aprendizaje

La utilidad de los fracasos

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El aprendizaje es un largo camino de ensayos, pruebas, hipótesis, expectativas, errores, fallos, frustraciones, creatividad, cansancio y fracasos, muchos fracasos.

Desde pequeños se nos ha enseñado que la meta y el triunfo son aquello que debemos siempre poner en primer lugar al momento de iniciar cualquier camino. Nada más lejos que el goce que supone transitar de un lugar a otro.

Hace unos años, el gran físico chileno Andrés Gomberoff me dio una lección de la importancia de los procesos de aprendizaje. Hacía un tiempo que no lo veía cuando me lo encontré en un café en Santiago; me contó que venía llegando de Japón, donde había pasado unos pocos días; un viaje que toma cerca de 36 horas desde Chile.  El motivo de su periplo al otro lado del planeta fue la invitación de un colega suyo quien lo había desafiado a trabajar en un problema de física teórica que lo tenía complicado. ¿Y cómo les fue?, pregunté. —No llegamos a nada –me dijo–, pasamos cerca de una semana encerrados desarrollando fórmulas y no lógranos resolver el acertijo. ¡Qué frustración más grande!, exclamé. —¡No! –me contestó con firmeza–, la mayor parte de las veces, los físicos no somos capaces de probar nuestras hipótesis, y eso es lo que, justamente, hace que, el hacer ciencia valga la pena. Porque es difícil, porque casi siempre nada resulta, eso es lo que permite que, cada problema inconcluso abra nuevas preguntas y posibilidades para seguir avanzando, para ir más allá, mucho más allá de lo que imaginábamos cuando nos preguntamos por primera vez aquello que intentamos entender.

aprender del fracaso
Imagen: Red Badget.

De alguna manera esa noción de aprendizaje desde el fracaso y la frustración se puede equiparar a otro ámbito, muy distinto, de la condición humana: el amor.

¿No es ese también uno de los campos más lleno de ilusión y dolor por los que transitamos a lo largo de nuestras vidas? ¿Quién no ha perdido en el amor? ¿Quién no se ha sentido derrotado y no se ha prometido que nunca más lo volverá a intentar, que nunca más volverá a confiar, para estar, al poco tiempo, nuevamente deslumbrado por la posibilidad que esta vez sí resulte la apuesta? 

Es importante el fracaso porque gracias a él celebramos los triunfos. Agradecemos la salud porque conocemos la enfermedad y amamos porque sabemos lo que es el desamor.  La derrota nos es necesaria, nos alimenta, da fuerza y coraje, bien lo escribió Teresa de Ávila hace 500 años:

Tengo una grande y determinada determinación,
de no parar hasta llegar,
venga lo que viniere,
suceda lo que sucediere,
trabaje lo que trabajare,
murmure quien murmurare,
siquiera me muera en el camino,
siquiera se hunda el mundo.


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Obtiene UnADM registro de Huawei ICT Academy

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El objetivo es que los estudiantes accedan a cursos y recursos de aprendizaje tecnológico desarrollados por la compañía.


La Universidad Abierta y a Distancia de México (UnADM) obtuvo el registro como Academia de Tecnologías de la Información y Comunicación, de parte de Huawei ICT Academy, con el objetivo de que sus estudiantes accedan a cursos y recursos de aprendizaje, desarrollados por la compañía tecnológica y de comunicaciones de origen asiático.

Al respecto, el Titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, reconoció el trabajo de las autoridades educativas de la UnADM, y exhortó a la comunidad escolar a aprovechar esta oportunidad para contribuir al desarrollo de la educación que promueve el Gobierno de México.

Moctezuma Barragán resaltó la necesidad de contribuir en la formación de profesionales en el sector de las Tecnologías de la Información (TIC’s), así como en el desarrollo de jóvenes emprendedores capaces de vincularse a la industria 4.0.

La Rectora de la UnADM, Lilian Kravzov Appel, afirmó que el desarrollo profesional y personal de las y los estudiantes es prioridad de la institución, por lo que la certificación de Huawei refleja el trabajo que se realiza para ampliar sus oportunidades y las de sus egresados.

Agregó que otros beneficios del registro son el acceso a las últimas tecnologías y recursos e-learning, así como a herramientas de simulación estándar de la industria; formación en procesos de certificación de habilidades y competencias; colaboración en intercambios nacionales e internacionales; participación en competencias por la excelencia en las TIC’s y oportunidades de colocación, entre otros.

Asimismo, Dolores Alejandra Vásquez Carbajal, Directora de la División de Ciencias Exactas, Ingeniería y Tecnología de la UnADM, informó que el primer curso será Huawei Training HCIA AI (Inteligencia Artificial) y estará disponible en el segundo semestre de 2021.

Con este tipo de colaboraciones se incentiva a los estudiantes mexicanos para que desarrollen soluciones tecnológicas con las empresas que están marcando el rumbo en las tecnologías, beneficiándose así en la adquisición de mayores conocimientos y experiencia de alta calidad.

La presencia global de las academias Huawei es de más de 600, con mil 200 instructores capacitados, en beneficio de más de 45 mil estudiantes. En México existen 90 instituciones que han logrado este registro, en apoyo de más de 2 mil estudiantes en el país.

Memorias de números y números para la memoria

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Pensar números para muchos da escalofríos. La sociedad enseña a temerles. Son como esos alacranes ponzoñosos que si te pican te duermen: los números a casi todos apendejan. Sólo algunos (los elegidos al parecer), los inmunes a su veneno, traspasan el umbral. Dicen los que ya lo han cruzado que una vez pasando al otro lado te enamoras de ellos, y entonces siempre vivirás pensando a través de ellos. Es como si los números te poseyeran. Algunos sabios argumentan que así surgen las grandes mentes, mentes lógicas, mentes numéricas, LAS MENTES.

Mi padre fue ingeniero, se llamaba Werner Rettig Martorell e impartía cálculo diferencial e integral; sus alumnos le decían Piskunov. Se hizo conocido dentro de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Guadalajara no porque, en los años setenta, participó junto con el ingeniero José del Río Madrigal en la creación de la carrera de Ingeniería en comunicaciones y electrónica, ni porque tuvo un cargo dentro de ésta; no, su fama se debía a los números. Sus estudiantes lo llamaron Piskunov gracias al autor del libro que en aquel entonces la editorial Mir Moscú distribuía en México. Ese sobrenombre ruso hacía aún más ajena su persona a los estudiantes.  Fue como añadir una distancia extra a sus ya tan extraños apellidos y nombre.

