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Cuando ellos despertaron… todo seguía siendo política

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#CuandoDespertaron

Había una vez un dirigente de un partido quien, mientras dormía, soñaba que le habían encomendado ganar una elección a como diera lugar. Al tratarse del partido que detentaba el poder, este dirigente recibía órdenes de sus superiores. No procedía solo y su margen de decisión era, por no decir poco, casi nulo. Pero eso iba a cambiar, en los sueños, todo era posible.

Mientras soñaba, el dirigente revisaba los perfiles de los precandidatos y encontró que, en un estado del sur de país, uno de los precandidatos había sido acusado por violación. Su indignación era total.

—¡Cómo era posible que siquiera pudiera registrarse como precandidato una persona acusada de semejante delito!, pensaba el dirigente.

Seguía su sueño y se veía como todo un super héroe (con capa y toda la cosa) y que, levantando el vuelo cual superman, llegaba al palacio de su superior y le informaba sobre su hallazgo. Su superior, indignado, le ordenaba que por ningún motivo permitiera que ese precandidato siquiera participara en la elección interna. Había muchas personas valiosas en ese estado que perfectamente podrían ser los candidatos, sin esa sombra de duda que aquejaba al precandidato mencionado. Reconfortado, el dirigente voló de regreso y rápidamente anunció a todo lo largo y ancho del país, que retiraban a ese precandidato y que, si quería ir a la contienda, no lo haría arropado por su partido. La ovación no se hizo esperar, sobre todo la de las mujeres de ese estado del sur del país quienes, agraviadas, se sentían liberadas de no tener la posibilidad de que su gobernante fuera un violador.

El dirigente despertó de su sueño y estaba muy contento, se sentía reconfortado; pero unos momentos después, se miró al espejo y recordó quién era. Ya no tenía la capa, ni parecía súper héroe. Recordó que el personaje violador, que veía en su sueño, no había sido detenido y que el partido que aquel dirigente encabezaba, lo arropaba. Se deprimió entonces.


Había una vez un hombre supremo quien, mientras dormía, soñaba que todo funcionaba bien en el país que gobernaba. La pobreza no existía, el desarrollo económico era impresionante y el empleo crecía de forma exponencial. La violencia e inseguridad eran cosas del pasado y su combate a la corrupción había sido tan efectivo, que ahora todas las compras de gobierno eran concursadas, informadas en el preciso momento en que se llevaban a cabo y perfectamente registradas. Este hombre supremo vio entrar, por la ventana de su palacio, a un súper héroe vestido de capa. Era el dirigente de su partido. Lo recibió con júbilo y, cuando escuchó sobre el hallazgo de aquel hombre que osó registrarse como precandidato del partido donde ellos militaban, aun siendo acusado por violación, el hombre supremo le ordenó a su dirigente que, por ningún motivo permitieran que ese precandidato siquiera participara en la elección interna.

El hombre supremo despertó de su sueño y estaba muy contento, se sentía reconfortado, después se miró al espejo y recordó quién era. Estaba convencido de que todo lo que hacía estaba bien, y que lo que había soñado era lo que estaba pasando en el país que gobernaba. Lo único que no le cuadraba del sueño era por qué le había ordenado a su dirigente que no permitiera que ese precandidato violador participara en la elección interna. Se regocijó de recordar que eso sólo lo había soñado y que efectivamente, para él, lo importante es quién pueda llegar a ganar una elección y no qué antecedentes tenga.


sueno bestia

Había una vez un candidato a un gobierno de un estado del sur de un país quien, mientras dormía, soñaba. Para él era un sueño dulce, pero para cualquiera que viera lo que soñaba, era una pesadilla. En el sueño, sometía a mujeres, las amedrentaba. Las violaba una y otra vez. Aparecían más mujeres afectadas, en la medida en que el candidato tenía más poder. Se regocijaba del poder y lo usaba para tener más mujeres sometidas, asustadas y vulnerables. Su risa era una carcajada malévola. Se sentía un animal poderoso y bufaba estruendosamente mientras las mujeres trataban de huir sin conseguirlo. Las pisoteaba, las tomaba del cuello y las engullía como un monstruo hambriento. Después, veía en su sueño cómo todo se le venía abajo, porque un super héroe llamado dirigente y su superior lo dejaban solo y no apoyaban su candidatura.

