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Turismo rural es la alternativa para mejorar la economía de Quintana Roo

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En el marco de la Semana del Turismo Rural en el Caribe Mexicano, se lanzó la convocatoria estatal del Premio a la Innovación del Turismo Rural en Quintana Roo. Esta semana tiene como objetivo destacar esta actividad como alternativa de desarrollo y prosperidad para las comunidades quintanarroenses.

“Para Quintana Roo, el turismo rural es una verdadera alternativa que debe ser parte de nuestro producto turístico y generar prosperidad en nuestras comunidades, para que nuestra gente mantenga la producción de materias primas como sustento y, a través del turismo, tenga la oportunidad de mejorar su economía”, expresó el gobernador Carlos Joaquín.

Con la participación de diversos sectores sociales, el gobernador de Quintana Roo invitó a sumarse a la Semana del Turismo Rural en el Caribe Mexicano, que la Secretaría de Turismo y el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo realizan del 27 de septiembre al 02 de octubre.

Actividades y convocatorias

En los próximos días, se realizarán actividades como la presentación del programa “Nuestros Héroes de la Salud”, la conferencia “Retos y Perspectivas del Turismo Rural en el Caribe Mexicano”, y la convocatoria del concurso de fotografía bajo el mismo nombre.

Se presentará el tráiler “Historias y travesías mayas”, y se han programado dos paneles: “El turismo rural: clave para la diversificación y la reactivación económica en el Caribe mexicano” y “Casos de éxito del turismo rural en la península de Yucatán”.

La jornada cerrará con la presentación del libro “La cocina cotidiana de Quintana Roo”, del chef Isaías Pérez Alamilla.

Este lunes se lanzó la convocatoria estatal del Premio a la Innovación del Turismo Rural en Quintana Roo 2020, para reconocer y estimular la innovación en el diseño, la comercialización y la operación de productos, y las experiencias del turismo rural, que contribuyen a la diversificación de la oferta turística en la entidad.

Dicha convocatoria está dirigida a empresas, cooperativas, sociedades productivas rurales y afines. Los productos y/o experiencias participantes deberán formar parte de las modalidades de turismo cultural, gastronómico, ecoturismo, de aventura y agroturismo.

Como parte de los requisitos, se especifica que deberán tener su sede principal en el área rural, encontrarse actualmente en operación, caracterizarse como una oferta innovadora y diferenciada, y mostrar criterios de calidad, innovación, sustentabilidad y seguridad.

Las postulaciones empezarán a recibirse del 28 de septiembre al 15 de octubre. Los ganadores serán dados a conocer el 20 de octubre y entre los premios está un paquete de acompañamiento que incluye asesorías de promoción, análisis financiero, comercialización y mercadotecnia, levantamiento fotográfico para promoción y estrategia promocional.

Para el primer lugar habrá un apoyo económico de 20 mil pesos, y para el segundo y el tercer lugares de 10 mil pesos cada uno.

El comercio digital en el T-MEC, arma de doble filo

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… la integración por medios digitales [en el T-MEC] impulsará la democratización de nuestro comercio. La tecnología ofrece a las MIPYMES, mujeres, comunidades indígenas, jóvenes, […], entre otros, oportunidades para comerciar en los mercados de los tres países integrantes del T-MEC (Graciela Márquez).

El T-MEC cuenta con un capítulo sobre el comercio digital (Capítulo 19, Comercio Digital) que contiene el más completo conjunto de provisiones que se haya negociado hasta ahora sobre esta actividad en un acuerdo comercial. En medio de la presente revolución digital e inmersos ahora en una pandemia que ha convertido los medios virtuales en instrumentos esenciales, es de celebrar, en principio, que el tratado original –el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN– se haya modernizado en este sentido.

El capítulo sobre comercio digital (e-commerce) tiene como propósito facilitar e incentivar el intercambio virtual entre los tres socios comerciales de América del Norte. Este comercio evidentemente ya ocurre en grandes cantidades, pero sin un marco regulatorio claro. El capítulo en cuestión –que contiene 16 disposiciones– pretende poner las reglas del juego en esta actividad.

Muchas de estas disposiciones tienen la finalidad de agilizar, facilitar y abaratar el comercio digital. El primer punto del Capítulo 19 justamente tiene el propósito de prohibir la aplicación de aranceles sobre el comercio de productos enteramente digitales, tales como música, juegos, videos, películas, libros electrónicos entre otros (aunque cada país puede cobrar impuestos específicos sobre ellos si así lo dispone).

comercio digital T MEC
Ilustración: Yuliia Dobrokhod.

