Observador Auto-referente

Un México cansado, en elecciones

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Es claro que este último año no ha sido fácil por lo vivido con la pandemia y las afectaciones económicas en todo el mundo. Si sumamos a esto un hartazgo generalizado, y el hecho de sentir que algunos políticos aprovecharon el momento para su imagen en vez de atender a la gente, ¿qué es lo que podemos esperar de estas elecciones que hoy empiezan?

Mas allá de que son las elecciones más grandes que ha tenido nuestro país, los mexicanos debemos marcar una clara línea de lo que queremos en nuestra relación con los políticos, ya que hoy los ciudadanos nos sentimos abandonados.

Este espacio de la política en México se ha convertido en una jugada de poder. Llevamos años de promesas y pocos resultados. Los ciudadanos hemos permitido, al no entrarle de frente a nuestro compromiso cívico, que los gobernantes hagan lo que quieran. El reto es darnos cuenta de que lo que vivimos es consecuencia de la apatía ciudadana y del abuso de muchos que hoy ostentan un cargo público.

México está cansado. Hoy estamos experimentando nuestra peor época de separación entre los ciudadanos. En medio del momento tan difícil que estamos viviendo, aún hay quien busca mantener dividido a México. El poder controla la realidad.

errores en elecciones, hartazgo votar
Imagen: El Confidencial.

Están empezando las campañas en nuestro país, y ya hay grupos de choque en diferentes regiones haciendo de lo suyo. ¿Cómo es posible que se sigan utilizando acciones tan bajas para obtener el poder? ¿Acaso están mostrando el miedo de no lograr su ambición? Aunado a esto, en las siguientes semanas las campañas sucias se convertirán en el centro de la intención, más allá de las verdaderas campañas de comunicación de un proyecto para gente.

¿A dónde nos llevará esta conducta? ¿Realmente tenemos un camino claro hacia dónde ir? La verdad es que tenemos pocas posibilidades de un cambio en este proceso electoral. Por un lado, no se percibe aún un verdadero compromiso de estar del lado del ciudadano, y por otro, termina siendo más importante la ambición política que resolver las necesidades más apremiantes de los mexicanos.

Como ciudadanos debemos exigir una cercanía. No podemos relajarnos y dejar que nos tomen por sorpresa las promesas sin fondo. Es momento de buscar a nuestros futuros gobernantes desde otra óptica. Seguir lo que nos dice nuestra intuición más allá de una guerra racional con nuestra mente. Hoy ya no se trata sólo de ver el perfil del candidato como un lineamiento para votar, sino de “observar” cómo es que pondrá su corazón para lograr lo que propone. Hoy requerimos políticos con un perfil cercano a la gente.

Las campañas empiezan y con ello los candidatos tienen el reto de aprender a construir algo que conecte con los ciudadanos de manera coherente. No se trata sólo de vender un “storytelling” sino de crear un propósito donde todos estén incluidos.

campañas de odio
Imagen: El Periódico.

Vamos a tener de todo en estas elecciones. Se requiere una fuerza ciudadana para aterrizar lo que realmente queremos para nuestra ciudad, nuestro estado y nuestro México. No se trata únicamente de decidir el voto por un partido o candidato, sino de hacerlo cuidando lo que más importa para nuestras familias y el futuro de México.

Los ciudadanos tenemos la oportunidad de tomar un rol de búsqueda enfocado a la verdad. Descubrir perfiles de líderes que realmente tengan un claro propósito que conecte con lo que queremos de forma colectiva y no sólo individual. Encontrar a los candidatos y partidos adecuados para avanzar hacia el camino que es mejor para todos. Es momento de ser ciudadanos que veamos más allá de nuestros paradigmas y que con ello permitamos observar la mejor opción lejos del ruido mediático al que nos vamos a enfrentar.

En un México cansado, lleno de contenidos digitales para distraernos, llegan las campañas con el reto de invitar a verlos. Esperemos que exista una inteligencia que les permita construir un espacio diferente en dónde conectar con los ciudadanos. No más equipos políticos disfrazados de ciudadanos con intereses propios; esto se trata de todos. Comprometámonos para que México sea el ganador y lo que queremos para el mañana en cada región de este hermoso país. ¿Estás dispuest@ a votar por México?

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Alguna vez te has preguntado: ¿por qué ciertos líderes “conectan” con la gente en la primera oportunidad sin hacer mucho esfuerzo?