El candidato despertó de su sueño y estaba muy angustiado, su corazón palpitaba aceleradamente y sudaba.

—“¡Cómo es posible que me quitaran mi candidatura!”, pensaba.

Se miró al espejo y recordó quién era. Se sintió tranquilo y en paz, seguía siendo candidato y sus sueños se harían realidad. Por lo menos eso pensaba él.


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El Árbol del Deseo

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¿Evolucionaremos para no desaparecer?

Imaginemos que no necesitáramos más de alimentos para vivir.

¿Podría una pastilla darnos todo lo que necesitamos al día para vivir? De ser así, ¿podríamos producirla?, ¿cuál sería el costo de producción? ¿alto?, ¿bajo? ¿Quién la produciría? ¿Se comercializaría o sería gratuita? ¿Sería la solución para el hambre?

Así como existen árboles y plantas que dan frutas y verduras por separado, los cuales son un regalo de la naturaleza, ¿podría Dios crear un árbol o una planta que nos de en un solo alimento todo lo que contienen todos los árboles y las plantas en conjunto? Y si no es Dios, ¿podemos hacerlo nosotros genéticamente? ¿Alguien ya lo está haciendo?

Nuestra forma de vida está basada en hacer lo necesario para conseguir los alimentos que necesitamos para vivir. Así que es nuestra primera necesidad, siendo todo lo demás secundario –transporte, vivienda, gustos, etcétera–.

¿Estamos en este mundo para ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente?

Una cosa sería no necesitar alimentos, y otra que aunque no necesitáramos igual decidiéramos seguir comiendo.

Pensando que existiera este árbol que nos dé todo lo que necesitamos, ¿modificaríamos nuestra forma de ser y de trabajar, o seguiríamos igual?


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¿Decido lo que quiero?

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¿Controlo a mi mente, o mi mente me controla a mí?

Los pensamientos positivos o negativos que tenemos todos los días, ¿son puestos por nosotros en nuestra mente o puestos por nuestra mente en nosotros?

¿Tenemos control sobre la mente?

En un día, tenemos alrededor de 60 mil pensamientos. Estos pensamientos, ¿de dónde vienen? ¿Nuestro cerebro piensa en ellos naturalmente, o son implantados?

Las “brillantes” cuestiones de “a qué me voy a dedicar cuando termine de estudiar”, “qué negocio voy a abrir”, “en dónde viviré”, “cuántos hijos voy a tener” (…),  ¿es una idea nuestra o es algo que nuestra mente nos impone?

De ser algo impuesto, entonces, ¿nuestras decisiones de vida le pertenecen a alguien más?

Pensemos por un momento en las profesiones. Algunos de nosotros desde pequeños ya sabemos a qué nos vamos a dedicar cuando seamos grandes, ya sea porque simplemente lo sabemos, porque nuestros papás y mamás se dedican a eso, porque lo hemos visto en la televisión, o por cualquier otra razón.

control mente
Imagen: Pinterest.

Algunos otros lo decidimos ya siendo adolescentes, tomando en consideración el sueldo que paga, el horario flexible que ofrece, el tipo de vestimenta que hay que usar, o el grado de estudio que se requiere.

En el mundo existen cientos de profesiones distintas, de las cuales algunas que conocemos dejarán de existir, y otras que no existen lo harán en un futuro cercano o lejano.

Por más extraña que pueda llegar a ser una profesión, siempre habrá muchas personas que se dediquen a la misma. De tal manera que en el planeta tenemos cubiertas todas las necesidades de la población.

Contamos con doctores que nos curan, abogados que nos defienden, contadores que se encargan de los números, ingenieros que desarrollan soluciones, arquitectos que diseñan, constructores que construyen, policías y bomberos que nos cuidan, actores y deportistas que nos entretienen, etcétera.

