Sobre Daniel Barenboim

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Por las crónicas escritas en un par de periódicos nos enteramos de que Daniel Barenboim participó en Granada, España, en un recital parte de un festival benéfico en favor de la Cruz Roja española; que dadas las circunstancias sanitarias por las que transcurrimos en todo el mundo, tiene ingentes necesidades económicas. Decidió presentarse tocando las Variazioni Diabelli. El concierto que se llevó a cabo el 24 de julio, tuvo varios simbolismos. En 1950 había debutado en Buenos Aires tocando esta obra. En 1980 debutó en Granada tocando esta difícil obra de Beethoven que es todo un reto técnico e interpretativo; ese año resultó todo un éxito y ahora también constituyó un acontecimiento, aunque una parte (menor) de la crítica hizo notar que no tocó las variaciones en el orden tradicional y se le había notado fuera de ritmo quizá por el largo confinamiento al que todos hemos estado sometidos. Un concierto diferente que tuvo mucho público (a través de diversas vías) y fue emblemático por diversos motivos.

Barenboim nació en Buenos Aires en 1942 en el seno de una familia judía, sus estudios primarios los realizó en el Instituto Pestalozzi de Belgrano y empezó a estudiar música con sus padres (ambos destacados pianistas), y después a principios de los años 50 fue llevado a Europa donde inició estudios en el Mozarteum en Salzburgo, al tiempo estuvo con la famosa Nadia Boulanger en París. Inició sus estudios de dirección con Ígor Markévich y tuvo ocasión de estar con Wilhelm Furtwängler; hay quien comenta que de este último tomó la manera clásica de interpretar a Beethoven.

Daniel Barenboim

En 1952 ya debutó como pianista en París y en 1956 en Londres y Nueva York nada menos que con la orquesta bajo la dirección de Leopold Stokowski. Desde entonces toca como solista muchos conciertos al año por todo el mundo, especialmente en Europa y América. Sus primeras grabaciones datan de 1954, algunas han sido consideradas a través del tiempo como extraordinarias. Su carrera como director se consolida al ser invitado por primera vez por la Orquesta Filarmónica de Londres en 1967. Desde entonces ha tocado por todo el mundo y con todas las orquestas.

Entre 1975 y 1989 fue director musical de la Orquesta de París, tiempo en el que además de interpretar el repertorio clásico tocó muchas obras modernas; entre 1991 y 2006 fue director musical de la Orquesta Sinfónica de Chicago, y desde luego ha tocado con las orquestas más afamadas como la de Viena y Berlín, su orquesta más cercana es la Staatskapelle de Berlín, ciudad donde ahora reside. En 1973 inicio su carrera como director de ópera y ha participado en un amplio repertorio incluidas las obras de Wagner,que incluso ha tocado en el famoso festival de Bayreuth, Alemania. Todo esto sin dejar su carrera como solista al piano, al mismo tiempo que realiza muchas presentaciones cada año con un amplísimo repertorio, aunado a múltiples grabaciones. Además de la nacionalidad argentina que tiene por nacimiento, le han sido concedidas las nacionalidades israelí y palestina, y solicitó la española que le fue concedida.

Daniel Barenboim

Como si todo esto no fuera suficiente emprendió un ambicioso proyecto, lo hizo junto con el filósofo palestino Edward Said. Fundó la orquesta West-Eastern Divan. Una organización que se reúne en el verano con jóvenes músicos palestinos e israelíes para conjuntar una orquesta que sea símbolo de la posibilidad de trabajo colectivo entre jóvenes de dos naciones en graves conflictos. Los primeros años se reunió en Chicago y Weimar, pero desde 2002 lo hace en Sevilla donde tiene su sede, cada año se reúne con músicos jóvenes que inician su carrera profesional y que probablemente al ser miembros de la orquesta se les abre un panorama amplio y prometedor. Se realizan giras por todo el mundo siempre con éxito de público y de crítica. Con ello se demuestran varias cosas: que la capacidad musical de Barenboim es grandiosa; consigue que una orquesta de noveles alcance niveles superiores; se demuestra que los judíos y palestinos pueden lograr un proyecto musical juntos; y consiguen la orquesta sinfónica sea uno de los ejemplos máximos de trabajo en equipo.