También se apoya al comercio digital que involucra el intercambio de mercancías y que se ordenan vía Internet. Para ello este capítulo de e-commerce se complementa con el Capítulo 7 del acuerdo (Administración Aduanera y Facilitación del Comercio), que mediante lo dispuesto en el apartado “Envíos de Entrega Rápida” allana todos los procedimientos aduanales para este tipo de transacciones y permite que un mayor número de bienes de poco valor se comercien libres de aranceles al elevar el monto mínimo (de minimis) de valor de la mercancía sobre el que se puede cobrar un arancel, estimulando así el comercio minorista entre países. Todo ello facilitaría a más empresas, especialmente las pequeñas y medianas, el tomar parte en este comercio transfronterizo regional.

Otras facilidades prestadas a este tipo de comercio es que las empresas que proveen el servicio comercial no necesitan estar instaladas en el país de entrega, de manera que se puede realizar desde cualquiera de los tres países.

Asimismo, la disposición por la cual se reconoce el uso de la autenticación y la firma electrónicas, que son indispensables para este tipo de transacciones, también está incluida en el Capítulo 19. La protección a la información confidencial de consumidores y empresas y la protección al consumidor contra prácticas fraudulentas o engañosas así como la privacidad de sus datos también están contempladas. Del mismo modo, se impide la comunicación “no solicitada” por los usuarios en el mercado digital, con el fin de que los usuarios de Internet no reciban lo que comúnmente se denominan comunicados “spam”.

Hay una serie de disposiciones adicionales que dan una enorme libertad a las empresas digitales, como el que las empresas no estén obligadas a revelar dónde almacenan sus datos, ni siquiera los financieros. De requerirse esta información, habría un efecto proteccionista porque les significaría un costo adicional considerable a las compañías extranjeras (Council on Foreign Relations). 

Hay que notar que las disposiciones que se incluyen en este Capítulo 19 del T-MEC van más allá del comercio mismo, ya que asegura también el cruce de información digital entre fronteras y promueve el libre acceso a información pública generada por los gobiernos. Estas disposiciones, en principio, pueden ayudar en la cooperación entre países en materia de salud, descubrimientos científicos conjuntos, seguridad, educación; si bien no podemos anticipar todos los usos que se harán de esta facilidad y que pueden ser menos positivos.De hecho, la transferencia de información entre empresas instaladas en distintos países es un tema muy polémico en este momento y hay, por ejemplo, una fuerte disputa al respecto entre la Unión Europea y Estados Unidos (NYT).  

t mec y comercio digital
Ilustración: DAN Gartman.

Una de las normas contenidas en este capítulo, aunque facilita la transmisión de información, resulta preocupante, pues exime a las plataformas digitales de la responsabilidad de los contenidos transmitidos a los usuarios. Éste es un tema candente en este momento en que Facebook y otras plataformas que han permitido transmitir información o mensajes considerados falsos, manipuladores o incluso peligrosos por diversos sectores de la opinión pública, han estado en tela de juicio. Sin embargo, en el T-MEC se excusa a las plataformas de los mensajes de sus contenidos, a menos que contravengan algunas pautas extremas de decencia.

¿A quiénes favorecen estas disposiciones de comercio digital del T-MEC?

La libertad de transferencia de información digital entre países a raíz del T-MEC puede favorecer a todas las empresas que comercian productos digitales o físicos (si éstos se ordenan digitalmente). Hay una serie de nuevas facilidades que en principio pueden ayudar incluso a pequeñas y medianas empresas (PYMEs) a participar más activamente en el comercio regional gracias a las nuevas disposiciones y al uso cada vez más extendido de los medios electrónicos para realizar transacciones.

En México, la Secretaría de Economía ha manifestado que el T-MEC da una importante oportunidad a las PYMEs –que constituyen la gran mayoría de las empresas en México– para comerciar digitalmente sus productos en un mercado de alrededor de 500 millones de habitantes. El nuevo T-MEC reduce costos y agiliza el intercambio entre los tres países, lo que puede ampliar considerablemente el comercio que realizan las PYMEs.

Sin embargo, para que México pueda aprovechar esta oportunidad tendría que haber programas masivos para dotar a las PYMEs mexicanas de los instrumentos requeridos. Las PYMEs necesitan innovar y desarrollar capacidades para realizar transacciones regionales de bienes y servicios a través de dispositivos electrónicos, pues sólo el 27% de estas empresas cuentan con acceso a Internet de acuerdo a Google México, de manera que para el resto es prácticamente imposible acceder a dicho mercado digital y están en seria desventaja con las PYMEs de Estados Unidos y Canadá en donde casi 100% de ellas cuentan con esta vía de comunicación. Es decir, el primer paso para el aprovechamiento de las oportunidades de e-commerce provistas por el T-MEC para las PYMEs requeriría el acceso a computadoras, tabletas o, mínimo, un teléfono celular inteligente con acceso a banda ancha de buena calidad.

e commerce t mec
Ilustración: Raúl Zuleta.