¿Es entonces en realidad una decisión nuestra lo que hacemos, o es una elección de alguien más?

¿Controlo a mi mente, o mi mente me controla a mí?


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¿Sueño o vivo?

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¿Estás despierto?

¿Estás seguro? ¿Puedes garantizar que mientras lees este escrito estás despierto y no dormido?

Si piensas que estás despierto, ¿cómo sabes si en este momento en realidad te encuentras despierto o si sólo estás soñando que estás despierto?

¿Has tenido un sueño donde te despiertas y después te das cuenta de que no te despertaste y que sigues soñando?

¿Cómo podemos saber si lo que está pasando es real o es un sueño?, y de ser un sueño, ¿es el mío, el de alguien más o el de todos los que aparecemos en él?

Si era un sueño y me despierto, ¿todas las personas que aparecían en él dejan de existir?

Y si el sueño no era mío, ¿sólo estaba vivo en el de alguien más?

Pienso que estoy despierto, y para confirmarlo, le podría preguntar a alguna persona que está junto a mi si estoy despierto, o le podría marcar a alguna otra persona, podrá prender la televisión, la radio… buscar en internet cómo saber si estoy soñando… aunque claro, todo esto podría seguir pasando dentro del sueño.

¿Existe entonces alguna prueba para confirmar si estoy o no despierto?

Cierra los ojos y cuenta hasta 10… ahora ábrelos. ¿Sigues aquí?

¿Estás despierto o sigues soñando que estás despierto?


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Sueño dickensiano

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Entré en la mansión a través de una pequeña ventana a nivel del suelo que aportaba una luz espectral al sótano del señor. Desafortunadamente, en su interior, la ventana se encontraba a más de 2 metros del suelo, por lo que tuve que emplear las baldas de una estantería a modo de escalera para llegar hasta abajo. Cometí la imprudencia de descender por la parte central de la estantería, en lugar de aprovechar ambos lados de la esquina para hacer un contrapeso. Iba a medio camino cuando sentí que el mueble se venía hacia mí. Afortunadamente, con mis 17 años de edad era bastante ágil y, antes de quedar sepultado bajo el peso de la estructura, di un salto felino para caer de pie, convenientemente, en una mesa de trabajo.

Sin embargo, las ollas y demás enseres culinarios alertaron a los moradores de la casa. Cuando volteé la cara, distinguí a escasos metros al mayordomo. Nuevamente brinqué y me encontré de frente, como por arte de magia, con una puerta que conducía a unas escaleras. Subí tres pisos raudo y veloz, siempre perseguido por el incansable sirviente. Cuando llegué al último piso, abrí la primera puerta a mi alcance que resultó ser la de la biblioteca. Curiosamente tenía una mesa de billar en el centro y a los lados muebles lleno libros que se veían a través de puertas enrejadas. Sólo la pared del fondo estaba desnuda y en su centro se encontraba una ventana circular. Del lado derecho, también había una pequeña mesa con una lamparita encendida y, al lado, un sofá individual donde estaba sentado una persona vestida con una bata y que, al tiempo que leía, fumaba una pipa.

Pareció no advertir mi presencia, pero cuando el mayordomo abrió la puerta, decidí no arriesgarme y correr a la ventana por el lado izquierdo. Del otro lado del cristal, se distinguían las ramas de un árbol que, si lograba alcanzar, me permitiría descender al jardín con facilidad y recuperar la libertad. El mayordomo creyó que me tenía rodeado por lo que se detuvo un momento para recuperar el aliento, mientras veía como me acercaba a la ventana y la abría. Iba a saltar cuando, por pura intuición, me di cuenta de que me convenía más entregarme y aceptar mi castigo por muy desagradable que éste pudiese ser.

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Ilustración: Robert Romanowicz.

Agaché la cabeza, me dirigí a la mesa y puse mis manos a ambos lados de la misma.

