Zonas de Desarrollo

Defendamos a los organismos autónomos

Lectura: 5 minutos

Como si no estuviéramos rebasados en México por la cantidad y la diversidad de problemas y conflictos, iniciamos este año de incertidumbre con una renovada embestida contra los órganos constitucionalmente autónomos. En esta ocasión, contra el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) y la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), aunque se enmarca en una constante de conjunto: el socavamiento del sistema de contrapesos del Estado democrático de derecho que, con grandes esfuerzos y avances trascendentes, México ha ido construyendo a lo largo de más de tres décadas.

Hay mucho en juego: baluartes fundamentales del Estado mexicano; un proceso de desarrollo democrático y de ingeniería constitucional orientado a afincar equilibrios; una arquitectura institucional para mejorar las capacidades sustantivas de nuestros gobiernos, a través de la especialización y la profesionalización de funciones, así como su separación y, sobre todo, sustracción del poder político y de las veleidades de la competencia por el mismo. Este andamiaje no sólo debe valorarse y mantenerse, sino ser fortalecido.

Amagos y efectos negativos consumados

No podemos desestimar los riesgos de retroceso democrático y en competencias institucionales. De hecho, ya ha habido efectos negativos puntuales, como en el caso de los órganos regulatorios del sector energético, cuya autonomía ha sido desmantelada en los hechos, vía la colocación de funcionarios con un perfil inclinado a la militancia o la afinidad política e ideológica, en vez de los criterios técnicos. A estas alturas es claro que ello ha introducido una alta incertidumbre jurídica en el sector, mermando la inversión y abriendo áreas de conflicto y litigio nacional e internacional.

organismos autonomos
Imagen: Estelí Meza.

Otra consecuencia negativa de este proceso de corrosión institucional, ya consumada, fue la liquidación del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), en perjuicio de la necesidad de evaluar objetiva e imparcialmente al proceso educativo, por tanto tiempo rehén de intereses políticos y sindicales, al igual que el sistema educativo público en general. La nueva reforma educativa dio paso a un amorfo Instituto Nacional para la Revalorización del Magisterio y la Mejora Continua de la Educación, supuestamente con autonomía técnica, pero de cuyas actividades se sabe muy poco, aunque ya desde el nombre se explicita, por omisión, que el tema de la evaluación dejó de ser prioritario.

Otra muestra de erosión más, inclinada al escándalo, reside en el desgaste de la credibilidad de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), catapultado con el impugnado proceso de relevo en su titularidad.

Igualmente, destacan las amenazas a la independencia de Banco de México, como la reciente iniciativa para obligarlo a comprar dólares en efectivo, que sigue en turno a la que impulsaron, en el 2019, senadores para que el Congreso asumiera funciones regulatorias que le corresponden al banco central, en ese caso vía la imposición de niveles y condiciones de comisiones bancarias. No menos alarmantes ha sido el acoso al Instituto Nacional Electoral, por ejemplo, a través de proyectos de reforma que incluso han planteado la vuelta al esquema previo a la transición democrática, cuando la Secretaría de Gobernación se encargaba de organizar las elecciones.

No pasó mucho tiempo desde que se frenó otra iniciativa del Senado que generó mucho ruido, dirigida a crear un nebuloso Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar (Inmecob), el cual tendría funciones regulatorias en materia de competencia económica, energía y de telecomunicaciones y radiodifusión. La intención era fusionar a la Cofece, al IFT y a la Comisión Reguladora de Energía.

Ahora se vuelve a la carga, pero desde Palacio Nacional y ya de plano sin ni siquiera autonomía de papel, de ornato discursivo o como intención secundaria: que secretarías de Estado absorban al IFT, la Cofece, y el INAI, Comunicaciones y Transportes, Economía y Función Pública, respectivamente. En todos los casos se incurriría en la condición de fusión de las funciones de juez y parte, sujeto regulado y ente regulador.

organismos autonomos
Imagen: Nexos.

El ahorro más caro

Es preciso defender a los órganos constitucionalmente autónomos e igualmente a aquellos a los que se ha dado algún grado de independencia técnica para fines de imparcialidad, especialización y consistencia, en aras de otorgar estabilidad, certidumbre y “piso parejo” a agentes económicos o actores sociales y particulares. Es fundamental para la democracia, el Estado de derecho y, en general, para el progreso de México.

Los ahorros que pueda hacer un gobierno, que son la razón aducida para eliminar estas instituciones, pueden ser altamente costosos o incluso ruinosos para el Estado mexicano, que trasciende a los proyectos políticos que se suceden en su seno.

Más aún, son los ciudadanos quienes terminan pagando ese tipo de ahorros, y muy caro. Habría que pensar a favor de qué se utiliza una bandera de austeridad: ¿de la nación o de un gobierno en turno y su proyecto político? ¿Qué costos tendría la eliminación o el debilitamiento de cada uno de estos organismos no sólo en dinero (por ejemplo, al abrir cauces a la discrecionalidad en la asignación de precios, tarifas o cuotas), sino sobre todo de derechos?

Tomemos el caso de la Cofece: un desenlace altamente probable de su desaparición sería un ahorro mínimo, con el costo de construir de cero o la curva de aprendizaje en la transferencia de funciones a la Secretaría de Economía, a cambio de una factura verdaderamente onerosa para la sociedad y los consumidores, con espacios para la concentración monopólica de mercados, prácticas anticompetitivas o captura de mecanismos de regulación.

politica regulatoria
Imagen: El Universal.

Hay que pensar en términos de costo-beneficio; de ahorros improbables versus beneficios y derechos concretos para los ciudadanos. En esa línea, el supuesto ahorro de eliminar estos organismos es mínimo en términos relativos: en caso de desaparecer el IFT, el INAI, la Cofece y la CNDH, no llegaría ni al 0.1% del gasto anual de la Federación.

Otro ejemplo ilustrativo: el IFT costará alrededor de  1,510 millones de pesos este año; comparemos con la refinería de Dos Bocas, a la que se le canalizarán más de 45 mil millones, a pesar de que está destinada a amplificar las pérdidas de las finanzas públicas en el sector hidrocarburos. Recordemos que Pemex, antes de la pandemia, perdió más de 346 mil millones de pesos en 2019. En cambio, se estima que la reforma de telecomunicaciones y su órgano de desarrollo y regulación, el IFT, han generado ahorros en favor de los usuarios por 540 mil millones de pesos. Bastaría con ponderar los costos de telefonía móvil para los usuarios, que han bajado casi 44% en seis años.

Es falso que las instituciones autónomas del Estado mexicano no hayan dado resultados en beneficio de la sociedad. En cambio, los riesgos son muy claros: por ejemplo, los beneficios que han obtenido los usuarios de servicios de telecomunicaciones podrían diluirse.

Lo que hay que hacer es perfeccionar y fortalecer estos órganos. Corregir donde sea necesario, pero no cortar de tajo. La austeridad, real o como aspiración, no puede ser argumento para disminuir derechos, acabar con equilibrios democráticos y erosionar activos del Estado mexicano. Sería el ahorro más caro.

México necesita más contrapesos e instituciones con mayor solvencia técnica y operativa, no menos.


También te puede interesar: La causa del outsourcing legal, legítimo y benéfico para todas las partes.

La causa del outsourcing legal, legítimo y benéfico para todas las partes

Lectura: 7 minutos

Con la inminencia de una imposición para prohibir la subcontratación laboral en México, que entraría en vigor a partir de enero del próximo año, de última hora, el 9 de diciembre se dio un acuerdo entre el Gobierno Federal, una representación del sector empresarial encabezada por el Consejo Coordinador Empresarial y dirigentes sindicales. Esto, para dar espacio a la negociación y posponer la resolución en el Poder Legislativo hasta febrero. Pero el riesgo para el empleo formal subsiste.

Por lo pronto, una parte sustancial de la representación de la iniciativa privada –Coparmex, Canacintra y Consejo Nacional Agropecuario– manifestó públicamente que no respaldaba dicho acuerdo, ya que la prohibición del outsourcing, en lugar de una regulación sensata y eficaz, es inaceptable por la afectación que tendría para el sector productivo y el empleo, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas. Sobre todo, estos organismos destacaron acertadamente la irracionalidad y la arbitrariedad de lastimar a empresas y trabajadores formales que cumplen la ley por lo que haga una minoría que ha abusado de esta figura de contratación laboral.

Todo apunta a que desde el gobierno hay una política que, en aras de supuestamente ayudar a los trabajadores, acabará perjudicándolos, al inhibir y encarecer el empleo formal, con prestaciones sociales y mejores salarios, para estimular la informalidad que no paga impuestos, pero tampoco suele encontrar expectativas viables de crecimiento y desarrollo. Eso provocarán inevitablemente medidas como prohibir la subcontratación, elevar las cuotas patronales a las Afores así sea gradualmente, decretar unilateralmente un aumento del salario mínimo y mantener los cotos a deducciones fiscales en distintos rubros relacionados con las nóminas.

Todo esto en medio del peor momento de la pandemia y la recesión más abrupta en 90 años. Cuando la inversión se ha caído, cierran miles de empresas permanentemente y cunde el desempleo.

recorte salarial
Imagen: El Universal.

Acuerdo Gobierno-IP

Como antecedente, vale la pena repasar los cuatro principales puntos del acuerdo que firmaron el Ejecutivo Federal y dirigentes empresariales.

En primer lugar, las partes se comprometieron a resolver el problema del abuso de subcontratación: las empresas iniciarían el proceso para regularizar sus plantillas en el marco de la iniciativa de ley del Ejecutivo Federal. Ahí hay un primer problema, pues pareciera darse por hecho que la reforma se dará y sólo se concede un poco de holgura para adaptarse.

