México en Sincronía

El código maya desde Normandía

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Pasé –gracias o a pesar de la pandemia– unos días extraordinarios en Normandía, gozando abrigado de sus playas a veces amplias y en ocasiones no tanto en función de los intrincados vaivenes de las mareas. Miré una hermosa puesta de sol desde un extremo de la bahía de Carolles, teniendo en primer plano las formaciones rocosas donde anidan ostras exquisitas.

Vi en las tardes pasar veloces a los entrenadores de caballos trotones en sus carros que se deslizan sin obstáculo en esa plataforma perfeccionada con cada ola. A veces, las góndolas rodantes, impulsadas por el viento con que suelen divertirse los aventurados en invierno y no me faltó mirar a un atrevido nadador desafiando la temperatura de siete grados en un exterior de menos uno o dos.

Miré desde la Cabaña Vauban el Monte Saint Michel dibujado a lo lejos y desde un ángulo único, en lo alto, observando la bahía de Granville. Sentí la soledad, el frío y la belleza de esas arenas y desfiladreos en un gozo espiritual y material gratísimo.

Las identidades en Francia son tan claras como la geografía que las define. En esta tierra de la baja Normandía las planicies se extienden amplias, gozosas con sus rebaños vacunos, ovinos y equinos. Sus palacios y castillos testimonian de otras épocas, en esta zona de La Mancha, frente a las costas inglesas.

playas normandia
Cortesía: Gastón Melo.

Vuelven a la memoria las historias de Tristán y su refugio dolorido mientras aguardaba la llegada de Isolda desde Cornualles, vuelven las historias viejas de Vikingos conquistadores. Irrumpen también algunos bunkers intervenidos de grafiti que hacen imaginar las desesperadas y feroces defensas nazis, y las amplias playas los desembarcos ingleses y norteamericanos algún aterrizaje heroico.

Normandía es la más cosmopolita de las regiones francesas, en la dulce Alsacia los franceses se sienten turistas, en Auvernia algo aventureros, en la Costa Azul en su tiempo estival, en Aquitania en un sitio de provedurías ineludibles, como sus vinos y sus viandas de la Dordoña, en los Alpes en su alternancia montañeza, pero en Normandía y en Borgoña, los franceses y, particularmente los parisinos, se sienten en casa. Más del quince por ciento de los parisinos tienen una residencia secundaria a menos de dos horas de París, y Normandía es, por mucho, la región favorita, quizá seguida de las region de Provenza y de Borgoña. Son más de tres y medio millones los franceses que gozan de una residencia secundaria para una población de 60 millones.

El tiempo de la Covid-19 aceleró sin reparos el desarrollo de las tecnologías de teletrabajo y éstas, la facilidad para las personas de poder hacerse productivas independientemente de su ubicación, quizá con la consideración atenuante de los husos horarios.

Así, las personas prefieren trabajar en donde les resulta más cómodo y más práctico. Patrones y empleados han debido rendirse a la evidencia, también que el teletrabajo suele en muchos casos ser más productivo.

Son tiempos donde disfrutar de la naturaleza es un complemento perfecto del trabajo. No hemos aún caído en cuenta de la profunda transformación que este confinamiento nos ha proveído. Los estudiosos del genoma, en unos decenios, reconocerán que la humanidad tuvo en este ciclo un ecualizador: la vacuna.

De esta manera, gracias a mi doble residencia puedo desplazarme hasta ahora entre Francia y México. En Normandía o en París, en México, en Guanajuato o Guerrero, en Veracruz, en Valle, y en Yucatán; en cualquier sitio he podido continuar con mis lecciones de maya. Si bien me hace falta en ocasiones el entorno sonoro para reconocer la lengua; el dislocamiento me ha hecho obtener literatura, documentos, hacer reflexiones, conocer autores y especialistas que sin haber visitado la zona saben más de la cultura que quienes no han dejado jamás de vivir allí.

playas de normandia
Cortesía: Gastón Melo.

Algunas historias son fascinantes como la que narra bien –entre otros autores–  Michael Coe (1992), a propósito del ruso Yuri Knórozov que ingresa a los 17 años, en 1939, a la universidad estatal de Moscú, para estudiar egiptología, literatura japonesa, lengua árabe, sistemas de escritura chinos e historia india.  Siendo su fuerte los estudios comparados, debemos a su maestro Sergei Alexandrovich Tokarev, especialista en pueblos siberianos, de Europa del Este, Oceanía y poblaciones de América, el haberle convidado, tras la lectura del artículo de Paul Schellhas (1945) sobre la imposibilidad de interpretar los glifos mayas a ese trabajo:

—Si usted considera que cualquier sistema de escritura producido por humanos puede ser interpretado por humanos, ¿por qué no intenta romper las barreras del sistema maya?

Así Knórozov, apunta Coe –a quien traducimos libremente–, con su bono de juventud se aplica a la suprema tarea. Su primer compromiso ya como estudiante de postgrado en Leningrado (…), fue aprender el español del siglo XVI para interpretar el trabajo de descifrado del código en la obra de Diego de Landa. Éste fue el tema de su tesis doctoral y el inicio de una carrera no exenta de la violencia asociada a la Guerra Fría en la que encuentra acérrimos enemigos en el mundo occidental como el británico Eric Thompson.

Es difícil saber y quizá no sea importante, cuál de los dos sabios aportó mayor conocimiento a la cultura maya. La Guerra Fría, sin embargo, favoreció el entusiasmo de las potencias para el estudio de esa cultura.

Knórozov recibió en 1994 la condecoración del Águila Azteca en la Embajada de México en Moscú y nunca conoció el espacio maya. Las comparaciones de Knórozov entre los jeroglíficos egipcios, los ideogramas chinos y japoneses, así como de los pictogramas y logogramas mayas, dieron lugar a descubrimientos extraordinarios.

Considerando que menos del uno por ciento de la población podía leer estos ideogramas, las temáticas debían reducirse a los temas de poder, a fechas memorables, a batallas singulares y gestas de dominación, a premoniciones y proyecciones, a cuentas significativas, como ocurría también en los territorios de Asia o del Nilo en África.

Los logogramas incluyen a la vez valores fonéticos y conceptuales, éste es el gran avance sobre Landa que sólo se había limitado con los instrumentos intelectuales de su tiempo a establecer con acierto un orden fonético y alfabético, y no silábico como fue apuntado por Knórozov. El lenguaje escrito es en todas las culturas un viaje a la abstracción.

codigo maya
Imagen: La historia de México.

Entre los mayas, cada signo, descubre Knórozov, contiene un carácter consonante/vocal (CV) como en la escritura kana del Japón. También el estudio comparativo con los jeroglíficos egipcios aportó información sobre la forma de la lectura que debía acomodarse a una razón caligráfica y podía de este modo invertirse, asunto conocido desde la época napoleónica con los trabajos de Champollion.

Otros investigadores aportaron la observación de la constante del verbo al inicio y el objeto de la frase arriba a la derecha. Pequeños adelantos y grandes descubrimientos. Una verdadera aventura del conocimiento. Los animales también marcan una guía jerárquica y los números su importancia. De esta forma Knórozov desarrolla para el desciframiento un método que llama de estadística posicional, cuyos resultados fueron sorprendentes y le valieron el reconocimiento de Occidente a través de los muchos artículos que le ponderaban y que elevaron significativamente el encono, entre otros, del británico Eric Thompson.

La escritura maya aparece a Knórozov como una escritura a la vez morfémica y silábica, bastante parecida a la japonesa, que contiene ideogramas chinos o Kanji a los que se les agrega el componente silábico kana, encontrándose en la escritura la posibilidad de incluir diagramas, trigramas, tetragramas, pentagramas y jeroglíficos separados, siendo los trigramas los más comunes en una proporción del 57% –apunta Knórozov–.

Es inimaginable la alegría que el descubrimiento de la palabra “Oeste” o “Este” pudo haber generado en Knórozov y sus seguidores: Lak’in, (Oriente) chik’ in (Poniente) o más aun la emoción de k’ak’ upakal (escudo de fuego), encontrado en las crónicas post coloniales a propósito de un valiente guerrero y redescubierto en los textos mayas de Chichén.

Es sorprendente también, cuando no triste, en la aventura del conocimiento, que la mayoría de estos descubrimientos vienen de tierras lejanas, muchos pensadores que sin haber pisado el territorio le dan el valor y que nos cuesta a veces otorgar a nuestra realidad ensombrecida de política, y obtusa de horizontes. Un reto para las generaciones de mexican@s que sabrán alegrar –esperamos– el conocimiento de sus espacios y su cultura.


