Iglesia Maradoniana

Blanco, Negro, de Colores

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Mientras Maradona pedía al mundo que lo dejaran vivir su vida y que no lo tomaran como ejemplo, uno de los mandamientos de la Iglesia Maradoniana dictaba que los fieles debían amar al futbolista de manera incondicional… Ésta es una historia más de lo que la empatía puede lograr o no en las personas.  

La empatía es la capacidad de estar presente, sin expresar una sola opinión.
Marshall Rosenberg.
(Psicoanalista y creador de la “Comunicación no violenta”).

El término idolatría suele atribuirse a la adoración excesiva a una figura o, en este caso, a una persona que bajo ciertas condiciones ha sido elegida entre muchas personas como una deidad, es decir, un ídolo. En el caso de la Iglesia Maradoniana, sus más de 40 mil seguidores reconocían a Diego Armando Maradona un verdadero “D10S”. Así… todo en referencia a la vida y obra del polémico jugador. Celebraban fiestas como la Navidad y las Pascuas con fechas relevantes de su vida, como su cumpleaños y hechos trascendentales como el gol del siglo.

Diego no quería que lo pusieran como ejemplo. Sólo quería vivir su vida, y aunque de vez en cuando retaba a la opinión pública con sus declaraciones, era un ser humano como cualquiera, con luces y sombras.

iglesia maradoniana
Imagen: Pinterest.

Apenas se conoció la noticia de su muerte y al menos en los países de habla hispana, habían dos tipos de contenidos compartidos: aquellos que reconocían la grandeza del jugador durante su juventud y, los otros, que a manera de chiste se despedían de él refiriéndose a sus desaventurados episodios con sustancias prohibidas.

Nuestra dualidad se hace presente también como empresarios, queremos cambiar a la cajera del restaurante porque roba, pero roba poquito… qué tal si nos encontramos a una que robe más… o está el empresario que necesita crear un canal de distribución digital con todo esto de la pandemia, pero posterga el desarrollo un año más, porque no tiene cabeza para empezar de nuevo…

Lo blanco y negro seguirá existiendo como el día y la noche, pero ahora es nuestra tarea dejar de pensar precisamente como seres individualistas. No es nuestra responsabilidad juzgar si Maradona hizo o no lo correcto. Dejemos que todo siga tomando su curso, reconozcamos la extraordinaria vida que tuvo como uno de los futbolistas que marcó la historia moderna con sus logros y recordémoslo así: con empatía.

Tips para ser empáticos con los colaboradores:

⋅ Encuentra el punto base. Las personas no empatizamos porque sí. Siempre hay algo en lo que nos reconocemos como iguales. Ese “algo” que tenemos como característica común es el primer punto base para enfocarnos en las necesidades o carencias de la persona con la que debemos empatizar. Ése es el bienestar que debemos cubrir.
⋅ Encuentra los valores que compartes. Tenemos que encontrar los valores universales que predicamos y analizar cuáles son los que practica nuestro interlocutor. ¿Has notado que en ocasiones la persona con la que más chocas es la que más se parece a ti?

Imagen: Tim Marshall.

⋅ Deja a un lado los juicios de valor y las críticas. Nadie te está pidiendo tu opinión sobre cómo resolver el problema. Respeta la individualidad de tu nemesis y busca cómo ayudarla, si es que requiere ayuda, de lo contrario, no te metas, no juzgues, no metas más leña en el fuego… Sólo escucha y respeta.
⋅ Practica. En esta época de pandemia es muy reconfortante encontrar personas con las que podemos desahogarnos, no para que nos solucionen la vida, simplemente para escuchar, no para que nos juzguen por nuestro modo de hacer las cosas.

La empatía debería ser una de las cualidades humanas más reconocidas en estos momentos; estamos viviendo ya el noveno mes de confinamiento, con una economía que viene por oleadas buenas y malas. Con personal endeudado, con jefes irritados por los bajos resultados, con compañeros que no tienen idea de la vida de uno y de otro. Con egos altos que prefieren no ver más allá de su ventana, con personas que han perdido familias enteras por la pandemia. Tenemos que volver a vernos como personas, como amigos, como el gran equipo que somos.

Fuente: Psychology Today


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