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El placer de las ciudades

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En tiempos de anormalidad bien vale la pena recordar e imaginar. Se sube usted entonces a la máquina del tiempo y comienza a volar hacia atrás y hacia adelante en búsqueda de mejores momentos, instantes más livianos y libres que aquellos por los que transita hoy.

Lunes, después de desayunar en el magnífico Buvette huevos pochados, tostadas con salmón y yogurt picante, una copa de champagne y un magnifico café doble, se va usted por Grove Street para empezar un largo paseo matinal por el West Village. Recorre las pequeñas calles del barrio, no necesita un mapa, se deja llevar por el colorido de las casas, explora las galerías de arte y las boutiques que florecen por todas partes.  Se zambulle en el corazón de la comunidad LGBT; pasa por la Jefferson Market Library y luego mientras se come un helado que compró en Magnolia Bakery, se va tranquilamente, perdiendo el tiempo, gozosamente, hacia Chelsea. Horas después, el viejo Montreal le abre sus puertas; sus calles zigzagueantes lo llevan hasta la orilla del río San Lorenzo donde toma una bicicleta y se va pedaleando hasta el Mont-Royal para, después de pasear por sus senderos y admirar la ciudad desde las alturas, se sienta entre varios cientos de personas a ver una obra de Shakespeare que se representa esa tarde allí, al aire libre. A la noche el restaurante Damas lo deslumbra con sus sabores sirios acompañados de buen vino francés.

placer de las ciudades
Ilustración: Ale Giorgini.

Como casi siempre, está nublada Lima este martes. Callejea sin rumbo por Barranco, las buganvilias de todas las tonalidades caen por los muros de piedra y juegan con las puertas de distintos colores. Aguanta la respiración, cruza el Puente de los suspiros, pide el deseo de rigor y llega a Dédalo a sorprenderse con sus joyas, artesanías y muebles; se toma un café de aroma intenso en el patio de atrás y continua su camino en busca del mar. El almuerzo es un festín de sabores en la Rosa Naútica; luego del pisco sour catedral, el arroz negro con langostinos, los ceviches y los postres lo empujan a la calle con nueva energía para gozar con los sonidos y voces de La Paz y su Mercado de Brujas.  Llega la puesta de sol, usted se va caminando por La Rambla de Montevideo, tomando mate, al tiempo que los tambores de candombe lo invitan a bailar imaginando el “chivito” con el que terminará el día.

Miércoles en Sao Paulo, los millones de corazones que laten en la ciudad se sienten, pero en Vila Madalena el tiempo tiene un ritmo distinto. Cientos de artistas muestran sus trabajos en cada esquina y recodo; la música es una banda sonora permanente que no molesta, sino que muy por el contrario da ritmo a todo lo que allí se exhibe. Rato después en el Mercado Municipal se devora un sándwich de mortadela gigante (el más famoso de la ciudad) bañado por una mostaza picante impactante, no sólo por su sabor, sino porque su efecto, que, como un rayo, se abre camino desde su boca hasta su cerebro. Afortunadamente tiene una cerveza muy helada a mano que le permite animarse a uno y otro y otro bocado. Llueve ligeramente en Quito hoy en la tarde, pero eso no impide que llegue al Cerro del Panecillo a ver desde la altura su Centro Histórico, para luego irse por la Calle de la Ronda conversando de todo y de nada, recordando otras caminatas que ha hecho, por ejemplo, por Guadalajara, lo que le permitió llegar por casualidad esa tarde de diciembre, después de visitar la FIL, a La Fuente, la cantina con los mejores tacos de lengua que podrá comer en su vida acompañados de tantos tequilas que el resto del menú quedará guardado en un delicioso y nebuloso rincón de su memoria.

Río de Janeiro, pintura, acuarela
Río de Janeiro (Pinterest).

En Santiago de Chile, nadie se pierde nunca ya que la cordillera de Los Andes lo acompaña a usted de norte a sur, siempre. No importa el punto de la ciudad en la que se encuentre, las montañas están ahí, donde se vayan sus ojos. Hoy jueves, va usted caminando por el Barrio Lastarria, sube luego por Providencia hasta llegar al restaurante Liguria y se da cuenta que ha llegado al paraíso si es que le gustan la historias de amor atormentadas y las buenas discusiones políticas acompañadas de los mejores sándwich, los que en este país son una institución nacional.  Chemilico, Chacarero, Barros Luco, de Mechada, Barros Jarpa, Ave palta…, pensará usted que necesita un diccionario, pero rápidamente se dará cuenta que lo mejor es probarlos todos mientras el carmenere hace de las suyas.  Casi sin darse cuenta está ahora en Bogotá en La Candelaria admirando el arte urbano, luego de haber visitado el Museo del Oro, que lo ha dejado boquiabierto tal como lo hará el Museo Antropológico de Ciudad de México cuando lo visite este sábado.  El realismo mágico existe y se vive en Andrés carne de res, la locura de un continente ebulle allí entre arepas, bandejas paisas, ballenatos y cumbia, todo muy bien hidratado con ron y cerveza.

vista de Quito, Ecuador
“Vista de Quito” de Germán Pavón (flick).

Hoy es viernes en Buenos Aires y su cuerpo lo sabe. Pasa la mañana de librería en librería, visita Libros del Pasaje, Clásica y Moderna, El Ateneo y Cúspide; cada cierto rato charla con amigos y desconocidos en los pequeños cafés que quedan por allí, las medialunas y facturas desfilan frente a usted, al igual que capuchinos, cortados y americanos. Sabana Grande en Caracas lo invita a caminar en el tiempo, en búsqueda de la arquitectura moderna del siglo XX venezolano, come una barquilla de chocolate y luego se marcha a refrescarse al Parque Los Chorros y pasea, simplemente pasea por la naturaleza y el agua. Entonces, cayendo la tarde, usted pasa por La Habana y se va directo al Floridita y después de cargar “combustible” en la “cuna del daiquirí”, sale por la calle Obispo y redescubre las callejuelas de La Habana Vieja a ritmo de son, dejando que la brisa tibia de la tarde le alegre el corazón y lo deposite a la noche nuevamente en Buenos Aires para cerrar el viernes en Misheguene celebrando un Shabat gastronómico inolvidable, allí, en pleno Palermo, mientras los mozos bailan y cantan, usted devora Bureka de hongos y huevo, Guefiltefish, Meorav yerushalmi, muy bien aterciopelados con malbec.

buenos aires, ilustracion
Buenos aires de noche (Pinterest).

