Enrique Peña Nieto

Cienfuegos, otra hebra de la madeja

Lectura: 3 minutos

La intempestiva detención del general en retiro Salvador Cienfuegos Zepeda en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles, California, enloda hasta el cuello al Ejército mexicano, la institución más respetada y querida por el pueblo mexicano.

Se trata de un hecho sin precedente, ya que por primera vez un militar mexicano del más alto rango se ve implicado y es arrestado por las autoridades estadounidenses por delitos contra la salud.

El general que fuera el secretario de la Defensa Nacional en el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, enfrenta cuatro cargos, tres por narcotráfico relacionados al trasiego de heroína, cocaína, metanfetaminas y mariguana y, además, lavado de dinero. Todos cometidos entre 2015 y 2017.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos informó que el acusado, imagínese, era conocido como “El padrino” y usó su cargo oficial para ayudar al cartel mexicano identificado como H-2, a cambio de sobornos.

Las reacciones a esta detención inesperada han sido muchas y variadas. El ex zar antidrogas de Estados Unidos, Barry McCaffrey, por ejemplo, opinó que fue un arresto ofensivo, provocador para el Ejército mexicano y todo indica que no se le avisó al gobierno.

Sedena, corrupcion
Imagen: Connectas.

Aquí, en México, un tuit del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, casi confirmó que el gobierno mexicano no sabía nada del arresto.

El tuit del canciller decía: “He sido informado por el embajador Christopher Landau de los Estados Unidos que el ex secretario de la Defensa Nacional, Gral. Salvador Cienfuegos Zepeda, ha sido detenido en el Aeropuerto de Los Ángeles, California”.

Pero para cuando el canciller publicó su mensaje en su cuenta de Twitter, varios medios ya habían informado de la detención, lo que demuestra que el gobierno mexicano no sabía que el general iba a ser detenido.

Las implicaciones de este arresto son múltiples, sobre todo, porque se trata de un militar que ostentó el más alto rango de las fuerzas armadas de México. El segundo cargo más importante después del presidente de la República.     

El Ejército mexicano era la institución más confiable, respetada, competente y querida en México. Es el que auxilia a la población en caso de desastre natural, se suponía que detectaba y destruía todo tipo de estupefacientes, resguarda las instalaciones hídricas, eléctricas y estratégicas del país.

Con la detención de Cienfuegos se acaba el prestigio del Ejército mexicano, termina una era de respeto y cariño del pueblo mexicano hacia esa institución que parecía incorruptible.

Ejercito mexicano, guardia nacional
Fotografía: Defensa.

Lo más terrible es que casi todo ya está en manos de las fuerzas armadas: las aduanas, la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía y la edificación del Tren Maya.

Hoy, aunque no debería, el Ejército cuida nuestras calles, nuestras familias, nuestras ciudades y, además, se ha extendido su influencia con la llamada Guardia Nacional cuyos integrantes son en su mayoría militares.

Así como el exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna –también detenido por narcotráfico por el gobierno de Estados Unidos– arrastra a Felipe Calderón y lo hace cómplice, lo mismo sucede con Salvador Cienfuegos y quien fuera su jefe, el expresidente Enrique Peña Nieto.

¿Alguien creería ahora que Peña Nieto ignoraba los nexos de su secretario Cienfuegos con el crimen organizado?

La detención de Cienfuegos y, meses antes, la de García Luna en Estados Unidos confirma que vivíamos, ya no hay duda, en un narcoestado desde hace varios sexenios.

Todavía no sabemos qué tanto le dijo al gobierno de Estados Unidos el “Chapo Guzmán”, tampoco que le dirá García Luna, y otra madeja del hilo se empieza a desenredar con la detención e inminentes declaraciones del general Cienfuegos. Al tiempo.


También te puede interesar: Renace la ciudad perdida de Tacubaya.