En segundo lugar, se da tiempo para evaluar y definir un sistema de reparto de utilidades justo para ambas partes. De darse un acuerdo al respecto, ayudaría a reducir los costos de transferencia de personal contratado bajo figuras de outsourcing o insourcing, pero otras problemáticas subsisten. Sobre todo, la principal: prohibir algo que es legítimo, legal y funcional, en vez de regular y castigar a quienes abusan.

El tercer compromiso fue solicitar al Poder Legislativo posponer a febrero la discusión parlamentaria de la iniciativa, que luego entraría como preferente para que en plazo no mayor a 30 días se debata y apruebe.

Finalmente, se llama a las empresas a que de inmediato dejen de desarrollar prácticas irregulares perjudiciales para los trabajadores como los despidos en diciembre. El IMSS, el Infonavit y el SAT harán un exhorto formal y procederán administrativa o penalmente contra infractores. Nuevamente, se convoca a la confusión y aun la desinformación, dado que gran parte de las bajas en las nóminas de fin de año obedecen a motivos igualmente legítimos y legales, por el trabajo temporal requerido en los meses previos que llega entonces a su término.

outsourcing
Imagen: El Economista.

Regulación sí, prohibición no

Para la Coparmex, la Canacintra y el CNA, la posición contraria al acuerdo con el Gobierno Federal es de principios: la iniciativa del Ejecutivo para prohibir el outsourcing pretende coartar la libertad de la contratación. En su visión, atenta contra la creación y preservación de empleos formales y su aprobación, en los términos presentes, dañaría seriamente a la competitividad del país y llevaría al cierre de miles Mipymes o su traspaso a la informalidad.

En esencia, el acuerdo con el CCE preserva la idea de prohibir de manera sustancial la actividad de la subcontratación, dejándola relegada sólo a la subcontratación especializada. Además, se rechaza un acuerdo y una iniciativa que, a fin de cuentas, estigmatizan a los empresarios como los artífices del no cumplimiento de obligaciones fiscales y laborales.

Estos organismos dan en el blanco al señalar que la responsabilidad sustancial por las actividades irregulares que han sucedido en relación con la subcontratación recaen en la inadecuada supervisión y fiscalización por parte de las autoridades: SAT, Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Infonavit e IMSS. Igualmente, en lo absurdo que resulta generalizar y responsabilizar de las conductas ilegales y la falta de fiscalización a las empresas y patrones que sí cumplen.

Como apunta la Coparmex, los ilícitos los comete, en todo caso, una minoría que, efectivamente debe ser frenada y sancionada. Eso es muy diferente a cortar de tajo y hacer que paguen “justos por pecadores”.

Debe ser atendido lo que propone el sector empresarial que rechaza explícitamente la prohibición del outsourcing, como medida absurda que por resolver una problemática generará una aún mayor, y sin solucionar la causa original. Como señalan, ir a un diálogo abierto y franco en el ámbito del Poder Ejecutivo y con los legisladores en aras de lograr un marco normativo e institucional eficaz con un sentido preciso: regulación sí, prohibición no.

En suma, se trata de vigilar a las empresas que utilizan este esquema de contratación legal, legítimo y en general benéfico tanto para el empleado como el empleador, para, por supuesto, sancionar la simulación y las infracciones. Con eso debería bastar, en lugar de restringir la libertad de trabajadores y empresas para celebrar contratos conforme a sus intereses y de acuerdo con la ley.

Eso es justamente lo que señala Coparmex: libertad de contratación debería permitirse sin más límites que el cumplimiento de las obligaciones legales, fiscales y de seguridad social; que se garanticen los derechos de los trabajadores.

outsourcing
Imagen: El Contribuyente.

Causas estructurales

Entre las razones por las que las empresas mexicanas recurren a la subcontratación destaca el alto costo de la contratación formal en México, frente a los incentivos y la competencia desleal de la informalidad. En especial, el reparto de utilidades (PTU) al 10% constituye, a fin de cuentas, un impuesto adicional que disminuye la competitividad, pues se suma a un elevado ISR con tasa nominal de 30% contra un promedio de 21.8% de los países de la OCDE, a lo que se suman gravámenes como el de dividendos. Todo eso implica un peso fiscal de cerca de 50 por ciento.

Especialistas laborales han llamado la atención de que con la actual fórmula de cálculo del PTU y con la prohibición de la subcontratación, algunas empresas tendrían que pagar dos o tres años de sueldo a cada trabajador sólo por ese concepto.

Para resolver estructuralmente y de forma sustentable los desequilibrios y distorsiones del mercado laboral hay que entrar a fondo uno de los mayores desafíos de la economía nacional: la división entre formalidad e informalidad (al menos 56% de la población ocupada). Esto implica abordar las reformas pendientes en materia hacendaria y de seguridad social.

En cambio, México perdería demasiado con la prohibición del outsourcing, como remedio provisional e improvisado que, en lugar de ir contra los abusos, lastimará a quienes utilizan una figura utilizada y reconocida en todo el mundo. Empleada correctamente, conforme a las leyes, con la cobertura de las obligaciones y prestaciones de seguridad social de los trabajadores, así como con el fisco, la subcontratación legal fomenta del empleo, la formalidad económica y la inversión productiva.

De hecho, las recientes reformas laborales, desde la que se hizo en 2012, han propiciado una mejor regulación de la subcontratación, otorgando más certidumbre a trabajadores y patrones. Incluso auspiciaron un proceso incipiente de formalización laboral, insuficiente pero que iba por el camino correcto.

subcontratacion
Imagen: Shutterstock.

Inoportuna imposición

Prohibir el outsourcing desincentiva la formalización y empujará a muchas empresas formales a recurrir a la informalidad, sobre todo entre las Pymes, que concentran la mayor parte del empleo en México. El golpe se da en un contexto que ya de por sí propicia ese desajuste.

Recordemos que hoy se promueve un sistema de seguridad social dual: por un lado, uno contributivo, sostenido mayormente por los trabajadores y las empresas que pagan cuotas al IMSS, ISSSTE y otros sistemas; por otro, uno gratuito en la forma de derechos generales para la población, cubierto por el gobierno con el presupuesto público, dependiente del dinero de los contribuyentes, y canalizado a través de programas sociales e instituciones sumamente precarias como el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

Eso simplemente no es sostenible, y menos aún si a la par se aumentan las restricciones, se imponen aumentos salariales sin consenso y elevan las cargas de seguridad social y tributarias.

La subcontratación permite que muchos trabajadores encuentren empleo y, a la vez, que las empresas sean más competitivas, pues ahorra costos, brinda flexibilidad en las plantillas laborales y nóminas y da espacio para enfocarse en el meollo de cada negocio. Esas ventajas resultan aún mayores en un mercado laboral y una economía con los grados de distorsión antes descritos. No por nada, de acuerdo con datos del INEGI, hay más de 4.6 millones de trabajadores contratados por esta vía, 1.2 millones sólo en la industria manufacturera, que concentra la mayor cantidad.

En tales condiciones, una imposición como la de la prohibición de la subcontratación no podría ser más inoportuna, máxime cuando estamos ante una de las más severas crisis económicas que haya sufrido el país, al menos en 90 años. Poco más de 4 millones de personas no han logrado reinsertarse al mercado laboral, casi un millón en el sector formal.

En realidad, deberíamos tender hacia la flexibilización que sea conveniente tanto para la oferta como la demanda de trabajo. En México urge que haya más empleos y se necesita dar certidumbre a la inversión y a la actividad económica para que eso sea posible.


También te puede interesar: Retos y oportunidades de la relación bilateral en la era Biden.

Retos y oportunidades de la relación bilateral en la era Biden

Lectura: 7 minutos

En la relación bilateral durante el periodo presidencial de Joe Biden, México puede esperar más institucionalidad y diversificación, con una diplomacia mucho más acorde a la complejidad, la diversidad y la interdependencia estratégica de esta interacción que la improvisación que vimos en los últimos cuatro años. Quizá haya fricciones o distanciamiento inicial, pero lo que marcaría más la interacción es justamente eso, por lo que promete la trayectoria y el talante del ex vicepresidente.

A fin de cuentas, las relaciones entre nuestros países son demasiado importantes, para ambos países, como para concentrarse en unas cuantas personas. Necesitamos espacios y procesos de vinculación cada vez más institucionalizados. A nivel de Estados en la concepción más amplia: entre presidentes, pero también secretarías e instituciones de todos los ámbitos, entidades federativas, municipios y condados. Como naciones, lo que incluye a sectores económicos y sociales, como lo hemos hecho desde la iniciativa empresarial.

Eso es fundamental para ambas partes, pero particularmente desde la perspectiva de México, por la asimetría que enfrentamos.

Hay mucho que trabajar y/o revisar: T-MEC, inversiones, migración, narcotráfico, agua, frontera. Pero lo primero esa institucionalización con enfoque en la complementación, la cooperación y, sobre todo, la corresponsabilidad. Con Biden habrá más oportunidad de avanzar en ese sentido.

mexico y t mec
Imagen: Nexos.

T-MEC: tres puntos críticos

El nuevo acuerdo comercial puede ser un motor de oportunidades en esta coyuntura tan complicada por la pandemia y la recesión. De entrada, podemos captar un volumen muy importante de inversiones, debido a las tensiones entre China y Estados Unidos, y la tendencia al nearshoring. Hay que hacer la tarea. El T-MEC no generará, en automático, dinamismo, si no hay certeza jurídica para la inversión, así como una visión y una estrategia coherentes para que se den las cosas.