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La Generación COVID

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2020 fue un parteaguas para la humanidad. Para Ortega y Gasset –tristemente cada vez menos citado– son los grandes eventos el punto de inflexión que señala el surgimiento de una nueva generación. Hay una generación COVID y están incluidos en ella todos aquellos que tuvieron entre 11 y 25 años en 2020.

¿Que significa ser joven en pandemia? Sin saberlo expresar de otra forma que a través de vivencias, los jóvenes se asumen en esa realidad para la que parecen haberse preparado desde el momento de su nacimiento. La generación COVID nació sapiente digital, es su lenguaje, su forma de comunicar, su referente, lo digital es su base, su periscopio para observar desde lo profundo, el océano de lo social.

Son los pertenecientes a esta generación, quienes prescindieron primero de los espacios de oficina y convirtieron miles de espacios, lofts, almacenes, viejos locales de las grandes administraciones, en conversatorios, salones de co-creación y cafeterías. Los jóvenes conocen todos los atajos y algoritmos de simplificación y logran en fracciones de segundo lo que otros cincuentones o sesentones como yo tardamos mucho en materializar. 

Desde hace años los jóvenes participan en grupos de apoyo para resolver problemas en línea. La innovación es parte de su vida, saben naturalmente que la innovación es un auxiliar para alcanzar metas. Quieren lograrlo rápido y están dispuestos a sacrificar la sagrada escolaridad por el conocimiento puro y directo.

era covid
Imagen: Blogs.

Hace más de medio siglo, Abraham Moles predijo que las formas de aprehensión del conocimiento ya no eran las de la ortodoxia legada por la educación convencional, el quadrivium, el trivium, las enseñanzas aristotélica, tomista, cartesiana, o de las decenas de reformas del sistema escolarizado, sino las de un universo mosaico (aleatorio) aparentemente desorganizado y proveído en la comunicósfera, ese ambiente en que se encuentran y atropellan, luchan por la existencia y la prevalencia, los mensajes, los contenidos tanto de los medios tradicionales reconvertidos por la transmedia y las redes sociales.  

Una nueva cultura mosáica, parece instalarse en la conciencia de la nueva generación COVID. Una, en la que el conocimiento es mas autodidáctico, menos sometido al flagelo del programa. El individuo construye cada vez más, formas de asociación entre las ideas provenientes de los más diversos espacios de la comunicósfera y sus infinitas redes sociales ya sea cableadas o irrigadas a través de los sistemas de antenas y los satélites para constituir moléculas de conocimiento, células activas, órganos y algoritmos, sistemas y funciones, verdaderos cursus vitæ.

Ethernet, la red en el aire, es un buen aforismo para hablar de ese espacio que desde Teilhard de Chardin y su idea de “noosfera” (esfera de las cosas espirituales) hasta Bachelard y su noción de obstáculos epistemológicos (que inhiben por atavismos y nomenclaturas el acceso al conocimiento puro), o Harold Rosen y su concepción de la geoestacionariedad para los satélites llamados de comunicación (que permitió la comunicación instantánea en todo el planeta), son todos ellos elementos, premisas, que lejos de inspirar son en las que estriba la nueva generación para expresarse, construir y vivir en la realidad.

Las grandes empresas y no sólo las tecnológicas, están contratando independientemente del perfil y el récord académico, a personas que sepan resolver, pensadores directos que puedan trabajar en un ambiente de convivencia con la Inteligencia Artificial y el big data. Personas que intuyan nuevas formas de reducir la complejidad a parámetros manejables.

generacion covid
Imagen: La Voz de Galicia.

Todos sabemos hoy que el teletrabajo permanecerá, que no nos desplazaremos más de manera inútil, ni nos someteremos al caos de los trasportes en horarios pico. Para ser productivos no necesitamos estar en un sitio específico, telepresencia y teleacción lo sustituyen.

Estamos acondicionando nuestros espacios cotidianos para hacerlos más cómodos y amigables, los videojuegos han contribuido a desarrollar nuevas ergonomías para operar interfaces donde la experiencia es más holística, audio, video, nuevos paradigmas sensoriales, impresoras e imágenes en tercera dimensión. Los asistentes y las formas de realidad virtual aparecen todos los días. Muchos jóvenes están contribuyendo a desarrollarlas. La domótica (la telemática en casa) está reemplazando a la burótica (la telemática de oficina). Esta ciencia inspirada por las experiencias de realidad encuentra en la Generación COVID a su principal promotora.

El espacio exterior se revalúa, los jóvenes quieren contribuir a materializar estos ideales, a  través de formas sencillas como el veganismo que crece exponencialmente. Una nueva conciencia de sostenibilidad aparece menos como un mandato de los organismos internacionales que como una forma natural de vida. La protección del ambiente comienza a partir de cambios sustantivos en la cotidianidad, en las formas de alimentación, en los modos de vestirse, en la utilización de fibras eco-friendly y desde luego en los modos de la comunicación.

La experiencia de asociación física está cambiando, el gusto por la alteridad, por la otredad se expresa de modo distinto. Los jóvenes se ven para tocarse, para sentirse, para intercambiar formas de libertad hasta hoy insospechadas. Toman nuevos riesgos y ponen en juego neurotransmisores poco utilizados antes, usando rincones del cerebro para conexiones neuronales distintas. La espiritualidad nueva esta allí, reconociendo la perfección del origen y la imperfección humana.

El trabajo en equipo no es sólo un trabajo humano sino un ejercicio auxiliado por instrumentos de inteligencia artificial y realidad virtual. Lo verdadero ya no está en el objeto sino en el sujeto que percibe. Las cosas son porque se experimentan aunque sean efímeras.

teletrabajo, pandemia
Imagen: Rotary International.

En la historia de la humanidad son pocos las epistemes (los momentos de ruptura que provocan nuevas formas de pensar). Grecia al inventar la filosofía concibió uno, Rousseau habla claramente de esto en su Emilio que señala que comenzamos a construirnos cuando comenzamos a vivir de manera distinta.

La era COVID nos ha hecho comenzar a percibir la vida dese la fragilidad de la existencia, para la generación que lleva este nombre, la fragilidad es consustancial al espacio de realidad. La generación COVID es en este sentido una generación de carácter existencialista como lo fue la generación de la postguerra en Europa.

La educación no es para esta generación, otra cosa que la aprehensión de la realidad de una forma nueva y específica: doméstica y domótica, de naturaleza virtual. Los colegios que Rousseau llamaba risibles establecimientos lo son hoy en mayor grado. Este pensador que muere 10 años antes del inicio de la Revolución francesa es, sin embargo, el más grande inspirador intelectual de ésta. 

Hoy, pensar la educación es asunto de procuración de plataformas, de apoyos para la autoformación, quizá en una mixtura de contactos presenciales y de algoritmos didácticos que permitan el registro, la traza, la huella y la memoria de trabajo, y sobre todo su proyección para la adquisición de conocimiento significantes y venidos libremente de la totalidad, de esa enciclopedia abierta que es la comunicósfera.

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Imagen: Freepik.

Todos somos educandos y cada quien construye su propio vector de educación, el individuo es la carrera, no el programa, porque el individuo se resuelve en libertades y la escuela es atávica.

Pero ¿quién guía?, ¿qué referentes motivan?, ¿qué remplaza al maestro? Los nuevos marcadores de tendencia están en muchos casos desvirtuados, son estridentes y no tienen rumbo, quizá la mayor lección y el legado de la generación COVID sea la propuesta de reconocimiento de nuevos referentes axiológicos como los que parecen aparecer en la conciencia de naturaleza, la espiritualidad ecuménica, el servicio humanitario, la ingeniería de la inclusión y la conciencia de la fragilidad.

En México, la falta de identidad común, la ausencia de un contrato social respetado por todos, es probablemente responsable de la falla sistémica del sistema educativo, cuya “modelización” ha fallado. Las escuelas coloniales fueron divisorias, las del periodo independentista fallaron por su clasismo, la reforma trajo el modelo positivista cotidiano pero no pudo aplicarse de manera generalizada, los colegios extraídos de la revolución se probaron deficientes, los del periodo neoliberal mediocres en su mayoría y las de la cuarta transformación adolecen aun de una marcada falta de fuerza negociadora para restarle poder a los clusters mediáticos y desarrollar una verdadera política de inclusión digital. 

Ponerse a la escucha de la nueva generación y establecer paradigmas incluyentes no es fácil, pero no hay de otra.


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La Ceremonia de Jéets’ Méek’

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Entre los mayas de tradición desde luego, pero también entre los yucatecos, la referencia al Jéets’ Méek’ es recurrida.