—Proceda Stevens —dijo con su flema británica Lord Bunbury.

Me di cuenta de que tenía que impresionarlo. La única forma era creciéndome al castigo. Iba a ser muy desagradable, pero era el único medio.

Stevens cogió de la biblioteca un bate de cricket con la mano derecha, mientras que con la zurda asió mi cuello y me obligó a doblar mi tronco hasta ponerlo en posición paralela a la mesa. Antes de empezar me ofreció un pañuelo para que lo mordiera mientras que me apaleaba. Empezó el tormento y, pese a que me concentraba en no mostrar debilidad alguna, no podía impedir que de mi garganta emanara un sonido gutural que fácilmente podía ser interpretado por una flaqueza de espíritu. Además, mi cuerpo se estremecía en cada golpe.

Después de ver los primeros azotes, el señor de la casa se aburrió y continuó con su lectura. Había que hacer algo distinto. Escupí el trapo y empecé a hablar.

—¿Esto es todo lo fuerte que puedes golpear Stevens? Mi abuela, que en paz descanse, lo haría mucho mejor.

Continúe soltando mis bravuconadas que exasperaban al mayordomo, quien me golpeaba tan fuerte como podía. Por un momento sentí que las fuerzas me flaqueaban y que me encontraba cercano al desmayo. Fue entonces cuando oí la voz providencial del amo.

—Es suficiente, Stevens. Prepárele un baño a nuestro joven invitado el cual nos complacería se quedara con nosotros en esta humilde morada. Habrá que mudar sus vestimentas.

sueno dickensiano
Ilustración: Anna Fadeeva.

Lo supe en ese momento. Mi vida había dado un giro de 180 grados. Nunca más volví a usar mi camisa andrajosa y mis zapatos llenos de agujeros. En cambio los suéteres de Cashmere, bufandas de seda y sombreros galoneados pasaron a ser mi atuendo cotidiano.

Días más tarde, nos subimos al Rolls-Royce para ir a la cámara de los lores. Sin embargo, el chófer, que había sido contratado pocos días atrás, dobló a la izquierda en una bifurcación y nos perdimos. Finalmente, desembocamos en un túnel donde se encontraban unos mendigos bebiendo cerveza. Mi protector y yo bajamos para preguntar como volver sobre nuestros pasos, cuando ocurrió lo inesperado. Mi protector fue herido mortalmente con un balazo en el estómago y yo recibí otro en el hombro. El chófer huyó cobardemente, dejándonos a la mereced de esos despiadados.

Lord Burnbury se encontraba tumbado en la acera desangrándose. Yo estaba a su lado sentado y apoyado a  la pared. No sé porque, pero pese a lo comprometido de la situación, sabía que yo iba a sobrevivir. Veía morir a la única persona que se había interesado en mí, pero no sentía nada cuando me desperté en plena mañana del 25 de diciembre de 2010. Había sido visitado por el espíritu de Dickens el cual no me había mostrado mi verdadero ser. No sabía si me regocijaba en el sueño de la muerte de Lord Bunbury porque iba a ser millonario o, si por el contrario, lloraba su pérdida. Para compensar esa carencia, el espíritu me dejó este pequeño cuento.


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El día en que terminó la pandemia

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Se escuchaban los pájaros al amanecer, mientras las luces se encendían más temprano de lo que había sido normal en los últimos meses. Todos teníamos un plan: salir de la guarida que nos había transformado en alguien diferente.

Una mayoría salió a la calle a cruzar las miradas con sus vecinos. Las lágrimas derramadas mostraban el duro pesar que se había cargado por el miedo y la incertidumbre. Ahora nos podíamos ver y reconocer que todos habíamos cambiado. Algunas familias contaban con menos miembros y aun así salían a buscar un abrazo para sentir el apoyo y consuelo que no tuvieron.