Corea del Sur, que hace cuarenta años era un país sumamente pobre, siguió una política de desarrollo muy exitosa en la que la digitalización ha jugado un papel central. Hace alrededor de 30 años repartió computadoras gratuitamente a buena parte de la población que carecía de ella, lo que ayudó mucho a esa economía a ingresar a la era digital. También se creó en ese país una agencia específicamente para superar la desigualdad en el acceso y manejo de Internet –Agencia Coreana para la Oportunidad y Promoción (KADO, por sus siglas en inglés)– desde fines de los años noventa y, entre otras cosas, se propuso proveer el entrenamiento necesario para que 10 millones de personas pudieran usar adecuadamente el Internet (Forbes). Sin este tipo de esfuerzos es muy difícil, si es que no imposible, cerrar la brecha entre las capacidades de empresas al margen de la economía del conocimiento y las que ya están inmersas en ella.

No sólo existe una barrera para la digitalización de las PYMEs en México debido a las dificultades materiales y la falta de conocimientos para operar Internet, sino además, las PYMEs que sí tienen tal acceso difícilmente saben como promocionar sus productos dentro y, más aún, fuera del país a través una tienda online y a menudo tampoco manejan los sistemas digitales de pago. Asimismo, las empresas necesitan promocionar sus productos a través de las grandes plataformas digitales como Amazon y Mercado Libre para poder distribuir sus bienes físicos, servicios, o productos digitales en forma más amplia de lo que pueden hacerlo individualmente a través de la web. Y todo lo anterior no habla de todos los trámites aduanales y paso de frontera para exportar productos que también necesitan hacerse digitalmente y requiere de estas destrezas por parte del exportador.

Si no hay un apoyo acelerado para las PYMEs con el fin de aprovechar el nuevo T-MEC, éstas podrían salir perdiendo en lugar de ganar con el nuevo acuerdo. Las facilidades para el comercio a baja escala sería aprovechado sobre todo por las PYMEs estadounidenses y canadienses, que podrán acceder al mercado mexicano con menos barreras que antes. Los verdaderos ganadores serán los gigantes tecnológicos como Amazon, que aprovecharán todas las nuevas facilidades para reducir sus costos y competir con productores locales con mercancías que vienen de fuera de México. Eso no quiere decir que no haya PYMEs mexicanas que no promuevan sus productos vía Amazon, Mercado Libre, Linio, etc… pero, como ya se dijo, es una proporción menor. La Secretaría de Economía que, por cierto, en estos días ha sacrificado buena parte de sus propias computadoras, necesita hacer un esfuerzo titánico en conjunto con otras dependencias públicas, incluyendo las de educación, para que el T-MEC sea verdaderamente una promesa cumplida para las PYMEs en cuanto a sus posibilidades de mejorar su inserción en el mercado más grande del mundo –el de Norteamérica– antes de que el nuevo tratado se convierta más bien en su tumba.


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La realidad como problema, el pensamiento como acción

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Antes de desembocar en el mar báltico, el río Pregolia, en alemán conocido como Pregel, atraviesa la ciudad rusa de Kaliningrado.

Es previsible que la ciudad y el río que la cruza tuviesen una fama menor, de no ser por un hecho vinculado a la imaginación como capacidad para resolver problemas complejos.

Aun más, para hacer de la realidad el problema.

O bien, dicho de otro modo, la cualidad para sugerir cuestionamientos que la propia realidad plantea, aun antes de que se tornen en problemas concretos.

Conocida a mediados del siglo XVIII, como Königsberg, debemos al matemático suizo Leonhard Euler, la formulación de lo que desde entonces se conoce como “El problema de los puentes de Königsberg”.

La ciudad contaba ya por entonces con los siete puentes que hasta el día de hoy le han legado ser un referente en la historia del pensamiento científico.

Leonhard Euler
Leonhard Euler, matemático y físico suizo (Wikimedia).

Los puentes tiene la función de unir ambas riberas del río Pregolia; adicionalmente, permiten que dos de las islas que forman parte de la mancha urbana, se hallen también conectadas con la ciudad.

Observador acucioso, Eulen, quien había nacido en Basilea, en 1807, hace de la realidad su problema por resolver.

¿Es posible regresar al punto de donde se ha partido, habiendo recorrido los siete puentes sin pasar más de una vez por ninguno de ellos?, se pregunta.

Animado por una curiosidad propia del siglo que habita, Eulen contribuirá de modo incipiente pero decisivo a la comprensión sobre cómo funcionan las estructuras basadas en redes complejas.