En AMLO, las emociones cuentan

Lectura: 3 minutos

La promoción de una consulta popular sobre el enjuiciamiento jurídico de cinco expresidentes, tiene motivaciones de algún peso racional pero son mayores las emotivas. Con frecuencia, López Obrador no logra ocultar sus emociones y luego trata de revestirlas de razones; sus críticos las ven como “ocurrencias”, que a veces lo son.

Respecto a la pregunta y sus considerandos a consultarle al pueblo, expertos como Pedro Salazar (¿Es constitucional la consulta?, El Financiero, 16/09/2020) consideran que sobran razones para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declare su inconstitucionalidad.

No obstante, aunque quedara desechada y archivada en el Congreso, AMLO gana con la sola presentación de la pregunta, por supuesto, entre su fuerza electoral.

Y aquí es donde entran dos poderosos motivos emocionales de la iniciativa: en primer lugar, seguir tocando fibras sensibles de los sectores sociales que durante mucho tiempo se sintieron humillados e ignorados por el poder público. Ninguna representación mejor de ese poder distante y abusivo que los cinco expresidentes.

Felipe Calderón y López Obrador
Imagen: Status Puebla.

Además, esos millones de mexicanos se sienten ahora débiles, vulnerables y urgidos de creer (sin mayor reflexión) en que alguien tiene respuestas ante tanta incertidumbre que representan la pandemia y la precariedad de los empleos, y las tensiones intrafamiliares desatadas en el confinamiento.

López Obrador habla para esos mexicanos dolidos, que ahora además, se sienten vulnerables, y lo hace con conocimiento y grados de sinceridad; reivindica sus ofensas mostrándose rijoso contra quienes ha identificado como los corruptos enemigos del país (algunos en verdad lo son); ante ese público denuncia todos los días los movimientos con que sus adversarios quieren frenarlo y se empeña en mantener alta la esperanza con su “vamos muy bien”.

Sus ideas son digeribles para millones de personas, pero tienen dos enormes limitaciones: una, que sectores como las clases medias, los pequeños y medianos empresarios no encuentran elementos de identificación significativa entre el discurso presidencial y sus ganas de volver a contemplar un futuro menos incierto y más promisorio.

Otra limitación son las dificultades que ya tiene su gobierno para cumplir con las expectativas de su base social; los efectos de la pandemia, de la caída de actividades económicas y de los ingresos petroleros son profundos, y casi imposibilitan los compromisos del sexenio con el abatimiento de la pobreza, de las desigualdades y de la inseguridad pública.

Enrique Peña Nieto, juicio y corrupcion
Imagen: El CEO (Gettyimages).

En los dichos y actitudes del presidente se puede percibir un segundo motivo emocional al promover la consulta, que es que efectivamente se le hizo mucho daño al país, lo que a cualquiera que quiera darse cuenta le da coraje; pero con quien AMLO da muestras de tener mayor enojo es con Felipe Calderón.

El presidente está convencido de que el “haiga sido como haiga sido” con que Calderón llegó a la presidencia, fue robándosela a él; además lo ha responsabilizado de haberle declarado la guerra al narcotráfico teniendo un secretario de seguridad pública contra quien se acumulan evidencias en Estados Unidos de que estaba coludido con criminales (que el juez Brian Cogan en Nueva York tendrá que valorar).

Y más allá de lo que AMLO considere, el sexenio de Calderón también fue un desastre económico, si se considera que le ingresaron a las arcas públicas 160 mil millones de dólares que generó Pemex como superávit en su balanza comercial externa, millones que no se tradujeron en mayor generación de inversiones, ni de empleos, ni en el abatimiento de desigualdades, pero sí en corrupción.

Como referencia, el superávit de Pemex cayó a 41,400 millones de dólares para todo el sexenio de Peña Nieto, y desapareció hasta volverse negativo en lo que va del sexenio actual, debido a la depreciación internacional del crudo, lo que es un lastre imprevisto que limita enormemente los márgenes de acción del gobierno.


También te puede interesar: Le queda mucho por cumplir a la 4T.