Cada año los conciertos son exitosísimos, pero, creo, que destacan los de 2006 porque en Viena consigue una interpretación excelsa de la sexta sinfonía de Tchaikovsky, obligándolo a tocar tres ancores con toda la orquesta y, un poco a contrapunto, uno de ellos es el “Vals triste” de Sibelius, logrando una interpretación suave, melódica y maravillosa. En 2012, con motivo de los Juegos Olímpicos, dan un ciclo con Beethoven que resultó sensacional con el toque sobrio de Barenboim. En 2019 en Viena, en el Mozarteum, tocó la “Sinfonía inacabada” de Schubert y con Martha Argerich el “Concierto número 1º para piano” de Tchaikovsky que resultó excepcional. Cada año ejecutan más y mejores solistas gracias al prestigio que va adquiriendo la orquesta. En los últimos años ha tenido problemas con las subvenciones del gobierno español, a pesar de que además de los jóvenes israelíes y palestinos, desde hace un tiempo se incluyen jóvenes españoles, ha recibido ofertas cuantiosas para trasladar la orquesta a otros sitios, especialmente a Berlín, pero no lo ha hecho, no se sí porque el Al-Ándalus tenga un significado en el proyecto, sin embargo, a pesar de todo, el proyecto no sólo sobrevive, sino que crece con más y mejores conciertos cada año. Por este proyecto Barenboim y Said recibieron en 2002 el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia.

Martha Argerich y Daniel Barenboim
Martha Argerich y Daniel Barenboim tocando el piano a cuatro manos.

Visita con relativa frecuencia Buenos Aires, hace poco más de un año lo hizo con Martha Argerich, otra argentina brillantísima que en la adolescencia se trasladó a estudiar a Europa y ha conseguido alcanzar niveles de excelsitud. Tocaron un concierto que dirigió él y ella fue solista al piano, los bises fueron totalmente diferentes porque lo que hicieron fue tocar obras para piano a cuatro manos, entre ellas seis estudios sobre un tema de Debussy, un absoluto éxito. Después hicieron un concierto tocando música para dos pianos, interpretaron desde la “Sonata K 148” de Mozart,hasta “La Consagración de la Primavera”, en una versión escrita para dos pianos por el propio Stravinski, un absoluto deleite.

Pero la gira no terminó ahí, el último día se presentaron con Les Luthiers, en una parodia sobre el Carnaval de los Animales de Camille Saint-Saëns, en donde podemos apreciar la imaginación y creatividad de los Luthiers, la capacidad interpretativa de Argerich y Barenboim al piano y que ambos conservan el típico acento porteño en su español. En otras visitas de Barenboim a Argentina ha grabado discos de tangos, alguno de los cuales, en mi opinión, se encuentran entre los mejores logrados en versión instrumental.

Daniel Barenboim es un gran músico, admirable, de los pocos que han podido conservar su actividad como solista y como director, con un repertorio amplísimo que incluye épocas y géneros diversos. Pero, ante todo, me parece, es un hombre virtuoso, generoso y gozoso.

Prácticamente todos los conciertos que menciono pueden verse y oírse libremente en YouTube, desde luego puede comprobarse en ellos la juventud de los atrilistas de la orquesta West-Eastern Divan y, por supuesto, disfrutarlos.


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Alberto Lifshitz

¡Gran personaje!

Octavio Curiel

Maravilloso. Muy llamativo el hecho de intentar aunque sea un poquito de reconciliación entre palestinos y judios. Estuvo casado vi una de las más famosas celistas del siglo XX Jackelin Dupree, quien murió por EM Una verdadera tragedia.

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