Entre los principales cambios del TLCAN al T-MEC, quizá la nota más importante es que se dio en circunstancias políticas conflictivas y en medio de tendencias globales adversas a la globalización y la integración comercial y económica. Ese entorno persiste, pero la llegada de Biden es una nota de esperanza.

Destaco los tres cambios prácticos relevantes:

1. Reglas de origen: ajustes en los sectores más importantes, en los que destaca, por su peso en el comercio y para la economía nacional, el automotriz.

El contenido regional obligatorio para la exportación sin aranceles pasó de 62.5 % del costo total por unidad al 75%. Además, 25% tiene que proceder de plantas con salarios de 16 dólares la hora o más.
En México, los sueldos en plantas automotrices son de entre 3.50 a 4 dólares la hora, lo que favorece a Estados Unidos y Canadá.
Queda 50% del costo que debe generarse en la región. Eso implica traer operaciones de, por ejemplo, empresas japonesas, alemanas, coreanas e incluso chinas, que no serían tan competitivas ni en China ni en Estados Unidos.

mexico y estados unidos
Imagen: El Financiero.

2. Compromisos laborales: México ha tenido que emprender una reforma laboral y hacer cambios a marcha forzada.

Es de esperar que este frente se utilice como motivo de litigio, más aún con los demócratas en el poder. Es fundamental cumplir con la legislación y tener una plataforma de defensa jurídica.
Los compromisos pueden ser área de oportunidad en la democratización de las relaciones sindicales, así como para desarrollar a fondo una competitividad menos dependiente del costo de la mano de obra.

3. Nuevo sistema de solución de controversias: el TLCAN contaba con disposiciones para formar paneles para dirimir diferencias, pero en la práctica eran bloqueados y entonces había que recurrir a la OMC, que hoy no está funcionando adecuadamente. Se establece un esquema con procedimientos explícitos y lineamientos de equidad y resoluciones vinculantes.

Los paneles se conforman con personas escogidas de listas negociadas entre los países con diferendos: nosotros elegimos a dos panelistas de su selección y ellos a dos de la nuestra, con un quinto de un país tercero.

Migración: hora de reformar

Hasta hace poco, en la problemática de la migración, México tenía un rol sobre todo como territorio de tránsito. Hoy, es un desafío explosivo y complejo, con múltiples facetas:  país de tránsito, pero también de recepción y origen de migrantes, algo, esto último, que aumentará con nuestra recesión económica.

De poco sirve minimizar el problema pensando que proviene de fuera y tenemos una parte incidental o complementaria. Menos aún conformarse con la idea de que la mejor política exterior es no tener una.

migracion
Imagen: Patossa.

México debe tomar la bandera del multilateralismo y la protección de los derechos humanos. Asumir un papel de mayor responsabilidad, compasión, compromiso y protagonismo internacional en la materia. El opuesto al del presidente saliente de Estados Unidos y el uso político que hizo de una tragedia humana.

En México nos hemos concentrado en los problemas del tránsito de migrantes, de forma reactiva e improvisada. Necesitamos una estrategia aterrizada e integrada. La asimetría y vulnerabilidad respecto a Estados Unidos requiere una estrategia de diversificación proactiva en las relaciones políticas y económicas. Por ejemplo, con la Unión Europea y a nivel latinoamericano. De entrada, deberíamos construir una narrativa internacional sólida para generar empatía y corresponsabilidad. 

¿Por qué no buscar acuerdos con Estados Unidos como los de Turquía y la Unión Europea? La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de nuestros vecinos del norte tienen un presupuesto anual de 22 mil 300 millones de dólares. En cambio, a nuestro Instituto Nacional de Migración se le ha destinado el equivalente a menos de 70 millones de dólares y a la Comisión de Ayuda a Refugiados, de 4 millones.

Desde luego, es preciso partir de una comprensión realista del fenómeno: la pobreza explica en gran parte las causas, sí, pero hay que tomar en cuenta la comparación, algo que pesa enormemente en los flujos migratorios. En términos del PIB per cápita, el de Honduras es 23 veces menor al de Estados Unidos; el de El Salvador, 14 veces; el de Guatemala, 12; el de México, seis.

Más aún, la migración desde Centroamérica, y cada vez más desde México, responde, junto con la pobreza, a la búsqueda de refugio de la violencia. Para dimensionar, basta comparar las tasas de homicidios (2019): Estados Unidos, 5.3 por 100 mil habitantes; México, 29 por 100 mil; El Salvador, 51 por 100 mil; Honduras, 40 por 100 mil.

migracion
Imagen: Alejandra Saavedra.

Ningún plan de desarrollo regional funcionará si no combina el aspecto económico con el de la gobernabilidad democrática y la vigencia del Estado de derecho. En América Central, lo mismo que en México.

Narcotráfico: corresponsabilidad

Ambas naciones han fallado en lo que respecta a detener este comercio ilegal de estupefacientes y al crimen organizado que está detrás. Tanto recientemente como desde hace décadas.

No sólo faltan los resultados en la reducción del tráfico, sino que se agudizan las peores consecuencias de éste en ambos países.

La violencia de los cárteles ha sido devastadora para nuestro país, con más de 200 mil homicidios en la última década. Además, ha agravado nuestras seculares fallas en materia de Estado de derecho y gobernabilidad democrática. Del otro lado, Estados Unidos ha registrado récords de 70 mil muertes anuales ocasionadas por sobredosis.

Se requieren estrategias y soluciones integrales, en coordinación y corresponsabilidad, así como con perspectiva de largo plazo. Hay que trascender el enfoque simplista, basado en amenazas de una parte e improvisación e inercia de la otra.

Las agencias estadounidenses y mexicanas deben unir fuerzas para combatir a los delincuentes más violentos, con el fin de disminuir la cantidad de homicidios en México.

Estados Unidos puede aumentar los servicios de rehabilitación para reducir los casos de adicción y sobredosis, muchos de los cuales, de hecho, son causados por medicamentos de venta controlada. También tener un rol mucho más proactivo para frenar el tráfico de armas hacia nuestro país. México, a su vez, necesita trabajar mucho más para erradicar la corrupción derivada del narcotráfico, la cual ha socavado nuestro aparato de seguridad pública y procuración de justicia hasta un grado que nos obliga a reaccionar.

narcotrafico
Imagen: Contralínea.

Inversión regional: oportunidades únicas

Ambos países contamos con un gran activo para una nueva fase en la globalización: el T-MEC, en este momento, significa tener un diferenciador clave ante el panorama geopolítico y económico global.

Como hemos comentado en este espacio, estamos en medio de una retracción de la globalización, con un resurgimiento del proteccionismo y tendencias a la regionalización. A ello se suma la llamada “economía de bajo contacto” y de alta seguridad industrial, logística y de comercialización, como lo impone la pandemia.

En suma, muchas empresas buscan depender menos de operaciones de larga distancia, debido al contexto geopolítico y el Covid-19, y eso significa grandes oportunidades en materia industrial, en particular para México: automotriz, autopartes, aeroespacial, electrónico, metalmecánico.

Nuestro país puede consolidarse como un polo productivo formidablemente competitivo ante esas circunstancias: el fin de una época en que los portafolios de inversión gravitaron hacia China. Nuestra cuota de inversión extranjera directa procedente de todo el mundo –incluida china– como de exportaciones puede crecer exponencialmente. El T-MEC es un camino; aprovechémoslo con el vehículo adecuado.

Por si fuera poco, México tiene las bases para convertirse en la cocina o alacena de América del Norte y proveedor prioritario a nivel mundial. El sur-sureste del país puede encontrar aquí una gran avenida de desarrollo. Finalmente, otra área de oportunidad extraordinaria es el comercio electrónico, que puede abrir las puertas para ampliar el alcance de la demanda potencial, así como para la especialización y mercados de nicho.

Requisitos para aprovechar las oportunidades

1. Coordinación productiva con Estados Unidos y Canadá ante los retos del Covid-19 y de cara a la “nueva normalidad”.
2. Cumplir con las nuevas disposiciones del T-MEC, como las laborales y de reglas de origen, y preparar nuestra plataforma de reacción, respuesta y defensa jurídica.
3. Inversión estratégica en logística de clase mundial.
4. Asegurar la disposición de energía en términos competitivos: abasto suficiente y bajo costo.
5. Política industrial visionaria y estratégica, consensuada entre el sector público y las empresas.
6. Estado de derecho: necesitamos asegurar la estabilidad de las reglas del juego para la inversión.


También te puede interesar: Extinción de fideicomisos: destrucción de valor agregado social.

Extinción de fideicomisos: destrucción de valor agregado social

Lectura: 6 minutos

Al corte de enviar este artículo, la inminente extinción de 109 fideicomisos del sector público federal, con el dictamen aprobado en la Cámara de Diputados bajo estudio en el Senado, mantenía en vilo a diversos grupos, desde la comunidad científica hasta víctimas de la delincuencia, pasando por promotores ambientales o periodistas que enfrentan riesgos para su integridad física. Esperemos pueda hacerse algo para salvarlos y que se haga un análisis más objetivo y responsable sobre el asunto y de cada caso en particular. De cualquier modo, a estas alturas el proceso ya ha dejado lecciones y alertas que debemos atender.

En esencia, se trata de otro episodio decisivo de un corrosivo proceso de desmantelamiento institucional del Estado mexicano. Nuevamente bajo los pretextos de presuntas prácticas opacas, y que los recursos se destinarán al sector salud por el reto de la pandemia, pero sin especificar, se destruye valor agregado y capacidades institucionales no sólo del Estado mexicano, en el entendido de algo que trasciende a un gobierno en turno. La afectación es a activos y capacidades de la sociedad misma.

