elecciones 2021

Morena, la causa fuiste

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Movimiento Regeneración Nacional (Morena) sigue actualmente los pasos que distingue a la izquierda mexicana: su división interna. Desde la fundación del Partido Comunista Mexicano en 1919, los izquierdistas no han podido lograr la unidad en una sociedad plural conformada por un sistema de partidos ubicados en la derecha, centro e izquierda. El PCM fue fundado por José Allen, un norteamericano que resultó ser un espía de los servicios especiales de inteligencia de los Estados Unidos, y por el bengalí Manabendra Nath Roy, que luchó por la independencia de la India; a los que prosiguieron Lin Abel Gale, norteamericano, y el mexicano Adolfo Santibáñez. Inspirados en el régimen socialista implantado en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas en 1917, el PCM se dividió en corrientes extrapoladas como el marxismo-leninismo, el estalinismo, el trotskismo, etc., con singulares riñas entre sus más icónicos personajes de la época.

Los principales aliados y sucesores del Partido Comunista Mexicano fueron sucesivamente el Partido Socialista Unificado de México, que obtuvo su registro el 5 de septiembre de 1981, el Partido Mexicano Socialista (1987-1989), un intento efímero pero serio para unificar las diversas corrientes de izquierda buscando la ansiada unidad; le siguió el transitorio Frente Democrático Nacional en 1982, base del Partido de la Revolución Democrática, fundado por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano  y sus seguidores exiliados del PRI, el 5 de mayo de 1989, que participó en tres elecciones presidenciales; se escindió en corrientes internas, llamadas coloquialmente  tribus, firmó la alianza del Pacto por México para apoyar las reformas estructurales unido al PRI y al PAN, en el desastroso gobierno del expresidente Enrique Peña Nieto, y finalmente su alianza electoral con la extrema derecha en las elecciones presidenciales de 2018, al llevar como candidato a Ricardo Anaya, presidente del derechista Partido Acción Nacional.

Morena, partido politico
Imagen: mexicowebcast.

Andrés Manuel López Obrador, militante perredista y dos veces su candidato presidencial en 2006 y 2012, ante la triste herencia perredista y la deserción de sus líderes más representativos, decidió fundar Morena que obtuvo su registro el 2014, y unido a dos partidos minoritarios (Partidos del Trabajo y Encuentro Social) logró, en sólo cuatro años, hacerse de la presidencia de la República y de las mayorías en el Congreso de la Unión, en las elecciones del 2018, bajo los pálidos principios de una izquierda emocional mexicana conformada en su mayoría por las  tribus migrantes del PRD, que buscaron acomodo en el nuevo partido bajo el gran peso del  liderazgo social y político de AMLO, quien en su carácter de presidente de la República, hoy suele decir que se niega a intervenir en las elecciones internas reprochando a sus dirigentes rijosos no tener  “la capacidad para ponerse de acuerdo”.

En el pasado eran desavenencias, las más, por principios ideológicos, ahora son luchas por el poder en sí. Los protagonistas –el valetudinario Porfirio Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, y el “ocasionado” Mario Delgado– finalistas en las encuestas internas del tortuoso camino en que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el Instituto Nacional Electoral han sido instancias determinantes, como árbitros de una contienda político-legal que parece no tener fin. Pero la verdadera razón aspiracional, en mi opinión, son sus presencias personales en las elecciones de junio del 2021, en la que están en juego miles de candidaturas, pero fundamentalmente jugosas prerrogativas en recursos monetarios que corresponden al partido que alcance mayoría electoral en la Cámara de Diputados, quince gubernaturas y quinientas diputaciones, botín político nada despreciable, que trasciende hasta la elección presidencial de 2024.

la medida de todas las cosas
Imagen: El Clarín.

Sin embargo, cualquier candidato triunfante de la presidencia del partido deberá plegarse en la medida que le sea posible, al liderazgo indiscutible del hombre de Macuspana, porque hoy en política él es, como decía el filósofo Protágoras de Abdera, “la medida de todas las cosas” en el quehacer político; porque sin López Obrador, Morena sería un castillo de naipes. Es el sol que alumbra los planetas que giran en su derredor; porque en política, dijo un pensador, dos más dos pueden sumar uno.    