Bazar del sábado en Ciudad de México, Plaza San Jacinto, todos los colores, todas las voces, el sol de la mañana, las artesanía, las joyas, el laberinto de pequeñas tiendas, los mazahuas que bordan estrellas y sueños en sus paños blancos, un poco más allá pintores y músicos exponen su arte en las calles empedradas, niños comiendo tortas de jamón y tomando agua de jamaica. Sale luego por Galeana y luego Magnolia hasta llegar al San Ángel Inn donde lo esperan Escamoles a la mantequilla y Huachinango a la veracruzana. Reposa los tequilas en la terraza, contemplando el jardín; ya con renovado entusiasmo parte al Museo Antropológico a reencontrarse con el origen de todos nosotros. Por la noche mientras camina frente a la playa en Copacabana, mira la luna en Río de Janeiro y piensa en rematar la semana explorando las calles de San Juan o de Ciudad de Panamá.

Es domingo, sea en Chicago, San José, Córdova, Monterrey, Viña del Mar o Ciudad de Guatemala, usted comienza a tararear “vagando por las calles, mirando la gente pasar el extraño del pelo largo sin preocupaciones va” y se pierde en el placer cotidiano que vive en nuestras ciudades.

paseando por las ciudades del mundo
Ilustración: Behance.

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COVID-19, fin de julio, 2020

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Los políticos

Más de cuatro meses confinado. Ni siquiera mis padres me habían aplicado castigos tan pesados de soportar. Aquí en Colombia los políticos tomaron decisiones basados en sus expertos, sin que sepamos quiénes son sus expertos y me consta que un experto, el Doctor Patarroyo, dejó de serlo, porque aparentemente remaba contra la corriente. No dudo que oscuros intereses empujan a los políticos a la toma de decisiones incorrectas o incompatibles con el bien del pueblo.

El 19 de mayo escribí al alcalde, con relación al proyecto de prolongar el aislamiento hasta el 7 de junio: No alarguen el aislamiento. De continuarlo sería una absoluta muestra de falta de consideración y respeto por parte de quienes gobiernan el país. La medida no nos protege, nos mata.

A continuación, también escribí: Lo primero que se hace es trabajar sobre la educación de las personas, a mantener distancia, a usar tapabocas y por supuesto, aplicar vigilancia al cumplimiento. No saliendo de mi casa desde el 16 de marzo, estoy inhabilitado para opinar si se cumple esa básica medida.

covid 19 julio
Fotografía: Joy Malone -Reuters.

No se educó a nadie, hoy mismo, mientras espero el ascensor, sale una vecina sin el tapabocas y al emitir una protesta se ríe y cuando la interpela el vigilante del edificio, igualmente. En esa fecha la situación local aún era buena, aunque se notaba un incremento de los enfermos en los barrios vulnerables, como se denomina hoy a los barrios pobres, carentes de todo. No recibí respuesta, volví a escribir el 28 de mayo porque se hablaba de prolongar el confinamiento hasta el 31 de agosto y comenté: Sin duda la prolongación del confinamiento hasta el 31 de agosto no me favorece y por supuesto incrementa otros peligros y, entre todos, el más importante, la pérdida absoluta de confianza en los dirigentes, tal como dice la nota: Según el profesor, “el verdadero virus fue el virus del pánico” –del que fueron presa líderes mundiales por razones que no le “quedaron claras”–, a lo que se unió “una gran falta de debate”.

En una interesante nota del New York Times agregué al final datos de mi zona de residencia, que califican o más bien descalifican a las autoridades: la población de Atlántico es aproximadamente 2.6 millones, un 5% o un poco más de la población del país. 33.7 de un total de 150 casos confirmados, significa más del 22.5%, y en cuanto a muertos, 1,868 sobre 5,307, representa más del 35%. Sin duda Barranquilla es la zona roja. En lo personal, considero que la responsabilidad es de las autoridades que no prestaron atención al desarrollo de la enfermedad y a la falta de disciplina de la población, que en parte surge de la pobreza.

Para finalizar con este punto, una nota de la televisión alemana del día de hoy plantea “¿A quién creer? A los políticos o a los médicos”. Lo mejor, sigo sosteniendo, es aplicar normas razonables de higiene, utilizar tapabocas y mantener distancia. No creería que sea un pecado que me siente a conversar con un amigo, a un metro de distancia, llevando un cubrebocas.

covid 19 julio
Fotografía: Francis Mascarenhas – Reuters.

Mi COVID-19

Mi propia experiencia es aleccionadora porque todo lo que había escuchado durante estos meses sobre el gran negocio de la pandemia que llegó incluso a las funerarias, lo he vivido en carne propia y eso descalifica a los servicios de salud. Que sea claro, yo no pagué nada por el siguiente relato, pero sin duda la EPS (Entidad Promotora de Salud, empresas dentro del Sistema de Salud en Colombia) ha pagado por los servicios que me han brindado y por lo tanto me temo que detrás de todo eso hay una negociación.  Pongo fechas para poner las cosas en proporción, incluso posiblemente, mi propia histeria.

El domingo 28 de junio tuve un dolor de garganta que estimé provenía de haber tomado una bebida sumamente fría, al aire libre, después de la lluvia. De dos a tres días estuve con remedios caseros que no ayudaron, fuimos a la EPS el 2 de julio y nos atendió un médico vestido como un astronauta al que no le vi la cara. Diagnosticó faringitis aguda y me recetó antibiótico y otro medicamento. No hubo mejora y al tener serias dificultades para tragar, volvimos el día 4 donde otro médico diagnosticó amigdalitis aguda y cambió la medicina. Ambos médicos manifestaron que no tengo COVID-19. El 5 de julio en la tarde tuve fiebre, estimo ahora que estuve deshidratado por la falta de bebida y por recomendación fuimos a urgencias de la EPS. Desde el comienzo, aun antes de los análisis, me trataron como si tuviera COVID-19, estuve un día en observación y como ahí no hay internación, me derivaron al hospital que construyeron para atender COVID-19. Al llegar allí solicité retirarme bajo mi responsabilidad hasta que entregaran el resultado del análisis. El resultado tardó 10 días, fue negativo, luego me hice otra prueba para verificar que no me contagié estando en tratamiento con enfermos del virus. Negativo también.

Obviamente el relato debería ser más detallado, pero mi intención es denunciar la calidad de los protocolos y la existencia de intereses ajenos al bienestar público.

En la urgencia me pusieron antibiótico vía intravenosa y eso estimo me quitó el dolor y me curó.

Los vínculos

Me acompaña la sensación que hay un alejamiento de todos los vínculos, la intensidad de los contactos se fue diluyendo con el tiempo. La falta de novedades limita los temas a conversar y si tomamos en cuenta que la mayoría de las personas no suelen compartir detalles de su intimidad, nos queda solamente comentar el color del tapaboca utilizado ese día. En estos 4 meses nadie me comentó su situación personal, su trabajo, su economía. ¿Puedo sentirme mal por eso? En realidad, yo tampoco he contado nada de mí.

covid 19 julio
Fotografía: Ricardo Maldonado Rozo – EFE.

