optimismo

En defensa del optimismo

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La resignación y la aceptación son conceptos primos, pero no hermanos. Frente a una pérdida, una situación indeseable o una derrota, el primero supone una actitud indistintamente pasiva –todo está perdido u oposicionista–, no quiero que pase lo que está pasando. 

La aceptación, por otra parte, plantea un pulso distinto, un acto que moviliza, que obliga a un esfuerzo, a veces supremo, para encontrarle sentido y lógica a aquello que no lo tiene. No se trata aquí de elegir qué posición es la correcta, muy por el contrario, ambas son válidas y posibles para cada uno de nosotros dependiendo de la magnitud del dolor que experimentemos, pero también del carácter que cada uno de nosotros posea.

defensa del optimismo
Imagen: Freepik.

Para quienes la aceptación no es una opción, sino una forma de estar en el mundo, de vivir, y por qué no decirlo, aunque parezca algo cursi, de respirar, el optimismo se manifiesta, de modo natural, como proactividad, como una acción cognitiva o experiencial. No hablamos aquí del optimismo voluntarista que distorsiona escenarios adversos; muy por el contrario, se trata del optimismo realista, de aquél que se planta frente al dolor, al cansancio y al abatimiento y les dice: —¡No!, esto no me gusta, esto no es lo que elegí, esto no es lo que quería, pero esto no me la va a ganar. 

De algún modo se trata de una forma de fe, no necesariamente en un Dios o en el destino, sino que en algo profundamente básico y animal. ¿Instinto de supervivencia, eros en lugar de tánatos, tozudez? Podemos llamarlo de distinta manera, pero está ahí, en la historia de la humanidad y por lo tanto en la memoria libidinal de cada uno de nosotros. En momentos cruciales es la fuerza vital que produce las grandes transformaciones individuales y colectivas. 

Pero la aceptación no es un camino sencillo, ni mucho menos gratis. La aceptación implica compromiso, coraje, sacrificio y trabajo, un enorme trabajo. Los cambios verdaderos se dan no porque sean deseables o justos a nuestros ojos, o porque respondan a una concepción filosófica o política que creemos correcta, sino porque tienen mitología y épica; en otras palabras, porque tienen pulsión de vida.

aceptacion
Imagen: TrendWatching.

Hay tanta oferta en estos días y tan poca rigurosidad para explicitar con claridad el costo, tiempo y sacrificio que requiere alcanzar aquello que se anhela. Soñar hace bien, apostar por mejores tiempos para la humanidad no es hoy tan necesario. Sin embargo, muchas veces el lenguaje nos juega malas pasadas y las palabras dejan de tener valor racional y centran su función en el plano afectivo. “Pienso, luego existo”, es tan cierto como “siento, luego existo”, a ambas premisas habría que agregarle, además: trabajo, me esfuerzo, creo nuevos paradigmas y soluciones y sobrepaso mis límites físicos y psíquicos, luego triunfo. Porque luché, porque no me di por vencido; aunque pierda, el camino elegido habrá valido la pena. En definitiva, acepto mi realidad, pero no me conformo.

“Vivimos en el mejor de los mundos posibles”, afirmaba el filósofo alemán Leibniz; algunos leen en su afirmación una actitud naif, otros ven en su obra un pesimismo subyacente. Karl Popper, ese optimista sobrio, defendería con nosotros la raíz profunda de la aceptación: renunciar a vivir en la ignorancia y en la anestesia psíquica, preferir la consciencia de muerte y de límite, elegir la lucidez y el rigor intelectual siempre, antes que la comodidad de una existencia meramente voluntarista y quejumbrosa. 


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Se contagia el optimismo

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El optimismo como la gripe es un estado que se transmite.
Anónimo.

Nuevo optimismo… mismos catalizadores

Ahora el turno del contagio que crece es sobre el optimismo para la Bolsa al 2021. Tres firmas reconocidas (Goldman Sachs, JP Morgan y Haveford Trust) se suman al grupo de especialistas que anticipamos un excelente 2021. Goldman Sachs espera un crecimiento del PIB en Estados Unidos del 3.8% en 2022, versus el consenso de 2.8%. “El mercado de valores continuará con una fuerte alza el próximo año debido a una poderosa combinación de vacunas Covid-19 y bajas tasas de interés”, señaló. Recientemente, varias empresas de biotecnología han anunciado que están listas para la aprobación de vacunas. Muchos en Wall Street ven aproximadamente un 20% de alza en el S&P 500 el próximo año. La tesis se basa en dos temas más amplios: las vacunas crean un impulso de ganancias a corto plazo y las bajas tasas de interés mantienen elevadas las valuaciones.

Catalizadores del “Rally”

El objetivo de Goldman Sachs en el S&P 500 a fines de 2021 es 4,300 pts. (19%. Avance). Espera que se distribuyan más de 1,260 millones de dosis de vacunas en el mundo en el 1T21, y más a lo largo del año. Eso permitirá que una parte significativa de la población quede inmunizada, lo que sería un catalizador para reaperturas agresivas, un factor positivo importante para la contratación y el gasto de los consumidores. Además, recientemente elevó las estimaciones de utilidades corporativas para 2021 y 2022, ya que las empresas de todos los sectores superaron las estimaciones del 3T20 fácilmente.

optimismo en catalizadores
Imagen: DEconomy.