En la historia hemos visto liderazgos públicos que han dejado huella en diferentes espacios de la vida humana. Ya sea en el ámbito religioso, espiritual, político, social o empresarial, todos los que han destacado poseen características que los hacen “diferentes”. Por supuesto que el carisma es clave para poder alcanzar una experiencia física que se convierte en un imán inicial con los demás, sin embargo, hay otras virtudes más poderosas que se viven de forma consciente y que permiten construir una relación de confianza y credibilidad a largo plazo.

Hablar de consciencia es una forma de establecer que hay una acción presente de darnos cuenta. Aquella que no se encuentra instalada en una idea o situación que nos conecte al pasado, ni con un deseo del futuro. Esta acción está lejos de cualquier emoción que podamos sentir en ese momento. La consciencia es una experiencia que se vive sólo en el instante presente y que llega al mismo tiempo por todos nuestros sentidos. Es estar ahí viviendo entregado a la experiencia de ese presente, sin juicio ni apego a nada. Esto nos permite fluir y sentirnos conectados con nuestro alrededor.

Llevamos ya una década en que el término consciente ha sido integrado cada vez más al lenguaje cotidiano, usándolo normalmente como una forma de despertar o descubrir algo que no teníamos previsto. Podemos observar que la pandemia nos ha ofrecido oportunidades para hacer consciencia y aprender como humanidad. Nos hemos dado cuenta y hemos descubierto muchas cosas que antes no veíamos por vivir en el día a día de una manera atropellada por el tiempo, el ego y las necesidades de supervivencia. 

solucion de crisis
Imagen: ADEN International Business School.

Un líder consciente es un personaje que vive presente abrazando un propósito común. Es alguien con quien nos sentimos escuchados y por lo tanto tomados en cuenta. ¿Cuántos no quisiéramos gritar al aire que ya estamos hasta la madre de todo lo que sucede? Para este momento en el que vivimos, un líder coherente con esta realidad es quien puede ayudarnos a que ese grito no se ahogue y quede solo en una experiencia del pasado. Un liderazgo que nos invite a una nueva visión de la cual todos nos sentimos parte.

El poder de un líder público consciente se basa inicialmente en decidir estar presente en vez de ausente, y esto no significa que tenga que estar visible todo el tiempo. Lo importante es que resuelva eficazmente los conflictos que se presentan en paralelo a la construcción de un mejor escenario. La forma en que hoy se ha llevado a cabo el liderazgo durante la pandemia, resalta a los países y regiones en donde han alcanzado objetivos incluyentes con resultados exitosos.

Para lograr estar presente se requiere una madurez en la inteligencia emocional. No se trata de controlar las emociones, sino de convertirse en catalizador y liberador de ellas. De entrada, un líder consciente ve un mundo integrado no separado. Asume que él mismo es vulnerable al igual que todos los demás y, por lo tanto, no requiere de una máscara para parecer rudo o aparentar algo que no es. Requiere ser transparente, libre de juicio y audaz con su propósito.

Hoy México tiene una gran ausencia de liderazgos públicos que nos permitan hacernos sentir que en medio de la incertidumbre hay una mano que nos lleva hacia un sitio seguro. Este hueco se convierte en una oportunidad para el renacimiento de líderes conscientes, así como de personajes que se aprovecharán de la herida para su propio beneficio.

inconsciencia covid
Ilustración: La Nación.

Estaremos viviendo un 2021 con más complicaciones de salud, económicas y sociales. Esta realidad sin control es parte de lo que habrá que asumir para poder ver la puerta de salida, de lo contrario, podemos caer en la costumbre de rechazar nuestra realidad sin darnos cuenta de que así cavamos un pozo cada vez más profundo. Hoy el inconsciente colectivo tiene instalada la necesidad de resolver lo que estamos experimentando y de darle vuelta a la página lo más pronto posible. Es por esto que se requieren líderes cercanos que estén presentes para escuchar y co-crear un nuevo paradigma que permita construir un propósito común al cual apuntar.

Este año los líderes políticos y empresarios tienen la oportunidad de rescatar ese liderazgo que se percibe ausente por una mayoría de los mexicanos. El futuro nos ha alcanzado y hoy no tenemos mucho tiempo antes de que todo se vaya al pozo. Es claro que no podrán hacerlo solos y por ello, deberán construir una identidad de confianza para integrar a ciudadanos y comunidades que permitan impulsar una verdadera transformación en el país. No se trata de decirlo sino de hacerlo realidad. Las próximas elecciones están a la vuelta de la esquina. La opción de estar presentes o ausentes es de todos. Líderes y ciudadanos por igual.