Primera clase de biología, Preparatoria Vocacional de la UdeG. Nombran lista. “¿David Rettig?” dice sorprendido.Sí profesor”. “¿Qué es de ti Werner Rettig?”, “mi padre”, … “Salte, estás reprobado. Él sabrá por qué.”

Ésa fue la primera vez que me topé de frente con la fama de Piskunov. Nunca convencí al maestro de reintegrarme al curso, busqué a mi padre y le pregunté quién era y qué le había hecho. Sonrió y me dijo: “qué bueno que no te dará clase, te hice un favor. Busca otro maestro”.

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Imagen: La Covacha Matemática.

A partir de ahí quise conocer las historias de mi padre y su fama como maestro. Entonces trabajaba en la librería que mi madre tenía en esa misma Facultad, en ese espacio en el que conoció al ingeniero Rettig. Fue ahí donde aproveché para hurgar e hilvanar su historia. Yo no vivía con él desde los dos años y cuando lo veía no me alcanzaba ni la energía ni el ánimo para preguntarle mucho. Regularmente yo estaba nervioso, pues la primera pregunta era “¿cómo vas en la escuela?” (nunca fui un alumno ejemplar), y las visitas a mi padre, que había virado a ser homeópata, duraban igual que una consulta.

Piskunov paraba a sus estudiantes frente al pizarrón para hacerlos resolver problemas. Inquisitivo preguntaba y hacía que se reformularan tanto los problemas como sus propias vidas. Cálculo diferencial e integral los llevó a elegir varios caminos: muchos cayeron en crisis nerviosas y lloraron, otros se fueron; algunos otros, dicen, permanecían en la línea y se volvieron ingenieros. No sé cuántos biólogos, taxistas y comerciantes fueron producto de las drásticas maneras que mi padre tenía para enseñar matemáticas.

Pero mi padre no tuvo nada más mala fama. Sus historias eran de amor y odio. También en esa preparatoria y un par de años después, ya en último semestre, un maestro de química, al ver mi nombre, me preguntó qué era yo de Werner; pensé que sería sentenciado y junté al “es mi padre”, un nervioso y sentimental “pero no vivo con él, es más, acaba de morir”. Ese maestro me tomó del hombro y me dijo, “cuánto lo siento…era una persona espectacular”. Me contó cómo eran sus clases: si no razonabas estabas fuera.

Fue en la preparatoria que tomé gusto a las matemáticas, tanto que llegué a dar clases de álgebra a mis compañeros que se iban a extraordinario. Mi gusto inició con un maestro espigado, casi de figura quijotesca, que trataba los números con el candor que yo entonces quería tratar a mis compañeras. Además de tener a ese profesor, aprovechaba la librería de mi madre que siempre tenía algo que podría guiarme. Cuando le dije a mi madre que quería estudiar arqueología me visitó un ingeniero al día con el cometido de convencerme de no cometer tan fatal error. Desde entonces los números quedaron guardados en mi memoria como una historia y siempre asociados a mi padre y a un buen maestro. Claramente en la carrera pocas materias tenían números. En México y probablemente en el mundo existe una escisión entre las humanidades y las letras, así se han configurado las falsas fronteras del conocimiento.

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Imagen: Segredos do mundo.

Pero la vida y el tiempo dan lecciones y virajes inesperados. Desde hace un par de años colaboro en un grupo de investigación de una empresa (Lecto), que está empeñado en cambiar la noción social que venimos arrastrando sobre las matemáticas, la lectura y su enseñanza. El problema es de raíz, es cultural. Ni las matemáticas ni la lectura son para pocos, simplemente son mal enseñadas. Desde niños se nos enseña que los números son esos alacranes y en vez de admirarlos los queremos exterminar o simplemente alejar. Y de las letras qué decir, ya hasta la campaña de Librerías Gandhi nos muestra si estás del lado de los que aman y entienden las letras o si perteneces al Dark Side.

En la era del algoritmo el número es el código con el que se escribe el futuro. En ese contexto México está evaluado, según las pruebas PISA, como uno de los que están en el tercio inferior de evaluaciones. Estamos peor en matemáticas que en lectura, pero en ambos estamos muy mal. La razón es que esa semilla se siembra desde los fundamentos de la educación y si no se siembra bien, entonces el árbol crece torcido. Las pruebas PISA se hacen a estudiantes de quince años.

De los países miembros de la OCDE la media en el porcentaje de alumnos con bajo nivel de competencia en lectura es de veintitrés y México los supera casi al doble con cuarenta y cinco. En aprovechamiento de matemáticas el promedio de los miembros de la OCDE es del veinticuatro y México los supera con un cincuenta y seis. Aunado a ello sólo el uno por ciento de los estudiantes mexicanos se ubica en el tercio superior en competencias matemáticas. Economías asiáticas como China y Singapur tienen niveles del cuarenta por ciento en el primer tercio.[1]

Imagen: Publico.es.

Desconozco si los estudiantes en esas economías mantienen una relación emocional y positiva con los números. La base no sólo está en el conocimiento y la habilidad sino en la trama de significados que envuelven lo que uno siente por los números y las letras. En México mucho de ello, desafortunadamente, depende de la suerte: si te encontraste o no con un gran maestro que te abrió la perspectiva o si existe una política educativa adecuada tanto a nivel de país como a nivel de la escuela en donde van tus hijos. 

Hace un par de días escuché en el grupo de investigación de Lecto una ponencia de la Mtra. Iliana Valencia González que me dejó pensando a profundidad sobre la importancia de las políticas educativas. Ella describía las políticas educativas asociadas a los números y hacía un recorrido histórico, antes de los años sesenta[2] a las mujeres se les enseñaban las matemáticas necesarias para llevar a cabo sus labores del hogar: pesar, dividir, fraccionar. La política estaba dirigida a forjar amas de casa. Los contenidos para hombres y mujeres eran distintos.

En nuestra época reducir la desigualdad de género es una política internacional: es uno de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU; las niñas mexicanas salen mejor evaluadas que los niños en lectura (11 puntos arriba), pero no así en matemáticas y ciencias (12 puntos abajo). Sin embargo, no es clara una política educativa dirigida a estimular STEM en niñas. Cuando trabajaba en la facultad de ingeniería había pocas mujeres. La mejor muestra era que al pasar alguna la rechifla de los monos numéricos era tal que ellas aprendieron a escabullirse con rapidez, con un estilo Ninja, entre los pasillos.