Puedo manifestar que con mi esposa llevamos una rutina saludable y nos manejamos con buenas ondas. Económicamente al no tener que trabajar, precisamente gastamos menos, ya que no visitamos restaurantes, no invertimos en combustible del carro y también comemos mucho menos para evitar engordar. Personalmente bajé varios kilos, por lo menos 6-7, y no puedo decir más porque, sinceramente, negaba mi peso real.

Los datos

No se puede escribir una nota sobre el virus sin mencionar datos actualizados. Prefiero relacionarme a la cantidad de muertos por cada millón de habitantes. Sin duda alguna las noticias suelen atemorizar más que la novedad y nuevamente encuentro en eso oscuros intereses. Como he manifestado en el pasado, desde un comienzo el COVID-19 se perfiló como un virus que no es el más agresivo, no es el más mortal y que la mayoría de las personas pueden enfermarse como de una gripe, pero no morirse.

Desde un comienzo también era claro que la población más expuesta es la población que sufre de enfermedades crónicas, y emergente de eso queda preguntar por qué recientemente, cuatro meses después del confinamiento universal y obligatorio, limitan en Bogotá el movimiento de las personas que sufren diabetes, presión arterial y obesidad. Nuevamente un error de los políticos. Yo me cuido desde antes del decreto presidencial porque en el pasado he fumado y no sé cuánto dañé mis pulmones. La comparación con la fiebre española que liquidó entre 50-60 millones de personas tiene un solo objetivo, influir miedo, y como la gente no les cree a los políticos vemos que muchos no respetan las órdenes de confinamiento.

Al día de hoy fallecieron 657,520 personas en el mundo y hay 66,553 internados en situación crítica. Brasil con 413 muertos por cada millón y México con 341 están lejos detrás de Bélgica con 847 y UK con 674 por cada millón. Los países en los que suelo concentrar mis lecturas, Argentina, Colombia e Israel, tienen por cada millón de habitantes 68, 172 y 52 muertos, respectivamente. Por supuesto, todo depende de los datos oficiales y yo no soy responsable de ellos.

covid 19 julio
Fotografía: SWI Info.

Economía

¿Qué pasará con la economía? Realmente no sé y desconozco si alguien sabe realmente. Los intereses mencionados por mí como confusos, son demasiados, y en esta cruel lucha es difícil saber quién va a ganar. De los titulares de hoy: una empresa productora de desodorantes informó que las ventas bajaron muchísimo en este período. Realmente tampoco nosotros lo estamos usando. Moderna, un laboratorio que desarrolla la vacuna contra el COVID-19, recibió 472 millones de dólares adicionales para la investigación. ¿Y las demás empresas? Será que es necesario un sistema de relaciones públicas. En la red podemos encontrar decenas de notas que hablan del enriquecimiento de los ricos desde el 18 de marzo. No sólo en Estados Unidos, también en nuestra América Latina (BBC): En Colombia, el procurador general investiga informes que más de 100 donantes de campañas políticas recibieron contratos lucrativos para proporcionar suministros de emergencia durante la pandemia.

Sin entrar a juzgar a los distintos países, las políticas y protocolos que adoptaron para superar la crisis, ayudar a las clases vulnerables, mejorar la capacidad de la salud pública, me pregunto de dónde se obtienen los ingentes fondos necesarios para financiar esta situación. No he visto mucha información al respecto. Para muchas personas la normalidad futura será otra cosa a la que estábamos acostumbrados.

Solidaridad

Los mensajes pagados por los gobiernos nos hablan de solidaridad, que juntos podemos superar la crisis. Yo no creo. La única prueba de solidaridad será la aplicación de impuestos “solidarios” a los más ricos y, por supuesto, finalizar con la impunidad de la corrupción. La nota de la BBC es interesante porque plantea las diversas posibilidades.


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La pandemia cosmopolita

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A estas alturas de la pandemia, ya es un lugar común decir que esta coyuntura ha creado, si no es que acelerado, cambios. Falta, sin embargo, darle contenido a esa idea. Reflexiono en torno a un ángulo concreto: el nacionalismo. Cuando comenzó la actual crisis, una de las tendencias globales más populares entre los gobiernos nacionales fue la de encerrarse. Cerrar fronteras, impedir flujos, volcarse hacia adentro. Quedarse en casa es la única medida sanitaria práctica que hasta el momento tenemos disponible, pero también ha significado un símbolo de refugio aplicado a las medidas gubernamentales. En algún momento, incluso, se discutió la idea de cambiar aquello de “sana distancia” por “sana distancia física”, en un claro ánimo por evitar un ánimo de indiferencia.

En ese contexto, todo parecía indicar que aislarse era el paliativo más eficiente. Cuando países como Japón o Nueva Zelanda arrojaron resultados positivos en el manejo de los contagios, entre la prensa no sobraba la tentación de decir que, como islas, les resulta más fácil el manejo. Pero la tendencia hacia el nacionalismo no nació con el SARS-CoV-2. El triunfo de Trump en Estados Unidos y Bolsonaro en Brasil, el Brexit en el Reino Unido (países, por cierto, que encabezan las listas de más contagios), así como la ola de populismos nacionalistas en países europeos, ya venían prologando la tendencia hacia comercios proteccionistas, fobia a las migraciones y desprecio por lo foráneo. Y a ello se le suman otros gobiernos revertidos de nacionalismos nostálgicos como el mexicano, y que como afirma Claudio Lomnitz en una entrevista para El País, es un relato que necesita abrirse al hecho de que México está en un mundo interdependiente.

pandemia cosmopolita
Ilustración: Nexos.

Irónicamente, la ola de nacionalismos es un vuelco que ocurre inmediatamente después (y en buena medida como reacción) al que probablemente sea el proceso de globalización más intenso que haya experimentado la humanidad. Este año se cumplieron cinco de que falleciera el sociólogo Ulrich Beck. Este autor alemán dedicó gran parte de su obra a explicar qué le pasaba a ese mundo globalizado. En ese contexto, Beck es responsable de desarrollar dos conceptos que pretenden explicar la circunstancia global contemporánea. En primer lugar, Beck aseguraba que el mundo estaba por consolidar lo que llamó la sociedad del riesgo mundial. Debido a la aceleración de procesos de interconexión y la intensidad de los flujos entre países, Beck pensaba que se había también construido una agenda de riesgos compartida globalmente. Probablemente el cambio climático era el ejemplo más tangible para ilustrar su argumento.

En segundo lugar, y derivada de la idea de la sociedad del riesgo mundial, Beck desarrolló la idea del cosmopolitismo metodológico. Es hora, decía, de dejar de pensar exclusivamente con la lente del nacionalismo –hacia nuestros adentros–, para incorporar una mirada cosmopolita: el problema del otro también es mi problema, y las soluciones nos involucran a ambos. Después de todo, si globalmente compartimos riesgos, también podemos compartir soluciones en escala global. Las principales críticas que recibió el trabajo de Beck lo acusaban de iluso y de sostenter un optimismo mal fundado. Los intereses nacionales, el poder, los desequilibrios de poder, todos eran usados como argumentos poderosos para socavar la posibilidad de un cosmopolitismo metodológico.

nacionalismo cosmopolita
Ilustración: María Titos.