Emilio Lozoya: el preso consentido

Lectura: 4 minutos

Emilio Lozoya es un personaje que adquirió relevancia a partir de que fue acusado por un sinnúmero de hechos delictivos entre los que destacan los de operaciones con recursos de procedencia ilícita, asociación delictuosa y cohecho. Fue Director de Petróleos Mexicanos (Pemex) durante el gobierno de Enrique Peña Nieto y como tal se enriqueció y repartió millones de dólares entre sus cómplices.

Lozoya huyó del país, pero pronto fue capturado en España en una zona residencial exclusiva de la provincia de Málaga, con lo cual evidenció que además de contar con recursos millonarios para desplazarse y vivir holgadamente, gozaba de poderosos contactos para intentar ocultarse.

Pero lo más lamentable es que aparte de sus fechorías, involucró a varios de sus familiares en el desvío de recursos, entre ellos a su señora madre, por lo que las autoridades actuaron en su contra.

Lo sorprendente del caso es que después de que fue detenido, Lozoya recibió un sinnúmero de beneficios y un trato preferencial con el pretexto novedoso de poder acogerse al denominado principio de oportunidad como testigo colaborador.

preso consentido
Imagen: Nerilicón.

El principio de oportunidad consiste en suspender la acción penal en contra de un inculpado, cuando se compromete a colaborar con su testimonio para denunciar y castigar un delito de mayor proporción al que se le acusa. Esta situación es inédita en nuestro medio, aunque es muy conocida en el derecho anglosajón, donde es constante que los fiscales tengan arreglos con delincuentes con tal de que estos denuncien a sus cómplices, siempre y cuando sean de superior jerarquía, pues lo que se busca es castigar a los delincuentes de alto rango que hayan participado en una trama criminal o en una cadena de corrupción.

En este sentido resultó escandaloso que Lozoya haya sido extraditado a México en condiciones verdaderamente generosas y amables, e incluso se le mandó un avión especial, cuando lo común es que a los presuntos delincuentes que son extraditados a nuestro país, lo hagan en un vuelo comercial. Algo aún más impactante fue que cuando Lozoya regresó a México, lo trasladaron directamente a un hospital privado, con el pretexto de que se encontraba enfermo, aunque nunca hubo evidencia de ello o por lo menos no se informó ni se supo con claridad cuál era su estado de salud. En esa tesitura se quedaron sin respuesta una gran cantidad de interrogantes y especulaciones, e incluso hubo quienes señalaron que el hermano de Emilio Lozoya es ahijado del actual Jefe del Ejecutivo y, con ello sembraron la duda de que no se está actuando con la mano imparcial ni con la aplicación estricta de la ley que el caso requiere.  

Con ese principio de oportunidad, Emilio Lozoya formuló una primera denuncia que llamó la atención por el número de hojas que contiene, exactamente 60; pero al analizarla, se observan serias carencias de técnica jurídica y por momentos se vuelve un “mamotreto” que llega a relatos casuísticos sobre anécdotas que resultan totalmente irrelevantes.

Emilio Lozoya corrupcion
Ilustración: Eje Central.

En esa denuncia Lozoya culpa de diversos delitos a políticos muy importantes, entre ellos a tres expresidentes, Enrique Peña Nieto, Felipe Calderón Hinojosa y Carlos Salinas de Gortari, pero también “embarra” a los excandidatos presidenciales Ricardo Anaya y José Antonio Meade. Por si fuera poco, asimismo señala como presuntos delincuentes a los gobernadores de Querétaro, Francisco Domínguez, y de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca.

Por supuesto que, en su alocada y poco seria denuncia, Lozoya Austin se presenta como “víctima”, cuando es de todos conocido que el señor se enriqueció sin moderación y, que si bien es cierto pudo haber sido sólo un intermediario para realizar transferencias millonarias a otros sinvergüenzas como él, tal situación no lo exime de culpabilidad y menos para validar el principio de oportunidad que implica, insistimos, que denuncie delitos más graves, lo cual no hace.