De formulación simple, aunque alejada de la ingenuidad, porque el ingenuo no pregunta, cree, el cuestionamiento de Eulen, va más allá de hallar una respuesta como tal.

La respuesta a la pregunta, ¿se pueden recorrer los siete puentes y volver al inicio sin pasar dos veces por ninguno de éstos?, es no.

Mas, esa conclusión, tan directa y sencilla como la propia enunciación de la pregunta inicial, constituye, como para todo pensamiento innovador, apenas el punto de comienzo, no su final.

pensamiento en red

Febrilmente curioso, prolífico y digno hijo de la Ilustración alemana, de Eulen se ha dicho que compilar la totalidad de sus trabajos podría ocupar unos 60 u 80 tomos.

Geómetra, físico, arquitecto, óptico, ingeniero, además de matemático, por supuesto, en Eulen palpita un espíritu capaz de indagar a trasluz aquello que parece dado y estable, real e inmutable.  

El problema no está, podría decirse a la sombra del ímpetu analítico y la imaginación heurística, de esta mente extraordinaria; el problema, es. Siempre es.

Cuando el problema está, intervienen los que pueden resolver algo dado, una falla manifiesta.

Las mentes inusitadamente brillantes, en cambio, navegan sobre un horizonte de la existencia y lo existente, en el que son capaces, al preguntarse, de adelantar, donde en apariencia no lo hay, un problema en el habrá.

Así, en 1736, año en que el matemático suizo publica su célebre artículo sobre los puentes de Königsberg, sienta las bases para el estudio de lo que casi tres siglos después será una constante: las redes como paradigma de la sociedad del siglo XXI.

pensamiento en red
Ilustración: Dan Matutina.

Como bien define el Dr. Maximino Aldana, investigador del Instituto de Física de la UNAM, los sistemas complejos cuentan con cuatro características en común, que de manera textual el Dr. Aldana define así:

Están compuestos por muchas partes que interactúan entre sí;
Cada parte tiene su propia estructura interna y está encargada de llevar a cabo una función específica.
Lo que ocurra a una parte del sistema afecta de modo altamente no lineal a todo el sistema.
Presentan comportamientos emergentes, de tal manera que el todo no es la simple suma de sus partes.

En ese sentido, advierte el investigador del Instituto de Física de la UNAM, “el adjetivo ‘Complejo’ en este contexto no significa solamente que el sistema sea complicado, sino también que está compuesto de muchas partes…”.

 En el caso de las redes, y en particular, de aquellas que podemos concebir como complejas, Aldana acude a una definición compacta y precisa, se trata, dice, de “conjuntos de muchos nodos conectados que interactúan de alguna forma. A los nodos de una red también se les llama vértices o elementos”.

pensamiento en red
Ilustración: Deposit Photos.

Durante los últimos años, es notorio que el interés por ampliar la comprensión de las redes complejas, ya sean biológicas, informáticas o sociales ha crecido considerablemente.

Lo que es más, el uso del lenguaje cotidiano, atestigua cómo la palabra red o redes, y con ello, la noción misma, aparece una y otra vez como signo de nuestro tiempo.

No es para menos. El mundo, su representación, y la de nosotros mismos en él, se condensa en esta imagen: una red de redes.

La red ha pasado así de constituir una metáfora a conformar el espacio en el que los componentes del mundo y la realidad se organizan e interactúan en todos los ámbitos.

El reconocimiento de que su característica esencial es lo complejo, y que con base en ello configura su organización e interacciones, sus estructuras y dinámicas, supone transitar genuinamente del siglo XX al XXI.

Su comprensión, el puente.   


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Fotos de pantallas. Las nuevas formas de sociabilidad

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Enfrentamos todos los escenarios: desde el “a mí no me va a pasar” hasta el “Fulanito tiene COVID”. Estos escenarios, en la medida en que la cercanía de la amenaza se diluyó para convertirse en realidad, nos hicieron pensar muchas cosas. Desde qué tan sano es ver a alguien, aun con todas las precauciones, hasta el temor a que ese alguien se sienta discriminado si le decimos que mejor esperamos dos o tres semanas para encontrarnos. Para quienes han podido guardar el confinamiento en lo más posible, desde trabajo hasta relaciones con amigos, plataformas como Zoom Teams, Webex, Facetime o Facebook Halls han representado el único medio de contacto con sus seres queridos y no tan queridos.