¿Qué cabida tiene una mirada cosmopolita en el siglo XXI? Quizás la pandemia del 2020 le dé la razón a Beck. Iván Krastev, politólogo búlgaro, recientemente publicó ¿Ya es mañana? Cómo la pandemia cambiará el mundo. Krastev desarrolla siete paradojas producidas por la actual pandemia. Una de ellas es que mientras la ola de contagios fue impulsada gracias a la globalización, al mismo tiempo el virus impulsa a la globalización. ¿Cómo es eso posible? Krastev argumenta que el contexto nos ha orillado a pensar de manera cosmpolita: comparamos cómo acciona y reacciona a la pandemia nuestro gobierno en relación con el de otros países, seguimos la noticia de un proyecto de vacuna desarrollado al otro lado del mundo, o necesitamos de una eficiente diplomacia y logística comercial para asegurar el equipo médico que no se tiene y que urge.

Por otro lado, argumenta Krastev, el encierro nacionalista no funciona para la economía. Para ello ejemplifica el caso de Suecia, país que decidió seguir funcionando normalmente buscando no afectar la economía. Además de que sanitariamente la medida no funcionó, el hecho de que todos los demás países sí se detuvieran terminó provocando que su propia economía lo hiciera también. Advertida o inadvertidamente, Krastev encuentra argumentos para pensar que, derivado de la pandemia en curso, probablemente estemos ante el fortalecimiento de la sociedad del riesgo mundial y la mirada cosmopolita de la que Beck hablaba. Y en medio de todo, continuarán las tentaciones nacionalistas. Quizás ya estaba ocurriendo, quizás la pandemia sólo está acelerando cambios.


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AMIA: 26 años del atentado

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No faltarán notas que mencionen y recuerden el trágico 18 de julio del año 1994, día en que colapsó la sede de la asociación judía AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en Buenos Aires. El evento de por si grave, empeora exponencialmente si consideramos que a la fecha no se logró concretar ninguna investigación en encontrar a los culpables que efectuaron el atentado, a los culpables intelectuales y a los que colaboraron con ello.

¿Quiénes son los responsables? Seguramente la respuesta es “la justicia argentina” y supongo que en esa bolsa se puede poner todo, la corrupción, la impunidad, sin excluir por supuesto a los grupos interesados que están fuera del marco de la justicia y seguramente influyen en los veredictos.

En todo este periodo de 26 años al día de hoy, han ostentado el cargo de presidentes Carlos Menem (1989-1999), Fernando de la Rua (1999-2001) y su periodo hasta 2003 completaron Ramón Puerta, Adolfo Rodríguez Saa, Eduardo Camaño, Eduardo Duhalde, y Néstor Kirchner, quien fue electo presidente para el periodo 2003-2007. Su esposa Cristina Fernández de Kirchner tuvo el cargo entre 2007 y 2015, Mauricio Macri (2015-2019) y ahora Alberto Fernández. Todas las corrientes políticas tuvieron el poder y sin embargo nada ha pasado.

26 anos amia

La “grieta argentina”, maligna creación del poder, no permite realmente ningún diálogo, también afectó a la comunidad judía cuando las instituciones como AMIA y DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas) fueron desacreditadas por amplios sectores de la comunidad, en especial por alinearse con el gobierno en el encubrimiento y en no investigar todas las pistas posibles.

El juez Galeano está preso y él atendió el caso desde el comienzo hasta el año 2003 cuando al final fue acusado de falso testimonio y otras acusaciones, por lo que fue preso. De la Wikipedia extraigo lo siguiente: El 28 de febrero de 2019 fue declarado culpable por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2, compuesto por los jueces Jorge Gorini, Karina Perilli y Néstor Guillermo Costabel, por los delitos de peculado, prevaricato, privación ilegal de la libertad, encubrimiento y violación de medios de prueba y condenado a cumplir seis años de prisión en la causa por el atentado a la AMIA ocurrido el 18 de julio de 1994.

En diciembre del año 2003 el Juez Canicoba Corral reemplaza a Galeano y en estos días él renuncia a su cargo, sosteniendo que llegó a los 75 años de edad. Y nada avanzó. En el año 1997 se agregó a la investigación el fiscal Nisman que murió en forma trágica en el año 2015 y me abstengo de manifestar si se suicidó o lo asesinaron.

26 anos amia
Ilustración: Pinterest.

Ese mismo 18 de julio mi hermana y mi madre iban a ir a la AMIA a gestionar la lápida de la tumba de mi padre fallecido en enero, pero no llegaron porque un trámite en la Embajada de Alemania se prolongó más del tiempo esperado y decidieron ir al día siguiente. Al escuchar el evento, mi hermana se incluyó entre las personas que colaboraron para despejar los escombros y los cuerpos de muertos y heridos. A esa misma hora yo hablaba con una amiga por teléfono cuando me dijo: “espera, acabo de escuchar una terrible explosión…”  ella residía a 4 kilómetros del edificio colapsado.

26 años antes, en 1968, al llegar a Buenos Aires para estudiar, al inscribirme en el Seminario de Maestros de la AMIA, comenté al Señor Tobías, director del Colegio, mi necesidad de trabajar para solventar mi estadía en la capital. Me llevó al cuarto piso, al Centro israelita Vaad Hajinuj, donde me tomaron como mensajero. Mi actividad principal era utilizar el mimeógrafo para imprimir el material pedagógico que se repartía en las escuelas. A medida que avanzaba con mis estudios de Contador en la Universidad de Buenos Aires (UBA), fui recibiendo otras funciones, hasta finalizar en el año 1973, efectuando el control a los presupuestos de las escuelas que era la llave para el pago de los subsidios que se destinaban a ellas.

La vida sigue, los recuerdos también, pero se incluye la injusticia.


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Estado actual de la pandemia de COVID-19

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Vivimos un momento único, nadie podría recordar una crisis tan generalizada, tan grave, con particularidades tan sui generis como la que nos ha venido a ocasionar la infección del nuevo virus el SARS-CoV-2. Probablemente la última ocasión parecida fue la de la gripe española que sucedió en los años 1918-1920, que también adquirió condiciones pandémicas y muchos enfermos y muertos alrededor del mundo. Las condiciones del mundo en ese momento no permitieron muchas acciones ni preventivas y menos terapéuticas, y podríamos decir que se autolimitó para tener desde entonces características endémicas, con diferentes variables en intensidad según la época del año y la región en que van sucediendo los casos.