La ceremonia ha ido, sin embargo, perdiendo algo de su sentido original, razón por la que no debe sobrar el recordar algunos de los elementos de su ritualidad y contribuir a la animación de una práctica que tiene mucho sentido e interpretaciones simbólicas inagotables.

El Jéets’ Méek’ es conocido como el bautizo maya, aunque existe el Oka’ que es la ceremonia propiamente del bautismo cristiano, pero afirma Fray Diego de Landa en su Historia de las Cosas de Yucatán, que el Oka’ tiene también referentes a un origen maya de iniciación a través de un rito de pasaje donde el agua juega un papel importante.

Poco antes de que el recién nacido cumpla cuatro meses si es varón, o tres meses si es mujer, comienzan a prepararse los elementos del Jéets Méek’.

jeest meek bautizo maya
Foto: Explore.

La ceremonia se realiza a los tres meses de la niña en asociación con las tres piedras del k’óoben, del hogar maya, las tres piedras en que se asienta la comida. A los cuatro meses se hace la ceremonia del varón porque representan los cuatro rumbos de la milpa donde se siembra el alimento, el maíz sagrado que será su protector: el blanco Nojol (el sur) el Lak’in amarillo, (el oriente) el rojo Xaman (norte) y el Boox, negro del xik’in (poniente). Los números sagrados femeninos son el 3 y el 6, los números sagrados masculinos el 4 y el 8.

Se encarga a la madrina el tostado de los granos de maíz, que más tarde se mezclan con un poco de canela y que al molerse constituye el pinole.

El padrino prepara los elementos con que se desea familiarizar al recién nacido. Deben ponerse algunos huevos (je’), un poco de pinole, (k’aj) una coa, y por lo general, un crucifijo –producto del sincretismo–.

Más tarde, el día de la ceremonia se dispondrán estos elementos en una mesa que deberá contornar ritualmente, 9 veces en sentido contrario a las manecillas del reloj el padrino, y 9 veces en el sentido de las manecillas la madrina.

En cada una de las vueltas se toma un objeto de la mesa y se pone en la boca, en las manos y en la cabeza del recién nacido. De esta forma el je’ le permitirá con su forma de cabeza (pool) abrir la mente, el k’aj, el viejo maíz, molido, le permitirá recordar lo que tiene ya su espíritu, ambos contribuyen al tóop u t’aan, a que le brote el lenguaje, la palabra sagrada.

jeest meek bautizo maya
Foto: Explore.

Cada vuelta implica la apertura de un “portal” cuando se hacen en sentido contrario a las manecillas del reloj, hacia la izquierda comenzando por el sur, los nueve portales quedan abiertos al cabo de las vueltas a la mesa (mayakche) dadas por el padrino, nueve son los niveles del cielo protegido por los yuumtsilo’ob, los dioses.

El portal debe ser devuelto a su estado original por la madrina que en nueve vueltas va cerrando cada vez uno de los portales, familiarizando al ahijado o ahijada con los diversos objetos, un lápiz para que sepa escribir, un cuaderno para que materialice su escritura, hoy hasta un celular o una tablet para que sepa manejarse con estos objetos.

Cada uno de los yuumtsilo’ob, en cada portal abierto y cerrado, aportan un aire (ik), un viento bueno.

El ritual puede ser presidido por un Jmen (sacerdote maya) o, en su caso, por la persona de mayor edad en la reunión.

Por lo general, los asistentes invitados obsequian ropa para el recién nacido. El Jéest’ Méek’ es una ceremonia maya, un ritual trascendente, una forma de dar sentido ritual a la existencia humana.


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Un año sin globalización

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Sin imaginarlo en un principio, poco a poco se evidenció nuestra condición por razones sanitarias, de arraigo domiciliario. Está por cumplirse un año nuestro enraizamiento o como llama Arnold J. Toynbee, el famoso historiador inglés, a uno de los dos momentos que en su consideración explican la historia de la humanidad, nuestro, œikoumené, nuestra sedentarización que se opone al tan recurrido Völkerwanderung, la migración, el andar de los pueblos hacia nuevos destinos que ha animado siempre la historia que se acentuó en el último siglo y que hoy parece enrarecido. Porque son migración y establecimiento de pueblos lo que teje el devenir humano.

Hemos vivido en los últimos años una constante corriente de migración en todos los sentidos. La Völkerwanderung se ensanchó en el último siglo. Desde principios de 1900 con el genocidio armenio, la Guerra de los Balcanes y la Gran Guerra, el período de entreguerras europeo y la Segunda Guerra Mundial, vivimos en el planeta las consecuencias de enormes desplazamientos humanos que, por razones económicas, de etnicidad, religión, hambre o ideología, obligaban a las personas a dejar sus países de origen y emprender largos viajes sin retorno: Lampedusa y las barcas rebosantes de migrantes africanos, la frontera mexicana en el norte y el sur, las migraciones norafricanas a Europa, las de Oriente Medio a Inglaterra y Francia, los desplazamientos de Sudán a Somalia, nos proveyeron todas de un imaginario migratorio que hoy está detenido. A él contribuyó también el desarrollo del turismo, de esa forma del viaje que implica literalmente “ir de vuelta”. Ir poco, asegurar el regreso.

migracion y globalizacion
Imagen: Cherry.

Todo el planeta ha sido a la larga de la gesta humana simultáneamente un espacio de migraciones y procesos civilizatorios de sedentarización. Esto hace que nos encontremos todos, sí, absolutamente todos, en algún punto del vector en ocasiones sorprendente e improbable que nos define; todos somos hoy producto de migraciones y procesos sedentarios.

Como seres finitos y egocéntricos, que solemos mirarnos el ombligo, las personas pensamos por lo general en estos procesos a la escala de nuestra finitud, digamos de la generación de nuestros padres a la de nuestros hijos, unos 100 años más o menos. Creemos que el mundo es así, como lo percibimos con esa miopía. Sin embargo, los instrumentos de la historia nos auxilian en lo comprensión de estructuras más amplias para ofrecernos una suerte de apofenia –que conecta datos aparentemente aislados o sin sentido expreso–, y hace entender las limitaciones de nuestra percepción, haciendo a la vez evidentes –cuando observamos los fenómenos en una escala mayor– lógicas distintas que hacen evidente lo que esconde nuestra miopía.

Henos aquí hoy, recogidos en nuestros espacios y sumidos en nuestras referencias, revisando el folklore, tejiendo añoranzas y aumentando a la escala del vacío de nuestras vidas, la realidad y las penas de los otros, esos otros que sólo vemos en la pantalla de nuestro celular, de la computadora o el set de televisión. 

Un año sin globalización aparente, sin que nos movamos físicamente en el espacio, es un período también en que la mundialización se redefine. Un año de humana y frágil condición procurada por la enfermedad que a todos nos pone bajo el mismo rasero y nos hace a todos kleine Mensch (personitas), humanos vulnerables, prudentes los unos y miedosos otros ante lo desconocido.

covid y globalizacion
Imagen: Brian Stauffer.

En el camino hemos visto emerger políticas y políticos que acercan todos unos discursos en imperativo que interpreta los hechos. La condición lega en esos liderazgos circunstanciales aparentes, amplificados por las redes y los medios, una posición inflada por las circunstancias. De Angela Merkel a Bolsonaro, de Donald Trump a Xi Jinping, de AMLO a Akufo-Addo de Ghana. Las estadísticas varían y confunden, todas sin embargo reflejan la debilidad humana para vencer con la palabra, los contundentes hechos. Escuchaba hace poco al del Papa Francisco decir con tono seco:

Dios perdona siempre
Nosotros lo hacemos a veces
Pero la naturaleza no perdona nunca…

Para algunos la condición pandémica que flagela a la humanidad es consecuencia del deterioro planetario y de la ambición por el control de la biología, más que de su comprensión y de la capacidad de recorrer, descubrir y vivir el planeta-casa sin necesariamente lastimarlo. Para otros, es resultado de la sucesión de errores políticos, algunos piensan que se trata de un “mal” diseñado, otros que es un negocio programado. Lo cierto es que a la escala del individuo este tema duele mucho, en todas las familias se vive hoy la consecuencia de una pérdida significativa.

Ante este fondo común de realidad, vemos emerger una positiva conciencia de identidad humana. La olvidada identidad de las personas que es, sin embargo, meta de la especie que aparece hoy ante nosotros. Este año sin globalización física es un año de comunicación real donde hemos aprendido a decir y a ser de un modo más esencial, a transmitir de manera más funcional, a querernos sin pasar por el abrazo vacío y a reconocer en la mirada del otro, en la nuestra misma, un relato que viaja desde el interior de las personas. Es ésa la lección de doña pandemia y la de un año sin globalización. Busquemos aprenderla, a sonreír con la mirada y a mostrar nuestro dolor común también.