Tomemos un respiro y un momento para preguntarnos, ¿cómo es que me siento hoy? ¿Cómo percibo que se sienten los que están a mi alrededor? ¿Puedo hacer algo por mejorarlo? La respuesta será de cada uno y asumirlo para entrar en acción será la diferencia para lograrlo. ¿Le entras conscientemente por México?


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Uno de los grandes retos que enfrentamos como seres humanos en este nuevo año es el de sentirnos estancados física y psicológicamente.

Después de un “Quédate en casa” vigente por meses, no se logró alcanzar la posibilidad de librar la pandemia. No significa que las personas no hayan hecho caso a las indicaciones de las autoridades, sino que la reacción inconsciente y desesperada por el apego a la antigua normalidad hizo que una mayoría saliera sin una cultura de cuidado a las calles.

Más allá de pensar y declarar que lo que pasó en el 2020 se queda en el pasado, es importante observar el aprendizaje y las posibilidades que realmente tenemos frente a nosotros. Aun y cuando la pandemia sigue creciendo con los eventos de diciembre y la nueva cepa del virus, no podemos quedarnos estancados, es momento de movernos. No se trata únicamente de las actividades que nos hacen salir a la calle para trabajar o cubrir nuestras necesidades de supervivencia, me refiero a empezar a movernos física y psicológicamente.

moverse en tiempos de pandemia
Imagen: Guim.

Contamos en este momento con la posibilidad de construir una nueva historia de vida. Todos seguiremos enfrentando los mismos problemas desde las diferentes trincheras y habremos de convertirlos en nuevas oportunidades. El mundo digital está en plena aceleración y ya no es posible insistir en regresar a una antigua normalidad. Es momento de asumir que ya nada será igual en el ambiente de las relaciones sociales así como en las formas de trabajo y convivencia familiar.

Entonces hay que parar y preguntarnos: ¿Hacia dónde apuntar nuestras vidas? ¿Tenemos claro qué es lo que verdaderamente queremos? ¿Si estuviéramos en enero del 2020 y supiéramos todo lo que va a suceder que haríamos ahora para sobrellevarlo mejor? Si ya podemos anticipar un posible escenario de lo que puede acontecer en los siguientes meses respecto a la pandemia. ¿Cómo nos debemos preparar ante todo esto?

Para iniciar es primordial saber hacia dónde queremos llegar. Al final no habrá camino si no tenemos por lo menos claridad en el destino que queremos abordar. Todo aquel que no tenga un propósito más allá de sobrevivir ante lo que viene, seguro se quedará estancado. A su vez, podemos predecir que aquel que se ponga en movimiento podrá acceder a mejores posibilidades del 2021. Sabemos que habrá una mayoría en el juego de la supervivencia, por eso se requieren nuevos liderazgos conscientes para acompañarles guiarles a un mejor destino.

Moverse bien es moverse conscientemente de forma integral desde tres ámbitos básicos: la mente, las emociones y nuestra experiencia física. Hoy, estos tres elementos concretos de la vida del ser humano, son la clave para armonizar y dar coherencia a lo que queremos lograr durante este año.

moverse en pandemia
Imagen: Alex Green.

Atender a la mente y a las emociones consiste en detenernos a observar nuestros pensamientos y sentimientos. Contestar de forma consciente: ¿Hacia dónde me lleva lo que estoy pensando o sintiendo? ¿Me permite realmente avanzar y moverme hacia un mejor lugar o se convierte en una limitación para lo que deseo? ¿Estoy siguiendo el comportamiento de las masas o es una decisión personal? Meditar en dónde estamos y descubrirnos día a día se convierte en una práctica consciente en movimiento. Esto nos permitirá saber si vamos en la dirección correcta y coherente hacia nuestro destino.

En la experiencia física será muy importante el cuidado de nuestro cuerpo. Por un lado, la forma en que lo nutrimos y, por otro, mantenerlo en movimiento. Fortalecernos físicamente nos mantendrá más activos y con mejor energía para luchar. Hacer ejercicio diario y movernos de formas distintas nos permitirá liberar las energías de carga que se acumulen en nuestros músculos o en diferentes partes del cuerpo que deterioran nuestra calidad de vida. El Yoga, la meditación dinámica, el baile y otros ejercicios, más allá de los deportivos, serán clave para hacernos más ligero y saludable el viaje.