En 2009 apareció una nueva pandemia por una mutación del virus de la gripe, pero que afortunadamente fue atajada con rapidez gracias a medidas preventivas bien utilizadas y la posibilidad de variantes en la vacunación que incluyeron la cepa que la ocasionaban. En los años 80 apareció una enfermedad que adquirió distribución pandémica, el SIDA, que además tenía como similitud que era ocasionada por un virus, el VIH, aunque al principio no lo sabíamos; la carrera con el VIH y contra el SIDA fue rápida y exitosa, se conoció el agente causal, sus medios de transmisión, e incluso se ha llegado a descubrir tratamientos que permiten a los enfermos vivir muchos años con una enfermedad asintomática y crónica, establecer programas preventivos y aunque existen áreas de nuestro mundo en donde significa un grave problema de salud, en Occidente podríamos decir que es un problema muy acotado –por cierto, con los estudios sobre su tratamiento se han descubierto muchos antivirales, cosa que no había sucedido antes–.

El Ébola (EVE) es una fiebre hemorrágica de origen viral que sucede cada tanto en algunos países de África, nunca ha pasado de graves epidemias locales a convertirse en pandemia. Recientemente ya habían aparecido algunas infecciones respiratorias graves ocasionadas por virus nuevos, pero afortunadamente, aunque tuvieron un periodo de extensión, luego se acotaron y prácticamente desaparecieron sin ocasionar un problema de salud grave y menos mundial. Pero a fines de 2019 apareció una enfermedad por un coronavirus que hasta ese momento era desconocido y que no había causado enfermedad en el humano, apareció en una provincia de China; los chinos se percataron después de unos días de la severidad de la enfermedad y de sus nuevas características.

pandemia covid
Ilustración: Mark Long.

En el resto del mundo al principio hubo una reacción de escepticismo, aunque cuando aparecieron los nuevos casos y se apreció tanto su rapidez de difusión como la severidad, hubo una respuesta acelerada de intensidad y características diferentes en cada país y continente, todo causado porque no se conocía. Aún hay muchas cosas que no se saben, como el agente causal y tampoco la enfermedad que ocasionaba. El padecimiento se nombró COVID-19 por las siglas de coronavirus disease del año 2019.

En México la epidemia ha sido devastadora; ha suscitado muchos enfermos, muertos, y ha tenido gravísimas consecuencias económicas, sociales y políticas. Ya he propuesto anteriormente llamarle sindemia porque la enfermedad no tiene sólo consecuencias sanitarias, y este concepto podría permitir afrontar todos sus aspectos simultáneamente, sin privilegiar uno sobre otro. Decíamos que en cada país la respuesta ha sido diferente, incluso con diferencias marcadas en el mismo continente y a veces aún en naciones vecinas. Observar lo que ha venido sucediendo en otros sitios y las diferentes respuestas que se han tenido, puede permitir hacer variaciones que podrán mejorar nuestra situación.

La gestión de la epidemia en México ha sido muy particular, incluso con aspectos o situaciones polémicas. El vocero de la Secretaría de Salud, el Dr. López-Gatell, e incluso el Sr. presidente López Obrador, han comentado que no se pueden hacer comparaciones con otros países porque son diferentes en número de habitantes –entre las cosas más notables–. Pero creo que sí es viable hacer comparaciones claras si realizamos indicadores epidemiológicos muy simples, como puede ser el número de casos por diez mil habitantes, el número de muertos por millón de habitantes y la letalidad –porcentaje de muertos por número de casos–; eso nos permite hacer comparaciones, con la salvedad de que la información pudiera no ser absolutamente precisa, pero también pudiéramos asumir que los errores son similares en casi todos los sitios.

Tiene la ventaja que puede realizarse por periodos de tiempo, ahora les muestro lo acontecido del 28 de junio al 12 de julio, último día con datos completos en la plataforma que utilicé como fuente datosmacro.expansion.com, una página fundamentalmente económica pero que durante la pandemia ha mantenido actualizados los datos acerca de la incidencia y la mortalidad por COVID-19. Realicé el ejercicio para intentar saber dónde estamos y quizá predecir hacia dónde vamos.  

En las tablas y gráficos que elaboré y ahora les muestro, podemos realizar observaciones interesantes y quizá sacar conclusiones válidas. Los países de Europa, Asia y América que escogí fue porque cuentan con datos a lo largo de toda la pandemia; me parece, siempre subjetivo, que muestran realidades que pueden ser dignas de comparación con nosotros y algunos de ellos son los países en donde la pandemia ha tenido mayores consecuencias.

Podemos observar que en China y Corea del Sur la epidemia está contenida, con una letalidad de 0 para China y menor de 1 para Corea del Sur, con un número de casos por cien mil habitantes y muertos por millón muy bajos. Al parecer no han bajado la defensa y siguen realizando búsqueda de casos y pruebas diagnósticas, pero de momento están solucionando un grave problema, se puede criticar el número de pruebas que realizan, diciendo que son muchas y costosas, o que sus medidas de aislamiento fueron tiránicas, pero obtuvieron resultados. En la India e Irán el problema se ha incrementado, aunque con menor intensidad a lo que algunos habíamos podido predecir, dados sus índices de pobreza y la fragilidad de sus sistemas sanitarios.

Un buen punto de comparación son los datos de Suecia y Noruega, en el primer país las medidas sanitarias fueron recomendadas pero voluntarias y el número de pruebas muy bajo, en Noruega el aislamiento fue obligatorio y vigilado, y la búsqueda de casos intensa e intencionada, las diferencias son notables; noticias recientes nos informa que Suecia ha sido aislada por sus vecinos cerrándole las fronteras. En Italia y España, que al parecer tomaron medidas tardías ante la pandemia, se ha ido logrando un control de la COVID-19 y están enfrentado casos después de la reapertura de las medidas sanitarias que, por cierto, con muchas críticas y dificultades fueron levantándose cuando existía un control de la enfermedad.

Portugal, que había tenido una gestión muy exitosa en la fase inicial, al parecer ha tenido una recaída, y ha sido interpretado como un levantamiento temprano del confinamiento, pero sus resultados no son malos. El Reino Unido no ha podido disminuir la mortalidad por millón de habitantes, aunque si la frecuencia de casos por cien mil habitantes, su letalidad a pesar de la excelencia del sistema de salud, es la más alta de la zona, ha sido todo atribuido a las medidas tardías tomadas al inicio de la crisis.

En América existen particularidades muy interesantes. Desde luego destaca que en Estados Unidos la pandemia ha ocasionado graves consecuencias; el número de casos por cien mil habitantes sigue siendo muy elevado, y que gracias a que tiene una letalidad muy baja, origina que el número de muertos no sea tan alto. Sabemos que hay estados en la Unión Americana que han conseguido mejorar la incidencia y la mortalidad, pero otros, debido a una inconsistencia a las medidas sanitarias, tienen una casuística muy mala. Los casos de Chile, Perú y Bolivia son tan malos que se ven parcialmente paliados porque tienen una letalidad baja.