Tendencias del desempeño en lectura y matematicas

En el grupo en el que colaboro hemos logrado resultados inesperados. Un niño promedio es capaz de aprender las bases de la lectura, esto quiere decir, leer de corrido sin silabeos, a un ritmo de setenta palabras por minuto y con un entendimiento contextual del texto en tan sólo sesenta sesiones de veintisiete minutos. En matemáticas con cincuenta sesiones de media hora, una pequeña de tercer grado de primaria puede dominar los contenidos oficiales de toda la primaria y sobre todo con comprensión.

En los experimentos que estamos haciendo en Lecto, Jerónimo, mi hijo de siete años, en menos de cincuenta sesiones ha comprendido las operaciones básicas de suma, resta, multiplicación y división; además aprendió a hacer lo mismo, pero con quebrados. Lo más interesante fue verlo interactuar con Ricardo Vargas (quien inició la metodología y de quien ya escribí unas letras en Instrucción, lenguaje y resiliencia), que al inicio lo asustaba por sus formas “piskunianas” de aparente rigidez. Pero después de algunas sesiones Ricardo logra lo que los grandes maestros, crea una narrativa y mantiene la atención y el gusto de Jerónimo por aprender. 

Seguimos experimentando; yo estoy esperanzado en poder conjugar una fórmula de enseñanza eficaz con una memoria positiva, en la que nuestros hijos se relacionen con las letras y los números. Parece que esa tarea tiene que ser a pesar de que las políticas educativas no sean tan claras y que, aunado a ello, el COVID-19 nos ha traído una barrera más a las muchas que contamos en el aprendizaje: enseñar de forma virtual. La relación emocional es fundamental. Como escuché en algún lugar, no todo lo que se puede contar cuenta y no todo lo que cuenta se puede contar. Forjar memoria y estrechar vínculos positivos con cualquier materia es algo que posiblemente las estadísticas no pueden develar.  


Notas:
[1] Si deseas revisar un resumen del reporte de PISA: http://www.oecd.org/pisa/publications/PISA2018_CN_MEX_Spanish.pdf
[2] En 1953 la mujer votó por primera vez en México.


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Pandemia y Educación: Drásticas Lecciones

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Graciela Moguillansky* y Claudia Schatan.

Se estima que 1.5 mil millones de estudiantes en el mundo estaban privados de asistir a sus escuelas en el momento más álgido del confinamiento experimentado hasta ahora. De este universo, casi un tercio – 463 millones– no tenía acceso a una educación remota desde su casa, mientras que en América Latina la pandemia de coronavirus provocó el cierre temporal de miles de colegios, afectando a 160 millones de estudiantes, al tiempo que un porcentaje no despreciable pertenece a centros educativos sin herramientas tecnológicas a su alcance (UNICEF).

Es por ello que, para continuar la instrucción a todo nivel, la incorporación de la digitalización en los sistemas de educación es de suma urgencia. Pero mientras que ajustarse a una enseñanza remota desde casa vía Internet u otro medio de comunicación no significa un desafío demasiado grande para muchos estudiantes y maestros, ello es todo un reto o, de plano, una imposibilidad para otro sector grande de la población.

En la práctica, estamos al borde de dos puntos de inflexión en sentidos opuestos: para aquellos maestros y alumnos más preparados no sólo en el manejo de medios digitales, sino de sistemas educativos innovadores, la pandemia podría ser incluso un estímulo para incorporar métodos de última generación de aprendizaje; pero para los sectores inmersos aún en sistemas más tradicionales de educación, lo que es común en estratos socio-económicos más desfavorecidos, la presente situación podría significar un gran retroceso en el proceso de aprendizaje.

desigualdad pandemia en educacion
Imagen: Connectas.

1.Sistemas prometedores de enseñanza antes y durante la pandemia

Existen escuelas, especialmente en los países desarrollados, pero también algunas exclusivas en los países en desarrollo, donde se habían introducido nuevas formas de aprendizaje, que ya incluían el trabajo digital intensivo de maestros y estudiantes mucho antes de la pandemia y que preparan a los alumnos a ser bastante independientes en su instrucción. Estos son los que menos problemas estarían teniendo para adaptarse a las circunstancias actuales.

La revolución tecnológica por la que atravesamos desde hace años ha estado demandando un capital humano muy diferente al que se forma en sistemas tradicionales de enseñanza. Se necesitan niños y luego jóvenes que tengan mayor capacidad de reflexión, flexibilidad y creatividad y que puedan insertarse en sistemas productivos tecnológicamente cambiantes y de creciente complejidad. Los sistemas digitales han servido para que los estudiantes aprendan por su cuenta una parte importante del currículum académico mientras las clases presenciales se dedican a los aspectos más analíticos de la enseñanza.

Si la educación tradicional, como muestra la Taxonomía de Bloom, consiste en seis pasos: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear, las cuales mayormente deben realizarse en clase, con el enfoque más moderno de enseñanza, la idea es que los primeros tres pasos se lleven a cabo antes de la clase presencial (para lo cual puede accederse a los materiales de forma virtual con anticipación). El sistema más socorrido dentro de este nuevo enfoque es lo que se llama The Flipped Classroom (o de “aula invertida”, en español) que es “un modelo pedagógico que transfiere el trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula y utiliza el tiempo de clase, junto con la experiencia del docente, para facilitar y potenciar otros procesos de adquisición y práctica de conocimientos dentro del aula”. Ello libera tiempo de clase y los estudiantes se enfocan más al aprendizaje activo a través de preguntas y discusiones que estimulan la exploración y la generación de ideas. A través de este modelo, los alumnos tienen una participación mucho más activa en su aprendizaje, y los maestros tienen un rol de guía en lugar de transmitir el conocimiento en clase a un conjunto de estudiantes que reciben en forma pasiva los contenidos del programa de estudios.

The Flipped Classroom
Imagen: The Flipped Classroom.

Nótese que la capacidad misma de innovación o de adaptación de nuevas tecnologías es actualmente fundamental para el avance de los países en la revolución tecnológica 4.0, por lo que una enseñanza que incentive el talento creativo entre los estudiantes, es muy importante. El profesor por tanto, crecientemente actúa como un facilitador del aprendizaje y ayuda a los alumnos a “enfocar-explorar-reflexionar-aplicar”.