Movernos conscientemente y en coherencia entre la mente, emociones y experiencia física nos abre la posibilidad de fortalecer nuestro sistema inmunológico lejos del estrés y cargas psicológicas frente a lo que estamos viviendo. Abre el camino para accionar la lucidez y atender lo que queremos alcanzar o resolver este año. Nos da la oportunidad de fluir en la vida para avanzar en paz en medio de la tormenta. Es momento de salir del estado en que nos encontramos y preguntarnos en lo individual: ¿Quiero moverme para fluir y estar presente o me quedaré estancado y ausente en el 2021?


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La Navidad 2020 nos regaló una nueva oportunidad para descubrirnos como seres humanos viviendo en un sistema lleno de fragilidad.

En los años anteriores, las reuniones con familiares y amigos era lo que estábamos acostumbrados a “disfrutar” en estas fechas. El contacto físico del abrazo, compartir sonrisas e inclusive lágrimas, se convertían en el centro de los festejos. Los regalos, las reuniones y posadas, al igual que el compartir un “Feliz Navidad” se instalaron en una práctica común como parte del ambiente en esta temporada.

En el mes de diciembre subían las emociones al máximo y se creaban lazos de fraternidad en gran parte del planeta. Hasta las guerras se detenían y se convertían en un lugar de paz, como si un switch detuviera la vida turbulenta por un momento. Los humanos dábamos por hecho,  sin ponernos de acuerdo, que eran fechas en donde debíamos parar, creyentes o no; se transformaba un mundo con ganas fraternas de unirse.

No todo ha sido perfecta armonía en las pasadas épocas navideñas, también como hoy se presentaba en menor escala la tristeza por los que se habían ido, el dolor por el trabajo que se había perdido y la soledad, que sin importar el hecho de contar con la cercanía de amigos y una familia numerosa, estaba presente. Al final hemos sido parte de muchas Navidades que nos han traído de todo un poco sin darnos cuenta de que la del 2019 pudiera haber sido la última que vivimos de esa forma tradicional. Hoy sabemos que la de este año fue diferente y especial.

la ultima navidad
Imagen: Pinterest.

Nos encontramos ante un cambio de paradigma. Hoy se vivieron algunas de las experiencias anteriores ya que hubo quienes se reunieron de forma física o a través del mundo digital, sin embargo, el nuevo paradigma nos invita a empezar a reconstruirnos como humanidad. El 2020 nos mostró literalmente como seres totalmente vulnerables ante lo que hemos construido por nosotros mismos. Hoy sabemos que esto ya no podrá seguir igual.

“El mundo está roto”. Esta frase la compartió mi hija para describir que el mundo ya se encuentra así y que en el fondo no se trata de componerlo sino de aprender a vivir en él. La idea es asumir que ya lo hemos quebrado y que en medio de esta ruptura la mejor sanación es fluir dentro de él para re-humanizarlo.

El mundo está roto porque nos hemos ocupado en separarnos de todo lo que significa vivir en unidad. Podremos no estar conscientes de que somos parte de un gran universo conectado, pero lo que sí tenemos frente a nuestros ojos es un planeta disfuncional para los seres que lo habitamos. Es momento de darnos cuenta de que a la Tierra esto no le afecta. Ella sabe vivir su proceso de evolución, coherencia, transformación y reinvención sin necesidad de nuestra ayuda. Los únicos que estamos cambiando el rumbo hacia una dirección equivocada, para una vida mejor en este planeta, somos los seres humanos.

El mundo está roto porque nosotros estamos ciegos. No nos atrevemos a ver hacia nuestro interior para encontrar las respuestas. Buscamos que todo suceda afuera y esto nos pone a prueba una y otra vez, invitándonos a detenernos para observarnos en autoreferencia y aprender de ello.

reparar un mundo roto
Imagen: Pinterest.

El mejor regalo que podemos hacernos en esta época en que finaliza el 2020 es comenzar por observar sin juicios en dónde estamos parados cada uno. ¿Qué estoy sintiendo y de dónde viene esto que siento? ¿Mis pensamientos están siendo coherentes con mis deseos más profundos? ¿Qué apegos tengo que me atrapan en el mundo físico y en la separación con los demás? ¿Estoy siendo controlado por un impulso colectivo o vivo mi autentico flujo? ¿Qué he dejado de hacer o he hecho para que el mundo esté así? ¿Soy consciente de que puedo ser parte de la sanación del mundo? ¿Por qué esperar a una época en el año para buscar la unión y la paz?