Mientras el tráfico regresaba a la “normalidad”, se observaba que las sonrisas eran más comunes que antes de la pandemia. Algo había diferente en eso. Los niños veían a los pájaros y saludaban por las ventanas de los autos con una gran emoción. Algunos de los puestos de comida no estaban más. Ese día Don Juan, el de los jugos, no regresó a su esquina a regalar sonrisas. Antes de la cuarentena él sabía que sus jugos no eran lo más importante, sino un momento de alegría que el mundo necesitaba.

Algunos comercios ya no estaban abiertos. Se veía algo de basura en las calles y a su vez gente deteniéndose a recogerla. Nadie quería regresar a una ciudad sucia después de haber terminado la guerra contra el virus y todo lo que trajo con él. Éste era un gran día y nada podría opacarlo.

el dia en que termino la pandemia
Ilustración: T T.

Ese sábado no era precisamente un día para trabajar aunque muchos necesitaban de ello. Algunos salieron a las calles sólo para ver si era cierto que todo había terminado. Una mayoría fue a visitar a su familia y amigos. Se veían sonrisas y lágrimas por todos lados, mientras algunos tenían que pasar a reclamar los cuerpos de sus fallecidos para cerrar su ciclo en paz.

La tecnología y redes sociales servían ahora para mostrar fotos de encuentros y registro de lo que ya no se encontraba dentro de aquella “normalidad” que había cambiado por completo. Se acabaron los encuentros digitales y comenzaron de nuevo los físicos. Seguían los cuidados de distanciamiento social, aunque en este momento eso no era tan malo.

Las emociones eran muchas y nos enfrentábamos a una nueva realidad. Para aquellos que habían salido heridos de la batalla, sin empleo o negocio existía una tristeza que a su vez se convertía en empuje para buscar un nuevo comienzo. La sorpresa fue encontrar que había más seres humanos queriendo ayudar a los que más lo necesitaban. Algunos compartiendo alimento, otros trabajo, unos más orientación y apoyo para dar la mano a los menos privilegiados. Había incrementado la presencia del ser humano consciente en la sociedad. Ese día empezaba un nuevo ciclo para todos.

Durante las primeras horas, las personas pudieron ver más claramente qué sucedió mientras estuvieron en confinamiento. Había verdaderos líderes que fueron un barco para muchos que lo necesitaron mientras se cruzaba el mar de la incertidumbre durante la guerra. Se podía distinguir muy bien entre los empresarios que tuvieron miedo o ambición y los que hicieron la diferencia para mostrar que sí hay esperanza para llegar a un futuro mejor cuando vamos todos juntos.

Los políticos estaban claramente identificados entre los que usaron la pandemia para campaña personal, aquellos que se corrompieron o los que hicieron algo diferente por la gente. Salieron a relucir los mentirosos, los que jugaban con los medios para atraer seguidores y los que sólo estaban ahí para llenarse las bolsas de dinero. Todo se podía ver de manera notable y eso no lo esperaban.

el dia en que termino la pandemia
Ilustración: Joey Guidone.

Los temas económicos eran poco alentadores. En algunas regiones había grandes manifestaciones contra los gobernantes y empresarios que no supieron hacer bien las cosas. Surgieron los nuevos líderes. El mundo podía ver diferente y ahora el planeta estaba en un punto de inflexión para cambiar el rumbo de la historia. Aun y que los ciudadanos se sentían con menos poder que antes frente a los cambios de regulaciones y el compromiso adquirido de los apoyos recibidos por algunos gobernantes, había algo en los corazones que les decía que esto no podía seguir igual.

El primer gran cambio para la transformación humana había sucedido. Estábamos en un momento en donde la consciencia estaba más presente y el ego más ausente. Se notaba que había más unión y la gente ya no estaba dispuesta a dejarse controlar.

Se podían observar los nuevos perfiles de las personas transformadas que se enfocaban en reconstruir y no en seguir destruyendo. Circulaban por las calles ayudando, dando esperanza y sumándose a una nueva guerra contra la deshumanización. El consumismo ya no era la regla,  por lo tanto los animales y áreas verdes estaban por recibir ese regalo. Se gestaba una nueva clase de ser humano que daba el primer paso hacia una consciencia colectiva.