A nivel de técnicos superiores y universitarios, también se han revolucionado los métodos tradicionales de educación en varios países. Un ejemplo es el sistema de aprendizaje basado en problemas (ABP) que requiere que el profesor sea sólo un guía en el proceso de aprendizaje, mientras los estudiantes aprenden a través del descubrimiento. Además, ante los problemas que se plantean en el ABP los estudiantes pueden encontrar múltiples soluciones, lo que estimula su capacidad creativa e innovadora.

En la práctica, los sistemas de educación descritos son aún una excepción en países en desarrollo y tienen acceso a ellos sólo una pequeña élite. Sin embargo, la expansión de las redes de Internet  han ayudado a la comunicación digital para la educación, sin que ello garantice un método de enseñanza avanzado. En un trabajo reciente (CEPAL- UNESCO) para siete países de América Latina, se muestra el tipo de tareas que entre el 50 y el 80 por ciento (dependiendo del nivel socioeconómico al que pertenecen) de los estudiantes de 15 años realizaban en 2018 utilizando medios digitales, entre otras: emplear sitios web de aprendizaje, realizar tareas escolares en una computadora; descargar o subir material en la página web de la escuela o navegar por ella; usar redes sociales para la comunicación con profesores y otros estudiantes sobre tareas escolares. Éste es un avance, pero la mayoría tiene mucho camino que recorrer aún.

taxonomia de bloom
Imagen: Compartir Palabra Maestra.

2. Esfuerzos realizados hacia estudiantes de hogares de bajos ingresos durante la pandemia

Los resultados de las pruebas Pisa anteriores a la pandemia, ya mostraban que los países de América Latina se ubicaban en los últimos puestos del ranking internacional de calidad educativa, fallando en altos porcentajes en los conocimientos y habilidades mínimas esperadas para su edad, para desenvolverse adecuadamente en la vida y en la academia y para enfrentar los retos del siglo XXI. El problema se agrava más con la suspensión de las clases presenciales en casi todos los países de la región, y sobre todo entre los estudiantes de familias de bajos ingresos.

De acuerdo a la especialista de educación del BID, Elena Arias, en América Latina menos del 30% de las familias más vulnerables tiene acceso a computadoras y este porcentaje baja aún más en países como Perú, México o República Dominicana donde menos del 15% tiene acceso a material tecnológico. Esto contrasta con los estudiantes de las clases más pudientes donde el porcentaje puede ser del 80% en todos los países de la región. Lo mismo pasa con Internet, que es esencial para conectarse a estas plataformas

En siete países de América Latina la población estudiantil imposibilitada de “conectarse”  no sólo a Internet, sino que a radio o TV para seguir su educación a distancia es del 9%, pero una proporción bastante mayor tiene limitaciones para hacerlo por falta de infraestructura comunicacional; no cuentan con los aparatos para conectarse; no tienen acceso a plataformas educativas; o porque ni profesores ni alumnos tienen la capacitación para aprovechar las formas de enseñanza más avanzadas.

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Imagen: Universidad de Chile.

Es por eso que se visualiza como altamente preocupante la situación a la que se enfrentará América Latina post-pandemia, en términos de brecha de aprendizaje entre estratos de ingresos altos y bajos y respecto de los países desarrollados. Para reducir esta brecha se pueden adoptar distintos caminos, los que en cierta forma dependerán del liderazgo estatal, plazo definido, instrumentos desarrollados y la disponibilidad del financiamiento requerido.

En el corto plazo para el estudiantado que carece de Internet se ha optado por rescatar viejas tecnologías, implementando estrategias mixtas, las que incluyen la televisión, la radio o materiales impresos. Sin embargo, esto no es suficiente dada la magnitud del desafío. Al respecto un par de datos iluminadores: en Chile, a pesar del potencial que tiene la TV para equiparar oportunidades de aprendizaje, sólo cerca de un 5% de los estudiantes entre los 4 y 12 años ha aprovechado la nueva señal que el Ministerio de Educación creó en el marco de la pandemia, por otra parte, luego de crearse una plataforma educativa especial con material para la etapa de confinamiento, sólo uno de cada cuatro docentes usó con frecuecia esta plataforma. Esto nos señala la importancia que en el corto plazo han seguido teniendo las actividades tradicionales como el envío de guías de trabajo e interacciones simples entre profesores y alumnos. Los medios que más frecuentemente se han utilizado para orientar el aprendizaje han sido los mensajes de whatsapp, los correos electrónicos y las llamadas telefónicas. Las clases virtuales estarían ocurriendo en pocos casos, con muchas dificultades para la interacción en línea. 

Simultáneamente el retorno a clases enfrentará a los docentes a la heterogeneidad de situaciones de aprendizaje, con alumnos que pudieron seguir el currículum, otros que durante la pandemia no pudieron ser conectados por sus profesores, y otros promovidos sin haber asimilado los textos, por lo que en las deliberaciones actuales se propone el rediseño de los planes de enseñanza. En algunos países los ministerios de educación promueven mesas de trabajo, que incluyen a docentes, apoderados y autoridades locales para en conjunto ir enfrentando los problemas, llamando a su vez  la atención sobre la necesidad de comunidades estrechas que valoran y cuidan a todos los miembros, para en conjunto encarar la reorganización de las escuelas, quizás de un modo muy diferente al habitual.

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Imagen: El Correo.

Si bien estas acciones serán de extrema utilidad en el corto plazo, para cerrar la brecha educativa profundizada durante la pandemia tendrán que rápidamente abordar el desarrollo tecnológico. Ello no será una tarea sencilla porque no sólo requiere de financiamiento, sino de la coordinación de políticas de telecomunicaciones, educación y desarrollo social, es decir, abordar el problema en forma sistémica, ejercicio poco usual en la región.

Como lo señala UNESCO, en  este  sentido resulta  prioritario  asegurar  el  acceso a Internet de calidad dentro y fuera de la escuela a estudiantes y profesores con  un  especial énfasis  en  la  población  de  niveles  socioeconómicos  más  bajos  y  los  que  habitan  en  sectores  rurales.  Sin embargo, el impacto de la tecnología en las escuelas depende del manejo que se haga de ellas, por lo que también se requiere la adecuada formación de los docentes y el establecimiento de estándares de calidad que guíen a los usuarios en la selección, uso y desarrollo de recursos educativos.