El mundo está roto porque no nos hemos encontrado. Esa ruptura la podemos convertir en la puerta de la salida hacia un nuevo mundo que nace desde cada uno, convergiendo con todo el planeta que nos alimenta para acompañarnos en este trayecto de una nueva realidad. El mundo sí está roto y lo hemos hecho para aprender. Hoy no podemos dejar pasar esta oportunidad de consciencia en medio del caos que estamos viviendo, es momento de despertar sabiendo siempre que el mejor regalo está en ti y eres tú.

¿Estás list@ para descubrir la ruptura que llevas dentro?


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¿Qué significa la Navidad en la nueva realidad? No entraré a la línea religiosa más que para dejar claro que no debiera de cambiar nada para todo cristiano que sigue su fe.

Hablando de la Navidad como temporada de unión familiar, con los amigos y compañeros de trabajo podemos confirmar que la experiencia se vivirá desde una nueva realidad. De entrada, las posadas se han dejado atrás, aun y cuando algunos lo quieran extender al mundo digital sabemos y entendemos que no es lo mismo. Por otro lado, aquellos que realmente no se reúnan en familia podrán experimentar un espacio en donde la sombra de la soledad, lejanía y tristeza cubra esta vivencia.

¿Qué podemos aprovechar de todo esto? Mas allá de que habrá un número importante de personas y familias que sí se reunirán, esta temporada que normalmente traía momentos de reflexión y paz, será una gran oportunidad para descubrir cómo estamos y cómo es que queremos estar de ahora en adelante.

navidad en covid
Imagen: Keith Negley.

En algunas familias habrá sillas vacías y voces que no se volverán a escuchar. En otras ya no será el mismo evento por el simple hecho de que la economía familiar ha sido afectada. Por supuesto que en otras se vivirá la posibilidad de hacerlo desde la vieja realidad, pero en general, se podrá experimentar un vacío al sentir que este año fue determinante y de gran impacto en la vida de todos.

¿Qué podemos observar de todo esto? Creo que podemos aprender de todas las sensaciones que ya ha empezado a reflejarse por la época. Estamos hoy ante una incertidumbre con “vacunas de ilusión”. Nadie sabe ni puede adivinar lo que sucederá en los próximos meses, menos incluso en los próximos años. Será importante asumir este estado de ánimo compartido en colectivo para empezar a descubrir cómo nos abrimos al aprendizaje consciente para cambiar el rumbo que llevamos hacia el futuro.

Estamos ante una sombra colectiva tan pesada que lo único que debiéramos de pensar es en generar luz. Si logramos entender que esto lo estamos creando nosotros mismos para aprender, seguro se nos abrirán las puertas a nuevos destinos. Observar y asumir las emociones de baja energía de forma consciente puede ser la llave para las puertas de un nuevo camino. De lo contrario alargaremos el arrastre de desesperación por salir de este proceso del cual no hemos terminado de aprender. Sabemos que será más sencillo poder observarse para aquellos que no han sido impactados tan duro por estas crisis, sin embargo, la opción de sobrellevarlo es para todos.

vacuna covid
Imagen: Laura Kammermann.

¿Qué podemos hacer esta Navidad? Podemos regalarnos el auto-conocernos y asumir quiénes estamos siendo, identificando así, desde donde estamos, observando nuestra vida y abrazarla tal cual es. Podemos decidir estar presentes o ausentes. Si nos dejamos llevar por el pasado o si iniciamos un nuevo viaje, será la clave para anticipar cómo pasaremos esta temporada. Será de mucho valor estar cerca de quienes requieran de una palabra o momento para ser escuchados. Hacer esto sin juicio y con toda la atención para confirmar que vamos unidos en esto, es un primer paso para ayudar a alguien más a salir de la experiencia que puede estar arrebatando su vida.

La pandemia nos trajo la oportunidad de vivir cada día como si fuera el último. Aun y que no hemos aprendido totalmente el significado que esto conlleva, la oportunidad sigue presente mostrándonos que de nada sirve todo lo que podamos acumular si nos convertimos en el apego de todo eso. Hoy la nueva realidad la creamos día a día, y solo ésa es la que vale la pena disfrutar. Seguro tendremos más momentos difíciles o inclusive peores. Al final tendremos la opción para decidir cómo pasar por la oscuridad del camino teniendo siempre la posibilidad de hacerlo iluminándolo con nuestra propia luz.

