrollo urbano. Ahora, gracias a este sueño delirante de una barbie, todo en rosa, la zonificación y la superficie de construcción de cada predio puede “viajar” hacia otros predios de mayor valor, desterritorializando, errónea y engañosamente, estas superficies de construcción, el valor de esos “inmuebles” y modificando al alza los valores del suelo de la ciudad. Y todo por el valor expectativo artificial generado por la irresponsable autorización que llevaron al cabo de polígonos de actuación entre predios con ubicaciones y zonificaciones distintas y, por lo tanto, con valores originales distintos.

Sexto movimiento: Finale, ma non allegro!

Como toda fiesta, a pesar del inefable deseo de perpetuidad, llega a su fin y con éste los desechos y los excesos de lo vivido, la herencia pública –escrita en piedra, edificada– de sus participantes, aquellos que supuestamente tutelaban el orden público y el interés general de la ciudadanía y que, con la autorización de polígonos de actuación interdelegacionales –o interalcaldías–, no han hecho más que transgredir los principios generales de la planeación urbana, ambiental y democrática, trastocando fatídicamente el de por sí ya malogrado mercado de valor del suelo de la ciudad; e inmóviles hacia su mandato ciudadano, en un lapsus de delirio de superioridad interpretativa, se justifican, única y exclusivamente, con el principio jurídico de prohibición: todo lo que no está prohibido está permitido, dijo el líder, evidenciando obscenamente su desconocimiento y su cerrazón jurídica al utilizar un principio que no le aplica al servidor público sino a los particulares, y contraviniendo, formal y material, la interpretación completa y compleja del sistema jurídico y normativo de la ciudad; modificando, errónea y desafortunadamente, las delicadas dinámicas del desarrollo urbano sustentable; y trastocando y encareciendo, nefasta e irremediablemente, el valor del suelo de la Ciudad de México… ¡tran tran!


También puede interesarte: La Ciudad de los Palacios.