Ese día por la noche se pudo dormir mejor sabiendo que empezaba una transformación hacia la re-humanización en nuestro planeta y esto se convirtió en una esperanza para todos.


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¿Por qué hemos dejado de soñar?

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¿Alguna vez has visto a un elefante atrás de una cereza?

Yo tampoco, qué bien que se esconden.

Hace años que no escribo –y en realidad no años, pero parecieran. Cuando vives por segundo en lugar de por minuto, la vida es mucho más larga–.

Ahora me encuentro en una etapa diferente, acabo de cerrar un ciclo que se ha convertido en un recuerdo de una vida anterior.

No dejo de preguntarme, ¿qué será del mundo que hoy día conocemos? O más bien, ¿qué será del mundo en general?

Estamos probablemente a punto de presenciar el final del mundo en el que vivimos. La falta de valores, la obsesión desmedida por la riqueza y el odio gratis entre otros, son factores que en cualquier momento terminarán con una forma de vida preponderantemente vacía.

¿Al concluir la misma, volverá a ser creada? De ser así, ¿seremos de nueva cuenta los personajes principales?

sueno y humildad
Ilustración: João Fazenda.

Tomando en cuenta la calidad que distingue al ser humano, es decir, el ser egoísta por naturaleza, podríamos pensar y hasta llegar a afirmar que “sí”, pero considero que la realidad sería distinta.

[…] El mundo es el que es porque así lo decidimos, y para todos aquellos que pensemos que no, el dejar de hacer lo necesario para cambiarlo significa creer que está bien. Por lo tanto, los únicos responsables somos todos nosotros.

Una vez soñé que era joven, que tenía fuerzas, que quería cambiar las cosas, que iba a dar lo mejor de mí, que…

Ahora escucho voces, ruidos, gente que me quiere despertar, que ya no quiere soñar, que se ha dado por vencida, que ha aceptado la realidad, que ha dejado de ser.

Quiero seguir soñando, me cubro los oídos con una almohada y les doy la espalda, intento no abrir los ojos a una “realidad” que me llena de miedo, de tristeza, de falta de esencia.

Sé que los sueños no cuestan, y que la vida tampoco tendría que ser un obstáculo para nosotros. Los sueños son perfectos en sí mismos, y mientras sueñe seré libre.

Muchos no sueñan porque soñar no les da de comer, porque soñar no paga sus cuentas, no cura enfermedades, no cubre colegiaturas…

infelicidad
Ilustración: Steve Cutes.

Y muchos otros porque de soñar no tendrían un coche último modelo, una mansión, ropa de marca…

La mayoría de la gente pasa toda su vida tratando de ser el mejor, el que más dinero tiene, el que mejores propiedades posee, y se topan tarde o temprano con el hecho de que alguien tiene más que ellos, de manera que nunca logran ser felices.

Cierto día soñaba con un mundo perfecto, un lugar en el cual todas las personas se amaran y compartieran sus cosmovisiones, una utopía en la que todo fuera de todos y nada de nadie, en la que no existieran la envidia ni los rencores y… de pronto… a la mitad de mi sueño, se me cruzó por la mente un anuncio de una compañía refresquera que decía que para ser feliz y compartir con los demás debía de comprar sus productos.

Así como pueden leerlo, nuestros sueños están regidos por la publicidad. Cada vez nos encontramos más alejados de lo que son nuestros verdaderos pensamientos.

¿En algún momento volveremos a ser dueños de nuestras ideas y pensamientos?


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El yo onírico, la cámara subjetiva y el sueño lúcido

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En alguna lectura averigüé que caer, perder el control de un vehículo, aparecer desnudo en público, enfrentar una prueba sin estar preparado o ser perseguido están entre los actos más referidos en los relatos de sueños. Además de generar sentimientos de angustia o peligro, el protagonista que vive la acción en este tipo de sueños es el propio soñador, pero claramente no su persona somática, sino una representación de sí mismo en el mundo soñado. Se trata del yo onírico e intentaré sondearlo, a sabiendas de su esquiva liviandad.

sueno de grete stern
Fotomontaje de Grete Stern publicado en la serie de ilustraciones de sueños narrados por las lectoras para la revista argentina Idilios en los años 50. Esta imagen ilustra la multiplicación de yoes en el relato de un sueño.