Si el problema es la corrupción, habría que denunciar e implementar medidas que prevengan la reincidencia. Pero no hay nada de eso, sino la determinación de cortar de tajo proyectos y espacios de actividad pública con cierta independencia, con clara intención de obtener recursos para llenar faltantes de corto plazo y, peor aún, hacer esto desde la discrecionalidad.

Estamos ante la desaparición de ahorros de varios años generados para fines concretos, y, en algunos casos, expropiación de recursos obtenidos por las propias instituciones afectadas (autogenerados o patrimoniales).

El resultado será aún más opacidad que la que se dice combatir. Y lo más probable es que lo tomado no vaya a inversión o a reservas para fondear las actividades que realizaban los fideicomisos, sino para sostener gasto corriente en la emergencia de salud y económica, ante la cual no se ha querido recurrir a alternativas de corte contracíclico, como se ha hecho en casi todo el mundo.

extencion fideicomisos
Imagen: Alto Nivel.

No sólo eso, sino para mantener, sin cambios ni recortes –al contrario– obras no esenciales y de dudosa rentabilidad tanto financiera como social; caso del Tren Maya o la refinería de Dos Bocas.

El total de recursos que se obtendrían con esta extinción será de 68 mil millones de pesos.Dinero y valor agregado acumulado para fines multianuales, no para costear programas sociales sin controles ni transparencia, con visos de clientelismo, y “elefantes blancos” que ni siquiera se puede asegurar si serán concluidos.

Afectados

De consumarse la extinción, la ciencia enfrentará un gran revés, al igual que el cine nacional, la atención de desastres naturales, el financiamiento al campo, el deporte de alto rendimiento, y la protección a víctimas y periodistas, entre otros sectores.

En lo relativo a la promoción del desarrollo y la investigación científica y tecnológica, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología se vería afectado con el golpe a 65 fondos, de donde el gobierno se haría de más de 25 mil 700 millones de pesos que estaban destinados a la investigación. Asimismo, se despoja a 26 fideicomisos de centros de investigación que tenían bajo su responsabilidad recursos por 785 millones de pesos.

Según datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, si se suma la extinción de los fideicomisos y los recortes presupuestales, la ciencia y tecnología tendría una situación precaria, con el menor monto de recursos en una década. Seguimos incumpliendo el objetivo legal de invertir como país por lo menos 1% del PIB en este factor clave para el futuro.

desaparecer fideicomisos
Imagen: Proceso.

En cuanto al impulso a la cinematografía nacional, se vería privado de más de 224 millones de pesos que administraba Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine). Se toman 213 millones del Fondo para el Deporte de Alto Rendimiento y en cuanto el estímulo al sector agropecuario, a Financiera Rural se le extraerían más de 12 mil 500 millones.

Muy grave: se pone en riesgo la capacidad del Estado de actuar diligentemente ante riesgos y eventos de desastres naturales, al despojar al Fondo de Desastres Naturales (Fonden) de más de 6 mil 800 millones.

Se pretende extinguir el Fideicomiso para el Desarrollo de Proveedores y Contratistas Nacionales de la Industria Energética, del que se extraerían mil 260 millones. Es desaparecer algo que pudiera ayudar al emprendimiento, la innovación y la competencia en un sector clave para el futuro, mientras se favorece la remonopolización vía Pemex y CFE, con su secular ineficiencia. Recordemos que Pemex perdió más de 600 mil millones de pesos en el primer semestre.

También se busca sacar más de mil 800 millones de pesos del Programa de Mejoramiento de los Medios de Informática y Control de Autoridades Aduaneras, un área clave de profesionalización y desarrollo para el perfil de México, con su perfil logístico y de comercio internacional.

Se busca desmantelar el Fondo para el Desarrollo de Zonas de Producción Minera. Desde 2015, las mineras aportan 7.5% de sus utilidades al Fondo, más 0.5% extra si el ingreso es por enajenación de oro, plata y platino. Esto era distribuido entre los estados y municipios mineros para obras de infraestructura. Ahora, esos recursos quedarían para su uso igualmente a discreción del Gobierno Federal, y muy probablemente no necesariamente en beneficio de las localidades donde se genera esa riqueza y la actividad minera afecta a la comunidad.

fideicomisos
Imagen: Buzos de la Noticia.

Obras de rellenos sanitarios, tratamiento de agua y drenaje o alumbrado están en vilo, con afectación directa a decenas de municipios.

Afortunadamente, se paró la pretensión de que se tomara el Fondo de Salud para el Bienestar, lo que era el Fondo de Enfermedades Catastróficas del desaparecido Seguro Popular. Pero el riesgo sigue ahí: son recursos etiquetados para la atención de padecimientos graves y de alto costo de tratamiento, inaccesible para familias pobres. Por ejemplo, cáncer de mama y cervicouterino, cáncer en niños y adolescentes, trasplante de médula ósea, trastornos quirúrgicos y congénitos.

Según especialistas, dicho fondo tenía 70 mil millones de pesos al concluir el sexenio anterior. A inicios del 2020 habría 30 mil millones que ahora pasarían a gasto relacionado con la pandemia.

Distorsiones

El Secretario de Hacienda y Crédito Público ha asegurado que los beneficiarios de los 109 fideicomisos que están por desaparecer no tendrían problemas, pues los recursos se les canalizarán vía el Presupuesto de Egresos. El problema es que no se precisa cuánto dinero de lo que tomarían habrá de destinarse para cubrir otros gastos de gobierno.

El asunto de fondo es claro: apropiación de recursos que ya tenían un fin y reglas de operación, en el marco de un proceso de agotamiento de las reservas financieras de la administración pública, los famosos “guardaditos”. El mal de largo plazo que se hereda con esto es dejar más actividades al arbitrio de los tiempos e intereses políticos en turno.

desaparecer fideicomisos
Imagen: Código San Luis.

Por ejemplo, los proyectos de investigación científica no pueden sujetarse a los ejercicios presupuestales, para que cada año los responsables vayan a tratar de convencer a funcionarios y legisladores de renovar el fondeo. Se trata de proyectos multianuales e inclusive transexenales. Científicos y académicos no sólo defienden el fondeo, sino la independencia de su administración, con las debidas medidas de rendición de cuentas.

En cambio, queda en evidencia que la administración pública federal enfrenta riesgos no sólo de liquidez, sino de insolvencia, a pesar de todo lo que se ha hecho con la bandera de la “austeridad republicana”, con la que han desaparecido instituciones valiosas y se ha dejado a múltiples funciones sin capacidad operativa, ante recortes de 75% en el gasto.

La justificación del combate a la corrupción o abusos puede ser válida; debe haber áreas de opacidad que permitieron la corrupción. Sin embargo, muchos han sido ejemplares en cuanto a su administración profesional y transparente.

En los fideicomisos de ciencia y tecnología, destacadamente, los recursos han sido auditados y centros de investigación como el CIDE manejan recursos autogenerados. Así lo aceptaron los legisladores en audiencias públicas, por lo que este golpe es, de alguna manera, una traición al formato de legislación abierta y de cara a la ciudadanía.

Se desaparece este tipo de fideicomisos productivos ante la la escasez de recursos causada en gran medida por decisiones equivocadas, pero a cambio, no habría ningún paquete de emergencia para ayudar a los millones de mexicanos afectados por la crisis económica. No tiene sentido.


También te puede interesar: Perspectiva económica: realidad vs. narrativa oficial.

Perspectiva económica: realidad vs. narrativa oficial

Lectura: 5 minutos

De acuerdo con lo expresado en el marco del Segundo Informe de Gobierno, México habría tenido un desplome en el PIB menor al que tuvieron otros países, como España, con un proceso recesivo transitorio en forma de V.

Según esa lectura, estaríamos ante la salida de la recesión, listos para la recuperación, y en mejores condiciones que los países que incurrieron en déficits públicos para implementar estratégicas contra cíclicas, precisamente por evitar que creciera la deuda.

Todo eso sería extraordinario, pero desafortunadamente se aleja de la realidad: somos uno de los países con peor desempeño del PIB, desde antes del Covid-19, y difícilmente puede anticiparse una recuperación vigorosa.

En el segundo trimestre, la caída de nuestra economía fue de 18.9% en la comparación anual: efectivamente menor a la de España en ese periodo (22.1%), pero habría que poner las cosas en contexto. A diferencia de ellos y muchos otros países, nuestra recesión no empezó con la pandemia, sino mucho antes, desencadenada en gran medida por decisiones gubernamentales que deterioraron el clima de inversión y acabaron por reducir a ésta de manera dramática.

economia a la deriva
Imagen: Pancho Perrier.

Por factores preponderantemente internos, México tuvo una contracción de -0.3% en 2019. Este año, desde el primer trimestre de 2020, previo al golpe de la pandemia, ya registrábamos una contracción de -2.2% anual. En 2019, en cambio, España creció 2%, Estados Unidos 2.3%, la Zona Euro 1.3%, el promedio de países emergentes y en desarrollo 3.7%, América Latina 0.1% y el mundo de 2.9 por ciento.

El último informe de estimación económica mundial del Fondo Monetario Internacional apunta a que México tendrá una caída de -10.5% este año, frente a -12.8% de España, -8% de Estados Unidos, -10.2% de la Zona Euro y -9.4% de América Latina y el Caribe. Sin embargo, nuestro país muestra una de las perspectivas de recuperación más débiles en 2021: 3.3% Vs 6.3% de España, 4.5% de Estados Unidos, 6% de la Zona Euro y 3.7% de América Latina.