Al final de la pandemia, los países latinoamericanos necesitarán enfrentar y superar dos grandes brechas educacionales: por una parte la interna, entre sectores más y menos favorecidos en términos socioeconómicos, la cual se habrá profundizado por el cierre de los centros educacionales y la heterogenidad del acceso tecnológico y, por otra, la brecha que se venía ahondando entre las formas de aprendizaje innovativos mayormente adoptados en los países industrializados, consistentes con la revolución tecnológica existente, y los sistemas tradicionales y de baja calidad que dominan a nuestros países. La tecnología misma puede ayudar a superar estas grandes diferencias si hay un liderazgo estatal inteligente, apoyado por las comunidades y se destinan los recursos para lograrlo. Si no, los efectos serán la profundización del atraso de la región.


*Graciela Moguillansky es economista graduada de la Universidad de Chile, consultora internacional, especialista en desarrollo productivo e innovación, fue funcionaria de CEPAL, Naciones Unidas.


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Necesitamos a nuestras escuelas de regreso

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Con escenas variadas a lo largo de mundo, la mayoría de los países que iniciaron de nuevo el ciclo escolar de manera presencial avanzaron hacia una nueva realidad que preserva el valor de la educación en los salones de clase y la seguridad sanitaria de niñas, niños, jóvenes, profesores, directivos y personal de los planteles.

No ha sido fácil, pero conforme la pandemia también prosigue entre nosotros, las medidas de higiene, protección y sana distancia en áreas comunes, aulas y espacios de convivencia, comenzamos lentamente a ver un progreso para que la educación de millones no se viera comprometida.

Por su parte, México se mantiene en la dirección hacia un cambio de semáforo epidemiológico que concluirá en la decisión de las autoridades federales y locales para retornar a una ansiada vuelta a clases, no sólo por los responsables de crianza (mamás, papás y tutores), sino de maestras y maestros comprometidos que han hecho auténticos milagros para suplir temporalmente el proceso educativo presencial con el virtual.

Durante dos semanas tuve la oportunidad de recibir muchos comentarios acerca de este tema de profesionales de la educación, directivos de planteles y responsables de crianza que me compartieron muchos de los retos que han tenido que vencer para brindar la enseñanza de manera remota y las difíciles condiciones de miles de estudiantes para asistir a clases en esta modalidad.

clases a distancia
Imagen: elobservadoredomex.com.mx.

Desde el problema de espacio en departamentos y casas, hasta la conectividad a internet y el acceso a computadoras personales o tabletas, los cursos a distancia se han sostenido en un dudoso modelo de contenidos y presentaciones por televisión que sigue sin estar a la altura de las necesidades que nos impuso la pandemia para no retrasar el progreso académico de millones de niñas, niños y jóvenes.

 Pese a su alcance y número de aparatos por domicilio (94% de los hogares, según cifras oficiales), las clases por televisión abierta son todavía un paliativo frente a la continuidad que se requiere en un ciclo escolar atípico, pero que tendrá que retomar su cauce en cuanto tengamos una estabilidad en los contagios, la ocupación hospitalaria y el arribo de la ansiada vacuna, que no hará milagros, aunque permitirá que esa nueva realidad se parezca a la convivencia social e intelectual que sólo se logra en las escuelas.

Europa, por ejemplo, que sufrirá de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud una nueva oleada de infección por coronavirus entre octubre y noviembre, ha tenido un desempeño sanitario aceptable en esta primera quincena de regreso a clases, gracias a las disposiciones que establecieron y a un aprendizaje en el día a día que favoreció buenas prácticas que se extendieron rápidamente a todos los grados.

brecha digital internet
Imagen: Universidad de Chile.

Esas lecciones las debemos aprender si queremos recuperar la actividad escolar presencial y salvaguardar, al mismo tiempo, a los estudiantes durante los meses de otoño e invierno, donde tendremos la llegada de la temporada de influenza, que se sumará al coronavirus.

Con todo, debemos impulsar el regreso seguro de nuestras niñas, niños y jóvenes, porque es posible que nos encontremos a medio camino entre salvar el curso o enfrentar una ola de deserción por cuestiones económicas, familiares y hasta de falta de colaboración social para que nadie se quede fuera de su escuela.

Tan sólo por este riesgo es importante que mamás, papás, tutores y responsables de crianza empiecen a organizarse con profesores y directivas para impulsar el modelo de salud en la escuela que se tendrá que seguir y darle la confianza a todos de que habrá una supervisión minuciosa para que los planteles sean un ejemplo de seguridad sanitaria. En ello también jugará un papel muy importante el mantenimiento de las instalaciones, el acceso a agua y la ventilación constante de aulas y espacios comunitarios.

Lo que está en riesgo es la educación, en particular en los segmentos de nuestra sociedad que son el último, o uno de los últimos, bonos demográficos que tendremos y sin ésta no hay país que pueda crecer, mucho menos progresar.

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Imagen: La Tercera.

Ahora que los pronósticos económicos son sombríos y que las variables de medición del crecimiento están en duda, los indicadores educativos no están a discusión porque señalan con exactitud la relación directa entre una población educada correctamente, con oportunidades de desarrollo intelectual y de construcción de valores, y la consolidación de un Estado de Derecho auténtico, de instituciones fuertes y de una sociedad activa en todos los sentidos.

No obstante, la reapertura debe ser en el momento adecuado, ni muy pronto como ocurrió en Israel, ni muy tarde como podría ocurrirnos a nosotros. Nuestra población y las limitaciones que ya conocemos, tampoco nos igualan a Suecia (que nunca cerró las escuelas, aunque tuvo brotes de contagios controlados y pocos casos en niñas, niños y jóvenes) o a Japón que aplicó medidas restrictivas severas aún para la famosa disciplina que caracteriza a su sociedad, con pocas incidencias que fueron aumentando con el tiempo y obligaron a modificar el plan de regreso original.

De fondo, bajo el principio de la sana distancia y del uso de cubrebocas, necesitamos a nuestras escuelas de regreso. Si, como informan las autoridades de nuestro país a diario, llevamos varias semanas ya con un descenso en casos positivos por este tipo de coronavirus, nos acercamos a un regreso, urgente, vital, para que millones de niñas, niños y jóvenes recuperen el tiempo presencial, sustituido por el remoto, así como el valor implícito que tiene la educación en el futuro de todas y todos nosotros.