Mas allá del escándalo mediático, el asunto deja no sólo un sinnúmero de dudas, sino también, lamentablemente, manifiesta el implícito hecho de que un asunto penal se vuelva un tema eminentemente político con la finalidad de descalificar a los adversarios y, más aún, se quiera aprovechar esta nada seria y “chacotera” denuncia para cuestiones electorales.

cuna de serpientes
Imagen: El Universal.

Bajo ningún concepto nos debemos dejar engañar, Lozoya es un sinvergüenza, un personaje impresentable que debe afrontar todas las consecuencias penales sin que se le esté dando un trato preferencial, que al final de cuentas puede pensarse que es para beneficiarlo y, como hasta ahora lo ha logrado, al no haber pisado la cárcel, e inclusive es tal la generosidad de las autoridades mexicanas que no tiene que ir a firmar como cualquier otro preso al reclusorio, lo hace vía electrónica desde la comodidad de su domicilio.

Si tuviéramos que entrar al análisis de la anárquica y poco seria denuncia de Lozoya, debe considerarse además que los videos filtrados, en poco o en nada ayudan para fincar responsabilidades, ya que quienes supuestamente recibieron dinero podrán negar los hechos, o bien, guardar silencio de manera que nunca se sabría de dónde procedieron los recursos por más que Lozoya afirme y alegue los supuestos ilícitos. Se reclaman pruebas serias, no sólo dichas.

La Fiscalía General de la República tendrá que trabajar intensamente con mayor transparencia ante la ciudadanía, y si quiere utilizar en algo lo señalado por Lozoya deberá obtener medios de prueba más eficaces, testimoniales sólidas, testigos ciertos y una gran cantidad de elementos que fortalezcan las, hasta ahora, poco responsables conjeturas o afirmaciones del que bien podemos denominar “el preso consentido”.


También te puede interesar: La educación: derecho incumplido.

Caso Lozoya: Primer Acto

Lectura: 3 minutos

Finalmente, el telón fue abierto y Emilio Lozoya Austin, en conferencia virtual desde el hospital donde según versión oficial se encuentra, compareció ante los jueces federales de control de la causa, declarándose inocente de los hechos que se le imputan por el caso de la compra a sobreprecio de la planta de Agro Nitrogenados –ubicada en Coatzacoalcos, Veracruz– a Alonso Ancira, propietario y director de la empresa Altos Hornos de México, sita en Monclova, Coahuila, y el caso Odebrecht, empresa constructora brasileña que le sobornó con 10.5 millones de dólares, tanto para fondear la campaña a la presidencia de Enrique Peña Nieto, como después para entregarle contratos multimillonarios ya como Director de Pemex en el pasado gobierno.

En su defensa aseguró que había sido intimidado, presionado e instrumentalizado y prometió revelar los nombres de quienes ejercieron éstas en su persona y que aprovecharía el criterio de oportunidad que establece la ley a quien delate a sus cómplices. En ambas audiencias los jueces determinaron que la extradición del presunto inculpado fue legal, a pesar de la contradicción de los certificados médicos expedidos en España y en México; el primero lo declaró sano, y el segundo, después de varias horas de vuelo entre ambos países, afirmó que estaba afectado de varias enfermedades: anemia, afección en el esófago, y –¡oh sorpresa!– cansancio general.

Lozoya investigado, bajo la lupa
Imagen: CIO Información.

Sin embargo, este proceso que se presume será el más enérgico y categórico de lo que va del siglo, adolece de apego estricto a la ley por las concesiones que se han hecho al inculpado y que la opinión pública pone en entredicho en los medios de comunicación, principalmente en las redes sociales. Por ejemplo, podrá llevar su proceso en libertad, a condición de portar un brazalete electrónico, ir cada quince días a firmar el libro de procesados, su arraigo domiciliar y la entrega de su pasaporte y visas a la autoridad para impedir su posible huida al extranjero nuevamente. Todo esto bajo un pacto realizado en la oscuridad de la política y la diplomacia, a cambio de aceptar su extradición y enfrentar los cargos aludidos ante la justicia mexicana. Y aún más, por ser considerado como un testigo colaborador –antes se les llamaba soplones–, como lo ha dicho el presidente Manuel López Obrador en sus conferencias de prensa matutinas.