Para complementar la comparación, el estimado para los países emergentes y en desarrollo es de -3% en 2020 y 5.9% en 2021; en Latinoamérica y el Caribe, -9.4 y 3.7 por ciento respectivamente; y para el mundo, -4.9 y 5.4 por ciento.

Presupuesto poco realista

Con ese trasfondo, el diagnóstico oficial con el que se construye el proyecto presupuestal para el año próximo no parece aterrizado con la profundidad de la recesión y la necesidad de apuntalar la recuperación.

El marco macroeconómico para el Paquete Económico estima una caída de -8% este año y una recuperación de 4.6% para 2021. Baste recordar que la última encuesta de Banco de México registró un promedio de -9.9% para este año y crecimiento de 3.1% en 2021.

La OCDE acaba de revisar a la baja el estimado para México en 2020: 10.2%, 2.7 puntos menos que en junio. Para 2021 lo mantiene en 3%. Moody’s prevé rebote de 3.7% en 2021, tras un -10% en 2020.

perspectiva economica
Imagen: El Comercio.

Hemos insistido en que dos puntos podrían parecer poco ante una contingencia como ésta. Sin embargo, para los ingresos tributarios puede hacer la diferencia entre que salgan las cuentas o no alcance el dinero. Así, lo más probable es que incluso crecerá el endeudamiento del país (en relación con el PIB): aun más de lo que hubiese aumentado si se hubiera contratado deuda o usado líneas de crédito disponibles para financiar una respuesta de contención del golpe económico. 

Precedentes

Claramente hay factores internos preexistentes y estructurales, así como decisiones y omisiones en la respuesta a la pandemia, que explican la particular debilidad económica de México. Lo relevante es que no se puede armar e implementar un tratamiento efectivo para mitigar la recesión, así como acelerar y fortalecer la reactivación, cuando la radiografía de la crisis es equivocada.

Básicamente, la debilidad de México en el escenario de corto y mediano plazos responde a tres elementos que están “en nuestra cancha”:

1. Contracción de la inversión privada, debido a una creciente politización que afecta el clima de negocios del país. Sobre todo, a partir de una serie de medidas y actitudes que debilitaron la certeza jurídica.
2. Ante la pandemia, a diferencia de lo que ocurre en casi todo el mundo, lo que hemos visto aquí es ausencia de un plan de emergencia económica a la altura. Cero acciones sustantivas para apoyar a familias y empresas que han quedado sin fuentes de ingresos o las han visto mermadas. Nada para mitigar la pérdida de empleos, ayudar a la gente con un ingreso temporal sustituto, evitar cierres de negocios.
3. Un manejo deficiente de la epidemia. Ha retrasado la reactivación de la actividad económica y no se ve la salida, no obstante que van más de seis meses y México es uno de los países con más contagios y muertes.

paquetaxo 2021
Imagen: Rictus.
Cómo cambiar el panorama

Hay que insistir en la importancia de la caída de la inversión.  En el segundo trimestre del año, ésta representó el 19.6% del PIB: la proporción más baja en 13 años. Pero el problema precede a la pandemia: la tendencia negativa es apreciable desde la cancelación del aeropuerto de Texcoco.

En los primeros cinco meses de este año, cayó casi 21% respecto al mismo periodo del 2019. Pero si nos remontamos a noviembre de 2018, de los 20 meses que han pasado para los que hay información, la inversión física tuvo caídas anuales en 19. En 2019 la caída acumulada fue -4.9%, el mayor retroceso en 10 años, desde la anterior crisis.

En junio vimos cómo México quedó fuera de la lista de AT Kearney de los 25 países más atractivos para inversión extranjera directa. Ahora, un reporte del Departamento de Estado estadounidense señala que el clima de inversión de nuestro país se deteriora por acciones como cambios regulatorios que afectan la certeza jurídica.

Claramente, con la inversión detenida, difícilmente puede pensarse en una recuperación rápida y vigorosa. Menos aún sin apoyos emergentes. Para cambiar la perspectiva, urge actuar en dos frentes:

1. Incentivar la inversión, con una actitud distinta de la que la ha ahuyentado, reducido o postergado, como la discrecionalidad en el accionar gubernamental.
2. Proteger los ingresos de la gente y la continuidad de las actividades económicas y las empresas, a favor de la actividad económica, evitar cierre de empresas y despidos, y estimular el consumo. Hace falta un acuerdo y un plan de emergencia a la altura.

De otra forma, la recuperación de los niveles económicos previos a la pandemia podría tomar el resto del sexenio, sin que podamos esperar crecimientos anuales de más de un inercial 2% tras un débil rebote en 2021.


También te puede interesar: Las tensiones entre China y Estados Unidos y la oportunidad para México.

Las tensiones entre China y Estados Unidos y la oportunidad para México

Lectura: 7 minutos

El 6 de agosto, con las instrucciones emitidas por Donald Trump para prohibir cualquier transacción con TikTok y WeChat, se confirmó que las tensiones entre Estados Unidos y China no sólo están lejos de aligerarse, sino que van en franca escalada. Si la medida sorprendió por lo arbitrario, lo que vendría después, con el bloqueo a Huawei para acceder a chips que son fundamentales para su producción y operación, no se queda atrás. México no debe permanecer indiferente ante este proceso, que será una de las claves de la geopolítica en las próximas décadas.

Hay que tener bien claro cuál es nuestra posición en el mapa de las relaciones internacionales que se perfila, con un antagonismo entre dos potencias con modelos políticos muy diferentes. Sobre este escenario es preciso delimitar, con perspectiva estratégica, el análisis de oportunidades y amenazas, fortalezas y debilidades. Más aún porque, a estas alturas, es claro que nuestro país tiene una oportunidad irrepetible en esta historia: podemos atraer un volumen muy importante de inversiones a partir de las operaciones de manufactura que muy probablemente tendrán que dejar China, así como ser puente entre ese país y Estados Unidos para el intercambio comercial y sobre todo en términos de cadenas productivas.

En esta trama no sólo existe una gran proyección en tanto plataforma manufacturera y logística de exportaciones a Estados Unidos de empresas de diversos países, incluyendo chinas, sino desde el bloque T-MEC hacia China. Contamos con ventajas competitivas muy relevantes para ese propósito, incluyendo el T-MEC, pero también adolecemos de vulnerabilidades en las que hay que trabajar para estar en condiciones de realmente recibir esas inversiones.

mexico y china
Ilustración: Daniel Razo.

Lo que es un hecho es que la oportunidad está ahí. Simplemente pensemos en el contexto detrás de los recientes comentarios del Presidente de la taiwanesa Foxconn, proveedora fundamental de Apple, en el sentido de que, aunque China seguirá desempeñando un papel clave en su producción, los “días como fábrica del mundo se han terminado”. No sólo están considerando alternativas para la cadena de suministro inclusive del producto estrella, el iPhone, sino en sistemas productivos regionales con cierta autonomía, lo mismo en India y el sudeste asiático que en nuestro continente.

Claves del conflicto

El antagonismo de las dos potencias se ha agudizado de manera progresiva desde la campaña presidencial de Trump, quien acusaba ya entonces a los chinos de prácticas como dumping, manipulación cambiaria, barreras no arancelarias, así como piratería y robo de propiedad intelectual.

Como recordaremos, apenas llegó a la Casa Blanca, decretó una serie de aranceles a productos de China, que en su oportunidad tomó represalias. Aunque se acordó una tregua, la mayoría de las medidas está en pie y, por el contrario, la tensión se ha extendido a otras áreas, incluyendo la diplomática, con el cierre de consulados, desencuentros sobre la situación política en Hong Kong y diferendos críticos en materia de defensa, como las operaciones en el Mar de China Meridional de ambos países.

La competencia tecnológica, cada vez más abierta y agresiva, en la que se inscribe el boicot a TikTok y el acoso a Huawei, es probablemente el signo más claro de que esta tensión bipolar seguirá en ascenso. Ocurre que China ya no es sólo “fábrica del mundo”, que accedió a ese estatus con su fuerza demográfica, incentivos a la inversión de gran impacto, como lo fueron sus Zonas Económicas Especiales, y un costo laboral inicialmente muy competitivo. Ahora también es un sólido competidor en algunas tecnologías que marcarán el futuro en varios sectores.

La competitividad emergente en tecnologías de punta le da a China un perfil de influencia global que puede contraponerse a la hegemonía estadounidense. Se agrega a una política de mayor presencia en el mundo, simbolizada por la ambiciosa iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, lanzada por Xi Jinping en el 2013. Si el diferendo tecnológico con los estadounidenses y por el liderazgo en el desarrollo de la plataforma 5G se agudiza, inclusive podríamos ir hacia un escenario de dos ecosistemas digitales separados, contrario a la tónica de integración previa.

tiktok china estados unidos
Ilustración: The Telegrpah.

Una nueva China

Hoy vemos dos modelos económicos diferentes con gran capacidad de influir a nivel global, con uno de ellos, el de China, en rápido ascenso para afianzar a ese país como gran potencia, con capacidad de competir con Estados Unidos y Occidente.

Puede configurarse un mundo bipolar en términos de potencia económica e incluso geopolítica, entre China y Estados Unidos. Sin embargo, no sería como en la época de la Guerra fría, pues hoy existen otros países o bloques con capacidades económicas o militares sobresalientes, en especial la Unión Europea, Rusia e India, si bien no con la preponderancia que pueden proyectar Estados Unidos y China.

El modelo chino de capitalismo de Estado se caracteriza por una mezcla pragmática de economía de mercado con la administración y planeación central del Partido Comunista. Para la conducción nacional e internacional se recarga en un sólido cuerpo técnico-burocrático, con la inspiración confuciana basada en la meritocracia, el control y la eficacia.