Goldman Sachs afirma que la recuperación económica será en “forma de V” y las tasas de interés bajas aumentan el atractivo de las acciones, justificando valuaciones más altas. Dijo también que los inversores serán menos reacios al riesgo a medida que disminuya la incertidumbre política. Por su parte, los estrategas de JPMorgan Chase tienen un precio objetivo de 4,500 pts. para fines de 2021 en el S&P, lo que representa un aumento del 24%. Un factor clave que JPMorgan tiene en común con Goldman: “Las expectativas de que muchos riesgos clave disminuyan (por ejemplo, elecciones estadounidenses, noticias sobre pandemias y vacunas, etc.) despejando el camino hacia una perspectiva de futuro más positiva”.

Además, “Si bien ha habido cierta presión al alza sobre las tasas, la política del banco central sigue siendo acomodaticia y un pilar importante de apoyo a los múltiplos de acciones”. Haveford Trust, una firma de administración de patrimonio con $10,000 mdd bajo administración, anticipa que el S&P 500 alcance los $ 4,350 pts. para fines del próximo año, lo que representa un 20% de alza. “Es probable que veamos vacunas aprobadas, efectivas y aceptadas que comiencen a distribuirse a principios de 2021”, dijo Hank Smith, jefe de estrategia de inversión. “Esto provocará un aumento en el crecimiento del PIB en la segunda mitad de 2021 que durará hasta 2022”.     


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Malabarismos optimistas

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La psicología del optimismo es interesante. Se trata de una actitud, las más de las veces consciente, que utiliza cualquier subterfugio lógico para construir una salida positiva frente a una dificultad, por más difícil que sea el escenario que se enfrenta. 

Por sí mismo, ser optimista no constituye un problema mayor, por el contrario, ser una persona entusiasta ayuda a ser proactivo, a tener fuerza y hasta coraje para encarar situaciones y pérdidas mayores. Sin embargo, hay ocasiones en que la lógica del “vaso medio lleno” se transforma en una negación de la realidad, una herramienta adaptativa antes que una auténtica posición reflexiva. Es así como, el conjunto de bienintencionados intentos por afrontar un momento de profunda precariedad social, política, económica y sanitaria, como la que enfrentamos hoy, la mayoría de quienes vivimos en nuestro planeta, puede convertirse en un peligroso juego que, antes que superar dichas situaciones, termine por agravarlas severamente.

optimismo o mediocridad
Imagen: Pinterest.

Al igual que el “buenismo”, con su tolerancia y benevolencia hacia conductas inadecuadas y la consiguiente falta de rigor intelectual para analizar los hechos producto de éstas; el creer que las pulsiones desiderativas son suficientes para cambiar el devenir de una situación, constituye una posición psíquica adolescente. La necesidad, el deseo, las ansias, sin esfuerzo y sacrificio, rara vez logran el resultado deseado.   

Latinoamérica, históricamente ha pasado anhelando y fantaseado lo que queremos que ocurra o deje de acontecer, pero rara vez nos hemos tomado en serio a nosotros mismos. Por lo general, de México a Chile, pasando por Argentina, el Perú, Venezuela o Cuba, todos nosotros nos hemos dejado encandilar por soluciones cortoplacistas, por caudillos, guerrilleros heroicos, movimientos sociales efervescentes y recetas varias sean estas socialistas, nacionalistas o libre mercantilistas.

Desde siempre, nos hemos llenado de espejismos optimistas y hemos buscado rendijas de esperanza en los pequeños porcentajes de luz que, nuestras precariedades endémicas, nos muestran, cada cierto tiempo, encandilándonos y haciéndonos creer una y otra vez, en Papá Noel, los reyes magos, Santa Claus, o cualquiera de los arquetipos del facilismo que, como niños, buscamos para, por “arte de magia”, cambiar nuestra realidad y futuro.

No se trata de no tener fe o esperanza, muy por el contrario, las utopías, personales y colectivas nos son esenciales para alcanzar nuevas etapas de crecimiento y desarrollo.  Pero la visión, los sueños, que como individuos y sociedades podamos tener deben estar cimentadas sobre la realidad, no sobre la meta a la que queremos llegar. 

optimismo en pandemia
Ilustración: Morph Art.

Hoy por hoy y en particular, mañana, cuando la primera ola de la pandemia comience su retirada de nuestro continente, nos encontraremos frente a un desafío de proporciones gigantescas. Todo lo que construimos durante las últimas décadas estará amenazado, no sólo por la gran crisis económica que experimentaremos, sino por una nueva epidemia: el populismo. Sea éste de izquierda o de derecha, nos ofrecerá y prometerá soluciones simplistas, superficiales, cortoplacistas. Lleno de consignas y “fuegos de artificio”, la retórica populista utilizará la rabia, la frustración y el miedo de los millones de desempleados y ciudadanos empobrecidos de nuestras naciones, para ofrecer optimismo y esperanza fácil.  