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México achicado

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Es lógico, dirán algunos, pero no por tanto menos sorprendente, reconocer el cierre constante de comercios de toda naturaleza; bancos, restaurantes, tiendas de ropa, misceláneas, refaccionarias, el crecimiento en las ciudades de una mendicidad organizada o no, con tintes cada vez más agresivos y culpabilizantes.

Es igualmente triste el percibir las ahondadas divisiones entre los grupos sociales antes más o menos tolerantes los unos de los otros. No, no se trata de la pertenencia o no a un partido; durante mucho tiempo panistas y priístas se soportaban y dialogaban, los perredistas, salvo en su fundación, cuando no oportunistas se les miraba como miembros de un partido extraído de un marxismo que necesitaba ser aforado y que se vacunaba con dosis de pragmatismo neoliberal en algunos casos, cuando no, a base del billeteo en los cuerpos legislativos al que todos, en mayor o menor medida, le fueron entrando. Esto, hasta el colapso peñista en que la corrupción si bien no fue necesariamente mayor que en otros tiempos, sí se hizo más evidente gracias a los mecanismos de transparencia, las redes sociales y el crecimiento de las desigualdades.

Hoy es, sin embargo, mucho más preocupante, más pervertida, la división provocada no entre chairos y fifís renombrada y siempre existente, sino la ruptura entre familias donde se toma partido sin conocimiento de causa, sin referentes reales, sin razones lógicas.

Yo no soy chairo porque no defiendo con sorna y desde el poder las posiciones arbitrarias tomadas por el Ejecutivo, pero soy aún más refractario a las posiciones de un sector, quizá el más influyente del fifiato que insulta, se ríe y se siente activista porque azuza sin participar en las marchas manipuladas y vacías y no piensa más allá del fondo-sin-fondo de sus bolsillos.

Mexico demagogia
Imagen: Leonard Beard (Etcétera).

Y parece, sin embargo, que no hay cancha para los verdaderos críticos del sistema, no sólo del gobierno, no sólo de la industria, no sólo del neoliberalismo o del ostracismo manipulador del presidente del país, porque la caída de la nación mexicana es la de los ciudadanos desarmados de recursos críticos y obligados a las militancias del estar conmigo o contra mí. Los altos gobernantes y algunos oligarcas piden definiciones, mientras otros se pliegan al modo del poder absoluto en turno, callan en lo público, se cuidan en lo privado y negocian en la sombra del Palacio. 

La pandemia trajo la gatelización y sus informes cotidianos. Primero salud, pero también otros, la Cancillería, Hacienda, Gobernación, los que aún gozan de voz porque los demás están callados y contentos con su poder oscuro. En el Legislativo salvo Porfirio Muñoz y Arturo Montreal, con las distancias que cada uno ha sabido tomar, también hablan mientras los corifeos escogen su fracción.

Demasiada atención se presta a otros, quizá más influyentes, pero menos fuertes en el contenido de sus expresiones. Esos que sólo han sabido repetir la voz del amo como Mario Delgado que, aunque queriendo, no ayuda con su posición a su carnal y verdadero representado en intereses. Delgado en Morena es un poder demasiado anodino por falto de discurso, vamos, de retórica propia.

En los partidos políticos queda muy poco, aunque al dinosaurio se le mueva una patita como declarara recientemente un comentarista, en lo institucional-ideológico el PRI está perdido, pese a sus triunfos recientes en algunas elecciones locales en Coahuila e Hidalgo; el PAN, pierde la brújula con base en las atracciones y los intereses angulares de sus líderes; El PRD es una mala broma ya y Morena padece un desamparo hasta de la mano del presidente. Los Verdes, del Trabajo, de Movimiento Ciudadano, quieren existir, pero no les alcanza. Los otros, Fuerza Social, Encuentro Solidario y Redes Sociales Progresistas, están al tono el mejor inversionista y postor.

populismo, sin cambio
Ilustración: Este País.

Vamos en el 2021, por lo menos así parece, hacia unas elecciones donde emergerán liderazgos insuflados por poderes que aplicarán su fuerza al tenor de los tiempos y se someterán a negociaciones cupulares para decidir los rumbos y resultados.

Los movimientos de pacotilla, balones inflados con gas helio light, se levantan sí, pero a penas sobre las cabezas de quienes los animan y no les dan –pese al dinero que invierten– los argumentos para sostenerse con aliento largo y se pierden.

Los anuncios de ruptura en Jalisco y Coahuila no hacen eco, pero como hemos señalado en esta columna desde hace varios años, esa ruptura se va haciendo cada vez más evidente. El país ya toco fondo, o lo inventamos prospectivamente y sanamos las llagas históricas, o nos vamos cada cual pá su rancho. Las repúblicas de Tejas y de Yucatán son reales en la historia y cada una asumió su destino.

El país necesita una inteligencia fresca, de esas que no se dan en maceta, de esas que no salen en la tele, los mejores centros de formación están por una parte en las poblaciones lastimadas y asumen su sino histórico, Ayotzinapa, por ejemplo, la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), La Universidad Intercultural del Mundo Maya en el Municipio de José María Morelos en Quintana Roo, también están en el extranjero y se duelen del divorcio entre sus teorías y la pragmática del hiperrealismo mexicano. Pero sus inteligencias no se escuchan, sus redes estan encapsuladas.

angel de independencia, futuro de mexico
Imagen: Expansión.

Un proyecto político –que no sobre apuntarlo– debe pasar por la inteligencia metódica de la realidad, la acción ejemplar de los líderes en quienes se lee la trayectoria y la vida con facilidad. La inteligencia es producto del trabajo sustantivo y sustanciado y la buena observación bien proveída de instrumentos de acercamiento y de objetivación también. Hoy no los estamos empleando, aunque existan.

Todo se esta rompiendo en el país, sólo la rabia permanece como elemento aglutinador oponiendo sentido entre las mayorías silenciosas y las minorías perversas. Convenía ayer con un joven político de Yucatán lo difícil que es reconocer en el país una identidad. La respuesta fácil nos llevaría por la multiplicidad identitaria, pero la ingeniería social motiva a un reconocimiento común basado en las motivaciones compartidas, en un imaginario por alcanzar con base en un contrato social. Solidaridad e inclusión, mitigación de la desigualdad, educación, son elementos que en el camino de la construcción del imaginario colectivo aparecerían de modo evidente y rápido para con urgencia enderezar el rumbo y crecer.

Mientras, seguimos en la contradicción de gobernadores que amenazan con romper el Pacto Federal, tiran la piedra y esconden la mano y señalan que la ruptura no está en sus agendas. México ha olvidado la acción para refugiarse de nuevo en la palabra vacía.  Esto duele sin duda, pero de una dolencia que es más producto de la frustración de décadas, de siglos de ansiedad de ser y por la incomplexión de un modelo nacional que anime, convenza y se comparta: México se achica.


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Hace algunos años, siete quizá, peregrinando en una librería de París, durante el literario mes de septiembre, adquirí un texto interesante, no uno de los ineludibles de la “rentrée littéraire”; preferí, por razones de mexicanidad, el texto de Dominique Fernández sobre su papá.

Ramón, así, solito el nombre, lleva por título del libro de Dominique Fernández, un ineludible de la escena literaria pero también ideológica de Francia. Por sus mil quinientas páginas, Ramón, sobresalía en el estante que le mostraba al lado de otras obras menos voluminosas.

Dominique Fernández es hijo de Rhammon Fernández (pronúnciense con la erre gutural francesa) y nieto de Ramón Fernández, quien llegó a París en misión diplomática como Ministro antes de la Exposición Universal de 1889 y luego permaneció Embajador durante los últimos años del régimen de Porfirio Díaz. Dominique es hijo y padre de Rhammon, su hijo es actualmente alto ejecutivo de la compañía de telecomunicaciones Orange y antes alto funcionario de François Hollande, como secretario del Tesoro.

Debo decir que el nombre de Dominique Fernández es en Francia un nombre bastante común de la escena literaria, sus posiciones frente al tema de la homosexualidad, su agregación de italiano y su lugar en la Academie Française le hacen ser un ineludible en las referencias literarias de los últimos 50 años.

Dominique Fernández
Dominique Fernández (Fotografía: LaPresse.ca).

Es sobre su padre Rhammon que versa el libro en cuestión y cuyo propósito último es señalar que habiendo sido miembro del Partido Popular no fue un colaborador de los nazis y del gobierno de Vichi.