El personaje o los personajes autores del compromiso, como también los ha calificado el propio presidente, al parecer permanecerán, por ahora, en la oscuridad, aunque se presume que están al servicio por parte del gobierno la Fiscalía General de la República (FGR) y la Secretaría de Relaciones Exteriores, y los abogados españoles y mexicanos o familiares, por parte del acusado. Todo ello, bajo la promesa de que denuncie y aporte pruebas de quiénes fueron los funcionarios que lo presionaron, para decirlo, en una palabra, y además a los diputados y senadores de la LXIII Legislatura –los más del PRI, el PAN– que aceptaron sobornos a cambio de aprobar la iniciativa sobre la reforma energética propuesta en el gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto.

lavado dinero, corrupcion
Ilustración: Vicente Martí.

Algunos jurisperitos han expresado opiniones que ya se preparan las figuras de prescripción y el debido proceso legal para finalmente dejar en plena libertad a Emilio Ricardo Lozoya Austin o ERLA, como ha pedido que lo publiciten con base en la protección a sus datos personales, cuando su nombre ya ha dado la vuelta al mundo en todos los medios de comunicación y redes sociales. La prescripción se da en los casos en los cuales los delitos imputados por el transcurso del tiempo entre la pena máxima y mínima de estos, ya ha caducado para ejercer la acción penal, y el debido proceso legal en aquellos que se demuestre que existen fallas legales en los procedimientos legales. En estos laberintos jurídicos también se ha señalado que la FGR le acusó por el delito de asociación delictuosa y no de delincuencia organizada, por ser menor la pena del primero y proceda la prescripción.

El ciclón Emilio promete ser de mayor intensidad, pero será un mega proceso largo y lleno de incidencias, que corre el peligro de descarrilar la negociación o compromiso porque las más duraderas son las del dinero, no las políticas. Tropiezo oportunamente en las lecturas de mi confinamiento con el poeta Ezra Pound que nos dice en sus Cantos: “En sus almas usura y en sus pechos cobardía/ en sus mentes fetidez y corrupción”.     


También puede interesarte: Lozoya y Duarte: Próxima función.

Lozoya y Duarte: Próxima función

Lectura: 3 minutos

En las futuras semanas, uno de los temas de altos relieves políticos serán los referentes a dos personajes: Emilio Lozoya y César Duarte, exdirector de Petróleos Mexicanos y exgobernador de Chihuahua, ambos acusados de varios delitos del fuero común y el fuero federal derivados de la corrupción política y el enriquecimiento ilícito. El primero aprehendido en Málaga, España, en un lujoso condominio con credenciales falsas; el segundo en Miami, Florida, Estados Unidos, en sus oficinas de venta de autos usados. Después de una batalla legal para impedir su extradición a México y haber despedido su defensor en México, el conocido abogado Javier Coello Trejo, Lozoya Austin decidió aceptar ante los tribunales españoles ser extraditado a México con el fin de ofrecer en los juicios incoados a su persona y familiares –su madre, esposa y hermana – las pruebas que dice tener en su poder que implican a altos funcionarios del régimen anterior, incluyendo al propio expresidente de la República, Enrique Peña Nieto. Por su parte, Duarte, espera que se inicie el juicio en su contra en el país vecino para que se inicie su extradición y sea puesto a disposición de las autoridades fiscales y judiciales de México.