Entre los fenómenos más peculiares y sugerentes de los sueños están los absurdos quiméricos, pues en el orbe onírico suelen romperse o dislocarse no sólo leyes físicas de tiempo y espacio, causa y efecto o escala y perspectiva; también se trastorna la identidad personal. En efecto, las personas cercanas suelen aparecer diferentes de cómo se les reconoce en “la vida real” y el propio yo onírico dista de ser una entidad clara y estable. Esto se revela en muchos relatos de sueños, cuando la persona refiere que en su sueño era más joven o más vieja, mejor parecida o, al revés, deforme y repelente. En ocasiones quien relata un sueño asegura que era otra persona: ¡hace tiempo una hija mía soñó que “era” un monje chino! Además, a diferencia de la experiencia durante la vigilia, cuando el punto de vista usualmente está anclado en el cuerpo y en los actos de la persona, en el sueño el punto de vista es móvil y puede ubicarse en el yo onírico o bien verse a sí mismo desde fuera, como tomado por una cámara situada a distancia, o incluso tomar la perspectiva de otros.

dark passage
Una de las escenas más clásicas con cámara y punto de vista subjetivos fue Dark Passage (La senda tenebrosa de Delmer Davis, 1947). El protagonista (que eventualmente vemos es Humphrey Bogart) le enciende un cigarrillo a Laureen Bacall y la cámara se sitúa desde su punto de vista, de tal manera que la actriz simula que le mira a los ojos al mirar a la cámara.

Una de las maneras más útiles para mostrar el punto de vista tanto en la vigilia como en la ensoñación es el uso de la cámara subjetiva en el cine. Esto ha pasado cuando lo que se percibe en la pantalla pretende ser lo que ve y oye algún personaje de la película. La cámara subjetiva da al espectador la impresión de ser ese personaje o, mejor dicho, de ver desde su punto de vista. Ahora bien, en la mayoría de los sueños filmados vemos al que sueña como un personaje en la escena, mientras que en los relatos de sueños el punto de vista suele estar en su cuerpo del yo onírico, como sucede en la vigilia. En el sueño que da inicio a 8 ½, obra maestra de Federico Fellini realizada en 1961, la escena muestra acertadamente lo que ve el protagonista, quien se encuentra flotando en el aire como si fuera un papalote con una cuerda amarrada a su tobillo izquierdo, en tanto observa que alguien allá abajo en una playa sostiene el otro extremo de la cuerda. Ahora bien, a pesar de lo creativo y fascinante de estas escenas, tanto en la vigilia como en el sueño, la cámara subjetiva no captura bien la experiencia, ni siquiera la visión ocular, pues ésta se restringe a un rectángulo para ajustarse a la pantalla. La cámara subjetiva no alcanza a captar la experiencia multisensorial y mnemónica de quien tiene una vivencia intensa.

sueno Fellini
En la primera escena de 8 ½ de Fellini (1961) vemos lo que ve el yo onírico.

Es muy indicativo que al relatar un sueño las personas usen el tiempo imperfecto, (yo estaba en tal parte, yo era más joven, etc.) porque también se emplea al referir fantasías, en los juegos infantiles o en los cuentos de hadas (érase una vez; este era un rey, etc.). Cuando utiliza el tiempo imperfecto del indicativo, el enunciador hace un ajuste temporal, pues expresa una acción indeterminada o inacabada en el tiempo, como acontece con los tres verbos irregulares en este tiempo: yo era, yo iba, yo veía. El tiempo verbal imperfecto sugiere que el protagonista de la ensoñación, de la fantasía o del juego es otro yo, o mejor dicho, es una representación alterna en una mascarada de posibles identidades. Las actrices y actores consumados son expertos en adquirir y expresar otras identidades, como veremos más tarde.