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Proceso electoral 202-21 ¿Por qué es tan relevante?

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Inicia proceso electoral 202-21 el más grande de la historia en México

Inicia el proceso electoral 202-21 en México, considerado el más grande y complejo de la historia con 95 millones de mexicanos listos para votar.

“Este lunes 7 de septiembre comenzará formalmente el proceso electoral federal 2020-2021. El más grande y complejo de nuestra historia”, dijo en las últimas horas, en un video subido en redes sociales, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral (INE) de México, Lorenzo Córdova.

El consejero explicó que toda la estructura del INE se pone en marcha para hacer posible la realización de los procedimientos y actividades necesarias de cara al 6 de junio del 2021.

¿Qué hace especial el proceso electoral 2020-21?

El INE se preparará para llevar a cabo las elecciones locales en Coahuila e Hidalgo. El día de la elección será el próximo 18 de octubre.

En Coahuila se elegirán 16 diputaciones de mayoría relativa y 9 diputaciones de representación proporcional. En el caso de Hidalgo, se elegirá la representación de 84 ayuntamientos.

Durante las elecciones de 2021, los ciudadanos votarán por gubernaturas, diputaciones y ayuntamientos.

De acuerdo con el mapa del INE, renovarán gubernaturas Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Sinaloa, Nayarit, Zacatecas, Nuevo León, San Luis Potosí, Querétaro, Colima, Michoacán, Guerrero, Tlaxcala y Campeche. Así como mil 926 ayuntamientos en 30 estados.

También se renuevan 500 diputaciones a nivel federal, así como mil 63 diputaciones en 30 congresos locales.

Se instalarán aproximadamente 164 mil 550 casillas, serán contratados más de 48 mil supervisores y capacitadores electorales, quienes visitarán a cerca de 12 millones de personas para contar con más de un millón de funcionarios y funcionarias de casilla requeridas para la jornada electoral, señala el INE.

El 26 de agosto, el instituto aprobó las modalidades de voto postal y electrónico por internet para que mexicanas y mexicanos que residen en el extranjero puedan ejercer su derecho al voto.

Así, los compatriotas que viven en el extranjero podrán votar para las gubernaturas de Baja California Sur, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas; una diputación migrante para la Ciudad de México y una diputación de representación proporcional para el estado de Jalisco.

Según los lineamientos del INE, el periodo para que los mexicanos y las mexicanas en el extranjero voten se abrirá el 22 de mayo de 2021 y se cerrará el 6 de junio del mismo año a las 18:00 horas.

Los comicios de 2020-2021 implicarán la renovación más grande del poder público en la historia del país, y serán un parteaguas y un desafío que pondrá a prueba la consistencia de la democracia mexicana, señaló este lunes Lorenzo Córdova, consejero presidente del instituto.

El INE buscará que los comicios sean recordados como el año en el que el compromiso con la democracia se impuso al desafío de la emergencia sanitaria.

La elección se llevará a cabo el próximo 6 de junio de 2021.

Elecciones en tiempos de pandemia

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A pesar de la latencia y afectación socio-económica producto de la COVID-19, y las “recomendadas” prácticas de distanciamiento social, en diversas partes del orbe se han venido desarrollando procesos eleccionarios en este 2020. Como ejemplo se puede señalar el triunfo presidencial en República Dominicana el reciente 5 de julio del opositor Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM). Honduras, a través de sus autoridades electorales, convocará el 13 de septiembre a comicios primarios en el país centroamericano. Entretanto, Estados Unidos se apresta a “renovar contrato” o rescindir del mismo al presidente Donald Trump el próximo martes 3 de noviembre.

En un principio, se hace necesario resaltar que los esfuerzos en la construcción continua de los regímenes democráticos no deben cesar, a pesar de las “voces” disonantes que de una u otra forma han externado su punto de vista en relación a postergar las mismas –como lo planteó hace unas semanas el actual dignatario estadounidense–, algo que solamente compete al congreso del país norteamericano.

elecciones digitales
Ilustración: The Verge.