En cambio, el sistema estadounidense, con su conocida resiliencia sustentada en un sistema político y económico descentralizado y una sociedad más plural o democratizada, es más proclive a la entropía, pero también, y por ello mismo, a la innovación y a la flexibilidad. Sin embargo, es claro que es un país que hoy pasa por un momento difícil de polarización política y social, si bien puede superar tal circunstancia por esa misma capacidad de superar errores y escollos, aprovechar oportunidades y reinventarse.

El gobierno de Xi Jinping ha traído cambios importantes en la carrera china hacia el desarrollo económico, reforzando la autoridad del gobierno central o el Partido Comunista, la centralización y la relación entre las empresas privadas y el Estado. Hoy, cuando se piensa en competir o en alianzas con una compañía china importante, debe considerarse que, en cada vez más casos, se compite o se trabaja contra o con el gobierno chino, decidido a marcar el paso de su economía.

Los analistas consideran que el gobierno de Xi ha acotado el proceso liberalizador para inclinarse en un enfoque de planeación centralizada de la economía. Si bien éste se lleva a cabo, en gran parte, a través de las empresas y los mercados, la tendencia se ha reforzado debido a las crecientes tensiones con Estados Unidos y el éxito en el control del brote del Covid-19, lo que ha fortalecido la confianza en su sistema de gobierno.

Xi China
Ilustración: Jonathan Bartlett.

Como sea, las empresas extranjeras con operaciones en China o que buscan participar en su mercado encuentran ahora más barreras y prácticas anticompetitivas, como subsidios y reglas preferenciales, mientras que muchos chinos agradecen que con un gobierno más fuerte e intervencionista, como el de Xi, hay mayor orden en el crecimiento de su país, con más controles legales e institucionales.

Una cosa es clara: China ha entrado a una nueva etapa de desarrollo. Ya no sólo la de atraer inversiones y el énfasis en el ahorro e inversión intensiva en infraestructura: todo lo que la llevó a convertirse en el exportador número uno.

¿Y México?

La misma dinámica del comercio exterior de Estados Unidos hoy marca los efectos de estas tendencias y la oportunidad que se abre para México. A partir de este año, nuestro país se convirtió en el principal socio comercial de nuestros vecinos del norte, superando a China y a Canadá. No habíamos ocupado ese primer lugar, que tuvieron por décadas los canadienses, hasta que fueron relevados por los chinos en 2015. A nosotros ya nos habían desplazado del segundo lugar dese 2006.

Hoy se presenta una encrucijada que no deberíamos desaprovechar, y en este sentido, vale mucho la pena atender al reporte que acaba de sacar al respecto, el 3 de agosto, el influyente Instituto Peterson de Economía Internacional. No podemos ser indiferentes, desde el título: “Vietnam y México podrían convertirse en jugadores mayores en las cadenas de suministro globales”. Los llaman las “próximas estrellas en ascenso”.

De acuerdo con el reporte, la guerra comercial y la pandemia han sacudido a las multinacionales que exportan desde China. Señalan que empresas como Omnidex, GoPro, Apple, Microsoft y Google estudian planes para trasladar la producción de insumos y componentes de sus cadenas de suministro globales de China a, principalmente, Vietnam y/o México, aprovechando sus bajos costos laborales y su proximidad a los mercados chino y estadounidense, respectivamente.

En 2019, Omnidex (bombas industriales) llevó parte de sus líneas en China a Vietnam, mientras que GoPro (cámaras de imagen) hizo lo mismo, pero a Guadalajara. Esta planta jalisciense se encargaría de la proveeduría al mercado estadounidense y lo que deja en China se ocuparía del resto del mundo.

La pregunta que hacen los analistas es si estos ejemplos conducirán a una tendencia a largo plazo más amplia y profunda: una pregunta abierta que dependerá de la eficacia con que ambos países aborden la oportunidad.

mexico china
Ilustración: Dario Castillejos.

Sobre México, destacan una serie de factores que hay que tomar en cuenta para apuntalar una estrategia competitiva. De entrada, hacen hincapié en la contención de la pandemia y en que ésta puede empeorar la situación de inseguridad pública.

En esa tónica, llaman a adoptar políticas más favorables al comercio y la inversión. A la necesidad de inversiones nacionales en infraestructura y educación, para ampliar la reserva de mano de obra altamente calificada.

México ofrece gran flexibilidad para brindar servicios a las empresas y a consumidores en tres regiones clave: América del Norte, Asia y Europa. Supera a Vietnam en ello, pues el valor agregado extranjero en nuestras exportaciones proviene principalmente de Estados Unidos, China y Alemania. Ellos están más atados a su región.

En cuanto a los costos laborales, en el ramo de manufactura y por hora, para México es de 4.82 dólares y en Vietnam de 2.99 dólares (promedios), mientas que en China llegan a 6.50 dólares.

Destacan también las ventajas por acuerdos de libre comercio, en particular el T-MEC, el de la Unión Europea y la Alianza Transpacífica. Aquí también somos más competitivos que los vietnamitas: 0.1% en aranceles de importaciones desde países aliados, vs. 5% de ellos.

El dictamen del Instituto Peterson no debe minimizarse, ante el reto que del creciente proteccionismo en los principales mercados de exportación: Los dos países no tendrán más remedio que adoptar políticas favorables al comercio y la inversión, como simplificar los procesos de exportación e importación en la frontera y fortalecer la protección de los inversores, para contrarrestar las políticas de relocalización de las economías avanzadas.


También te puede interesar: Hora de ajustes en la respuesta a la pandemia.

Hora de ajustes en la respuesta a la pandemia

Lectura: 8 minutos

A cuatro meses de distanciamiento social para contener la propagación del COVID-19 en México, no se ve la luz al final del túnel. Al contrario: lo que hay son signos del riesgo de caos si no hay un influjo renovado de responsabilidad de las autoridades sanitarias y políticas. Lo mismo aplica para la ciudadanía en general, donde, sin embargo, persiste una enorme confusión que no ayuda para construir una mejor respuesta y tener una perspectiva menos sombría.

Para resolver un problema, lo primero es reconocer que lo tenemos. Hasta ahora no se ha visto esa disposición elemental en la conducción de la respuesta nacional a la pandemia, a pesar de que es evidente que México está inmerso en una verdadera tragedia de salud pública y en el panorama económico. Nos perfilamos hacia los 40 mil muertos como efecto del virus, y eso de acuerdo con las cuentas oficiales. Más allá de cómo manejos sui géneris de la estadística, no existen signos contundentes de descenso en contagios. Por el contrario.

Desde las conferencias de gobierno, en la máxima tribuna del país, de acuerdo con la empresa SPIN, que les da seguimiento, desde principios de abril se ha mencionado 14 veces que “vamos de salida”. Sin embargo, los contagios han aumentado 100 veces y las muertes se han elevado a 200 veces mayor.

Por eso es hora de hacer ajustes. Comenzando por asegurar una política de comunicación coherente y que genere confianza, constituida con información puntual y verificable. Que transmita directrices claras a la población, apegadas a lineamientos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). De entrada, la exigencia de uso generalizado de la mascarilla, sin matices.

“Las mascarillas médicas pueden proteger a las personas que usan la mascarilla de infectarse, así como también pueden evitar que las personas con síntomas los propaguen”. Esto está en las indicaciones fundamentales de la OMS. ¿Por qué se le sigue poniendo reparos aquí?

respuesta a la pandemia
Ilustración: Fabio Buonocore.

Con eso, y buena coordinación con gobiernos estatales, en vez de confrontación para justificar el déficit de resultados, se ayudaría mucho.

Hay que atender las directivas y también a los llamados, incluso desesperados, de la OMS. Su Director General, quien dijo hace poco –entre lágrimas–, que el verdadero enemigo no es el virus, sino la falta de liderazgo, unidad y solidaridad mundial que han prevalecido en varios frentes de la contingencia en el mundo y en varios países. A lo que señaló el Director de Emergencias del organismo, quien específicamente ha alertado de que reabrir la economía en México, a pesar de las cifras de contagios, puede acelerar el brote, y máxime si las reaperturas de realizan sin las debidas precauciones. Tal como ocurrió en Florida o Texas y en otros estados de la Unión Americana, donde los gobiernos se han visto obligados a decretar la vuelta al encierro. Su consejo es sensato: “mensajes claros y consistentes sobre los riesgos” y “ser honestos con las comunidades sobre el nivel de la epidemia”.

Ejemplos a evitar: el caso estadounidense

México debe verse en el espejo de Estados Unidos y Brasil, para evitar lo que está pasando en esos países. Si no estamos a la altura, podemos acabar, junto con ellos, entre los tres países con más fallecimientos.

La columna del 9 de julio del columnista del New York Times, Paul Krugman, sobre la conducción de la pandemia desde la Casa Blanca, “The Deadly Delusions of Mad King Donald”, es elocuente.

Resumiendo: si hace un mes todavía era posible esperar que la presión de relajar el distanciamiento no tendría resultados catastróficos, ahora se despejaron las dudas de que la receta era contraproducente. Los especialistas, comenzando por Anthony Fauci, Director del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas, que desde 1984 ha encabezado la respuesta de Estados Unidos a las enfermedades infecciosas, fue consejero de los cinco presidentes y ahora, con muchos problemas, de Trump, alertaron que no se cumplía ninguno de los criterios de responsabilidad para hacerlo.

respuesta trump covid
Ilustración: R. Fresson.