¿Cómo se replantea día con día nuestra sociabilidad? La sociabilidad es una tendencia de la vida (Maurice Agulhon). Sociabilidad y socialización no son lo mismo; como nos explica Willian Chapman Quevedo, …la sociabilidad estará atada a una relación innata, algo muy espontáneo, mientras que la socialización se presenta como la forma en que los individuos se relacionan en busca de sus intereses. Así, la sociabilidad es “la forma lúdica de la socialización” (Rivière). Las formas en que la sociabilidad se aborda se imbrican con las de la socialización, sin embargo, la sociabilidad, en tanto necesidad humana, plantea maneras diversas y un tanto líquidas de manifestarse, de lo cual es prueba esta etapa que estamos viviendo. Por ejemplo, los códigos y etiquetas de interacción en todas las plataformas que nos han permitido trabajar en línea se caen cuando las usamos para socializar con amigos. Sacamos el vino, no importa estar ostensiblemente en pijama, no importa que familiares o mascotas se inmiscuyan en la reunión… Es decir, que los tipos de sociabilidad se definen a partir de las plataformas existentes y éstas dependen, como hemos visto, de las circunstancias, la tecnología, las posibilidades económicas, etcétera.

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Ilustración: Matteo Farinella.

Los códigos de actuación en el trabajo a distancia, decíamos, están cada día mejor planteados: se levanta la mano, se comparte pantalla, se plantean preguntas en el chat, se procura un escenario ordenado y neutro (dependiendo de la actividad a la que uno se dedique). Los fondos virtuales salvaron a los desordenados o a los que viven en un entorno más castigado materialmente: se puede ver una biblioteca, la torre Eiffel o una nebulosa, pero nunca un muro descascarado, un librero escueto o el desorden de la sala cuando se tiene hijos. Asimismo, los fondos virtuales ocultan a los otros miembros de la familia que, aun cuando respeten en todo el derecho a la privacidad del que trabaja a distancia, deben ir al baño o pasar a la cocina por agua.

Esta contingencia abrió nuestras casas –o incluso el espacio más íntimo, nuestras recámaras– a los ojos del público (salvo que se use un fondo virtual). Expuso nuestro desorden o nuestra manía de orden excesivo, dejó a la vista de otros a nuestras mascotas, hijos, padres o hermanos; abrió la posibilidad a otros de echar un ojo a nuestros gustos y posibilidades en la decoración de interiores, permitió a los padres escuchar las clases de sus hijos.

Mucho se ha escrito en torno a esta violación a la privacidad, que lo es en todos sentidos: para muchos, “el que nada debe, nada teme”; pero otros no tienen la situación tan sencilla. Vetar el video durante un webinar no es de mala educación (lo digo con sorna, nadie fue educado para esto), pero estar en una reunión de trabajo con pocas personas implica el dejarse ver, aun cuando uno no quiera. Escuchar la clase, la junta o la conferencia del otro porque se está en la misma casa no es lo habitual, como tampoco lo es pensar que el orador, del otro lado de la pantalla, no está pensando en dirigirse a públicos tan amplios ni tan variopintos.

Caras vemos, circunstancias no sabemos: “… la esfera cultural es considerada por el sociólogo francés Pierre Bourdieu (2000) como una esfera autónoma del ámbito social, que no está determinada por las directrices económicas sino dominada por el ámbito simbólico cultural. Ahora bien, lo innegable es que la desigualdad reconocida por Bourdieu (…) entre capital económico y cultural estará presente en las formas de sociabilidad. Por lo que es necesario preguntarnos si el capital social entra a mediar dichas desigualdades, es decir, si las relaciones sociales equilibran la balanza entre los capitales” (Chapman Quevedo, op. cit.).

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Imagen: Mladen Penev.

Hablamos de capitales culturales, sociales, económicos e intelectuales, sino es que de otros más. Las pantallas negras durante una clase o una sesión de algo no necesariamente revelan desinterés o falta de compromiso: muchas veces revelan circunstancias sociales, económicas y familiares que no estábamos preparados para desvelar ante nuestros públicos virtuales. Estas desigualdades se hacen más patentes en ámbitos de mayor tensión, como reuniones de trabajo o clases y se distienden cuando se trata de reuniones de amigos o familiares.

Si antes, cuando se daba la oportunidad de reunirse con amigos, clausurábamos la sesión con una foto de grupo y un abrazo, hoy las formas de sociabilidad que nos impone la pandemia implican la foto de la pantalla con todos los participantes. Hacemos constar que nos vimos, que compartimos, que socializamos. Lo cierto es que nadie quiere convertir su monitor en la ventana para toda expresión de la sociabilidad, de manera permanente, pues el mismo escenario que tenemos al reunirnos con seres queridos es el del trabajo, muchas veces, el del estudio y el de las compras en línea.