No cabe duda que la democracia es una herramienta necesaria para la convivencia pacífica, promoción de derechos en igualdad de condiciones y la búsqueda del bienestar común, porque en su esencia responde a los valores genuinos a los que aspira cada ser humano. De ahí la necesidad de potenciar los contrapesos internos y externos ante los propósitos continuistas de líderes de nuestros países. 

Es de hacer notar que desde la Organización de Estados Americanos (OEA) se advirtió a mediados de mayo sobre la “amenaza” que representa para la democracia la actual pandemia, debido a las “medidas tomadas precipitadamente por razones sanitarias”, lo cual refleja la necesidad de fortalecer el diálogo democrático a todos los niveles en nuestra región –pues las “tentaciones” del poder están ahí latentes a través de aviesos propósitos continuistas impulsados desde el poder–, impulsados legítima e ilegítimamente desde estructuras sociopolíticas ancladas al derredor de figuras presidenciales de turno. Como ejemplos se pueden mencionar el del “reelecto” presidente hondureño Juan Orlando Hernández, pasando por la “neutralización progresiva” de la oposición venezolana por parte del régimen de Nicolás Maduro, y la agresiva retórica de Trump a fin de “hacerse” del liderazgo de la Casa Blanca por cuatro años más.

Me parece que esta contingencia sanitaria ha desvelado la fragilidad institucional en la que han “aprendido” a convivir nuestras democracias americanas, producto –a mi parecer– de un continuo proceso de amaestramiento de actores claves en el “control” de los “abusos” cometidos por poder central en nuestras naciones –llámese fiscalías, poderes rectores de los procesos electorales, etcétera–.

pandemia y mundo
Ilustración: R Sasikumar.

En definitiva, es aquí cuando las organizaciones internacionales deben “velar” por el cumplimiento doméstico de las responsabilidades gubernamentales a lo interno de los países. Es decir, en un mundo cada vez más hiper-interconectado –se ha visto con la velocidad de expansión de la crisis sanitaria actual provocada por el coronavirus SARS-CoV-2–, hay más probabilidades de ejercer “presión” efectiva a fin de contener la concentración de poder –lo cual se “antoja” una suerte de utopía indescifrable, producto de la “eterna” confrontación de bloques hegemónicos contrapuestos de izquierda y derecha que han legitimado la realidad a partir de una lectura sesgada de la misma y más en entornos como los actuales en donde se “habilitan” [eufemísticamente] posibilidades de control social producto de la “salvaguarda” a las vidas humanas–.  

Posdata: En este contexto de pandemia es importante destacar –en el caso particular de los Estados Unidos Mexicanos– la aprobación este 26 de agosto por parte del Instituto Nacional Electoral (INE), del calendario de actividades del proceso electoral de medio término del actual sexenio, mismo que arranca este 7 de septiembre y concluye el 6 de junio 2021 con el cambio de autoridades y representantes en diversos niveles a nivel federal, lo cual evidentemente permitirá al país norteamericano que sus ciudadanos lleguen más “oxigenados” después del embate pandémico al que se ha visto expuesto. Al respecto, en este escenario, Lorenzo Córdova, Consejero Presidente del INE, ha afirmado que “si algo identifica a México en el mundo, es el reconocimiento que se hace de cómo hacemos elecciones”.


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La Constitución como campo de batalla: la guerra discreta

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Este 22 de julio terminó el largo y dramático proceso de designación de cuatro consejeros al Instituto Nacional Electoral (INE). Pudiera decirse que fue una guerra: no faltaron los litigios, los conflictos y las acusaciones hechas por y en contra de John Ackerman; y es que estos cargos resultan de gran importancia, pues pueden incidir en el desarrollo de los comicios federales de 2021. Sin embargo, hay otro proceso al que no se le ha prestado gran atención a nivel nacional y que también pudiera afectar la composición política del país.

Del 25 de marzo de 2020 a la fecha, se ha reformado la Constitución y/o la legislación electoral de Baja California, Veracruz, Morelos y Chiapas de forma que parece tener como resultado un beneficio al partido gobernante en cada una; existe también, al momento de escribir este texto, un proceso de cambio legislativo y constitucional en progreso en Puebla y pudieran haberse dado otros cambios en otras entidades, pero estos son los más visibles.