El caso de México es alarmante, tenemos un número de muertos por millón muy alto, el más alto de la región, y entre los países que comparamos sólo detrás del Reino Unido. Un problema que no sabemos cómo evolucionará, es la relajación de las medidas sanitarias cuando se notifican un número de casos de contagio diariamente muy alto y una letalidad elevada. Me parece que el gobierno optó por la economía, en un falso dilema salud-economía, y levantó las medidas sanitarias precozmente. Así como la instalación de las medidas preventivas fue tibiamente impulsada, con la invitación al confinamiento y la supresión de actividades industriales; aunque con pobre respaldo desde la imagen gubernamental, el presidente y muchos de los ministros no las siguieron, la reapertura –insisto, precozmente instalada–, ha sido fuertemente impulsada; basta con ver comer en un famoso restaurante al titular del poder ejecutivo.

La respuesta de la sociedad ante las medidas sanitarias fue heterogénea, un grupo, quizá mayoritario, se confinó estrechamente, pero otro no lo hizo nunca y como era voluntario esto no tuvo consecuencia. La reapertura hecha con una frecuencia tan alta de casos por cien mil habitantes y una mortalidad por millón de habitantes tan alta tendrá consecuencias.

Emito mi opinión acerca de un marcador de la evolución de la pandemia y sobre el que se pretende tomar decisiones, y a partir del porcentaje de camas disponibles para atender a los pacientes con COVID-19. Desde luego, es un marcador fundamental para saber la capacidad de respuesta del sistema de salud, de manera que si hay cada vez más casos, más muertos y mayor letalidad, no puede tomarse en cuenta. Sería tanto como permitir una mayor velocidad en las carreteras porque los hospitales tienen camas disponibles para atender a los heridos, a los muertos ya no, producto de los accidentes automovilísticos.

 Por último, aprovecho la ocasión para recomendar un documento espléndido, “La pandemia en México: Dimensión de la tragedia”, producto de una nueva organización civil, Signos Vitales. El pulso de México, cuyo Comité Ejecutivo y Comité Asesor está constituido por brillantes profesionales de la política, la comunicación, la economía y la investigación. Tiene una visión crítica muy amplia y sustentada, y puede darnos una panorámica realista, aunque no estemos de acuerdo en todo.


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Letalidad, incidencia y mortalidad por COVID-19

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Me parece que la manera de apreciar la evolución de la COVID-19 como pandemia, es observando el número de casos que sucede entre la población en un tiempo determinado. Para ello comentaremos la incidencia en casos por 100,000 habitantes, que también resulta trascendente observar la mortalidad en la población en general, y lo haremos con fallecimientos por millón de habitantes y, por último, la letalidad, es decir, el número de muertos de acuerdo con el número de casos. Todo lo haremos durante el tiempo en que se han presentado los casos de esta nueva enfermedad y hasta el 28 de junio.

Utilizo los datos de la página datosmacro.expansion.com, la cual es fundamentalmente económica, pero que ha venido haciendo un seguimiento puntual de los casos de la enfermedad causada por SARS-CoV-2. Como se trata de una pandemia, se pueden hacer comentarios en los resultados obtenidos en diferentes países, y aunque la enfermedad no inició simultáneamente en todos lados, sí es posible hacer comparaciones puesto que se extendió rápidamente como una ola.

Comentaba en una nota anterior que la COVID-19 es en realidad una sindemia, ya que además de ser una epidemia por presentarse más casos de lo esperado, tiene notables repercusiones económicas y no sólo las ocasionadas por el gasto que provoca su atención, sino aquellas relacionadas con la producción y la productividad de todos los países y las graves afectaciones sociales, fundamentalmente surgidas por las restricciones en los intentos para contenerla; pero también en los temores y miedos por la gravedad de la situación y sus consecuencias políticas porque los gobiernos han tenido éxitos y secuelas por las medidas adoptadas ante la enfermedad.

Les muestro unas tablas y unas gráficas en las que vierto los datos obtenidos sobre incidencia, mortalidad y letalidad de diez países americanos, ocho europeos y dos asiáticos. Podemos observar que los resultados obtenidos en China y Corea del Sur son destacadamente buenos frente al resto, China logró contener la enfermedad en una zona específica de su territorio y también consiguió mantener una letalidad que ahora vemos baja al compararla con otros países; aunque, claro, tomaron medidas sanitarias drásticas que incluyeron aislamiento social absoluto y obligatorio, la realización de un gran número pruebas diagnósticas consiguieron levantar rápidamente en las zonas afectadas hospitales bien equipados para la atención de los pacientes. En Corea del Sur hubo una inmediata reacción con las medidas sanitarias y consiguieron muy buenos resultados, a pesar de tener una mayor incidencia al conseguir una letalidad muy baja. En ambos países los casos nuevos son muy bajos y llevan varios días con mortalidad en 0 o cercana a cero.

letalidad covid 19

En Europa los resultados son contrastantes, se comenta que la respuesta fue tardía y algunos países como Italia, España y Reino Unido van teniendo muy malos resultados con gran número de casos por cien mil habitantes y una mortalidad elevada por millón de habitantes, a pesar de que los tres contaban y cuentan con servicios de salud catalogados como de los mejores del mundo. Finalmente, tuvieron que tomarse medidas sanitarias estrictas que han conducido a una disminución considerable del número de casos y una mortalidad de varios días en 0. Al comparar los datos de Suecia, Noruega y Portugal se pueden obtener observaciones interesantes, en los dos últimos las medidas sanitarias, el aislamiento social y la realización de pruebas diagnósticas amplias fueron estrictas, mientras que en Suecia fueron muy laxas e incluso voluntarias, la diferencia entre el número de casos y el número de fallecimientos son notables.

Entre los países de América, la pandemia, aunque se inició posteriormente, se extiende hasta ahora, y mientras en Europa el número de casos y fallecimientos ha disminuido considerablemente en nuestro continente, la incidencia y la mortalidad se encuentran en los puntos más altos. Aquí las medidas gubernamentales han sido dispares, en Estados Unidos se inició la invasión por SARS-CoV-2 y las medidas sociales para aislar a la población fueron diferentes en distintos estados, en Nueva York tuvieron al inicio un gran número de casos y una elevada mortalidad, sin embargo, con medidas severas, tomadas por el gobernador y el alcalde, lograron contener la COVID-19; esto no ha sucedido en otros estados y en California y Texas tienen la incidencia más alta, con mortalidad y letalidad elevadas. El caso es que, a pesar de tener un gran servicio de salud, tienen la mayor mortalidad por millón de habitantes del continente.

letalidad covid 19

En algunos países centroamericanos, aun sin contar con un sistema de salud tan avanzado, los resultados han sido buenos o muy buenos, como en Costa Rica y Honduras donde por las medidas sanitarias aplicadas, los resultados son exitosos; se puede decir que son países pequeños y menos transitados, pero los datos ahí están. En algunos países sudamericanos el inicio de la pandemia fue caótico, como ejemplo Ecuador y Perú, sin embargo, posteriormente establecieron medidas sanitarias estrictas y los resultados al momento no son tan malos, en Chile el número de casos por cien mil habitantes es muy elevado, no obstante, la mortalidad y la letalidad son mejores que en otros sitios; quizá se deba a la práctica amplia de pruebas diagnósticas (PCR) que se llevó a cabo y, por lo tanto, el número de casos confirmados mayor.