Sobre Lozoya Austin pesan graves cargos relacionados con la empresa brasileña Odebrecht, cuyos sobornos a funcionarios de diversos países fueron denunciados y, solamente en México, eran ocultados por el anterior régimen, en virtud de tratarse de una bomba política que detonaría en perjuicio de varios funcionarios involucrados, tanto en lo referente a los gastos de la campaña presidencial de Peña Nieto, como posteriormente a las concesiones petroleras, ambas a cambio de sobornos por 10 millones de dólares en diversas partidas. A lo anterior hay que agregar la acusación de la compra de una planta de nitrogenados –conocida antes como Pajaritos–, comprada en primera instancia por el exgobernador de Coahuila, Rogelio Montemayor, vendida posteriormente a Altos Hornos de México, para finalmente como chatarra vendida nuevamente por 470 millones de pesos al mismo Pemex. Alonso Ancira, director de AHMSA, siderúrgica localizada en Monclova, Coahuila, también fue aprehendido en España y está actualmente bajo proceso en las Cortes de aquel país. 

Odebrecht, Lozoya y Peña-Nieto
Imagen: Polemón.

César Duarte, cuya actividad habitual era la venta de autos usados en Ciudad Juárez, fue designado candidato a diputado federal y a su triunfo fue miembro de la LX Legislatura, y ocupó la presidencia de la Cámara baja, desde donde fue proyectado por el Partido Revolucionario Institucional a la gubernatura de su estado natal. Los principales delitos de los cuales se le acusa son los de enriquecimiento ilícito personal y destinar recursos del erario público a las campañas políticas de su partido, cuyo Presidente era el político sonorense, Manlio Fabio Beltrones, a través de Alejandro Gutiérrez, secretario general adjunto –nieto del presidente Eulalio Gutiérrez, designado por la Convención de Aguascalientes por las fuerzas revolucionarias en la etapa del presidente Venustiano Carranza (1918-1920)–, quien fue aprehendido en Saltillo, Coahuila, y llevado a la cárcel de Chihuahua por haber recibido 200 millones de pesos para entregarlos al Comité Ejecutivo del PRI, con el propósito ya citado. Actualmente goza de libertad provisional, aunque con el moderno grillete llamado pulsera para fines de localización.

Ambos asuntos caen bajo la lucha contra la corrupción, bandera esencial en actual gobierno del presidente Manuel López Obrador, que durante las tres campañas presidenciales proclamó la necesidad de barrer, de arriba hacia abajo, esta lacra que corroe la vida pública nacional. La Fiscalía General de la República, al mando de Alejandro Gertz Manero, tiene ante sí una ardua tarea, consistente en llevar ante la justicia a quienes abusaron del poder y confiaron en la impunidad que les brindaba el anterior régimen.

corrupcion politicos
Imagen: El Universal.

En México, la corrupción es un legado heredado de épocas pasadas. Al propio Hernán Cortés, según refiere el extraordinario escritor José Luis Martínez, considerado el mejor biógrafo del conquistador, se le sometió a juicio de residencia –llamado así en aquellos tiempos la indagación de actos de corrupción y otros crímenes– y llevado a España para que respondiera a las imputaciones. Casos como éste llenan nuestra historia, oficial y verdadera, en que las ambiciones nacidas del poder son semejantes e incontrolables. Porque la corrupción no es cultural, sino de índole moral, en la que inciden la avidez y la codicia de los individuos, quienes olvidan los valores sociales prevalentes en sus propios tiempos.

“La corrupción en forma de sobornos y el mal uso de los fondos públicos es un gran obstáculo para la democracia y el desarrollo económico de los pueblos pobres” dice Ulla P. Tornaes. Ministra de Dinamarca. ¿Nos sabrá algo?


También puede interesarte: Las elecciones del 2021.

El silencio de Peña Nieto

Lectura: 3 minutos

Era tradición en el régimen hegemónico priista que los presidentes guardaran silencio al concluir su mandato. Después del 68, en que la lucha estudiantil rasgó la hasta entonces intocable investidura presidencial, las cosas cambiaron. Fue el propio expresidente Gustavo Díaz Ordaz quien en su desacuerdo con la política “izquierdista” del presidente Luis Echeverría Álvarez, rompió esta regla de oro en la política mexicana en su encargo de Embajador en España, cuando después de ser operado de sus ojos, declaró que “seguía viendo dos presidentes”.  José López Portillo, su sucesor, quien envió como embajador a su antecesor a las Islas Fiyi, colonia ex británica en la lejana Oceanía, que resultaba un menosprecio a su amigo de toda la vida, hizo publicar la famosa frase de “También tú, Luis”, en los todavía sumisos medios de comunicación, principalmente la prensa, que ahondó el rompimiento del compromiso del “elegido por el PRI” como candidato presidencial, bautizado popularmente como el dedazo.