El recuerdo de esta lectura toca mi consciencia ahora que percibo en México las “broncas” entre apocalípticos e integrados –para ponerlo en el lenguaje de quien interpretara para mi generación los tipos humanos mas allá de sus posiciones ideológicas–.  Acusados los unos de intelectuales orgánicos y los otros de diletantes ideologizantes sin fundamentos duros.

La lucha de los pensadores es una más en el querellado paisaje social de la nación mexicana, pero es una, sin embargo, que por su densidad influye y lastima. Ya veremos si hace crecer… ¿Dónde están –me decía un amigo hace poco– los intelectuales mexicanos de menos de 50 años? Los viejos están muy peleados, requiere México exhibir, aforar, escuchar, porque los hay, una nueva generación de intelectuales.

En escena hoy; la más que mediatizada, enredada, viralizada ensayada e histriónica vuelta de Ricardo Anaya a la escena política, como factor que emerge para contrarrestar quizá, el efecto de acallamiento al proto-partido calderonista y su inflado buenismo de cada vez más dudosa pulcritud.

abismo Mexico
Imagen: El Mundo.

También, nuevas-viejas voces como la de Quadri o Muñoz-Ledo que en su postrera condición de vida aplica un lenguaje que parece decir que envejecerá cuando se le dé la gana y regaña donde más les duele tanto al canciller Ebrard como al hombre eco en que se ha convertido tristemente Mario Delgado.

Comparsa también, un extraño movimiento animado por una clase media urbana que extraña el arribismo posible y se deja seducir por luchas que les huelen a complejidades que no termina de entender, sustentan la vacuidad de FRENAAA, liderado por el extraño Gilberto Lozano, formado en las filas industriales regias y nuevo pretenso caballo de Troya para inspirar gobernanzas a partir de 2021.

En el telón de fondo, sólo dibujados aparecen las etnias cada vez más despiertas, aunque infinitamente divididas y, por tanto, sin una identificación otra que la de sus intérpretes –quienes les dibujan– y que por lo general terminan utilizándoles y construyendo su propio discurso muchas veces útil en la escena internacional.

Y los técnicos armados divididos en dos bandos, donde el bueno-oficial aparece generalmente vencido por un malo sensible, se conflagran. Asistimos hoy al peligrosísimo escenario de la balcanización de los cárteles,que se asumen en pequeñas bandas de barrio con códigos de alta identidad y represiones terribles cuando sus miembros no cumplen sus cuotas. También a la fragilización del federalismo y la aparición de bloques que realimentan la fragmentación del país y por si fuese poca cosa están, además, los constantes rumores de división en los mandos castrenses y policiales.

Todos estos elementos contribuyen al calentamiento de la escena política y, sin embargo, esta animación sigue teniendo como interlocutor a un elector-espectador que continúan su rumbo diletante sin tomar el camino de la conciencia crítica y sigue militando en ideologías, dejándose maicear y engañar con formas irremediablemente retóricas.

Mexico ahorcado, estirado
Ilustración: estructurasocioeconomicamexico.

Mientras, la reputación del país decrece y, como hemos ya anotado en este medio, la imagen del país ha pasado de ser grande a ser primero chica y ahora mala y en crecimiento. Es complejo el tema de la reputación, no basta una buena decisión, una noticia aislada, un dato positivo para cambiar el perfil de un país. La competencia mundial es tan feroz que el menor error de una plataforma política es ensanchado por las poderosas comentocracias en el mundo para argüir en favor de otras realidades.

La era post-covid es un nuevo rasero para todos y quizá hasta una oportunidad para hacer un replanteamiento profundo de nuestra condición de país, aunque en las condiciones actuales es difícil ver la luz al final del túnel.

El país está sansebastianizado, por todas partes se le agrede; su gobierno, sus gobernantes, sus industriales, sus intelectuales, sus bandas criminales y su pueblo embrutecido con remesas, alcohol, narco economías y miopes clientelismos políticos están agrediendo a México y deteriorando gravemente su viabilidad.

derechos humanos, escribir en tinta
Imagen: RTVE.es.

En el fondo es un problema de “querencias”, no sólo no hay reciprocidad en los afectos, no hay filiaciones francas, solidarias, sostenidas. Las élites, que suelen ser la guía para alumbrar los caminos, son en nuestro país, muy poco meritocráticas. Los industriales heredan o pactan, los políticos se corrompen o dejan pasar, los intelectuales hacen tareas para terceros y se convierten muchos, en artesanos al sueldo de poderes que les cooptan. Y en cada gremio una querella, entre industriales porque los que pactan discriminan, porque los grandes quieren conservar sus “ranchos”, entre políticos porque poco se mira al interés superior y mucho al propio peculio y la propia cuota ideológica y de militancia, las etnias se desconocen y están tan desunidas como en el siglo XV y un largo y ocioso etcétera.

Imaginar un país y comprometerse a construirlo a la luz de la inteligencia histórica y un horizonte trazado por profesionales sensibles que sepan avanzar en el continuum que va dese la labranza de la tierra a la labranza del espíritu es muy difícil y no asunto de un sexenio, menos de una ideología, la tarea debe emprenderse con confianza en las superestructuras de meritocracia, legalidad e inclusión.

La ingeniería social que requiere México es una donde se asuma el valor de sus recursos, se pondere y resuelva en conjuntos, la complejidad del mosaico psicosocial, una ingeniería que abra espacios para que se ventilen las llagas históricas y sus consecuencias; una donde se entienda y se explique nuestra posición geográfica, se promueva la movilidad regional y el momento de México en la globalización. Un ejercicio de similitudes con la región en que nos identificamos. Se requiere activar una vocación de lectura nueva de la realidad para constituir una idea el Ser mexicano. México es factible, pero falta hacerlo posible. Mientras, el segundero de la historia no deja de avanzar.


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El espíritu de Conques

Lectura: 7 minutos

Francia es un universo a la vez unitario e ilimitado que ofrece en todos sus rincones, sobre todo en su hexágono europeo, elementos variadísimos enmarcados en la continuidad histórica que permite reconocer su identidad.

Por lo general asisto cada año al festival de teatro de Avignon que este año, sobre glosar las razones, fue cancelado. Otros horizontes me acogieron, les cuento.

Existen en Francia innumerables sitios que tienen una fuerza particular que les diferencia significativamente a unos de otros. Tal es el caso de la región de Occitania, que incluye los pirineos orientales, en el departamento de Aveyron.

Tomando carreteras terciarias se llega, después de un corto trayecto pasando desde París por la ruta al sur a la región del Perigord Noir, con su riqueza culinaria y sus vestigios prehistóricos más al suroeste, a través de una zona balonada de pequeñas elevaciones a la pequeña ciudad de Conques o Cuencas en español. Punto obligado del trayecto francés en el camino de Santiago y por tanto una región frecuentada por peregrinos de todo el mundo que encuentran en esta encantadora villa, un refugio en su largo andar. La distancia entre Conques y Santiago es de mas de 700 kilómetros, por lo general entre siete y nueve semanas de camino a pie.

En la ciudad se yergue la abacial de Sainte Foy, una de las primeras mártires del cristianismo. El maestro Pierre Soulages la intervino en la década de los años noventa del siglo pasado con extraordinarios vitrales después de largos años de investigación sobre la translucidez y la calidad de los cristales, el trabajo agrega una sobriedad y elegancia singulares al recinto religioso.

Por lo general en los meses de julio y agosto se llevan a cabo allí los Encuentros Musicales de Conques, que dieron este año el motivo principal para nuestra visita a la zona. Bajo la dirección discreta, eficaz, pertinente y elocuente de Anne Pinson, las jornadas se acortaron debido a la crisis sanitaria global y se redujeron a una semana de actividades realizadas todas bajo las normas del comportamiento y los obligados gestos barrera.

Antes de abordar el contenido expresivo de estas jornadas vale la pena que nos tomemos unas líneas para contarles del Museo Soulages que, bajo la supervisión del Maestro, fue encomendado a un grupo de arquitectos catalanes.  El museo se encuentra en la ciudad de Rodez, a unos 45 minutos de Conques, una ciudad importante en la zona del Mediodía-Pirineos. El Museo Soulages muestra una arquitectura imponente por su simplicidad bien puesta en valor por su entorno jardinado y sus muros lisos con textura de láminas de acero finamente oxidadas. Vale la pena el viaje a Rodez sólo por la visita a este impresionante museo que nos muestra la obra del maestro en todas sus etapas, desde los años 40 que hace reconocer el camino artístico de un maestro cuya huella es tan clara que una sola vista a sus trabajos marca indeleblemente las memorias. La museografía es una afirmación profesional que acompaña el extraordinario trabajo de los arquitectos catalanes.