“Todo lo que advirtieron los expertos que probablemente sucedería, está sucediendo”, dice Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008. “Los nuevos casos diarios de COVID-19 están dos veces y media por arriba que a principios de junio, y aumentan”. En vez de reconocer el error y corregir, porque “un presidente normal y un partido político normal estarían horrorizados”, pareciera que se dobla apuesta, insistiendo “en que el aumento en los casos reportados es solo una ilusión creada por más pruebas”.

Para Krugman, la pandemia vino a trastocar la confianza del inquilino de la Casa Blanca en tener éxito en las elecciones de noviembre gracias a la bonanza económica que heredó de la administración pasada, y que le daba cierta aceptación a pesar de sus rasgos más negativos: “Esto ayuda a explicar su extraña aversión a las mascarillas: le recuerdan a la gente que estamos en medio de una pandemia, que es algo que quiere que todos olviden. Desafortunadamente para él, y para el resto de nosotros, el pensamiento positivo no hará que un virus desaparezca”.

El caso brasileño

Sobre Brasil, es esclarecedor un artículo publicado por Alfredo Saad Filho, Profesor de Economía Política del King’s College de Londres, “Coronavirus: how Brazil became the second worst affected country in the world”, publicado en The Conversation.

“La pandemia de COVID-19 ha puesto bajo prueba de presión a países, economías y sistemas políticos como nunca antes”, dice Saad. “En ninguna parte el resultado ha sido más devastador que en Brasil, posiblemente el país con la peor respuesta”. La atribuye a dos factores esenciales: la aguda desigualdad social y un liderazgo polarizante que no ha estado a la altura.

En esta exposición, el Presidente Bolsonaro, en vez de unir a la nación, contribuyó a generar una parálisis institucional, avivando su antagonismo con autoridades locales, prensa y las distintas fuerzas políticas. Minimizó el desafío, refiriéndose al COVID como “sólo una gripa” de la que no se contagiarían los brasileños. Hizo del no uso de mascarilla una bandera política, como una especie de provocación a sus adversarios. No detuvo sus mítines y giras hasta que él mismo contrajo el virus, que se multiplicó por el enorme país sudamericano a partir de una reapertura apresurada y descoordinada.

Como en todo el mundo, los más afectados han sido los más pobres, a pesar de las voces que, como en México, dijeron que se trataba de un problema de la gente rica. En Brasil, el primer caso fue una empleada doméstica, que se contagió el entorno de su trabajo en un hogar de altos ingresos.

Sería fácil imaginar a un político inteligente y ambicioso demostrando empatía con la gente, bendiciendo a las comunidades privadas con amor y recursos, ordenando al gobierno que haga más e informando del progreso a la nación diariamente. Como cualquier ola de pandemia debe ser pasajera, esto sería un boleto de ida a la gloria.

bolsonaro covid
Ilustración: Lo Cole.

Como se ha visto fue todo lo contrario, junto con el caos de una fallida reactivación.

Inevitablemente se generó “un mosaico de reglas incoherentes”. Por ejemplo, centros comerciales cerrados en algunas ciudades, pero abiertos en las vecinas, mascarillas obligatorias en el transporte público sólo de algunos municipios… “Las reglas terminaron teniendo poco sentido incluso en una misma ciudad; por ejemplo, en São Paulo, los centros comerciales están actualmente abiertos pero los parques están cerrados”.

¿Una salida?

Como hoja de ruta, para actuar cuanto antes y como política ante futuras crisis, vale la pena considerar las lecciones empíricas que sintetizaron Julio Frenk, ex Secretario de Salud, y Octavio Gómez Dantés, investigador del Instituto Nacional de Salud, publicadas en la revista Nexos. Ayudan a entender el reto y las respuestas que hacen falta. Aquí algunas de las claves del texto “Covid-19 y salud global: diez reflexiones”:

No desdeñar las alertas de quienes conocen de los temas: desde fines del siglo XX, especialistas habían alertado de condiciones para un aumento en la aparición de patógenos, sobre todo respiratorios, y por su velocidad de difusión. En 2005, Bill Gates, a partir del bagaje de información de su fundación dedicada preponderantemente a la salud, advirtió que el mayor riesgo de una catástrofe global era una pandemia. Ocurrió lo que se temía: el brote de un virus particularmente contagioso y letal.
Los ahorros mal entendidos tienen un alto costo: los países no atendieron los exhortos de la OMS y otros organismos para fortalecer el sistema de vigilancia y respuesta. Con una mínima fracción de lo que han perdido las economías se pudo financiar un sistema global robusto.
La miopía y el aislacionismo de las realidades del mundo actual, tan interconectado, tienen consecuencias graves: a pesar de ello, ahora vemos que Estados Unidos suspende contribuciones y amenaza retirarse del único sistema de recolección global de información epidemiológica y que puede generar respuesta coordinada.
Contaminar con politización lo que exige enfoque técnico y directrices especializadas es receta para el desastre: liderazgos nacionales desestimaron los llamados explícitos de la OMS para una respuesta oportuna y sólida, sobre todo en gobiernos populistas. Trivializaron el peligro, desdeñando el consejo y la evidencia médica y científica. Se opusieron a directivas internacionales, como el uso de mascarillas, incluso con argumentos de “pensamiento mágico”.
Una pandemia exige movilización temprana, agresiva, coordinada e integral.
La confianza en los líderes es fundamental. Varios países respondieron pronta y efectivamente: Corea del Sur, Grecia, Noruega, Nueva Zelanda, Taiwán.

respuesta a la pandemia
Ilustración: Koren Shadmi

Resaltan el caso neozelandés: con sólo cuatro contagios, el 15 de marzo se sometió a cuarentena a todo visitante y en 10 días se decretó un cierre nacional radical. Se implementó una asertiva campaña de detección de casos. El liderazgo y la difusión se dio desde el máximo nivel. La Primera Ministra, apoyada por científicos y profesionales de la salud, enviaba mensajes claros, consistentes y concisos todos los días. A fines de abril la pandemia ya se había controlado casi por completo.
La pregunta no es si hay que reactivar, sino cuándo y cómo. El consenso: la pandemia debe estar bajo control local en términos de casos, y que las hospitalizaciones y muertes por COVID-19 estén disminuyendo de manera clara. Preguntémonos si eso pasa en México y en cada estado antes de tomar decisiones contraproducentes tanto para la salud como la economía.
La actividad económica debe reanudarse con extrema precaución en el transporte, los sitios de trabajo, las escuelas y los espacios públicos, con disposición total para reajustar en función de la información epidemiológica.
Es fundamental proteger con medidas especiales a poblaciones vulnerables, como adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, y fortalecer la búsqueda activa de casos y su aislamiento.
En todo el mundo el COVID-19 afecta desproporcionadamente a grupos de menos recursos, tanto en contagios como mortalidad. Por un lado, por problemas de hacinamiento; por otro, la necesidad de salir a ganarse el sustento. Aquí me parece preciso añadir que se necesitan políticas públicas específicas de apoyo económico. En México no hay ningún programa que ayude a millones que están perdiendo sus ingresos. 
La subinversión en la ciencia y la tecnología es un grave error. Estas áreas serán las que habrán de sacarnos adelante en ésta y futuras ocasiones. Añado que lo mismo aplica para el cambio climático, el otro gran desafío de nuestro tiempo.
La pandemia confirma la urgencia de un compromiso con el desarrollo sustentable. A nivel mundial y en cada país, no podemos seguir por un camino de crecimiento económico sin control y no sustentable. Frenk y Gómez Dantés destacan cómo factores como técnicas de producción masiva de pollo o cerdo, mercados donde se mantiene a animales en condiciones insalubres, la destrucción de hábitats y el cambio climático favorecen el cruce de barreras o la liberación de microorganismos con los que no hemos estado en contacto.

Aquí viene totalmente al caso el gran refrán de la sabiduría oriental: el mejor momento para plantar un árbol ya pasó; el segundo mejor momento es ahora.


También te puede interesar: ¿Pandemia versus globalización?

¿Pandemia versus globalización?

Lectura: 7 minutos

Más allá de los desafíos inmediatos de salud pública y para la economía, así como los relacionados con la “nueva normalidad” o “economía de bajo contacto” a corto y mediano plazos, el COVID-19 puede dejar como legado transformaciones estructurales de gran calado. Ése pareciera ser el caso del proceso de globalización, al tomar fuerza tendencias de freno o reversa que ya previamente mostraban impulso.

Se ha hablado mucho de la pandemia como botón de aceleración (fast forward), como si se adelantara el futuro. Eso ya ocurre, por ejemplo, con la incorporación acelerada a de las tecnologías de la información a todos los ámbitos de las actividades humanas. Sin embargo, las grandes crisis también pueden detonar o dar cauce a regresiones: a que se den pasos hacia atrás, como si se apretara el botón de regresar (Rewind).

Al menos desde hace cinco años eran notorias las inclinaciones nacionalistas y proteccionistas, y desde el 2018 con tensiones crecientes y abiertas entre potencias, sobre todo de Estados Unidos y China. Asimismo, ya eran frecuentes las muestras de menosprecio o abierto ataque a instituciones y organismos multilaterales y de gobernanza internacional, desde la Organización Mundial de Comercio hasta Naciones Unidas. Ahora estas actitudes se replican, como ocurre contra la Organización Mundial de la Salud, a partir de las amenazas de la administración Trump y la cancelación del pago de las cuotas de Estados Unidos.

En suma, la pandemia, que por su misma naturaleza demanda medidas de distanciamiento, se da en un mal momento para la globalización. Justamente en ese caldo de cultivo de movimientos populistas proclives al nacionalismo y al proteccionismo, en parte producto de contradicciones y problemas estructurales de la misma globalización.

pandemia trump
Ilustración: Zakeric.