Este tipo de cambios no son extraños, pues es una práctica de sexenios anteriores, donde se modificaba la ley antes (para obtener ventajas) o después de los comicios (para hacer ajustes). Esto ha dado lugar a curiosas variaciones entre los estados de la República, donde un estado tiene un modelo de mejor perdedor en vez de representación proporcional, o donde en unos hay candidaturas comunes o modelos de asociación política más amplios, y en otros sólo hay coalición.

casilla electoral, INE
Imagen: Reporte Índigo.

Estos cambios, a su vez, suelen disputarse por partidos políticos locales y nacionales ante la Suprema Corte por medio de las acciones de inconstitucionalidad electorales y que pueden derivar en un aval o en una invalidación. Es decir, el rediseño de las reglas que gobiernan las elecciones en las entidades federativas es resultado del juego político entre sus élites y de un juego político planteado como argumentación jurídica entre élites políticas nacionales, con la Suprema Corte como árbitro constitucional.

Cito dos ejemplos para ilustrar este punto: en 2017 se reformó la legislación electoral de Nuevo León para, entre otras cosas, cerrar la puerta a las candidaturas comunes –en respuesta a la alianza entre el Bronco y Fernando Elizondo– y para quitar el sistema de mejor perdedor en diputaciones locales –en respuesta a la llegada de Samuel García–. Estos y muchos otros cambios fueron impugnados por diversos partidos políticos y, en su gran mayoría, sobrevivieron el análisis de constitucionalidad. Por otra parte, los cambios hechos a la Constitución de Baja California en el infame Bonillazo no lograron sobrevivir a las diversas acciones de inconstitucionalidad presentadas por los partidos políticos y la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

Regresando al tema, existen varias tendencias claras que valen la pena explicar: en Baja California y en Chiapas se posterga el inicio del periodo electoral, bajo el argumento de que en los primeros meses no se hace gran trabajo y que se puede ahorrar ese dinero; este cambio pone en peligro el desarrollo de la función electoral, pues le da menos tiempo a los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs) para organizar elecciones y a los independientes para recabar el apoyo necesario para registrar su candidatura. En Chiapas existe la posibilidad de cortar el financiamiento a los partidos durante contingencia, lo que aumenta el riesgo de que los gobiernos beneficien a sus partidos por debajo del agua.

INE, constitucionalidad
Imagen: Órbita Política Consultoría Integral.

Se incluye la austeridad como principio en Baja California, Veracruz y Chiapas, cuando ya existen los principios del buen gasto público; esto es peligroso porque permite un futuro redireccionamiento presupuestal en contra de los OPLES, tal y como se hace en la Administración Pública Federal con la Ley de Austeridad y el famoso recorte del 75%. En Baja California se recortó el presupuesto a los consejeros electorales. Es decir, se busca debilitar al OPLE al matarlo de hambre.

En Morelos, se intentó reformar sin éxito la Constitución para subir la votación necesaria para que los partidos mantengan su registro, sabiendo que existen 11 nuevos partidos, sumados a los existentes en la entidad, tanto nacionales como locales. Esto resultaría en 20 partidos contendiendo para obtener el 4% de la votación, con la probabilidad de que surja una votación dispersa y en un menoscabo para el número de partidos en el estado. Lo que sí pudo lograrse fue reformar la legislación electoral para que se requieran a los partidos un 4% de la votación para tener diputados de representación proporcional; sin la reforma constitucional esto es ilegal, pues así lo determinó la Suprema Corte en 2017 con una reforma similar en dicha entidad.

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Imagen: El Diario de Parral.

Por último, en aras de la austeridad, en Veracruz se reforman los Consejos Municipales para centralizar la labor de los Consejos Municipales, que de 212 disminuyen a tres y que implica que todas las casillas deben transportar su material electoral a una de las tres localidades, aumentando el riesgo de que se anulen.  