En el camino a Rodez debe visitarse el castillo medieval de Belcastel que es un clisé de belleza y el palacio renacentista de Bournazel, decorado por la familia que le tiene en propiedad y en perfectas condiciones con un mobiliario de gran gusto y colecciones bellísimas de diversos objetos.

Pero volvamos a Conques, cuyo festival ofreció este año tres maravillosos conciertos inspirados por una intervención innovadora en la recuperación de antiguos instrumentos tradicionales. El primero, de música irlandesa, ofrecido por The Curious bards, que desde 2015 formaron un ensamble de profesionales de la música gaélica del siglo XVIII.

A diferencia de otros grupos irlandeses contemporáneos, Los Bardos Curiosos, nos ofrecen un estilo más clásico y respetuoso de las sonoridades de sus instrumentos, violín, violoncelo, harpa celta, pipos, flautas y cistro (que no debe confundirse con el sistro que es un instrumento de percusión, con aros metálicos encerrados en una herradura igualmente metálica). El cistro es una guitarra de 10 cuerdas metálicas distribuidas en ordenes dobles, caja amplia como mandolina y brazo largo, un instrumento antiguo de tres siglos que retoman para compartir una sonoridad casi perdida de tono a la vez añoso y actual. Los bardos no olvidan la voz en sus representaciones regalándonos esa caricia a la imaginación que constituyen sus relatos.

iglesia abacial de Santa Fe de Conques
La iglesia abacial de Santa Fe de Conques.

En el escenario del jardín abacial, en medio del silencio boscoso de Conques, se llevó a cabo el segundo concierto que propuso la complicitaria intervención de Michel Godard y Ursula S. Yeo. Haciéndose acompañar de la extraordinaria trompetista Airelle Besson y el tiorbista alsaciano Bruno Helstroffer.

Una particularidad de este concierto estuvo dada por las notas perfumadas de la alemana Ursula S. Yeo. Quien a lo largo del exquisito recital hunde abanicos gigantes de telas de algodón en mezclas perfumadas adecuadas a algunas de las interpretaciones. En actitud elegante y distanciada, cercana, sin embargo, de ninfas olímpicas, hermosas jóvenes, se pasan entre el público esparciendo desde los enormes abanicos, las esencias e inspirando a los músicos con exquisitos perfumes que distribuyen aromas en el ambiente que se intima y cobra un sentido más holístico. Una experiencia singular y marcante que alimenta y acentúa la memoria.

Michel Godard es interprete exquisito de la Serpiente, un instrumento que nos viene de la frontera entre el barroco y el renacimiento, hecho en madera de nogal cubierta de cuero, su forma da pie a una sonoridad cálida como tuba, pero mucho más cercana a las variaciones del aliento que lo anima. Godard se hace uno con el instrumento. Unidad que se resuelve en un espejo que muestra al intérprete y valora el instrumento, perfecta, la búsqueda constante y complicitaria de los intérpretes da pie a la intervención de una trompeta de timbre sutil que se hunde en el delicado ritmo del Théorbe o Tiorba, o archilaúd para algunos. Las piezas con diversos ritmos nos llevan sin problema del barroco al jazz, son pertinentemente perfumadas por Ursula y sus ninfas. El concierto se benefició de una noche tibia y se resolvió en favor de una audiencia extasiada y agradecida a punto de fruición colectiva: una delicia.

El tercer concierto, animado por Brothers of String, con Mathias Duplessy y les violons du monde (20 millones de vistas en Facebook), como bien lo señala André Manoukian, director artístico del festival, nos embarcan hacia una epopeya inolvidable.

cartel de Encuentro Musical de Conques

Cómo no habría de serlo, si la narrativa asociada al concierto es ya un diamante. Duplessy es un excelente guitarrista, compositor y productor artístico, cuya trayectoria a través de una geografía dispersa paricularmente en Asia, África y Europa le ha permitido entrar en contacto con músicos extraordinarios que ha sabido poner en valor. Tal es el caso de Guo Gan, descendiente de un linaje peculiar de intérpretes del Erhu, o viela duocorde de China, cuya sonoridad no deja indiferente y convida a un viaje al alma de ese milenario país; su figura afilada y su atuendo hacen además aparecer en la escena a un personaje que pudiera ser (lo es acaso) un monje budista enérgico y alto venido de lo más profundo del país que contiene el origen de sus expresiones. Epi, por su nombre abreviado, es un alegre mongol que interpreta con donaire y maestría el morin khuur, duo cordio también cuya musicalidad acompaña con un ejercicio duofónico que silva y canta. Las cuerdas del instrumento, nos explica Gérard Kourdjian, de quien hablaremos más adelante, están hechas para una sonoridad dual masculina y femenina, la una trenzada por 130 pelos de cola de caballo, garañón przewalskii de la estepa, y el otro de 110 pelos de cola de yegua de la misma raza.

Aliosha es el cuarto intérprete de origen sueco. Aliosha utiliza una viola escandinava nyckelharpa, semejante a un salterio de arco. El improbable ensamble produce preciosas armonías que legan un retrogusto único de este ensamble de cuerdas que se reconocen, admiran y hacen pasar de lo moderno a lo antiguo y lo clásico con sus diversas interpretaciones. Algunas composiciones de Duplessy, otras de los extraoridinarios vielistas, y algunas piezas del repertorio clásico español, compusieron el programa para Conques.

castillo de Bournazel
El castillo de Bournazel.

Por las tardes, la semana acoge una meditación musical con el célebre Gerard Kourdjian, quien fue nuestro magnífico anfitrión durante el festival, 40 minutos de viaje relajado y relajante a través de una propuesta musical acompañada por una respiración profunda y un vacío de todo pensamiento, otro que el de ser y estar con las notas musicales. Varios libros suyos son constantemente consultados para acompañar este procedimiento a la vez sencillo y profundo que hace vibrar los sentidos y despertar la conciencia. Gerard presenta cada día los conciertos de Conques, en la Abacial, en el Centro Europeo que alberga un excelente auditorio bien dotado o en el atrio contiguo a la abacial. Gerard, que es asesor artístico de varios festivales de música sagrada en el mundo, presenta cada día y como parte del encuentro, los instrumentos que se utilizan en los conciertos, la trayectoria de los músicos, los procesos de laudería y la pertinencia de su conjugación. En conjunto, Conques conquista cerebros, corazones y almas peregrinas. Una gozosísima recomendación para los itinerarios de verano en Francia.

*Todas las fotografías, excepto las del exterior del Museo Soulages, fueron tomadas por Gastón Melo.


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La idea y hora de México

Lectura: 12 minutos

Hace unos días preparé una provocación a manera de charla con un grupo de amigos con quienes suelo reunirme con frecuencia desde hace 25 años, de una vez por mes, en casa de alguno de nosotros y que, debido a la pandemia y el concomitante confinamiento, la frecuencia aumentó a una vez por semana.

El tema de mi plática fue La idea de México y sus diferentes maneras de percibirse. Para mi generación de baby boomers, todos mayores de 65 años, la historia de México fue más o menos clara hasta la llegada de ésa que llaman los estudiosos, la transición fallida en el 2000. Aparecieron allí algunos nuevos viejos próceres cuyas gestas hasta hoy, no han quedado suficientemente claras ya sea por el uso militante que de ellas se ha hecho o porque carecen de los méritos necesarios. Unas cuantas farolas pintadas de azul, nuevos actores en la corrupción y pocos resultados.

La condición de reclusión y las nuevas normas de la profilaxis social han provocado otras flexiones y hecho que el presente se convierta en un dinamo de pensamiento, aglutinando pasado y futuro en una reflexión para el aquí y el ahora. La interpretación de las cosas del país se ha alambicado. Por una parte, el discurso político oficial con que desayunamos y merendamos en el continuum AMLO-López-Gatell, los encontrados grupos de interés que animan el circo con sus interpretaciones, los seminarios en línea, las formaciones, e incluso las reuniones de trabajo en casa, dan cada vez menos lugar al “accidente” del encuentro casual y fortuito que solía hacer brotar lo necesario a una dinámica social enriquecida por la improbabilidad. Anquilosada en esta realidad, la sociedad se vive como esa serie de esferas de la que hablan los filósofos que dominan la modernidad sapiente, donde se contempla profilácticamente el mundo y que no se toca.

Por esta razón, pienso que es importante volver a explorar ese contexto envolvente, físico, material, discursivo, que llamamos país para desde allí animar una posible toma de posición para un devenir compartido que, llevado a la conciencia primero, y luego a la acción, dé lugar a la autocrítica primero y a una serie de conductas conciliatorias aglutinantes y mejor orientadas con relación a la revuelta e inacabada sociedad en que nos movemos.

mexico pandemia
Fotografía: Revista Mensaje.