Apenas empezaban asimilarse las consecuencias y las lecciones del crack financiero del 2008-2009 cuando nos explota una crisis aún más compleja.

En ese escenario, para un país como México, por su condición geopolítica y su exposición al mundo, es fundamental –crítico– tener una lectura completa al respecto, tanto de los retos y las amenazas como de las oportunidades. Hay mucho que perder si la visión y la respuesta son erradas, aunque también podríamos salir ganando, con la postura adecuada.

¿Adiós a la globalización?

Hoy hemos visto cómo China presiona para imponer un nuevo marco de seguridad en Hong Kong que pudiera violentar el tratado de 1984 que creó el estatus de “un país, dos sistemas”, el cual supuestamente debería extenderse hasta el 2047. Esto podría derivar en repercusiones geopolíticas y económicas de gran alcance, al estar de por medio un centro neurálgico tanto para el sistema financiero en Asia como, por la relevancia de su puerto, para el comercio global. En respuesta, Estados Unidos ha amenazado con retirar el trato especial a la ciudad. La cuestión es que esto es sólo una arista del antagonismo.

Durante la pandemia y previamente, la administración Trump lo mismo ha escalado la ofensiva contra Huawei, en una pugna cada vez más abierta por el liderazgo global en el desarrollo de las telecomunicaciones, que acusado a los chinos de una presunta responsabilidad para que el COVID-19 se propagara sin control. La competencia incluso de da en una carrera vertiginosa por el desarrollo de la primera vacuna contra el virus.

Simplemente consideremos la significación de que el Representante de Comercio Robert Lighthizer publicara en el New York Times un artículo con este título: “La era de la deslocalización de empleos de EE. UU. ha terminado” (11 de mayo). Ahí, precisamente se resalta que las crisis aceleran cambios y adelantan acciones por venir “después de derrotar esta enfermedad”: “devolver los empleos a Estados Unidos”.

Las potenciales implicaciones rebasan por mucho a las relaciones con China. Como señalamos, le atañen a México.

desempleo por pandemia
Ilustración: Otto Dettmer.

Hay que tener en cuenta que una alternancia en el gobierno estadounidense no implica necesariamente una situación distinta, pues la ofensiva no viene sólo de la Casa Blanca. Para muestra un botón: se ha reportado que legisladores tanto republicanos como demócratas trabajan en propuestas para presionar a las empresas para que saquen sus operaciones de proveeduría estratégica de China y las lleven a Estados Unidos, lo que incluiría estímulos fiscales, nuevas regulaciones e incluso subsidios, incluyendo un “fondo de reubicación” dotado inicialmente de 25 mil millones de dólares.

No son sólo propuestas y palabras. Ya hay acciones concretas en marcha, como una legislación con respaldo bipartidista para que el gobierno canalice miles de millones de dólares en estímulos a la industria de semiconductores con un propósito fundamental: llevar de vuelta a Estados Unidos operaciones de investigación y producción.

¿Más robots?

No sólo pesan los factores geopolíticos: éstos se refuerzan con nuevas capacidades industriales que dan viabilidad e inclusive rentabilidad a la relocalización productiva. En un artículo revelador publicado en el portal del Center for Economic and Policy Research, “COVID-19 could spur automation and reverse globalisationto some extent” (28 de abril), se da cuenta de cómo podría acelerarse la automatización y una reversa –“hasta cierto grado”– a la globalización.

Los autores, Deborah Winkler y Adnan Seric, de la Organización de Desarrollo Industrial de la ONU, exponen que, mucho antes de la epidemia, firmas globales han recurrido a elementos del concepto Industria 4.0 para mitigar riesgos de disrupción de sus cadenas de suministro, incrementar la resiliencia y mejorar los estándares de sus productos: lo mismo con el esquema de fábricas inteligentes que impresión 3D. Todo ello hace más factible el traer de vuelta a sus países sede partes de las líneas de producción con un costo-beneficio competitivo: pueden así estar más cerca de los principales mercados de consumo (China, Estados Unidos, Europa, Japón) y consolidar varios procesos regionalmente o en un sólo sitio.

“Hacer frente a esta pandemia podría acelerar algunas de estas tendencias de los últimos años, incluida la adopción de tecnología y el uso de nuevos datos”, señalan los investigadores, que ponen ejemplos como la incorporación de robots para suplir a trabajadores en la industria del vestido en Bangladesh, como medio de adaptación para alzas en la nómina. La automatización y la relocalización, desde el punto de vista de estas multinacionales, pueden ayudar a reducir la dependencia en la cadena de abasto internacional, particularmente la de manufacturas de bajo costo de mano de obra.

robots
Ilustración: Tech Hive.

Reversa provisional, pero disruptiva

En medio de las noticias sobre los problemas inmediatos de la pandemia, la influyente revista británica The Economist, siempre abierta partidaria de la globalización, publicó hace unas semanas un artículo de lectura obligada para entender lo que viene: “Has covid-19 killed globalisation?” (14 de mayo).

En su visión, el sistema abierto de comercio, que ya estaba herido por el colapso financiero del 2008 y la guerra comercial chino-estadounidense, ahora recibe un tercer duro golpe en apenas una docena de años.

Como la publicación, muchos consideramos que la globalización es irreversible, lo mismo por razones históricas que tecnológicas que hacen prácticamente inevitable el acercamiento y la integración humana. De hecho, coincidimos en que es necesario y urgente que se resuelvan dilemas estructurales para que ese proceso se profundice.

Varios de los grandes desafíos de la humanidad sólo podrán ser superados con más y no menos globalización: por ejemplo, el cambio climático, las distorsiones económicas que reproducen las desigualdades y las crisis migratorias, así como las propias pandemias, que si bien requieren políticas efectivas en cada país, también necesitan cooperación y coordinación internacional efectiva.

Sin embargo, son claros los síntomas de esta reversa que, aunque provisional, no dejará de tener efectos altamente disruptivos:

El número de pasajeros en Heathrow disminuyó en un 97% interanual.
Las exportaciones de automóviles mexicanos cayeron un 90% en abril.
El 21% de los viajes transpacíficos de contenedores en mayo ha sido cancelada.
Se estima que el comercio mundial de bienes puede reducirse entre 10 y 30 por ciento este año.
En sólo los primeros 10 días de mayo, las exportaciones de Corea del Sur cayeron un 46% interanual, la peor disminución desde 1967.
Alrededor del 90% de las personas vive en países con fronteras en gran medida cerradas. Muchos gobiernos se abrirán solo a países con protocolos de salud similares.

economia, pandemia y globalizacion
Ilustración: Bill Bragg.

Tendencias previsibles

De acuerdo con The Economist, a medida que se reabran las economías, la actividad podría recuperarse, pero no esperemos un rápido regreso a un mundo sin restricciones de movimiento y libre comercio.Lo más probable es que la pandemia “politizará” los viajes y a la migración, aún más de lo que estaban. En Estados Unidos, Trump quiere reducir aún más la inmigración, aduciendo que los empleos deben ir a los estadounidenses. Otros países le seguirán, con un sesgo hacia la autosuficiencia.

Naciones tan cercanas como Francia y Gran Bretaña han tenido frecuentes fricciones por las reglas de cuarentena, en plena era Brexit. China ha amenazado a Australia con aranceles punitivos por exigir una investigación sobre los orígenes del virus. Estados Unidos y China siguen en pie de guerra sobre el comercio.
A pesar de algunos casos de cooperación durante la pandemia, como los préstamos de la Reserva Federal, Estados Unidos se ha mostrado reacio a actuar como líder mundial o súper potencia, como lo intentó tras la caída del bloque soviético.
Esta sacudida hacia adentro debilitará la recuperación, dejará a la economía vulnerable y propagará la inestabilidad geopolítica.
En todo el mundo, gran parte de la opinión pública se está alejando de la globalización. Y esto es sólo el comienzo.
El comercio sufrirá a medida que los países abandonen la idea de que las empresas y los bienes reciben el mismo trato sin importar su procedencia.
Los gobiernos y los bancos centrales están pidiendo a los contribuyentes que suscriban a las empresas nacionales a través de sus paquetes de estímulo, creando un incentivo enorme y continuo para favorecerlos.
Y el impulso para llevar las cadenas de suministro a casa en nombre de la resiliencia se está acelerando. The Economist pone el ejemplo de India: el llamado explícito de su Primer Ministro a “una nueva era de autosuficiencia económica”.
Otros más: el estímulo japonés COVID-19, que incluye subsidios para empresas que repatrían fábricas, mientras, del otro lado del mundo, los funcionarios de la Unión Europea hablan de “autonomía estratégica” y están creando un fondo para comprar participaciones en empresas.
El comercio digital prospera, pero su escala es modesta. Se estima que las ventas al exterior de Amazon, Apple, Facebook y Microsoft equivalen a sólo el 1.3% de las exportaciones mundiales.

La pregunta es: ¿dónde queda México? ¿Qué vamos a hacer? Voltear a otra parte no servirá de nada. Hay que pensar y actuar estratégicamente, en función de nuestras circunstancias. Con base en fortalezas como las que hemos construido en materia industrial y de nuestra red de tratados de libre comercio, incluyendo el TLCAN. Hay retos y amenazas, pero también oportunidades. Proponemos abordar este balance SWOT en el próximo comentario.

Algo es seguro: ensimismarnos en los problemas internos y la polarización política en nada ayudan. El mundo no va a detenerse ni nos esperará.


También te puede interesar: Alternativas prácticas para evitar una tragedia de desempleo y pobreza.