En Brasil se presentaron y siguen manifestándose muchos casos nuevos, pero mantienen una letalidad y una mortalidad mejor que la que está sucediendo en Estados Unidos. En México los resultados han sido intermedios, aunque la letalidad es la más alta de América, lo que probablemente se deba a que han estado haciendo muy pocas pruebas diagnósticas y por eso el número de casos leves o asintomáticos están subdiagnosticados, lo cual puede elevar artificialmente la letalidad y disminuir la incidencia.

Como hemos estado enfrentando a una enfermedad desconocida, a pesar de que lleva ya seis meses entre nosotros, las respuestas han sido diferentes y no necesariamente se pueden criticar, sólo se podrá hacer a posteriori, dado que las medidas sanitarias tienen repercusiones económicas y sociales notables. Las medidas en China y Corea del Sur con aislamiento social y confinamiento obligatorio y forzado, aunado a la realización de muchas pruebas diagnósticas, han conseguido buenos o muy buenos resultados, aunque han sido calificadas en otros sitios –no sabemos si al interior– como autoritarias.

También consideremos que los llamados rebrotes son manejados de una manera similar, con aislamiento de los enfermos y los contactos, así como la realización amplia de pruebas diagnósticas para detectar enfermos no sólo graves sino con enfermedad leve e incluso asintomáticos. A los gobiernos de España e Italia se les acusa de haber tomado las medidas de manera tardía, sin embargo, consiguieron abatir los casos, los fallecimientos, y con ello la letalidad, la incidencia y la mortalidad. Las medidas de confinamiento fueron estrictas, obligatorias y vigiladas, y ahora han iniciado un periodo de flexibilización, cuando sus cifras de casos nuevos son muy bajas y la de fallecimientos aún más; tuvieron una respuesta enorme para conseguir atender a los enfermos que en un momento fueron muchos y, para otros periodos, la saturación de camas de hospitalización y terapia intensiva fue absoluta, llegando a tener problemas incluso para manejar los cadáveres de las víctimas de la enfermedad. Ahora están cuidando enormemente los rebrotes, realizando muchas pruebas, identificando los casos de contagio, y cuando los descubren practican un aislamiento extremo de los enfermos y sus contactos.

En Suecia el confinamiento fue voluntario y sin vigilancia, obteniendo resultados menos buenos, todavía a fin del mes de junio tenían varias centenas de casos nuevos y varias decenas de fallecimientos. En América han sucedido casos que llaman mucho la atención. Los únicos gobernantes que no usan cubrebocas son Bolsonaro, López Obrador y Trump, quienes continúan con sus actividades acercándose a la población en giras y actividades políticas, y que han mandado mensajes contrastantes acerca de la gravedad de la COVID-19. En América se han iniciado las medidas sanitarias que, en México, Brasil y Estados Unidos no fueron estrictas, teniendo muchos miles de casos nuevos y muchos cientos de muertos diariamente. En México aún no se realiza la búsqueda de casos con pruebas de PCR amplias. No sabremos el éxito de los resultados hasta después de un tiempo, e indefinido; es cierto que las consecuencias económicas han sido notables, pero es difícil compararlas con las sanitarias.

 Creo que dos actividades serán de gran riesgo en el futuro del control de la enfermedad, las actividades de ocio (casi un oxímoron) y el turismo, los empresarios de ese sector han presionado muchísimo para que sus actividades se abran y que no cabe duda de que los beneficios económicos de hacerlo serán notables, pero lo que pasará con el SARS-CoV-2 no lo sabremos hasta que suceda.

El director de la OMS, Tedros Adhanom, ayer comentó que lo peor está por suceder y pareciera que no todo mundo lo escucha. Es destacada la inversión conjunta de los países de la Unión Europea que han creado un fondo de muchos miles de millones de euros para apoyar la búsqueda de una vacuna; la que aún no se ve cercana y que sería una verdadera solución a la crisis. Dos acciones gubernamentales curiosas, aunque no necesariamente negativas para sus gobernados, han sido las realizadas por los presidentes de Brasil y Estados Unidos; Bolsonaro hizo un donativo (inversión) de varios cientos de millones de dólares a una compañía inglesa (Sanfer) que le garantiza obtener cien millones de dosis de la vacuna que dicen están a punto de conseguir. Con medios menos claros, Trump acaba de lograr que toda la producción de remsedivir se quede en Estados Unidos para garantizar el tratamiento de los americanos y que, por cierto, no está absolutamente evidenciado que el antiviral sea realmente tan efectivo.

Todos los países tuvieron que hacer un esfuerzo extraordinario para contar con instalaciones hospitalarias; en otros, el primer nivel también fue privilegiado. En ese sentido, México lo consiguió, reconvirtiendo hospitales, haciendo varios de manera provisional, y aunque la atención seguramente no ha sido homogénea, sí ha resultado suficiente. Me parece, no obstante, que la disponibilidad de camas de hospitalización y de terapia intensiva no debiera ser el indicador para flexibilizar las medidas sanitarias, sólo debería influir la disminución en la presentación de casos nuevos y la mortalidad por la COVID-19.

Estamos ante una sindemia no vista en cuando menos 100 años, y a pesar de que ahora se cuenta con mayores medios científicos y tecnológicos, el desconocimiento de su historia natural ha impedido su control.


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Liderazgo para gestionar el bienestar global

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A partir de este miércoles 17 de junio México inicia la ruta formal y vinculante que lo convierte como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Durante 2021 y 2022 el país norteamericano será el representante selecto de la región latinoamericana en el cónclave que busca gestionar los conflictos armados internacionales. Después de diez años, México busca profundizar en la gestión del cambio que coopere a la reforma de esta comisión élite de la ONU a través de la promoción de nuevos mecanismos de participación y votación.

En un principio, se me ocurre pensar que no es justo que cinco potencias permanentes, Francia, China, Estados Unidos, Rusia y Reino Unido, decidan sobre los grandes asuntos humanos –lo cual es irónicamente antidemocrático y “atenta” contra la igualdad humana–, y quiérase o no, se ha observado en este siglo, por ejemplo, la falta de soluciones adecuadas a conflictos desgarradores como el sirio, libio, etcétera.

Es importante resaltar la importancia geoestratégica y política de México en el orden internacional, lo cual “legitima” su incorporación al debate relativo a la desactivación de los grandes problemas de conflictividad global, que a mi parecer se mantienen debido a que imperan criterios de “hacer valer” ciertas nociones ideológicas sobre otras que tienen un menor peso geopolítico, y que en consecuencia imposibilita la rúbrica de acuerdos universales.

mexico en la onu
Fotografía: Yucatán a la mano.