Los OPLEs importan tanto como el INE y en el campo de batalla que es nuestra Constitución, se libra una guerra discreta, aunque no menos válida, por influirlos. Algunos de estos cambios son intentos de tambalear al árbitro, de entorpecer su trabajo o intimidarlo y pueden tener profundas repercusiones en la contienda electoral de 2021 y en la representación política que de ella resulte. Diversos partidos políticos han realizado impugnaciones ante la Suprema Corte por medio de la acción de inconstitucionalidad electoral y tiene ésta la última palabra.


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¿Y qué esta en juego en las elecciones del 2021 en México?

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Mientras que la mayoría de las personas, organizaciones e inclusive países están pensando en el corto plazo, siguen pasando muchas cosas en México y en el mundo a las cuales no estamos poniendo la debida atención y que tendrán repercusiones en el mediano y largo plazo.

Por ejemplo, y aunque el proceso inicia formalmente en septiembre de este año, en México estamos a un año (domingo 6 de julio) de vivir el proceso electoral más grande de nuestra vida democrática, ya que estarán en juego 21,368 cargos de elección popular. Se estima que el padrón electoral será de más de 95 millones de personas contra los 89 millones del padrón del 2018 y se instalarán 166 mil casillas, que supera en nueve mil, al número de las instaladas en las elecciones del 2018, cuando se implementaron 157 mil.

Habrá la elección de 500 diputados federales, 300 por la vía uninominal o mayoría simple y 200 que serán electos por medio de listas por la vía plurinominal o de representación proporcional a través de las cinco circunscripciones electorales. Hemos oído por años que se eliminarían o al menos que se reducirían el número de diputados plurinominales, pero como a los partidos nos les interesa hacerlo, pues no ha pasado y ya no pasará en el 2021, porque ya venció el plazo para hacer modificaciones a las leyes federales electorales.

Por cierto, en esta elección, los 300 diputados y diputadas federales tendrán oportunidad de ser reelectos, cosa realmente inédita para la democracia mexicana por aquello de “sufragio efectivo, no reelección”. Por cierto, a los diputados se les venció el plazo para hacer la ley reglamentaria y tendrá que ser el Consejo Electoral del INE quien emita los lineamientos para las próximas elecciones.

mexico elecciones 2021
Ilustración: Belén García Monroy.

También se renovarán 29 congresos locales, es decir, estos Estados elegirán a sus diputados el mismo día, por lo que habrá la elección de 1,063 diputados estatales.

15 gobernaturas estarán en disputa: Baja California, a pesar de la fraudulenta Ley Bonilla; Baja California Sur, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, y Zacatecas.

Hay elecciones en más de 1,900 ayuntamientos en 30 estados y las 16 alcaldías de la Ciudad de México también estarán en las urnas.

En concreto, qué sucederá en cada Estado:

⋅ Baja California elige gobernador, 25 diputados al Congreso y 5 Ayuntamientos.
Baja california Sur elige gobernador, 21 miembros del Congreso y 5 Ayuntamientos.
⋅ Campeche elige gobernador, 35 diputados al Congreso y 13 Ayuntamientos.
⋅ Chihuahua elige gobernador, 33 diputados al Congreso y 67 Ayuntamientos.
⋅ Colima elige gobernador, 25 diputado al Congreso y 10 Ayuntamientos.
⋅ Guerrero elige gobernador, 40 diputados al Congreso y 80 Ayuntamientos.
⋅ Michoacán elige gobernador, 40 diputados al Congreso y 112 Ayuntamientos.
⋅ Nayarit elige gobernador, 30 diputados al Congreso y 20 Ayuntamientos.
⋅ Nuevo León elige gobernador, 42 diputados y 51 Ayuntamientos.
⋅ Querétaro elige gobernador, 25 diputados al Congreso y 18 Ayuntamientos.
⋅ San Luis Potosí elige gobernador, 27 diputados al Congreso y 58 ayuntamientos.
⋅ Sinaloa elige gobernador, 40 diputados al Congreso y 18 Ayuntamientos.
⋅ Sonora elige gobernador, 33 diputados y 72 Ayuntamientos.
⋅ Tlaxcala elige gobernador, 25 diputados y 60 Ayuntamientos.
⋅ Zacatecas elige gobernador, 30 diputados y 58 Ayuntamientos.
⋅ En Coahuila, Quintana Roo y Tamaulipas hay elecciones para sus respectivos Ayuntamientos.
⋅ En Aguascalientes, Durango e Hidalgo se renovarán los Congresos.
⋅ Mientras que, en la Ciudad de México, Chiapas, el Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Oaxaca, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán se elegirán Alcaldías y Congresos.

elecciones 2021 mexico
Ilustración: Abraham Solis.