En la mayoría de los sueños la acción figurada acontece fuera de la voluntad de quien sueña, pero en ocasiones éste se percata que está soñando, lo cual constituye un sueño lúcido. En las ciencias cognitivas se denomina sueño lúcido al darse cuenta o ser consciente sin despertar de que está uno soñando. Se trata de una facultad de la autoconciencia en el sentido de que la persona se hace consciente de lo que ocurre en su propia mente, lo cual lo habilita para reflexionar dentro del sueño o controlar el curso de la ensoñación.

Si bien el sueño lúcido es un fenómeno subjetivo, ha sido posible estudiarlo porque es una facultad que es posible entrenar y manifestar, como lo ha venido demostrando el psicofisiólogo Stephen LaBerge desde su tesis doctoral en la Universidad de Stanford en 1980. LaBerge y sus colaboradores han desarrollado una técnica para inducir sueños lúcidos, dicho método consiste en entrenar a los sujetos durante la vigilia a recordar momentos peculiares de sus sueños y hacer el propósito de reconocer ese tipo de instancias en sus sueños futuros para que se percaten que están soñando. De esta forma, logró que una serie de voluntarios no sólo puedan inducirse sueños lúcidos, sino que lo realicen en el laboratorio mientras se les registran señales corporales como el electroencefalograma y pueden emitir pistas de que saben que están soñando. Estas señales son acciones mínimas que no despiertan al sujeto y se emprenden como consecuencia de un entrenamiento previo y de un acuerdo con los investigadores.

Stephen LaBerge sueno
Portada del libro sobre sueños lúcidos de Stephen LaBerge y el autor a la derecha.

Este método ha permitido llevar a cabo experimentos en los cuales los sujetos informan sobre el sueño lúcido y sus contenidos al despertar. Por ejemplo, el sujeto hace ciertos movimientos oculares en algunos momentos relevantes de su ensoñación indicando que está experimentando un sueño conscientemente. Los movimientos oculares voluntarios durante el sueño se registran junto con los movimientos oculares espontáneos que ocurren durante esta fase del sueño y se distinguen de ellos por su morfología electrográfica. Al despertar los sujetos mencionan las experiencias oníricas conscientes que tuvieron durante cada uno de esos momentos, lo cual ha permitido demostrar de forma empírica y experimental que los sueños son experiencias reales y no falsos recuerdos.

A partir de estas evidencias se han multiplicado los estudios del cerebro en relación a la ensoñación lúcida y menciono ahora sólo algunos. En un trabajo se comparó el volumen de algunas áreas cerebrales mediante resonancia magnética en sujetos que, en un cuestionario ad hoc, reportaron muy alta frecuencia de sueños lúcidos en comparación con quienes reportaron una baja incidencia. Los primeros mostraron un mayor volumen de sustancia gris y mayor señalización en las áreas frontopolares, las zonas más anteriores del lóbulo frontal del cerebro que intervienen en el control del pensamiento. En un estudio más reciente fue posible obtener imágenes cerebrales de sujetos que se encuentran soñando lúcidamente, y los resultados preliminares apuntan a que las regiones prefrontales y parietales están involucradas.

Por otro lado, se ha observado que ciertas manipulaciones pueden aumentar la incidencia de sueños lúcidos y entre ellas destaca el uso de fármacos que incrementan la neurotransmisión a base de acetilcolina en el cerebro. Estos mismos fármacos favorecen ciertos aspectos de la memoria y se utilizan para frenar el deterioro en la enfermedad de Alzheimer. Las vías colinérgicas que utilizan acetilcolina en el el cerebro están implicadas en la motivación, la emoción, la memoria, el sueño, la demencia tipo Alzheimer y otras funciones que intervienen en la autoconciencia. Por esta razón se ha postulado que este abundante neurotransmisor excitatorio del cerebro puede jugar un papel en la integración del Self.


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