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Proteger la educación de niñas, niños y jóvenes en México

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Apenas este martes, millones de niñas, niños y jóvenes, regresaron a sus salones de clase en varios países de Europa, una de las primeras regiones más afectadas por la pandemia por esta nueva cepa de coronavirus, con diferentes medidas sanitarias, un monitoreo riguroso para evitar brotes y un objetivo común: no perder el ciclo de aprendizaje que sólo se logra dentro de la comunidad escolar de manera presencial.

Desde el inicio de esta pandemia se nos ha repetido en muchas ocasiones que los contagios aparecieron en diferentes momentos en amplias zonas del planeta, a partir del surgimiento del virus en Wuhan, China; por lo que, también de manera escalonada, regresaremos eventualmente a las aulas en los diferentes grados académicos.

¿Por qué es importante retornar pronto a los salones de clase? En primer lugar, el sistema de enseñanza remota, y por televisión, no puede sustituir la convivencia y el impacto que tienen los maestros en la formación de sus alumnos. Es el contacto directo lo que constituye el centro del aprendizaje que no sólo es la transmisión de datos e información, sino la relación social que solamente puede construirse en comunidad.

Varios países llegaron a esta conclusión y diseñaron diversas estrategias que, eventualmente, podemos adoptar en México para que el regreso de los estudiantes sea seguro.

educacion en tiempo de covid
Imagen: Juan García.

Italia, por ejemplo, aprobó a inicio de agosto pasado el protocolo para que niños de 0 a 6 años asistieran de nuevo a guarderías, preescolar y escuelas primarias, con un número fijo de alumnos por salón, que convivirán siempre en la misma aula y con los mismos profesores, una especie de “burbujas” similares a las que emplearon algunas ligas profesionales deportivas para mantener a sus comunidades sanas, aunque aisladas todavía.

En este sentido, tanto el material didáctico, como los juguetes y los enseres –mochilas, cubiertos, loncheras, entre otros– son exclusivos de cada grupo y el ingreso a los comedores del plantel se hace por turnos, después de limpiar a profundidad.

Aunque fue uno de los países que resintieron con mayor fuerza los efectos del virus, Italia no impuso el uso de cubrebocas o la toma de temperatura a los estudiantes o al personal del colegio, pero nadie puede acudir si presenta síntomas, sospecha de un contagio en casa o tiene algún otro padecimiento respiratorio. Las pruebas serológicas también son voluntarias entre los trabajadores del sector educativo.

Por su parte, más de tres millones de niños de cero a 6 años emprendieron el regreso a clases en Francia. Los menores de 11 años no llevarán cubrebocas y no se contempla sana distancia de metro y medio; sin embargo, todos los adultos, incluidos los profesores, deben usar cubrebocas en cualquier espacio del plantel.

A las niñas y niños franceses se les pide lavado de manos continuo y la aplicación de gel antibacterial se hace con la supervisión de un adulto –por la base de alcohol que podría ocasionar un accidente entre los más pequeños–.

nino con cubrebocas
Imagen: iStock.

La capacidad de los salones está limitada a 24 alumnos y para evitar saturación, el gobierno francés contrató recientemente a unos 1,600 profesores nuevos para atender a los estudiantes de preescolar y primer grado, de acuerdo con la información que se ha hecho pública en aquella nación.

En Alemania –uno de los países que ha manejado mejor la crisis sanitaria– estudiantes y maestros deben portar el cubrebocas en zonas comunes, incluyendo sanitarios, salas, pasillos, comedores, entre otros, con excepción de los salones de clase. Si los padres lo acuerdan o lo piden a la directiva, los maestros deben usar cubrebocas también durante la impartición de los cursos. Tampoco en los planteles alemanes hay distancia mínima requerida y ante cualquier síntoma, la persona debe aislarse y no regresar hasta que pase su cuarentena.

Portugal determinó desde mayo circuitos de entrada y salida en las escuelas, en el acceso a las aulas y a los espacios comunes, además de horarios fijos por grupos para evitar aglomeraciones. La sana distancia tampoco es obligatoria, al igual que la división por grupos específicos, debido a la oposición de padres y tutores por falta de espacio y de recursos para reducir el número de alumnos; algo muy semejante a lo que podemos enfrentar en México.

Una diferencia en el sistema escolar portugués será la obligación de quitarse los zapatos al entrar y usar un par sólo para el plantel, además de que los juguetes fueron prohibidos; tanto el material como los útiles deben ser desinfectados continuamente a lo largo del día y al final de la jornada. Aquí, sólo los profesores y los empleados de las escuelas deben portar cubrebocas todo el tiempo y en cualquier sitio. Se espera que menos de la mitad de los alumnos en preescolar regresen a clases, lo que será un punto de referencia importante por la amenaza latente de la deserción escolar.

Los llamados Países Bajos abrieron sus planteles a partir de un cuestionario para identificar si entre sus alumnos existen contagios, han tenido algún miembro de su familia enfermo, o ellos mismo han experimentado síntomas, lo que evita que acudan a la escuela hasta cubrir la cuarentena correspondiente.

revision de ninos
Imagen: Laura Kammermann.

De la misma forma, la sana distancia no es requisito entre ellos o durante la clase. No obstante que, los profesores, empleados y padres de familia sí deben observar el metro y medio, o más, recomendado para reducir la posibilidad de contagio.

Ventilar las áreas comunes y los salones es obligatorio, así como el lavado frecuente de manos, la desinfección de útiles y juguetes, el estornudo y toser en el hueco del antebrazo. Tampoco los cubrebocas son forzosos y sólo un adulto puede dejar en la puerta del colegio al estudiante. Se pide que las niñas y los niños de cero a 4 años no visiten a sus abuelos o cuidadores, mientras que de 4 a 12 años pueden moverse con mayor libertad en ausencia de casos en su entorno cercano o en ellos mismos.

Otra nación golpeada por este tipo de coronavirus, Reino Unido, aplicó medidas más estrictas, a pesar de que el uso de cubrebocas tampoco es obligatorio para profesores y directivas escolares y cada plantel determina las acciones adicionales que necesite para regresar a clases.

El gobierno británico ha iniciado una campaña para motivar a las mamás, papás y responsables de crianza a que lleven a sus niñas y niños a la escuela, pero la última decisión está en ellos. No hay cupo máximo en los salones y se espera que únicamente la mitad de los estudiantes en grados preescolar y primaria retornen en el corto plazo.