El expresidente Miguel de la Madrid, no se quedó atrás y declaró públicamente que su designado, Carlos Salinas de Gortari, se había robado la partida secreta presidencial, quien optó por presionarlo para decir por escrito, que no estaba en pleno uso de sus facultades mentales, para acallar el escándalo. En ello intervino directamente Emilio Gamboa Patrón, en ese tiempo jefe de la bancada del PRI en la Cámara de Diputados, quien había sido secretario particular del primero y secretario de Comunicaciones del segundo. Ernesto Zedillo tuvo un encontronazo con el propio Salinas de Gortari que le valió a éste el autoexilio en la Habana y Dublín, de donde regresó al triunfo del presidente Vicente Fox, y cogobernó el país, recuperando una importante tajada del pastel del poder político y económico.

presidentes de México
Imagen: Twitter @ben_leshem.

Enrique Peña Nieto, no sólo respetó el sexenio calderonista, sino que continuó sus iniciativas, fundamentalmente en materia educativa y petrolera, y logró el Pacto por México, con los dirigentes panistas y perredistas, que mantuvo al PAN a flote y hundió a una izquierda maltrecha y dividida, casi atomizada por sus llamadas tribus, que perdieron su exiguo capital político, olvidando que izquierda que transa, no avanza. Para Peña Nieto significó un triunfo espectacular, aunque efímero, pues la aplastante victoria de Andrés Manuel el 1º de julio de 2018, desinfló al PRD y dividió al panismo, con el surgimiento de Movimiento Regeneración Nacional que logró la hazaña, en sólo cinco años, de hacerse del Poder Ejecutivo y obtener mayoría en el Poder Legislativo Federal, gubernaturas y mayorías en legislaturas estatales.

No obstante la histórica derrota electoral, Enrique Peña Nieto, al parecer, ha optado por volver al viejo estilo del silencio, mientras Fox y Calderón se desgañitan criticando a AMLO –aunque el primero ha sido apaciguado momentáneamente mediante una amenaza fiscal y  ha preferido  declararse un “muerto de hambre” por habérsele quitado su jugosa pensión–, y mientras que Felipe Calderón, relacionado con los supuestos delitos de narcotráfico cometidos por su Secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, sigue con su bulla estridente y divorciado del panismo, y junto con su esposa Margarita Zavala, intentan volver al poder mediante la formación de su propio partido político.

Peña Nieto y López Obrador
Imagen: Vértigo Político.

Hay varias preguntas en el aire: ¿Hubo un “silencio pactado” con el candidato de Morena, antes de la elección federal de 2018? ¿Fueron determinantes las encuestas oficiales que apuntaban como triunfador a AMLO, para la decisión de EPN, de rendirse antes de la batalla? ¿El candidato “patito” del PRI, José Antonio Meade, ajeno a ese partido y sin oficio político alguno, sólo fue una finta en la estrategia del posible acuerdo? ¿Por qué ante el desmantelamiento de las “reformas estructurales” –educativa, fiscal y petrolera– EPN, se ha quedado callado y permanece en su glamorosa vida de galán y seductor de bellas mujeres, a pesar de la evidente corrupción en su fatal sexenio? ¿Las reuniones del hoy presidente con Peña Nieto y Meade, posteriores a las elecciones presidenciales, son parte de este entramado subterráneo? ¿Por qué el presidente declara chivo expiatorio a Rosario Robles, hoy en prisión por la llamada Estafa Maestra y no se actúa contra EPN, por éste y muchos otros actos de corrupción durante su gobierno?