Pero quizás lo más importante de analizar y discutir es qué hay atrás de esta mega elección.

La Cámara de Diputados hoy está integrada con 254 diputados de Morena, el PAN tiene 78; el PRI 46, el PT, 40; Movimiento Ciudadano 27; el PES 26; el PVEM 13, el PRD 11 y hay cinco diputados sin partido.

¿Morena y sus partidos aliados conservarán la mayoría absoluta en el Congreso? ¿Es esto bueno para México? ¿Cuál ha sido la experiencia, esta vez, de tener a un presidente omnipotente con un Congreso servil?

Por muchos años, bajo la tutela del PRI, México vivió las muy lamentables consecuencias de tener un presidente que no tiene oposición en el Congreso y que en realidad no es otro poder, como lo dicta la Constitución, sino un espacio más a su mando.

Las elecciones intermedias tradicionalmente son un termómetro a la gestión presidencial y los ciudadanos de una u otra manera lo manifiestan en las urnas. En muchas ocasiones, en las elecciones intermedias, el partido del presidente en turno es castigado en estas elecciones y reduce su poder en el Congreso Federal. Esta elección es adicionalmente interesante porque como señalé líneas arriba, los 300 disputados de mayoría simple tendrán la oportunidad de ser reelectos.

Desde mi punto de vista, esta Legislatura ha sido realmente penosa y pasará a la historia por ello. Como en los peores años del presidencialismo absoluto y del cual nos decidimos en las elecciones del 2000, la Cámara ha estado al servicio del presidente, como en más de una ocasión lo ha manifestado un colaborador cercano y miembro del partido del presidente, Porfirio Muñoz Ledo.

dudas electorales.
Ilustración: Ibero9.09.

Hay que reconocer el gran triunfo de Morena y en concreto del presidente en las pasadas elecciones, pero también hay que reconocer que, en estos 18 meses de su gestión, los atrasos y los descalabros son muchos y los aciertos muy pocos.

Obviamente, a nivel estatal y municipal también sería muy bueno para México que fueran electos candidatos de las diferentes fuerzas políticas que se presentarán a estas elecciones.

Hoy en día, hay muy poca certidumbre de lo que pasará en las elecciones del 2021. He visto encuestas que dicen que Morena podría mantener la mayoría con la suma de sus partidos aliados o bisagras, pero con una pérdida de diputaciones, y he visto encuestas que dicen que, si se hace una gran alianza de partidos de oposición, se le podría quitar la mayoría en el Congreso. De igual forma, esta alianza podría ganar prácticamente todas las gobernaturas y tendría una muy buena posición en cuanto a Congresos locales y Ayuntamientos. Confío, por el bien de México, en que los partidos de oposición logren esa gran alianza.

Y en su momento, los mexicanos tenemos la enorme oportunidad de, en estas próximas elecciones, acotar al presidente y a Morena, saliendo a votar de forma entusiasta y masivamente.


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Las elecciones del 2021

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En la “vieja normalidad” se llamaba futurismo y el presidente de la República y los gobernadores en sus respectivas entidades, daban el banderazo para que se desataran las pasiones y cavilaciones sobre los candidatos a puestos de elección popular. En los largos años del predominio político del PRI, la lucha política se daba internamente entre los aspirantes a los puestos de elección popular, aunque finalmente se imponía la voluntad omnímoda del propio presidente o de los gobernadores. El tricolor o partidazo era una especie de Secretaría de Elecciones y Empleos, que tramitaba la voluntad superior a nivel federal y estatal. La disciplina partidaria se imponía y los candidatos “electos” hacían campañas para aparentar una democracia inexistente –todas con cargo a los erarios federales y locales o “presupestívoras”, como decía en su tiempo el comediante Jesús Martínez “Palillo”–, donde sus mensajes y discursos a la ciudadanía era un caudal de promesas y buenos deseos, basados en la evocación de una Revolución extinta.