Como podemos apreciar, vencer el temor del regreso forma parte no sólo de un acuerdo social, sino de la prevención que toman las autoridades para no romper el ciclo de aprendizaje, lo cual representa un costo altísimo para cualquier nación que busca mantener su nivel educativo y su progreso.

materiales educacion
Imagen: CNN.

Similar a los retos que tendremos en México –falta de espacio, problemas de acceso a la tecnología, contenidos insuficientes en calidad y cantidad, presentadores por televisión sin experiencia previa para enseñar, entre muchos otros–, otras naciones concluyeron que seguir con clases a distancia perjudicaría, más de lo que ayuda, incluso cuando la pandemia sigue activa.

Iniciamos la segunda semana de un proceso de educación inédito que todavía genera muchas dudas sobre sus consecuencias. Necesitamos mejorar mucho para que las lecciones por televisión abierta o por medio de plataformas digitales estén a la altura de la eficiencia que tiene la convivencia en la comunidad escolar.

Sin embargo, ya hay caminos recorridos en países que pueden servirnos de ejemplo y de buenas prácticas para que retornar a los salones de clase sea un proceso seguro en todos los sentidos y permita que uno de los valores que más necesitamos en ese momento, la educación de nuestras niñas y niños, no sufra de retrocesos y del estancamiento que hemos observado en estos difíciles meses de confinamiento.

Nos encontramos en el umbral de tomar estas decisiones y muchas más relacionadas con la educación de niñas, niños y jóvenes, aprovechemos ese tiempo para adoptar lo que funciona y no incurrir en errores que serán graves y costosos para nuestro futuro.


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Quantos de ciencia, experimentos en casa para niños

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En este texto describo cómo se me ocurrió grabar cápsulas de ciencia para niños y complementarlas con un curso. Este último está pensado para abuelos que quieren interactuar con sus niños pequeños a distancia. Están disponibles en mi página.

Julieta Fierro
Julieta Fierro y sus cápsulas “Quantos de Ciencia”.

La idea de grabar cápsulas de ciencia surgió poco después de que comencé a grabar un curso introductorio de astronomía general que fuera interesante, intuitivo. (Las clases grabadas y textos se pueden consultar en mi página.) Durante las sesiones de grabación realizaba experimentos sencillos para explicar los fenómenos astronómicos; algunos eran muy vistosos. Los jóvenes que grababan y editaban: el matemático Damián Real y el físico Diego García, participaban con extras en algunas demostraciones y las sesiones se tornaron en diversión. Así que se me ocurrió generar cápsulas de ciencia a partir de esas demostraciones interesantes, sencillas y sorprendentes, con lo cual dio origen a “Quantos de Ciencia”.

Más adelante, Damián y Diego comenzaron a trabajar en la Secretaría de Educación, Ciencia y Tecnología de la Ciudad de México, y emprendimos la tarea de grabar como experimento algunas cápsulas para primaria y secundaria, con la intensión de responder algunas preguntas frecuentes de los niños. Una de las más populares resultó ser: ¿Por qué vuelan los aviones?

niño jugando aviador
Imagen: Frepik.

Uno de los objetivos de estas cápsulas fue que los docentes pudieran repetir las demostraciones con objetos que tuvieran a la mano, sin requerir de laboratorios especiales para enseñar la ciencia de manera lúdica e intuitiva.

Cuando llegó la epidemia y el subsecuente encierro, uno de mis hijos me pidió que le diera clases a distancia todos los días a su hijo pequeño. Así que desde mi casa, con las cosas que tenía a la mano, comencé a realizar demostraciones de ciencia, repetibles en casa.

Una semana después se me ocurrió preguntarles a Damián y Diego si podrían editar y subir a la red unos Quantos de ciencia para abuelos en cuarentena ¡y me dijeron que sí!

Julieta Fierro y ciencia para niños
Julieta Fierro y varias cápsulas de ciencia.

Debo admitir que sobre todo al principio fue agotador impartir clase a través de Zoom a un niño, pues aunque las sesiones fueran cortas, mantener la atención durante una hora y media, para enseñar de manera divertida resultó ser un gran esfuerzo. A partir de entonces grabo los Quantos. Incluso estoy describiendo el curso (está en mi página) para el caso en que otros adultos quieran participar fortaleciendo algunas habilidades a niños pequeños.

Muchos de los experimentos son clásicos de la ciencia y se encuentran con gran facilidad en internet, sobre todo si están en inglés. Otros se me han ocurrido por el hecho de haber estudiado física e impartir cátedra tanto tiempo, y algunos los he aprendido de otros docentes durante los congresos de educación.

niños y la luna
Imagen: 123 RF.

Pienso que si no fuera por las clases que le imparto a mi nieto cada día, probablemente estaría asustada y deprimida; como están, con toda la razón, millones de adultos mayores que viven solos durante esta pandemia. Sin embargo, gracias a este proyecto familiar y a la popularidad de “Quantos de Ciencia”, me siento fuerte, activa y debo reconocer que muchos días hasta cansada, lo cual es deseable porque “un abuelo cansado es un abuelo bien portado”. (Le agradezco a Francisco Ruiz por ocuparse de mi página y sobre todo al Instituto de Astronomía de la UNAM para el que trabajo desde casa).


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Metacognición: pensar sobre el pensar o aprender a pensar

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Metacognición es un término propuesto a finales de los años 70 para indicar el conocimiento que un sujeto tiene de sus propios procesos mentales, idea a veces simplificada como el pensar sobre el pensar. Esta noción involucra una representación mental de la propia representación mental, de allí la aplicación del prefijo meta. Los propugnadores originarios consideraron a esta capacidad una forma de atribución que el sujeto hace sobre sus propias operaciones mentales, pues consistiría en leer y evaluar la propia mente, en especial los procesos psíquicos involucrados en el conocimiento; de tener conocimiento sobre el propio conocimiento.

metacognicion
Figura sobre la metacognición tomada de la página Neuroclass.