Vemos ejemplos claros en nuestros países como la inacabada desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), las cuales quiérase o no y paradójicamente han creado “sufrimientos” a sectores marginados rurales por quienes dicen “levantar” las banderas de la sublevación en contra del sistema. Es el caso también del levantamiento armado en 1994 de los pueblos indígenas mexicanos en Chiapas en la exigencia de condiciones de vida dignas. 

Ciertamente, los avances científicos y tecnológicos han aportado “tibiamente” a la mejora progresiva en las condiciones de vida de nuestros sectores marginados, tanto en el campo como en la ciudad, debido a que solamente algunos sectores pueden acceder a los mismos. Por eso, es importante buscar el impulso de acuerdos desde instancias como el Consejo de Seguridad de la ONU, que interiorice la lucha global contra “epidemias” locales como la segregación, la desigualdad y la opresión como células replicadoras del descontento popular.

En segunda instancia, creo que éste es un momento “propicio” –y creo que así lo han entendido 187 de 192 representantes que han apoyado a México–para relanzar un nuevo liderazgo que permita reposicionar los valores, culturas e identidades de nuestros países a fin de incursionar en un mercado global de identidades, lo cual a la postre debería potenciar los diversos intercambios interpaíses.

bienestar global
Ilustración: Raquel Moreno.

Ahora bien, si algo ha caracterizado a la diplomacia mexicana en la historia contemporánea es aquella que busca la paz a través de la mediación y el diálogo para encontrar posturas comunes a desafíos de diversa índole que afectan la sana convivencia y el desarrollo democrático de nuestros ciudadanos –debido a retos tan disimiles como terrorismo, narcotráfico, corrupción institucionalizada, etc.–. Ya lo subraya el embajador mexicano en la ONU, Juan Ramón de la Fuente, para quien su lógica de acción está cimentada en pilares básicos como: la resolución pacífica de conflictos, la autodeterminación de los pueblos, la lucha contra la desigualdad, y la regulación de armas.

En conclusión, la tarea mexicana en este escenario global debe ir enfocado a las necesidades de resignificar las labores de acción “sobre el terreno” de las actividades de instancias como la ONU, al buscar sobre todo la desideologización de las iniciativas impulsadas en procura de dar respuestas acertadas a problemas de complejas y diversas raíces socioculturales de nuestro mundo.

Posdata: El Consejo de Seguridad de la ONU fue fundado en 1945 al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Ésta es la quinta ocasión que México ocupa un sitial como miembro no permanente en la asamblea. Ya lo había hecho durante los períodos: 1946; 1980-81; 2001-02; y 2009-10. En 1982 el entonces embajador Alfonso García Robles fue premiado con el Nobel de la Paz por trabajar en la negociación del desarme nuclear.


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¿Narco-Valhalla?

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En la mitología nórdica, el Valhalla es una suerte de paraíso. De acuerdo con las creencias vikingas, los guerreros caídos en combate iban, al morir, directo al Valhalla, un salón gobernado por el dios Odín. Aspirar a ese paraíso era una motivación sin igual para un guerrero vikingo en batalla. De acuerdo con el diario holandés De Telegraaf, Países Bajos se ha convertido en el Valhalla de los grupos dedicados al narcotráfico. La metáfora de este diario secunda las declaraciones de Andy Kraag, jefe de la División Nacional de Investigación Criminal de aquel país, quien dijo que los narcotraficantes holandeses colaboran con mexicanos para “adquirir experiencia y reemplazar éxtasis por metanfetamina en los laboratorios”.

El incremento de laboratorios móviles para la elaboración de estas drogas es la variable que refuerza la hipótesis de colaboración. Los narcotraficantes holandeses, dijo Kraag, “ya tienen la infraestructura, las materias primas y las redes de distribución necesarias. Sólo les faltaban las recetas de los mexicanos”. Max Daniel, jefe de Operaciones contra el Narcotráfico en este país europeo, afirmó que los cárteles mexicanos son “una plaga”. Se trata de grupos, dice, en busca de nuevos mercados en Europa y que encuentran en Holanda una plataforma para consolidar esta búsqueda a través de aprovechar la ubicación y la infraestructura del país como los puertos, aeropuertos, rutas, telecomunicaciones y, en general, las vías de comunicación.

andy kraag
Andy Kraag, jefe de la División Nacional de Investigación Criminal en Holanda (Fotografía: New Straits Times).

¿Qué significa que Países Bajos sea el paraíso de los narcotraficantes? A juzgar por los dichos de Kraag y Daniel, el Valhalla se parece mucho a la globalización rampante. De hecho, si no se tratara de metanfetaminas, sino del comercio de bienes o servicios legales, estarían describiendo las condiciones del éxito de cualquier iniciativa empresarial. La expansión de mercados global impulsada por el neoliberalismo desde hace poco más de tres décadas es una moneda de dos caras. Por un lado, la de los mercados lícitos; por el otro, la de los ilícitos. Es iluso pretender aspirar sólo a una de las caras sin asumir los riesgos de la otra. Y, además, es reduccionista repartir culpas con etiquetas nacionales.

Hace casi una década, el conflicto entre mafias holandesas tenía un componente étnico y migratorio. Una “guerra” entre narcotraficantes marroquíes y antillanos –por un lado, migrantes o descendientes de marroquíes; por el otro, antillanos provenientes de territorios holandeses en esa zona del mundo– provocó una escalada de violencia particularmente en Ámsterdam. Unos años después, en 2016, la prensa holandesa dijo que el conflicto se estaba “mexicanizando” a raíz del incremento de violencia –concretamente a partir del caso de un cuerpo desmembrado en dicha ciudad–. Un par de años después, en 2018, un informe del sindicato de la policía holandesa dijo que el país estaba adquiriendo los “rasgos de un narco-Estado”. Entre otras cosas, la afirmación se basaba en la falta de detectives y la proclividad hacia la concurrencia de delitos violentos derivados del narcotráfico.

mafia en holanda
Fotografía: BBC.

Si el Valhalla del siglo XXI significa el aprovechamiento de sitios estratégicos y la expansión de mercados para maximizar ganancias, los holandeses padecen de su propio éxito. El mismo que les posiciona como una de las economías de mercado que mejor funciona a nivel mundial. Pero si el Valhalla, en cambio, significa impunidad, riesgos para la salud pública, e incremento de la violencia, entonces el concepto es por demás desafortunado. La discusión y el diagnóstico necesita orientarse hacia una preocupación política de la regulación de mercados ilegales, y particularmente de la violencia que implican. De otra forma, seguir por la ruta argumentativa de la expansión de mercados y de culpar a “foráneos”, puede fácilmente conducir a salidas falsas como el Brexit o a negar los beneficios de la apertura al estilo Trump. Es indispensable evitar esa clase de nacionalismos, particularmente en tiempos como los que se vislumbran en la era postcovid-19.


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