Reconozcamos primero la dicotomía como lo sugiere con elocuencia Miguel Sabido, en las visiones del país entre de las repúblicas india y criolla que coinciden en el territorio y observemos cómo se colocan frente al hecho que:

1. La idea de México es reciente.
2. La idea de México es variable.
3. La idea de México puede haber sido una falsa buena idea.
4. La mejor idea de México está por elaborarse.

México: una idea reciente

Gastón García Cantú, y más recientemente Emilio Cárdenas, han sustantivado la reflexión y agregado valor a esta materia que nace muy probablemente con el trabajo de Francisco Javier Clavijero, el jesuita mexicano expulsado por la bula de 1767 y quien escribe en Italia su Storia Antica del Messico. Clavijero da forma a esa idea que fragua pocos años después de su muerte (Boloña en 1787), entre criollos y mestizos de la Nueva España para quienes la Ilustración y las Revoluciones norteamericana y francesa resultaron un factor de inflamación.

Los primeros años coloniales en la península Yucatán y los valles del altiplano central, son años premexicanos. Los pueblos originarios en lucha facilitan la dominación: los caciques del príncipe Totol-Xiu, en el caso de Yucatán, y los tlaxcaltecas en el valle de Anáhuac, facilitan el establecimiento de un dominio colonial clásico.

En 1994 me sentí por primera vez ante la necesidad de cuestionar mi etnicidad. ¿Sería yo un criollo?, ¿un indio? El levantamiento de Chiapas me puso a pensar en un país que no estaba terminado y la necesidad de un diálogo conciliatorio entre las dos repúblicas sugeridas por Sabido, para procurarse una idea compartida de porvenir.

Caí en cuenta de que la libertad es un mito dinámico, adaptable a múltiples interpretaciones. La libertad por la que se abogaba en los años independentistas fue acaparada por unos cuantos que la entendieron como liberación del yugo español buscando dar en el fondo una vuelta de tuerca en favor de los criollos.

Emilio Cárdenas sugiere que es Fray Servando Teresa de Mier, quien más claramente expresa ante los trastornos de la monarquía española dominada por Napoleón, la posibilidad de libertad para los pueblos de la Nueva España. Este fraile regiomontano nos ofrece una interesante numeralia, señalando con base en las estadísticas de Humboldt que debían ser alrededor de 10 millones de personas mexicanas y unos 40 mil europeos en el territorio, al momento de la Independencia. Con el potencial minero, agrícola, marítimo y humano del país, beneficiar a los 40 mil del trabajo de los 10 millones restantes, resultaba un reto poderoso y sobre todo redituable. Se trataba, consciente o inconscientemente, de una libertad para obtener mayor riqueza en favor de los menos.

Lo apabullante de los números hizo, sin embargo, que se diera una fértil veta de reflexiones en que los otros, “el otro” mayoritario, fuera tomándose cada vez más en consideración desde la perspectiva de una segunda clave, la igualdad.

idea de mexico
Fragmento de “Retablo de la Independencia”, Juan O’Gorman (1960-1961).

La Constitución de 1824 habla poco de igualdad, se trataba principalmente de alcanzar una libertad de España, el problema entonces pendulaba entre centralismo y federalismo, es decir, quienes buscaban una libertad en la determinación de las regiones y estados, y quienes querían un poder central que emulara el poder de la Corona en el nuevo país independiente.

La noción de igualdad se acentúa en la Constitución de 1857. Aparece un reconocimiento a la igualdad de las personas facilitada por la laicidad, ya que en la Constitución de 1824 la igualdad estaba determinada sólo por la posibilidad de todos los individuos para ser bautizados. Después de este periodo, los conservadores quisieron retrotraer la validez de la Constitución del 1824, asunto que queda manifiesto en la vuelta del Imperio en 1864, con la segunda Intervención francesa.

Más tarde la historia de México de Lucas Alamán, ingeniero y guanajuatense, a caballo entre los siglos XVIII y XIX, bañado en el espíritu de la Revolución industrial, fincaba sus análisis en el potencial de ésta y auguraba para el país un futuro próspero. Gabino Barreda, el médico que se formó con Augusto Comte, trajo la visión positiva francesa de su maestro, libertad, como medio, el orden como base y el progreso como fin. Funda la preparatoria nacional y aporta algunas luces a la construcción de la nación mexicana. Barreda tuvo un discípulo brillante, Justo Sierra, quien asume la responsabilidad de la educación nacional hasta presentarle a Díaz su renuncia en el propio barco de la Hamburg-American Line que llevaría al dictador primero al Havre y luego a París, el Ypiranga. Es Sierra Méndez quien lanzó en una sesión del congreso, aquél lema extraordinario: La Primera educación es la educación mental.

En la más atrabancada que peripatética construcción del país, Alfonso Reyes tiene pasajes bellísimos, sus reflexiones en el Paseo de la Castellana en Madrid, imaginando el México que deseaba, su visión de Anáhuac hace gozar la fauna, la flora y el lenguaje que describe con singular maestría, haciendo caer en conciencia de la belleza de una mexicanidad posible.

Vasconcelos nos lega la energía de una mente lúcida, valiente, entregada, apasionada, tristemente perdida en su última etapa monástica y ultracatólica. Su trabajo en la educación es comprometido e ingenuo a la vez. Su concepto de raza cósmica es inspirador y ha trascendido como sabemos, pero de manera sólo lapidaria. Ama España y el coraje de los conquistadores, pero admira por igual las gestas de los héroes prehispánicos y la dignidad de las figuras en el momento del contacto. Admite mayor grandeza en Cortés a quien reconoce más cercanía con los mexicanos que el propio Cuauhtémoc.

 Luis Cabrera, civilista y constitucionalista, apunta la falta de programa de la revolución y critica la militarización del gobierno del Partido Nacional Revolucionario. Recuerda la forma de cuerno de la abundancia y sugiere la responsabilidad de su manejo desde la Presidencia del Congreso.

En esta continuidad supralógica, la última gran figura aglutinadora del pensamiento de la mexicanidad es Daniel Cosío Villegas, quien supo integrar la historia al rigor analítico de las ciencias sociales y encuentra vectores que procurados a la reflexión contribuyen a la factura del país. Es sin duda el padre del análisis del presidencialismo.

Jose Vasconcelos
José Vasconcelos Calderón, abogado, político, educador y filósofo mexicano (Fotografía: Wikimedia).

La idea de México es variable

Los movimientos ateneístas, mexicanistas, de los contemporáneos, en la primera mitad del siglo pasado, anuncian las querellas por venir. Se despliegan a partir de los 60, en figuras más cercanas como Paz, Fuentes, Monsiváis, que toman posiciones y se resuelven en las fuerzas que les constituyen. Algunos toman la vía del distanciamiento echando tierra de por medio (Ramón Fernández), otros van y vuelven (Paz, Fuentes), otros permanecen en sus barrios (Monsiváis). Nace el debate entre intelectuales orgánicos y radicales libres. Sheridan, Aguilar Camín, José María y Rafael Pérez Gay, Roger Bartra, Rolando Cordera, Enrique Krauze, José Woldenberg y Juan Villoro, entre otros.

El siglo XXI inaugura un nuevo género de personajes influenciadores, líderes de opinión, dueños de la comentocracia que van desde los tenedores de concesiones y cancerberos de la información, hasta los enfants terribles de la finanza que contribuyen cada día más a restarle personalidad y definición a las empresas para convertirlas en bancos de desarrollo, cantando por lo general al tenor de los mandatos de la inversión pública. Allí juegan empresarios inflados por el salinismo fin de siècle y los irreverentes jóvenes sin vocación de empresa y con afán de dinero, cuyo ensalzado lenguaje de sabiduría callejera les permite ir lejos en sus expresiones desbocadas que seducen a la ideología dominante y orientan a México con base en sus intereses, entre otros, el de hacer del país un mercado acomodaticio y sin identidad.

La elección de Morena y del presidente López Obrador no sorprendió, algunos círculos expresaron improbables opiniones favorables a la Cuarta Transformación que hoy, a 18 meses de oficina y 24 de gobierno, una Cuarta Transformación que comienza a percibirse que viene un poco apretada al país.

 El lenguaje presidencial que puede entenderse en el marco de una retórica del poder, suena hueco en la voz de funcionarios que, al tratar de emular lo dicho por el líder, condenan el discurso a una teosofía y al puesto en un trono imperial.