Con el tiempo la metacognición se consideró más concretamente una forma de auto-observación y auto-evaluación que opera en especial durante el aprendizaje, el desempeño de tareas y el uso de estrategias. Las operaciones metacognitivas implicarían el monitoreo de la planeación, la comprensión del aprendizaje y el uso de conocimientos prácticos. En este sentido, la metacognición consiste en un tipo de auto-evaluación que posibilita al agente para predecir acertadamente sus tareas cognitivas, por ejemplo, cómo resolver un problema o cómo recordar los datos que almacena en la memoria para emplearlos en una situación particular. Estas tareas implican capacidades para evaluar la validez de lo que el sujeto recuerda, razona, discierne o define, lo cual no sólo involucra razonamientos lógicos y prácticos, sino creencias, sentimientos y otras facultades mentales. El tema ha cobrado mucha actualidad en diversas aproximaciones pedagógicas y de aprendizaje.

pedagogia y metacognicion
La metacognición constituye un tema relevante en la pedagogía porque se aplica en estrategias de aprendizaje; en aprender y enseñar a aprender.

Esta forma de metacognición se logró estimar mediante pruebas psicológicas que miden la precisión en el rendimiento de ciertas tareas y el grado en el que el sujeto está consciente de su éxito o fracaso. De esta manera fue posible estudiar algunos de sus fundamentos cerebrales y se encontró que la corteza prefrontal lateral es crítica en la precisión de juicios de retrospectiva del desempeño, y la corteza prefrontal medial está involucrada en juicios prospectivos. Estas regiones interactúan con el cíngulo y la corteza de la ínsula para organizar juicios del desempeño. Vemos así que el mecanismo central de la metacognición parece ser la evaluación de los propios mecanismos mentales, en especial de los procesos cognitivos que involucran al conocimiento y al conocer. En este caso es importante establecer si la autoevaluación requiere que el sujeto tenga una representación de los procesos que evalúa o bien, se trate de una operación más directa sobre algún tipo de información.

Joëlle Proust, profesora de la Escuela Normal Superior de París, es una autoridad sobre la metacognición y la autoconciencia como propiedades fundamentales de las personas en tanto constituyen agentes cognitivos. En efecto, la doctrina evaluativa que defiende requiere que la metacognición se origine como una función ejecutiva, es decir, que implique una decisión activa por parte del agente para evaluar sus procesos mentales. En este sentido, propone específicamentre que un agente cognitivo debe ser capaz de realizar dos operaciones metacognitivas: (1) el agente evalúa prospectivamente o de antemano si la tarea que enfrenta es o no soluble de acuerdo a sus conocimientos, a las herramientas con las que cuenta y a las circunstancias de espacio y tiempo en las que se encuentra, y (2) el agente evalúa retrospectivamente el éxito o fracaso de las acciones que emprendió y aplicó, lo cual le permite moldear con mayor eficiencia las que requiera utilizar en el futuro.

Joelle Proust
Portada del libro La filosofía de la metacognición. Agencia mental y autoconciencia, de la filósofa francesa Joëlle Proust (2014). A la derecha, la autora.

Con base en evidencias sobre conducta y cognición en animales, sobre el desarrollo de la cognición en infantes humanos y sobre datos de las neurociencias, Proust asienta que los agentes cognitivos pueden perseguir objetivos de conocimiento e información y monitorearlos sin tener una representación de ellos de alto orden, y define a esta forma de actividad mental como procedural metacognition, una metacognición basada en procedimientos. Podemos traducir esta idea como metacognición procesal porque dependería de una actividad o de un proceso en marcha y no del desdoblamiento de una representación. Esto quiere decir que el sujeto juzga si las posibilidades con las que cuenta para atacar un problema y resolver una tarea son verdaderas y eficaces. La identificación de las posibilidades y condiciones necesarias para obtener una meta implica el reconocer los mecanismos para controlar las acciones tanto mentales como motoras. De esta manera Joëlle Proust considera que existen normas epistémicas de alto orden para guiar las decisiones para aplicar el conocimiento y así justifica la metacognición de procedimientos o procesal.

Las personas toman decisiones sobre cómo tener certeza sobre sus propios juicios. Es una forma de calibración metacognitiva que implica tanto operaciones internas del agente como evaluaciones de la situación y circunstancias externas. Tales certezas se convierten en estrategias y son éstas las que disparan ciertas acciones. El sujeto puede decidir si usar la certeza y la estrategia o no de acuerdo a las circunstancias, lo cual involucra el ejercicio de facultades tanto operativas como morales. Comento un ejemplo que ofrece la propia autora. Supongamos que una persona no encuentra la lista de compras al llegar al mercado e intenta aplicar los medios cognitivos necesarios para recordarla en el tiempo presente, pues quiere satisfacer ciertas necesidades hogareñas. La persona emplea normas de precisión, verosimilitud y coherencia que ya están incorporadas en su forma de pensar y de resolver problemas, normas que son metacognitivas pues ya están figuradas en el procedimiento que emplea. En último término, este tipo de cognición depende de un sistema cognitivo fluido destinado a detectar posibilidades epistémicas y cuyo objetivo es constituir guías y normas para la acción eficiente, es una propiedad de la inteligencia dinámica sometida al aprendizaje.

maria ranaten
Esta fotografía de María Rantanen, tomada en 2011, se titula “Metacognition” posiblemente para sugerir la capacidad de la cognición humana para desdoblarse sobre sí misma.

El sujeto adquiere certezas y juicios sobre sus propios procesos mentales y los establece como verdaderos o eficientes en diversos grados, muchas veces de maneras que no son conceptuales, es decir, que no se basan en razonamientos verbales. Los agentes cognitivos pueden equivocarse tanto en la construcción de estas normas como en su aplicación, y este reconocimiento forma parte de la capacidad para resolver múltiples requisitos de la vida diaria y también para tomar decisiones trascendentales. El tener conciencia de haber actuado mentalmente, de haber realizado tales o cuales operaciones cognitivas, posibilita al agente para juzgar sus estrategias y con ello para llegar a tener creencias válidas sobre su agencia mental, lo cual es parte esencial de la metacognición.

Es verosímil plantear que estas estrategias y creencias formen parte de la identidad del sujeto porque las valora como posesiones o caracterísitcas propias y así la metacognición procesal constituye una herramienta de la autoconciencia y un rasgo de individualidad. La metacognición es uno de los sistemas o capacidades propias de la autoconciencia en el sentido de que la autoevaluación es un proceso recursivo o reflexivo. Es posible que el aparato mental humano tenga tanto la capacidad para representar los propios procesos mentales, para pensar sobre el pensar, como también la capacidad de desarrollar esquemas para la aplicación del conocimiento, para aprender a pensar como una destreza de la inteligencia fluida.