¿Y si esto que nos pasó en el 2020 era parte de un plan para valorarnos más? ¿Acaso hemos descubierto quienes somos frente a esta posibilidad de morir? ¿Nos hemos dado cuenta de que no es la fiesta sino la importancia de estar con nosotros mismos para poder estar con los demás? Estoy seguro de que muchos decidiremos revalorizar esta temporada más allá de nuestras creencias para decidir desde una voluntad consciente. Al final no importa a dónde nos dirijamos o en dónde estemos, siempre estaremos viviendo con nosotros mismos. Desde ahí la construcción de un mejor futuro siempre será más sencillo ¿Ya has descubierto quién eres para platicar contigo mismo de todo esto?


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Al inicio del 2020 México ya arrastraba un pasado con un peso extra del cual no éramos conscientes. Veníamos forjando como sociedad un futuro predecible al no contar con la capacidad de detenernos, observar minuciosamente y detectar que poco a poco nos alejábamos de las ganas de participar y vivir en comunidad. El deseo por ganarle al otro se había programado tan profundamente en nuestra mente que la separación en la sociedad tomaba su peor camino hacia un estado cada vez más fuerte en la polarización.

Nos encontrábamos escribiendo el guion de nuestra película y proyectándola en una gran pantalla colectiva. Nuestro miedos y emociones de baja energía (como la culpa, el orgullo y la apatía) nos mantenían escribiendo las escenas que proyectábamos en esa realidad. El momento de la sorpresa, en esta narrativa que construimos, llegó con la pandemia y todo lo que trajo con ella. Parecíamos sorprendidos de no haber hecho nada por prepararnos para contrarrestar con anticipación lo que se veía venir claramente. Al final nos llevó a recluirnos en nuestras casas y nos inundó con esa incertidumbre en la que vivimos hasta el día de hoy.

¿Recuerdas esos días en que nos asombrábamos porque los animales andaban en libertad por las ciudades? La separación física nos estaba mostrando lo que teníamos a nuestro alrededor. Ríos y mares empezaron a limpiarse en muchos lugares no industriales bajo la contaminación en las calles. El planeta estaba respirando y mostrándonos que todo lo que veíamos en nuestras pantallas individuales y colectivas se hallaba lejos de lo que podemos visualizar para construir un mejor futuro para todos.

pantalla
Imagen: @gebelia.

Nos mostró también lo lejos que nos encontrábamos de algunos familiares y amigos. Nos trajo un capítulo a nuestra película en el que pudimos observar que al no tenerlos cerca empezábamos a necesitarles. Llevábamos años deshumanizándonos, sin darnos cuenta de que todo era parte de la construcción de lo que hoy estamos viviendo y que tristemente poco a poco está regresando a la vieja normalidad. No hubo aprendizaje.

La gran oportunidad que tenemos para proyectar y crear un mejor futuro es alejarnos del pasado para romper con ese “futuro predecible” que siempre teníamos seguros y a la vista. Esto no sólo es un tema de buenos deseos ni positivismo, es un acto consciente de ponernos en acción hacia un nuevo destino. Hay que verlo y hacerlo. Es claro que hay que cambiar paradigmas ya establecidos en nuestra cultura e instalar los nuevos que requerimos para que nuestra pantalla cambie. Sabemos que esto no se construye de la noche a la mañana, pero no deberíamos esperar más para empezar conscientemente.

Veamos un México unido, sano y abundante para todos; construyámoslo desde cada uno. Acumulemos y sumemos emociones de energía alta como el amor, la paz y el agradecimiento en vez de priorizar la competencia y la razón que sólo alimentan al ego. Esto se debe hacer desde la consciencia y comprensión de que la responsabilidad es de todos. Debemos tener claro que, si lo seguimos haciendo como antes, nuestra pantalla estará llena de lo mismo y obtendremos igualmente los mismos resultados; esos que desafortunadamente no suman para construir un mejor país y un mejor planeta.

sociedad en pantalla
Imagen: Brecht Vandenbroucke.

Esta pandemia nos ha mostrado tantas cosas que es momento para aprovecharlas. Escribamos las escenas que queremos vivir en el futuro y actuemos coherentes a ello. Dejemos de meternos en la vida de los demás de forma destructiva y construyamos estructuras positivas desde nuestra vida para los demás. Las posibilidades pueden cambiar muy rápido si vamos despertando del sueño en que nos hemos dormido esperando a que las circunstancias cambien mientras no se hace nada y responsabilizamos a los demás.

Aún existen muchas personas con el deseo de regresar a lo mismo de antes, por salir del momento que estamos pasando, y es entendible. Esto no permite que la pantalla colectiva cambie tan rápido, pero sí podemos estar seguros de que si seguimos sumando mexicanos conscientes a una nueva pantalla para México, poco a poco podremos proyectar un país más equilibrado y mejor para todos.