Por ahora nos quedaremos con la frase de Mario Benedetti, escritor y poeta uruguayo, que apunta: “Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio”.


También puede interesarte: El otro Cassius Clay.

Los gastos sin aclarar de Peña Nieto

Lectura: 2 minutos

Gastos de Peña Nieto bajo investigación de la ASF

La Auditoria Superior de la Federación (ASF) mantiene en investigación los gastos que el expresiente Enrique Peña Nieto realizó en el último año de su gobierno, de los cuales 50 mil 944 millones de pesos no pueden ser aclarados.

El auditor superior, David Colmenares Páramo, entregó a la Cámara de Diputados la tercera parte de los informes individuales, y el informe final del resultado de las auditorías de la Cuenta Pública 2018, reportó que el total de las observaciones al ejercicio de los recursos públicos asciende a 52 mil 328 millones de pesos, y aclaró que apenas se recuperaron mil 383 millones de pesos.

En lo que corresponde a estado, municipios y alcaldías de la Ciudad de México el monto observado asciende a 144 mil 430 millones de pesos y que llevan recuperados y operados sólo mil 647 millones de pesos, “en virtud de que los procesos de aclaración están comenzando”, aclaró.

Detalló que de la Cuenta Pública 2018, la ASF presentó 872 informes individuales que, con los 268 informes rendidos en junio y los 668 en octubre, suman un total de mil 808. También se practicaron 8 auditorías derivadas de solicitudes y denuncias sobre ejercicios fiscales en curso o anteriores y se realizaron 8 estudios y 6 evaluaciones de políticas públicas.

En su discurso destacó que “no podemos ser insensibles al contexto nacional y al sentido de lo que hacemos; tal es el caso de la denuncia de situaciones irregulares en el Infonavit, las cuales motivaron que la ASF programara auditorías a esta institución, de las cuentas 2017 y 2018”.

“Sin embargo, ante la negativa del ente para la realización de la auditoría –manifestando que se encuentran exentos de la fiscalización superior– se recurrió judicialmente esta consideración”, dijo.

Remarcó que “en relación con las auditorías de administraciones anteriores de PEMEX, y ante los cuales han surgido casos que han ofendido a todos los mexicanos por las graves señales de malos manejos, de abusos y de corrupción”, donde hubo faltantes en proyectos de mantenimiento, adecuación e instalación de infraestructuras, rehabilitaciones, interconexiones y montaje de equipos e instalaciones marinas”.

Te puede interesar: Peña Nieto en la mira de la Fiscalía

AMLO: ‘No hay una investigación, que yo sepa, contra Peña’

Lectura: < 1 minuto

AMLO desconoce investigación contra Peña Nieto como dijo WSJ

El presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que desconoce la información señalada por The Wall Street Journal sobre la presunta investigación que la Fiscalía General realiza contra el expresidente Enrique Peña Nieto por el caso de Emilio Lozoya.

“No tengo la información sobre si exista esta investigación como los sostuvo el WSJ, no tengo elementos para sostenerlo”, dijo el primer mandatario quién, de acuerdo con el artículo de WSJ, se vería altamente beneficiado en sus niveles de popularidad si Peña Nieto es imputado.

“No hay una investigación, que yo sepa, contra Peña”, dijo AMLO. “Desde luego, la Fiscalía es autónoma, eso significa que no me informan, no tienen por qué, es una institución independiente”, añadió.

Emilio Lozoya, quién fuera director de Petróleos Mexicanos durante el periodo del gobierno de Enrique Peña Nieto, es acusado de corrupción y recibir sobornos por parte de la brasileña Odebrecht y la siderúrgica mexicana Altos Hornos.

The Wall Street Journal, citando a altos funcionarios de la Fiscalía mexicana, indicó que Lozoya recibió sobornos por 9 millones de dólares de Odebrecht y un pago de 3.5 millones de dólares de Altos Hornos para garantizar la venta de la planta de fertilizantes Agronitrogenados a Pemex por un precio inflado, todo con el conocimiento del entonces presidente Peña Nieto.