Lo que hay que reflexionar es que nadie nos dijo cómo actuar ante esto. Lo fuimos aprendiendo día a día durante estos meses de confinamiento y, para algunas cosas, nos resultó funcional. Protegemos al otro, a costa de exhibir nuestros espacios y circunstancias más íntimos. En cuestiones laborales, se entiende que los equipos se mantienen unidos a partir de muchas motivaciones que provienen del líder o cabeza, pero también a partir de complicidades horizontales que se extienden en el terreno del lenguaje perlocutivo, y ése sólo se manifiesta para el otro en lo visual y en lo táctil: es necesario vernos. Los guiños entre colegas se han sustituido por mensajes de WhatsApp comentando lo que sucede en una reunión. Cierto, la forma es nueva y surgió de la necesidad de cercanía y de comunicación. Así sucede también con las tomas de fotos de pantalla en donde un grupo de amigos se despide después de un rato. No hay abrazos, no hay besos, pero hay rostros cercanos y queridos, formados en una cuadrícula, esperando el momento de volver a las formas de sociabilidad de antaño.


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Bioética, Neurociencias e Ingenierías: rutas de la cultura y el arte digital

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La vida amenazada, el cuerpo mutante, la fragilidad de la existencia encuentran en el mundo digital del presente nuevos e ilimitados caminos.

Arte y enfermedad tienen una larga, compleja y vasta relación histórica desde tiempo inmemorial.

Virus, bacterias, epidemias han inspirado en extenso y muy valioso catálogo de obras de todo tipo, en las que el tema alude al cuerpo mutilado, deforme, rígido, aterrorizado o aterrorizante por la enfermedad.

Desde el desgarramiento interior de la etapa oscura de Goya hasta la luminosa novela de Milorad Pavic, Doble cuerpo, a sabiendas de que, diagnosticado de cáncer, sería su último libro.

Del Cortés de Diego Rivera en los muros del Palacio Nacional, en México, verde y enjuto por la sífilis y la viruela, hasta el anónimo que representa a San Roque con un gusano cuya larva emerge de la pierna del santo.

san roque
Retablo de San Roque, santo protector ante la peste y toda clase de epidemia.

Los ejemplos sobran y no se trata de hacer aquí un recorrido minucioso de ellos. Baste decir, a la sombra de esa inteligencia privilegiada que fue Susan Sontag, que no hay otra forma de entender la enfermedad sino a través de sus metáforas.

Por su parte, la relación entre la creatividad artística y la tecnología es de suyo casi simbiótica. La creación es, en sí misma, una forma de poner en práctica cierto tipo de tecnología.

El desarrollo de la Escuela Flamenca, que significó sin duda un antes y un después en la historia de la pintura, no puede separarse de la invención y propagación de esos pigmentos mezclados con aceite a los que solemos llamar óleos.

Y ni qué decir de esa tecnología particular que implicó fundir pequeños tipos, letras, de metal y luego acomodarles y reacomodarles en planchas de metal embadurnadas de tinta, a la que hasta hoy llamamos la imprenta de Gutenberg

Herramientas, plataformas tecnológicas han ido de la mano con las ideas, preocupaciones y formas a través de las cuales los artistas de todas las épocas han expresado su arte.

Dos son las características, sin embargo, que a mi modo de ver marcan el presente digital y su relación con la cultura y el arte.

imprenta y arte digital
Grabado de Imprenta europea del siglo XV (Imagen: Wikimedia).

La primera es del todo obvia. La facilidad en el acceso a las creaciones de todo tipo y en todas las artes, es apenas proporcional a la amplitud con la que hoy podemos ver, escuchar, leer, disfrutar una obra sin importar cuándo ni dónde se produjo.

La segunda característica, también del todo inmersa en el espíritu de época (el Zeitgeist de los alemanes) encuentra su punto nodal en el desplazamiento de las disciplinas, y, aun más, de los campos del conocimiento.

Si la transversalidad en el pensar es un signo inequívoco de cualquier posibilidad de comprender la complejidad de lo real, esta condición de lo transversal se ha instalado sin duda en la formas de concebir, realizar y entender el arte del presente.

En este contexto, no sorprende el proyecto que en fechas recientes, Hyundai, la empresa sudcoreana de automóviles, ha llevado a cabo para visibilizar el trabajo que distintos artistas alrededor del mundo realizan teniendo a la pandemia global como base de sus obras.

Bioética, ingeniería en sistemas, matemáticas aplicadas, neurociencias, son el punto de partida de la condición de indagación de estas obras que, teniendo el arte como soporte, se despliegan sobre la enfermedad y sus metáforas, para recuperar el título aquél que Sontag nos legó.

Sí, se me dirá que ya Escher, John Cage o incluso Carroll, sí, el de Alicia en el país de las maravillas, lo habían hecho antes.