Al final son las pantallas individuales las que se suman para construir la colectiva. Hay que empezar desde nuestra propia vida preguntándonos ¿Qué estoy proyectando en mi pantalla? ¿Cómo estoy aprovechando el aprendizaje de todo esto que estamos viviendo? ¿Sigo criticando o culpando a los demás o ya escogí el camino de sumar en vez de separar? ¿Mis deseos traen resultados también para una mejor sociedad? ¿Estoy creando un futuro predecible o un nuevo futuro?

La actuación de cada uno en esta gran pantalla colectiva determinará el siguiente episodio de nuestra película llamada México. ¿Estás consciente de la siguiente escena que quieres producir en esta película o dejarás que otros la proyecten sin ti?


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La cruda de Trump

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no sabe que ya se acabó la fiesta y por lo tanto, se comporta como el amigo enfiestado que no se quiere ir y que, mientras tumba algunos tragos, discute y pelea con los que se quedaron hasta el final. Seguro va a dejar una huella que todos recordarán, aunque el próximo día él no pueda refrescar su memoria.

Se va a levantar preguntándose: ¿Qué hice ayer para sentirme así? ¿Por qué no me acuerdo de nada? ¿A caso hice alguna locura? ¿Trate mal al alguien en la fiesta? Y después de algunos minutos se dará cuenta de que lo sacaron del grupo de WhatsApp.

Cuando vas en la vida pisando a los demás para lograr tu ambición, no puedes dejar huella más que encima del zapato del otro. Lo más interesante de la vida de Trump aún no lo ha vivido. Él está en el umbral de un cambio que le afectará mentalmente y no será sencillo darse cuenta por el ego que se ha apoderado de él. Un par de aspirinas no serán la solución a la cruda que le puede durar un largo tiempo.

cruda de trump
Imagen: Ferran Martín.

Así como aquel día en que Obama, cuando era presidente, lo puso en ridículo frente a los empresarios en un evento público y sembró la semilla que hizo que Donald Trump llegara a la presidencia, habrá un día muy cercano que lo regresará a aquella silla lejos de ser el hombre con el poder que llegó a tener.

La fiesta tuvo un inicio y un fin y el vivirá su cruda de acuerdo a los tragos que decidió tomar y a las acciones que realizó de forma inconsciente. Podrá recordar lo que hizo mal en el momento en que aparezcan las respuestas en esta nueva realidad, y darse cuenta del nivel de daño que causó su festejo inconsciente.

El ser humano ha demostrado que el poder lo hace ciego y lo aleja de la realidad que le rodea. En lugar de evolucionar a un súper humano se convierte en un súper ego. Lo primero que desecha el ego cuando se cree poderoso es la pureza del ser que vive sin ambiciones ni separación de los demás. Pierde la consciencia de poder sentirse unido y ser parte de un juego universal que no tiene fin y se encierra en su propia fiesta buscando la felicidad en donde no la hay.

Trump tendrá siempre dos opciones. Podrá decidir seguir en su fiesta inconsciente o aprender de su “mala copa” para regalarse una nueva forma de participar en este planeta, más allá desde el ego. Se podrá dar cuenta de que engañar a otros y autoengañarse no dura para siempre. Como diría Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todas las personas alguna vez y a algunas personas todo el tiempo, pero no puedes engañar a todas las personas todo el tiempo”.

bye trump
Imagen: Serko.

La cruda de Trump no sólo será para Trump, sino para todos los que vivimos esta era. Un gran aprendizaje que nos mostró que vivimos separados sin darnos cuenta. Esa separación del ego por creer que la fiesta era su fiesta y no darse cuenta de que estaba como invitado es un gran regalo que todos tenemos la oportunidad de recibir para observarnos.

Es momento de darnos cuenta de que la separación que vivimos es la peor cruda que nos trae el ego. Esta polarización social que existe en México está siendo creada desde este prisma que no nos permite ver que vamos en el mismo barco, y que dividirlo en dos seguramente provocará que se hunda. Es claro que se requieren nuevos liderazgos que cambien el paradigma para no terminar en una cruda que nos lleve a un peor escenario del que hoy estamos viviendo.

Cada uno tendremos que decidir cómo participar de la fiesta de la vida. Lo hacemos de forma consciente como invitados siendo parte y fluyendo o inconsciente separados de todo. Dicen por ahí que la fiesta debe continuar, pero la pregunta es, ¿cómo queremos amanecer el día siguiente?