La presidencia unipersonal es un problema de muchos que han pasado por ella y particularmente de quienes pudiendo tener voz no la usan. Los intelectuales están agazapados y muchos mandatados por quienes les tienen controlada la nómina desde la academia, desde la empresa o desde el gobierno.

A la libertad de expresión le hace falta formación, presencia de nuevos actores, igualdad de posiciones de partida, valores, sentido, rumbo. Las partes hoy en conflicto son en el territorio de la nación igualmente iconoclastas. Gobierno y gobernanza adolecen de una falta de crítica fresca, inteligente, escuchada, eficaz.

Los escasos 12 meses que distan de la próxima elección o lo son de una radical, comprometida, conjugada, incluyente y sustanciada orientación con programa, o lo serán para cavar la zanja del país que ya no podrá ser.

México ¿para qué?, ¿por qué?, ¿con qué sentido? La partición es para muchos ya, como lo han demostrado algunos gobernadores y otros legisladores locales y federales, el mejor escenario. De hecho, lo ha sido desde mediados del siglo XIX en que pese a las intenciones de algunos aquí en el territorio, el Congreso de Estados Unidos votó en contra de la anexión de México y optó por el ominoso Tratado McLane-Ocampo.

muerte a la constitucion
Ilustración: Política Tlaxcala.

La idea de México: ¿una falsa buena idea?

¿Tiene la empresa, el empresariado, las iniciativas privadas, una idea de México? ¿La tienen los intelectuales?, ¿los economistas?, ¿los científicos?, ¿las organizaciones sociales?, ¿las etnias? No las hemos escuchado. ¿Cuándo y dónde la han expresado? Una idea para hacerse eficaz debe ser acompañada de una buena ingeniería que asuma la complejidad del proceso. Las ideas sueltas suelen ser ideítas o idiotas por descoordinadas. Las ideas de cabildo, sin diálogo abierto, son todas falsas buenas ideas.

Si se desea un país, debe concebirse un ideal de la persona humana desarrollada en ese país. Los mexicanos estamos disgustados porque la historia se quiere contar con base en intereses angulares dejando de lado la narrativa que implica a la persona y su desenvolvimiento. Si no hay narrativa unificada es porque hay diferencias, desigualdades que lastiman e intereses, y que anquilosan. El mexicano, cuyo proyecto existió por momentos, está en vías de extinción, hoy se favorece el regionalismo, la identidad ideológica, el proteccionismo mercantil, la etnia o el gremio de pertenencia, la preferencia sexual o la identidad religiosa. La idea de México no es una falsa buena idea, es una buena idea, truncada.

Gracias a los esfuerzos de Alejandra Moreno Toscano, por ejemplo, acaba de reeditarse en versión facsimilar el Libellus de medicinalibus indorum herbis. La historia del documento es igualmente interesante que su contenido.

El Imperial Colegio de la Santa Cruz de Santiago de Tlatelolco, abrió sus puertas en el año 1935, menos de 15 años después de consumada la Conquista de Tenochtitlán con una aportación de mil pesos de mina para el sostenimiento de la educación de los naturales. ¡Oh sorpresa! En pocos años esos “naturales” habían sobrepasado a sus instructores y aquel sitio se había convertido en uno de los centros de mayor producción intelectual y artística en el mundo. No sólo los formados hablaban mejor latín que los conquistadores y tan buen castellano como ellos, sino que dominaban otras lenguas, la propia y la hablada en la región con quienes convivían, y tenían intercambios de carácter científico, astrológico, económico.

Aquellos naturales generosos con sus conocimientos, solían enseñar a sus instructores originales el valor de la herbolaria, de la química de ciertos pigmentos, su retórica que permitió a Fray Pedro de Gante, el hijo “natural” también de Maximiliano el Emperador, del entonces Sacro Imperio Romano, escribir alabanzas a los santos cristianos en el tono de las expresiones usadas para celebrar a las deidades en los antiguo cultos. El Colegio Imperial, después de brillantes 30 años de prolija existencia, debió disminuir su importancia y subvenciones cuando comenzó a argüirse ante la corte del rey Felipe II, ya que la formación de los indios era peligrosa y podría conducir a apostasías.

Una educación ciertamente vertical en el origen, que dada la calidad del alumnado hubo de hacerse horizontal, también para que los maestros aprendieran de sus pupilos, como lo testimonian Torquemada y Sahagún. Los alumnos de formación trilingüe seguían la estructura del nuevo Calmécac que sumaba el riguroso programa del Trivium y Quadrivium, donde se estudiaba retórica, gramática y lógica en el primero, así como aritmética, geometría, álgebra y música para el segundo. Latín, náhuatl y castellano eran las leguas de rigor en esta escuela imperial que en corto tiempo dio origen a buen número de los más famosos códices, que en aquel período fueron la forma de perpetuar algo del conocimiento de las culturas dominadas por el fuego de las armas.

Pero indio que habla latín no tiene buen fin (¿o era india?) y fue pronto que los callaron de modo que la cédula de Carlos V con la que fue creado, los mil pesos de mina con que subvencionaba para mantener de modo modesto pero digno, la enseñanza de los indios, llega al fracaso. El colegio subsiste, pero la enseñanza pasa a ser de menor importancia.

idea de mexico
Ilustración: @brownpride.

Esa pérdida parece haber marcado todo el curso de la educación en México, desde entonces condenada a ser una educación menor, distinta a la que debía ofrecerse a los novohispanos y criollos. El colegio de Tlatelolco continuó, pero muy disminuido después de las envestidas de sus enemigos, celosos del aprendizaje de estas hibridadas élites cuyo mestizaje cultural proveyó de tan ricos frutos.

Es esa situación de abandono espiritual, educativo y cultural que ha pauperizado intelectual, moral y físicamente a la población y la que ha prevalecido durante 500 años. Para concebir un mejor México es importante hacer este reconocimiento a la falta mayor que se cometió y que tan influyente fue en los años coloniales.

La prospectiva de México orienta reflexiones fuertes. Si queremos un país, ¿para qué lo queremos? Desde un punto de vista acomodaticio México ha representado el mejor de los mundos para el desarrollo de algunas industrias y de algunos intereses. Hoy el país es un mercado interno similar al de España con más o menos el mismo poder adquisitivo si consideramos que el 50% de la población económicamente activa produce el 97% del PIB. Es decir, que de los más o menos 11 mil dólares por individuo por año, del PIB per cápita, debemos en realidad contar 11 mil más por ser ese 50% quien produce la casi totalidad del PIB. De esta suerte, México es desde la perspectiva global, un mercado de 60 millones de personas con un poder adquisitivo de 22 mil dólares, poco abajo de los españoles.

Pero antes del futuro está la idea de ese futuro.

La idea de México por construirse

Movámonos a otra referencia. Hoy, frente a unas elecciones inminentes en el 2021, ante las sacudidas a los órganos electorales, caros pero eficaces, queda tomar el sartén del país por el mango y promover un ejercicio comprometido en donde florezcan y se debatan intenciones expresadas con libertad y compartidas con responsabilidad.

La Cuarta Transformación demuestra cada día de qué materia está hecha, su lenguaje es eficiente pero débil y divisivo, su capacidad de intelección limitada por sus actores obnubilados por la interpretación ideológica.  El modelo unipersonal de gobernar no es moderno, aflora frustraciones sin resolverlas, no es pareja en la forma de medir, los datos son en ocasiones mandatados, el equipo de gobierno, salvo un par de excepciones, es deficiente porque no tiene independencia de juicio.

Una ingeniería de México es importante si se quiere y sí se quiere. Se quiere porque esta cornucopia es de oportunidades, porque el crecimiento del mercado interno reclama inclusión, porque en el cambio de nuestras actitudes está el embrión de resultado. Sí, se trata de una gran inversión, la inversión de una generación que pueda animarse a esta reconversión.

Esta ingeniería necesita de verdaderos socionautas que sepan tomar riesgos (la confianza y la inversión lo son), personas que sepan surfear las altas marejadas y se sensibilicen a su variedad. Requiere de personas que sepan observar crítica y participativamente sus entornos de desarrollo desde las ópticas económica e industrial, educativa técnica y científica, política y social, artística y cultural, sostenible e incluyente, india y criolla. Se requiere una plataforma independiente, más socializada que pueda expresar resultados de indicadores claros y sensibles. Se requiere de una acción digna y representativa para actuar en los órganos de gobierno. Se debe ganar espacios electorales y espacios para la transformación social. Se requiere desde luego de una mediáticación atenta para la amplificación de los mensajes y seguimiento, para que las acciones trasciendan en resultados. Ése es un reto para todos en el actuar cotidiano y en las próximas elecciones.


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