O bien, se traerá a cuento la tesis doctoral con la que el Nobel de literatura, J. M. Coetzee egresó de la Universidad de Texas, usando la programación de una IBM de los sesenta para descubrir los patrones lingüísticos en Beckett.

arte digital
Inteligencia Artificial programada con algoritmos para escribir poesía (Fotografía: Techgrabyte).

Es cierto, y ya se advertí antes. Arte, ciencia y tecnología tienen una larga historia de realizaciones que han trazado puentes entre ellas.

Lo novedoso aquí, sin embargo, es que corresponde a una época, la digital, en la que las nociones de desplazamiento continúo, me atrevo a predecir, conforman el terreno fértil sobre el cual se traza un camino sin retorno.

El curador y artista francés, Jens Hauser, es el anfitrión de este proyecto llamado Art + Technology. Junto a él, Antoine Bertin, Anicka Yi y Heather Dewey-Hagborg expanden las posibilidades de la creación digital.

Los artistas contemporáneos, dirá Hauser, están señalando cuestiones cruciales de nuestro tiempo, relacionadas con las de carácter tecnocientífico.

A la par que Bertin, artista sonoro, trabaja con la secuencia computacional del COVID, Yi elabora piezas visuales a partir del Ébola y Dewey-Hagborg toma como material de su trabajo la oxitocina y su relación con el miedo y el amor.

Aromas, sonidos, visiones, reflejos de la capacidad del arte para expresar la indagación humana sobre sí.

La capacidad creativa y simbólica del arte, colocada ahora sobre lo digital como tecnología, sí, pero sobre todo como idea de movilidad y desplazamiento que se desplaza y se interconecta en sistemas complejos.

Lo invisible, lo visible; lo humano, hoy.   


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Big-data, no es una nueva hamburguesa, pero sí el alimento de la nueva economía

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En las últimas semanas no hacemos más que escuchar, leer y ver notas sobre los datos sanitarios y económicos que nos ha traído y dejará el COVID-19 a corto, medio y largo plazo. Sin embargo, cuantos más datos nos llegan, más preguntas nos surgen sobre su veracidad, valor, volumen, variabilidad y velocidad, cuestiones que no se limitan sólo a los datos sino también a las fuentes que los han generado, difundido y utilizado.

En este sentido, hoy en día las organizaciones se encuentran inmersas en procesos de cambio, adaptación y evolución constantes, propiciados principalmente por las dinámicas que traen consigo los entornos donde participan y que, en la mayoría de los casos, resultan ser un único entorno, el global.

Resultado de estos procesos, las organizaciones han encontrado en los datos, información y conocimientos, nuevos valores, mismos que se han convertido en uno de los recursos más importantes con los que pueden contar. Sin embargo, la velocidad de crecimiento, variedad y volumen con que los datos y la información se generan y se pueden obtener hoy día, resulta vertiginosa.

big data en la economia
Imagen: Yale Insight.

Según International Business Machines Corporation (IBM), cada día se generan más de 2.5 trillones de bytes de información, y tan sólo en los últimos años se ha generado más del 90% de los datos existentes en todo el mundo, fenómeno que ha sido denominado como Big Data. Para contextualizar esto, se apunta a que cada día se envían más de 294 mil millones de correos electrónicos y se realizan más de 1,000 millones de búsquedas a través de Google, eso sin contar los flujos que generan otras plataformas de videos bajo demanda y las redes sociales.

Viendo esta situación es prudente afirmar que, en el corto y medio plazo, los datos, información y conocimiento serán aspectos claves para la competitividad de las organizaciones, y que esto traerá consigo no sólo cambios en éstas, sino también en la forma en que se perciben, valorizan y utilizan estos recursos.

Es en este punto cuando tenemos que hacernos las preguntas adecuadas y actuar en consecuencia, ya que, de no estar preparados para el reto que trae consigo el big-data, no podremos dar respuesta al entorno como organización, y mucho menos como profesionales, quedando fuera de las dinámicas económicas, políticas y sociales venideras.

Es evidente que el concepto de big-data seguirá evolucionando, y nosotros tendremos que hacerlo en la misma línea, desarrollando capacidades y herramientas que nos permitan capturar, gestionar, procesar y analizar de forma inteligente, ágil y segura estas grandes cantidades de recursos para definir estrategias y tomar acciones acordes a nuestros escenarios, creando también un ecosistema en nuestro país que nos dote de cierta independencia con respecto a otras naciones.

economia mundial
Imagen: Datafloq.