La oposición la representaban partidos sin posibilidades de éxito alguno, como el Partido Acción Nacional y el Partido Comunista Mexicano, representantes de la derecha radical y la izquierda dogmática. Ante este panorama desolador, el presidente Adolfo López Mateos (1958-1964) abrió la puerta a los llamados diputados de partido, que hoy se conocen como de representación proporcional. Era común entonces oír a la ciudadanía decir: “y para que voy a votar si siempre gana el PRI”. Debido a esto, los votos, principalmente en las intermedias, eran escasos y en las presidenciales, que despertaban mayor interés, se incrementaban un poco, y el interés público se centraba en adivinar quién era el “tapado” entre los diversos aspirantes que, curiosamente, eran secretarios del propio gabinete, de entre los cuales elegía el presidente en turno como su sucesor.

Al sobrevenir el cisma dentro de las propias filas del PRI, por su desprecio a la democratización interna que falleció en la sala de espera, con vistas a las elecciones federales de 1988, el sistema político mexicano entró en una inesperada fase: su desmoronamiento. El triunfo de Vicente Fox en el año 2000, candidato de Acción Nacional, y la controvertida victoria del entonces panista Felipe Calderón en 2006, así como el regreso del priismo para el desprestigio del gobierno de Enrique Peña Nieto y el provecto PRI, cambiaron el horizonte político para dar paso a la contundente conquista de Andrés Manuel López Obrador, el candidato presidencial con mayor número de votos en la historia del país en las elecciones del 1 de julio de 2018, para ocupar la presidencia de la República en su tercer intento como candidato; los dos primeros con el hoy desvencijado Partido de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano, y finalmente con el suyo propio, Movimiento Regeneración Nacional, que en sólo cinco años logró también mayorías en el Congreso de la Unión y muchos otros éxitos en diferentes estados como efectos colaterales.

elecciones pasadas
Imagen: 60minutos.info.

Hoy renace un nuevo futurismo: las elecciones a celebrarse el 6 de junio de 2021, que serán las más copiosas en la historia de México. El propio presidente de México ha propiciado su arranque, al indicar que vigilará este proceso electoral que obtuvo la respuesta correspondiente del presidente del Consejo General del INE, Lorenzo Córdoba, quien salió a la defensa del instrumento máximo de organizar estas elecciones intermedias que, por otra parte, tendrán el carácter de concurrentes al coincidir la elección de quinientos diputados federales, tanto de mayoría como de representación proporcional, con las de quince estados de la República, donde serán electos otros tantos gobernadores, diputados a las legislaturas locales, ayuntamientos y juntas municipales. La suma total arroja 19,359 cargos en juego.

A las características especiales de esta aparatosa e insólita elección, se añaden las infortunadas secuelas económicas que dejará la pandemia del coronavirus ya anunciadas por instituciones del orden internacional y nacional,  así como la  ola de violencia de las organizaciones criminales, que no cejan en su propósito de socavar el orden legal, político y social, que alcanzan desde el atentado a altos jefes de seguridad pública, como el  recién cometido contra Omar García Harfuch en la Ciudad de México, hasta los llamados crímenes de Estado, según la precipitada declaración del Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, con motivo del asesinato de un juez federal en Colima; y del presidente Andrés Manuel López Obrador, al asumir la responsabilidad sobre la liberación del narcotraficante Ovidio Guzmán, en Sinaloa, que ponen muchos fierros en la lumbre para que la elección del año de 2021 sea ordenada, tranquila y eficaz, y desde hoy deja vislumbrar una tormenta política.

elecciones y corrupcion
Ilustración: Izak Peón (Nexos).

La oposición política, no así la empresarial, al gobierno de la Cuarta Transformación, se encuentra desmadejada. Su alianza parece imposible, porque la batalla se centrará en minar la mayoría de Morena en la Cámara de Diputados y sus propios candidatos a gobernadores, que complicará la unificación de las diversas banderías políticas en el país. Por ello, tal vez, nos tendremos que acoger al sentido del humor del gran comediante estadounidense, Groucho Marx, que solía decir: la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados.


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