Reality Show

¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Lectura: 3 minutos

Más de siete mil millones de personas se hacen esta pregunta, como espejos, unos frente a otros, otras miles de veces a lo largo de sus vidas, ¿qué he hecho yo para merecer esto?, ¿por qué a mí?, ¿cuál es el sentido de todo esto? 

Exigimos explicaciones en tiempos difíciles y dolorosos, desde luego, pero también lo hacemos en momentos de alegría y bienestar. Creamos hipótesis sencillas y teorías rebuscadas, indistintamente, para entender, superar, terminar o mantener lo que nos está ocurriendo. Todo sirve: Dios, el destino, la suerte (buena o mala); atributos o culpas personales, la naturaleza, teorías conspirativas, factores externos; la propia historia y la de quienes nos rodean, nuestras parejas o la ausencia de ellas; socialismo, capitalismo, nacionalismo, cualquier -ismo sirve; el trabajo que tenemos; la (in)justicia humana o divina, la familia en que nacimos, la salud física y emocional; la situación económica personal o del país en el que habitamos, nuestros padres –desde luego–, ¿quién no ha culpado a sus padres por lo que es? Y ahora último, cómo no, la peste del nuevo milenio.

Vivimos tiempos únicos. Tiempos de profunda incertidumbre, de quiebres de paradigmas, de desorientación temporal, de pérdida de brújula. 

dios del dinero, capitalismo
Ilustración: Maguma.

Un torbellino llamado COVID-19 nos atrapó, arrasando con nuestra noción de normalidad y nos lanzó hacia el siglo XXI, hacia no la “nueva normalidad”, sino hacia una “nueva realidad”.  

Mientras todo se sacude en nosotros y alrededor nuestro, no como un terremoto de unos pocos minutos, sino como un movimiento simultáneo, oscilante, centrípeto, centrífugo y parabólico, de meses de duración y sin un final claramente determinado, nosotros nos preguntamos casi al unísono: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”.

Sin duda, estamos siendo protagonistas del fin y el comienzo de una forma de vida.  Nunca la humanidad había sido alineada para vivir, al mismo tiempo, una transformación social, política, económica, cultural y, sobre todo, tecnológica, como la que estamos experimentando.

Vemos y somos protagonistas de un reality show y no, no somos Truman, somos nosotros, no es una película, vivimos nuestro propio Día de la marmota.  Los que estamos en cuarentena y los que han salido de ella, todos sabemos que esto no ha terminado. Y nos volvemos a preguntar una y otra vez: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”.

reality show, truman show
Fotograma de la película The Truman Show.

Lo que viene nos dará la respuesta, no será un concepto único, será, que duda cabe, un arcoíris de nuevas maneras de continuar la cadena evolutiva del ser humano.  No seremos peores, ni mejores que en ese pasado, que ya nos parece, tan lejano. Seguiremos siendo ambiciosos y creativos, miserables y geniales, atormentados y vengativos, lúdicos y soñadores, valientes y tozudos para intentar quebrarle la mano al destino, a la naturaleza y a nuestras pulsiones. 

A veces echaremos de menos el impresionante siglo XX en el que la mayoría de nosotros nacimos. Lo haremos con nostalgia y alivio.  Lloraremos a los familiares y amigos que habrán sido víctimas de esta pandemia; haremos el duelo con cada una de sus etapas: negación, rabia, tristeza, negociación y aceptación. Visitaremos recursivamente cada una de ellas, hasta que de pronto miraremos a nuestro alrededor, nos sentiremos nuevamente en casa y asombrados y esperanzados diremos: “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”.


También puede interesarte: Malabarismos optimistas.

Planeta Tierra versión Beta: el programa favorito de la galaxia

Lectura: 2 minutos

¿Qué tal si no somos más que un entretenimiento, un juego de video para otro planeta o civilización?

Pienso que en algún lugar del universo se juntan seres vivos alrededor de una pantalla para ver el resumen de una hora, de lo mejor y lo peor que nosotros los habitantes de la Tierra hicimos en el día. Como si fuéramos un reality show.

Imagino que el programa sería conducido por un extraterrestre y empezaría más o menos así:

Bienvenidos a su show favorito, el único en el que los concursantes no saben que son concursantes. En el resumen de hoy veremos cómo un país lanza misiles a otro… cómo raptan a unas niñas y las convierten en esclavas sexuales… cómo un grupo de rebeldes armados masacran a los nativos de un pueblo… cómo estalla un coche bomba afuera de un mercado… cómo un conductor borracho atropella a una familia… cómo el mundo lucha contra una enfermedad respiratoria… y como siempre, terminaremos con un conteo de las personas que murieron en el día, el cual es de 154,520. De esta cantidad, sólo 4,370 fueron por causas naturales. Las restantes fueron provocadas por armas de fuego, golpes, contaminación, asfixia, veneno, cáncer, diabetes, SIDA, accidentes de tránsito, enfermedades respiratorias, falta de agua y de alimentos.

programa de destruccion
Ilustración: Yuumei.

[…] Poco antes de finalizar el programa el conductor se despediría así:

No se pierdan el show de mañana, el cual estará lleno de sorpresas y de momentos especiales. Veremos muchas más muertes horribles, pero no sólo de humanos, también podremos ver la muerte de cientos de elefantes y rinocerontes por la pérdida y degradación de sus hábitats… la de miles de pingüinos que caen a las aguas heladas debido a que se derrite el hielo en el que anidan como consecuencia del cambio climático… la de cientos de miles de abejas por el uso de pesticidas… la de millones de peces por su sobreexplotación. Gracias a todos por ver el programa de hoy y no olviden votar por su acto favorito del día.

¿Se divertirá alguien al ver cómo nos portamos los humanos y cómo destruimos al planeta?


También te puede interesar: ¿Por qué hemos dejado de soñar?