Sólo haciendo uso de estos nuevos recursos, seremos capaces de brindar soluciones específicas para el procesamiento de enormes conjuntos de datos provenientes de múltiples fuentes, tales como archivos, redes, sensores, dispositivos, etcétera. Situación que conllevará una serie de implicaciones tanto por sus características como las implicaciones de uso, infraestructuras, tecnologías y servicios adicionales, y que tendremos que resolver de manera conjunta, es clave para país.

Por último, es importante entender que los datos, información y conocimiento se han convertido en el nuevo petróleo y como tales serán los agentes que determinen las grandes estrategias geopolíticas y de consumo en los próximos años, así que, no dejemos que la contingencia sanitaria nos nuble la visión sobre las acciones que tenemos que acometer para palear los golpes que se vienen.

Levantemos la cabeza y miremos al futuro pensando en todo lo que necesitamos para ser y seguir siendo competitivos.


No duden en seguir haciéndome llegar sus comentarios y recomendación al correo electrónico ricardolopezrobles@outlook.com o vía Twitter a @rlopezrobles.


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La innovación abierta para el encadenamiento económico en tiempos de contingencia

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Durante las últimas semanas hemos sido testigos de cómo la contingencia sanitaria del COVID-19 ha puesto sobre la lona a más de un sector empresarial, no sólo en México, sino también a nivel internacional. Todo ello, sin siquiera haber entrado en la crisis económica que viene justo detrás de esta pandemia.

Son innumerables las iniciativas que agentes públicos y privados, de manera individual y en conjunto, han puesto en marcha para intentar minimizar los efectos de ambas contingencias. Aunque en estos momentos cualquier iniciativa es bienvenida, es cierto que tenemos que ser selectivos, afinar bien el lápiz y trazar correctamente la ruta que debemos seguir, sólo si, queremos salir de la mejor forma posible de esta situación.

Es evidente que esta hoja de ruta debe considerar a los sectores estratégicos, no únicamente por su peso económico, sino por su efecto tractor, tanto en términos económicos como sociales. Este efecto nos permitiría generar nuevos encadenamientos, potenciando con ello el fortalecimiento del tejido empresarial y posibilitando de mejor manera la recuperación económica y social provocada por el COVID-19.

innovacion abierta y economia
Ilustración: Benedetto Cristofani.

Sin embargo, los sectores estratégicos son seguramente los más exigentes, situación que muchas de las veces complica la generación de relaciones entre organizaciones, así como su evolución y consolidación en el tiempo. Si esta situación ya es compleja en tiempos de calma, imaginémonos lo compleja que puede llegar a ser en tiempos de incertidumbre y crisis, aunque, hay quienes creemos, que los tiempos de crisis son tiempos de oportunidad.

Dentro del amplio abanico de acciones, necesitamos identificar aquellas que busquen la participación de distintos agentes, su compenetración y el desarrollo de acciones que resulten estratégicas para estos y su región, características que reducen las opciones, y que ponen a la cabeza de la lista a la innovación abierta como medio de respuesta al escenario actual.

Para Henry Chesbrough, padre de la innovación abierta y catedrático de la Universidad de Berkeley (California), la innovación abierta debe ser entendida como una estrategia bajo la cual las organizaciones son capaces de incorporar conocimiento externo dentro de su proceso interno de innovación, mediante la cooperación con agentes externos a la misma, con el objetivo de sacar adelante iniciativas estratégicas.

Está comprobado que las organizaciones que integran estrategias de innovación abierta se distinguen, entre otras cosas, por cooperar y colaborar con agentes externos para facilitar la investigación, el desarrollo y la transferencia tecnológica, formar y capacitar al personal, elevando su capacidad técnica y formando perfiles profesionales capaces de adaptarse a las necesidades y exigencias de los clientes y, por ende, favorecer su internacionalización, aprovechando la cooperación con otros agentes y buscando nuevas ventajas competitivas.

ideas e innovacion
Ilustración: Eoi.

En este sentido, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la promoción de una cultura basada en la innovación abierta en estos momentos de incertidumbre, además de ser una base importante para el futuro, representa un buen mecanismo para encadenar sectores que no se encontraban alineados, facilitando con ello la definición de políticas públicas que impacten de forma integral al tejido económico y social de una región.

Por último, estas condiciones también nos permitirán dar un salto cualitativo en la adquisición y generación de conocimientos estratégicos, fomentando el desarrollo y especialización de nuestros tejidos empresariales a través de la cooperación y la colaboración a todos los niveles. Sólo así conseguiremos crear una industria robusta y cohesionada, que aguante las embestidas de las contingencias sanitarias y económica, de manera sostenible, hacia un escenario aún desconocido pero repleto de oportunidades.

Levantemos la cabeza y miremos al futuro pensando en todo lo que necesitamos para ser y seguir siendo competitivos.

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