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Atrapados en nuestro propio juego

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Al pasar de los años sigue el sueño de una mayoría que cree que llegará alguien a salvarnos o a proporcionarnos la fórmula mágica para ser felices en esta vida. Esos héroes que nunca llegan son como los amigos imaginarios, existen sólo en nuestra mente. ¿Por qué esperar a que alguien nos salve en nuestro propio juego?

Hemos creado un sistema que nos hace creer que, para disfrutar del juego, debemos estudiar una carrera para obtener un empleo y trabajar para recibir un salario. Debemos formar y mantener a una familia y hacer que nuestros hijos estudien para obtener un trabajo y, por lo tanto, un salario y formar una familia. Así sucesivamente es como nos encontramos ciclados en el nivel más bajo de este juego llamado “experiencia terrenal”. No cabe duda de que estamos siendo el “personaje” del juego en vez de ser quien tiene el control del mismo.

Estamos pasando por un momento clave del juego en el que si no despertamos seguiremos viciados en el nivel más bajo, en el cual se experimentan las emociones de pena, culpa, dolor, apatía, deseo, miedo y orgullo, entre otras. Éstas nos mantienen estancados en un mismo sitio, aunque pensemos que estamos avanzando, sin darnos cuenta que todo es una mera ilusión.

ilusion de la vida
Imagen: MZStatic.

Estamos enmarañados en una “matrix” que no entendemos y que nosotros mismos alimentamos. No nos damos cuenta de que todo está conectado de alguna forma y que cualquier cosa que nosotros pensamos, sentimos y hacemos, crea la realidad que experimentamos. Inclusive hemos creado un sistema lineal para medir el tiempo que no entendemos del todo, y por eso nos mantiene conectados al pasado, con miedo al futuro y sin disfrutar el presente. ¿Dónde está la clave para jugar este nivel?

Tenemos un contexto histórico lleno de contenidos donde se habla de que vivimos en una ilusión terrenal. Lo han mencionado desde corrientes espirituales como el cristianismo, el budismo y el taoísmo, los más grandes filósofos de la Antigüedad, chamanes del mundo, científicos de MIT y Harvard, así como Elon Musk, por mencionar a un líder visionario actual. Aun y que existe toda esta información y fórmulas de cómo funciona el juego, la humanidad sigue buscando y creando experiencias físicas que la mantengan de alguna forma “segura” en este nivel más básico sin poder avanzar.

La primera regla para entender el juego es aceptar que el juego existe. Eso abre la puerta al observador consciente que todos tenemos, para empezar a entender cómo funciona. Hay reglas que hemos creado que nos mantienen distraídos en este primer nivel y otras que son universales que nos permitan avanzar al siguiente. El reto es damos cuenta de cuáles son las que nos ayudan y de cómo funcionan. Inclusive hay quienes han entendido mal las reglas del juego y han decidido tomar el control de la experiencia de los demás para jugar el suyo.

juego de jubilacion
Imagen: Pinterest.

Por todos los medios conocidos de la historia nos ha llegado la información de cómo avanzar en este primer nivel, pero no lo hemos querido ver. Nos han insistido en hacernos saber que no estamos separados y sucede que cada vez nos vemos más alejados de los demás. Nos han compartido que el sufrimiento es un aprendizaje para avanzar y lo rechazamos volviéndonos ciegos a descubrirlo. Hemos confundido la plenitud con la felicidad y, por lo tanto, intentamos encontrarla constantemente en las cosas materiales y en las experiencias emocionales. Hemos decidido buscar la clave para avanzar en el exterior cuando nos han compartido por siglos que ésta se encuentra en nuestro interior. Hemos recibido todas las señales posibles mediante la evolución de los mismos medios que hoy tenemos a la mano a través de la tecnología. No hemos querido creer que podemos tener el control del juego si nos conectamos con nosotros mismos en vez de buscarlo en experiencias externas.

No se trata de enjuiciarnos y pensar que no es bueno estar en el nivel más básico, sino de entender que a eso venimos y que podemos transitarlo de forma distinta. La finalidad del juego consiste en vivirlo al máximo y disfrutarlo para que con este aprendizaje podamos avanzar. Es claro que si seguimos pensando que los demás son los culpables de lo que experimentamos en este nivel, estamos siendo controlados por el juego. ¿Quieres seguir atrapado en el “personaje” o vas a tomar el control?


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