Como tantas veces en nuestra historia, pocos líderes políticos hablarán de “sudor y lágrimas”, de esfuerzo colectivo, de planificación, de reflexión, ni mucho menos de grandes acuerdos nacionales. 

Nuestros países, con sus distintas idiosincrasias, culturas, estado de desarrollo basal y propia historia, tendrán en el corto plazo la oportunidad de elegir, cada uno, a su ritmo y manera, si quieren seguir viviendo en la eterna promesa del optimismo y su comodidad inherente, o se toman en serio su destino, rechazan la oferta populista y aceptan que el futuro se sueña, diseña y construye. Improvisar para la urgencia o planificar para lo importante, el camino inevitablemente se abre en dos.

El optimismo, si quiere cimentarse sobre bases sólidas, necesariamente, debe desconfiar de sí mismo. 


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¿Somos felices en este planeta?

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Se dice que la década del 2010 ha sido la mejor de la historia, no estoy hablando por hablar, hay estadísticas que nos lo indican, el mundo está mejorando cada día, pero siempre nos enfocamos en las cosas negativas, es por eso que si tú preguntas, en general las personas responden que las cosas van mal, el foco de atención está principalmente en los problemas, esto es lo que afirma Johan Norberg, escritor e historiador sueco. Dice que “Somos adictos a las malas noticias” y coincido con él. “Es lo que más vende”, me han dicho en los medios de comunicación, y tienen razón a las personas les gusta escuchar sobre tragedias, guerras, catástrofes naturales, problemas económicos, pleitos de parejas, rupturas, divorcios, etc., yo inclusive he propuesto un noticiero sobre temas positivos, avances, descubrimientos y la respuesta en los medios de comunicación es: “¿Y eso quién lo va a ver? A nadie le interesa”.

Yo si quiero unirme a la narrativa optimista, la que sí busca las noticias positivas, la que tiene esperanza, la que opina que estamos mejor que antes, veamos algunas cosas positivas de esta década.

La pobreza extrema se desploma, de 1990 a 2015 la tasa global de pobreza extrema cayó del 36% al 10%, esto significa que un grupo enorme de personas están todos los días saliendo de la pobreza extrema, hay más agua, más electricidad, bajó la mortalidad infantil, se vive de manera más limpia.

planeta limpio
Ilustración: Staatchiart.

La pirámide que Abraham Maslow nos habla de que mientras no cubramos las necesidades básicas indispensables para subsistir, que son de alimentación, seguridad, empleo, descanso, salud etc., no podemos ocuparnos de nada más. Si estoy preocupada en qué me voy a llevar a la boca por la noche, no puedo pensar en otra cosa, mi atención está en la supervivencia, pero si tengo esas necesidades resueltas entonces puedo pensar en tener una mejor relación de pareja, una mejor relación con mis pares, mis hijos, puedo pensar en buscar el bienestar.

Por eso es una muy buena noticia saber que miles de personas salen de la pobreza extrema y pueden ocuparse en ser mejores, de vivir mejor, de exigir equidad, igualdad y una mejor calidad de vida, eso quiere decir que la clase media a nivel mundial aumenta y sabemos que es la clase media la que saca a un país adelante, así que la clase media tiene más posibilidades de sacar al planeta adelante.

La conciencia de nuestro hacer y nuestra razón de existir se está cuestionando en todo el mundo y eso ha traído movimientos mundiales positivos, que están rompiendo las barreras e injusticias que existían contra las mujeres, los niños, y los adultos mayores.

Hay más equidad de género, se está luchando por igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, igualdad de sueldos y de beneficios; se están abriendo discusiones que se ven reflejadas en políticas públicas, así como en el interior de las familias y en la sociedad en general.

optimismo

Se le reconocen derechos a los niños, niñas y adolescentes, una porción de la población que teníamos olvidada, la educación en primaria y secundaria es gratuita y es un derecho.

Ya casi en todo el mundo se acepta el matrimonio igualitario, se respeta el derecho a amar a quien uno elija, se reconocen las diferencias y las igualdades entre los géneros, los cuales ya se nombran como diversos y conocemos más de 20 diferentes.

Se tiene conciencia del planeta en el que vivimos y si bien hay una fuerte discusión en el tema de cambio climático, estamos de acuerdo en que tenemos que cuidar el planeta en el que vivimos porque es nuestro hogar, así que hay campañas de limpieza, ecológicas, de cuidado a los animales, estamos aprendiendo a reciclar y a respetar de nuevo a la naturaleza.

Hoy más que nunca estamos conociéndonos, hablamos de prevención de enfermedades, del cuidado del cuerpo, la mente y el alma, atendemos nuestras emociones y estamos aprendiendo a reconocerlas, entenderlas y regularlas. Hay un aumento en la esperanza de vida y en una mejor calidad de la misma es mayor.

Entonces, ¿somos felices en este planeta?, yo creo que sí, sólo a veces se nos olvida hacer un alto y ver a nuestro alrededor y agradecer todo lo que tenemos, los caminos que hemos recorrido y las metas que hemos alcanzado.

Te deseo un muy feliz 2020.


Esto es para ti, que siempre estás del otro lado leyéndome.